La CEDA saca las banderas (cuidado con las carteras)

Hace tiempo, el Scottish National Party abrió una página para solucionar dudas sobre la independencia de Escocia. Como español, esperaba encontrar insultos cruzados, referencias más o menos escatológicas a Wallace, Robert The Bruce o Eduardo I o morralla desafiante del tipo os vamos a invadir, ¿quién os defenderá? o estamos mejor sin vosotros. Sin embargo, lo que había eran las preguntas razonables que le vienen a la cabeza a todo el que no vive del cuento: cotizaciones, impuestos, tratamientos médicos, normas de acceso a la función pública, titulaciones, etc… Todas esas cosas de las que nunca se habla aquí cuando se habla de territorialidad y de las que no se hablará en el mes y medio que nos separa de las elecciones gallegas y vascas. El tema de las elecciones debería ser el modelo socioeconómico, quién debe pagar impuestos, cómo, cuántos y para qué. Es decir, si debe haber copago sanitario o persecución del fraude fiscal; si se debe subir el IVA o recuperar el impuesto de sucesiones o si deben eliminarse todas las becas de estudios o las ayudas a centros privados.

Pero es probable que no sea así y que la CEDA (PP-PNV-CiU), de acuerdo en el copago, la subida del IVA o las ayudas a los centros privados, centre el debate en la cuestión identitaria: los insultos, las referencias escatológicas o la morralla desafiante. El PNV comenzó metiendo la pata y su candidato, Urkullu, anunció una reforma fiscal basada en el modelo Lola Flores (”es una demagogia que paguen más impuestos los que más ganan”); es decir, subida de los impuestos indirectos y copago en los servicios públicos. El PP corrigió el punto de mira señalando su preocupación por el triunfo de un proyecto independentista y Urkullu ha centrado su discurso: “mantengo 2015 como horizonte para que Euskadi tenga otro estatus”. Todo ello, además, trufado por la polémica de la libertad condicional de Bolinaga y la ayuda de CiU, que tratará de ocultar su rescate con una pimpinelaica pelea en broma llamada pacto fiscal. Agarren su bandera, agítenla mucho y no se olviden de pasar por caja.

Espero equivocarme, pero es probable que esa escenificación de los títeres de cachiporra se realice también en Galicia y que Bildu esté más presente en la campaña gallega que las preferentes. En Galicia, además del modelo socioeconómico, el tema central debería ser la desaparición del sistema financiero propio (Caixa Nova, Caixa Galicia y Banco Pastor) porque es lo más relevante que ha sucedido, no ya en la legislatura, sino en lo que llevamos de siglo. No todos los años desaparecen una decena de entidades centenarias que superaron el 98, el 29 y la Guerra. (Caixanova estaba formada por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo (fundada en 1880), la Caja de Ahorros Provincial de Orense (1933) y la Caja de Ahorros Provincial de Pontevedra (1930). Caixa Galicia se constituyó en 1978 tras la fusión de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de La Coruña (1842) y Lugo (1896) y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ferrol (1902); años después integró a la Caja de Ahorros de Santiago (1880). El Banco Pastor empezó su actividad financiera en 1776 con el nombre de “Jaime Dalmau y Cía” y era el segundo banco más antiguo de España).

Es cierto que ha habido una crisis y que las semillas del desastre se plantaron en los años del ladrillazo, pero Feijoo decidió ponerse al frente de la nave hace hace casi tres años con una nueva Lei de Caixas y pilotó, tanto la fusión, donde peleó caargo a cargo, como el enfrentamiento con las diversas instituciones, Banco de España, ministerio de Economía o Moncloa. Incluso, quiere volver a cambiar la ley para asegurarse el control de las migajas. No es probable que se hable de esto porque es pronto para ver las consecuencias socio-económicas de la pérdida del sistema financiero propio, pero son previsibles: menos créditos, menos flexibilidad, menos becas y menos conciertos de música clásica. Evidentemente, no es lo mismo que el centro de decisión sobre el crédito a una cooperativa lactea lucense esté en Vigo que en Madrid. Con las preferentes, habrá un juego de antipolítica: insultos, referencias escatológicas y morralla desafiante. El PP, visto que no puede solucionar el problema, buscará extenderlo a todo el mundo: las preferentes de son culpa de Zapatero, que se rindió ante la ETA y quiso romper España. Romper España, volveremos a oírlo. Y nada de cotizaciones, impuestos, tratamientos médicos, normas de acceso a la función pública, titulaciones, etc…

PD: El adelanto de las elecciones gallegas es un mal síntoma. Núñez Feijoo anunció el pasado 26 de julio una iniciativa para reducir escaños y, claro, modificar su reparto, de 75 a 61 y con un mayor peso de Lugo y Ourense, en detrimento de la fachada atlántica. La oposición tenía el verano para pensarse su opoyo; si no, lo llevaría a cabo en solitario durante el otoño. La reforma se quedará en el tintero y no parece muy creíble que la renuncia a cambiar las reglas sea por ahorrar dinero al contribuyente, como se ha dicho. Lo más probable es que, como las elecciones andaluzas, el 21-O vuelva a ser un hito y el PP guarde las próximas reformas, pensiones, para después. Y, también, el estallido de las prefrentes. La CE es muy clara: los accionistas tienen que perder dinero y, si hay estafa, que se investigue.

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