Eurovegas, Barcelona World y Ramón el vanidoso de Pitis

Eurovegas y Barcelona World. Enric Juliana recomendaba hace dos años “regresar a Pitis cada cierto tiempo, para comprobar que en Madrid casi todo es furia y ruido (…) Desde el desierto de Pitis, la desfachatez, acento básico del actual momento español, se observa con notable claridad. (…) Sí, desde Pitis, algunos paisajes de la España de secano se ven mejor. (…) Sí señor, todo empezó en Pitis en 1999, hace ya más de diez años. Un día llegó el metro y no había nada. Nada. Y de la Nada surgieron las plusvalías.”. No es la única metáfora de Pitis. Uno de los personajes más representativos de la España empachada de la primera década del siglo es Ramón el vanidoso. Se trata de un personaje entrevistado por el programa Callejeros en la estación de Pitis que, con un gran desparpajo, anunciaba sus intenciones durante el permiso de su condena. En lugar de decir que iba a ver a su familia o buscar trabajo afirmaba: “¿qué hago cuando estoy de permiso? drogarme todo lo que pueda y ahora quiero echar un polvo porque llevo cinco años sin meterla”. Eso es lo que les pasa a varios gobiernos autonómicos, el síndrome de abstinencia. Llevan mucho tiempo sin meterse y necesitan algo ya.

Eurovegas y Barcelona World. Llevamos meses, años, diciendo que hemos aprendido del ladrillo, que nunca más otra burbuja inmobiliaria, que hay que apostar por otros sectores…. No sabemos qué hacer con las ciudades desiertas, con las urbanizaciones a medio hacer, con los auditorios y centros de cultura contemporánea que no se pueden abrir, con los secarrales hiperdepreciados, con los créditos fallidos a promotoras quebradas que han acabado con las cajas de ahorros, tejido socioeconómico y cultural cuya terrible muerte tardará en ser apreciada, que han convulsionado la imagen pública de la economía, excusa para aplicar una demencial serie de recortes ideológicos que nos condenan al atraso, y que acabarán en algo llamado banco malo, que se acabará de comer nuestro futuro (y no es una metáfora: educación, infraestructuras y pensiones).

Eurovegas y Barcelona World. Como Ramón el vanidoso, los gobiernos acuden a sus camellos de siempre en sus esquinas de siempre. En la zona donde está proyectado Eurovegas, hace años se planificó uno de los grandes pelotazos madrileños, el ensanche Norte. Decenas de miles de viviendas que nunca se hicieron y acabaron en los juzgados con nombres conocidos en el crematorio madrileño: Arnáiz, Alonso, Bravo, Vázquez, etc… Y también, Metrovacesa o Realia, grandes nombres del empacho. En esa zona, no todo va a ser para Eurovegas. Una parte del terreno irá al proyecto de casinos, hoteles, centros de convenciones y auditorios (estará por ver que se haga), pero otra será residencial y ya tenemos pelotazo. Y, un poco más abajo, en El Álamo, otro aeropuerto. Dinero circulando, sobres, transferencias… “drogarme todo lo que pueda y ahora quiero echar un polvo porque llevo cinco años sin meterla”. Barcelona World da aún más pena. Después de ser rechazado por Eurovegas, de simular apostar por la economía del conocimiento y la biotécnología en una visita al MIT y de criticar durante años el turismo de bajo coste, la Generalitat se saca del sombrero un Marina d’Or más hortera que el original liderado por La Caixa y Enrique Bañuelos, uno de los principales protagonistas del empacho. La Vanguardia publica hoy un confuso y pornográfico lavado de cara del empresario de quien se dice: “entra y sale de los negocios con velocidad” y “si está en un negocio se mete a fondo”. No hay mención al descalabro de Astroc, ni a los problemas de sus negocios brasileños. Dice la información que está previsto que entre en funcionamiento en 2016. No se lo creen ni ellos.

Eurovegas y Barcelona World es el modelo. Tenía razón Juliana. Hay que “regresar a Pitis cada cierto tiempo, para comprobar que en Madrid España casi todo es furia y ruido”. España, vista desde Pitis, va tomando la forma de México. Grandes complejos turísticos atendidos por personal local en competencia con migración del sur que reciben oleadas de turistas en busca de sol, playa, comida, alcohol, drogas y sexo. Maquilas alquiladas por grandes corporaciones, algunas de ellas exespañolas, donde trabaja intensivamente personal local de formación baja y media. Gran presencia del crimen organizado, local e internacional, y una élite muy cohesionada y cerrada. Tenía razón Juliana: “Desde el desierto de Pitis, la desfachatez, acento básico del actual momento español, se observa con notable claridad. (…) Sí, desde Pitis, algunos paisajes de la España de secano se ven mejor. (…) Sí señor, todo empezó en Pitis en 1999, hace ya más de diez años. Un día llegó el metro y no había nada. Nada. Y de la Nada surgieron las plusvalías.”.

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