La inmerecida suerte de la gente de orden (del 15M a Sánchez Gordillo)

Aunque parezca difícil de entender, los amantes del orden están teniendo una suerte bárbara y, seguramente, inmerecida. Primero porque no hacen nada por buscarla y, segundo y más importante, porque no la reconocen cuando la tienen delante. Hace poco más de un año, la indignación se concretó en una acampada que se concretó en asambleas que se concretaron en una nube de redes de acciones. La acampada es muy fea, dijeron los amantes del orden, y es ilegal, añadieron. Ya, pero la indignación podría haberse concretado de muchas otras formas y lo hizo constructivamente, ofreciendo una espita luminosa al inflamable gas de mala hostia. Por ejemplo, en los deshaucios. Las acciones de la PAH seguro que no son muy legales ni estéticas para los amantes del orden, pero el cabreo que se pilla la gente cuando la dejan sin casa se puede desbocar. Este mismo mes hubo cinco muertos en un deshaucio en Alemania. De acuerdo, tampoco es lo normal.

Los amantes del orden han vuelto a tener suerte y el aumento de la indignación se ha vuelto a concretar en una acción constructiva e, incluso, con barniz institucional. Un grupo de militantes de un sindicato han (no tengo claro el verbo) alimentos básicos de una gran superficie que, según una información, se negaba a colaborar con los comedores sociales. A los amantes del orden les ha disgustado mucho la imagen, pero deberían pensar que la desesperación puede concretarse de muchas otras maneras. Las medidas del Gobierno, basadas en la teoría ecónomica de Lola Flores (que todo el mundo suelte algo) están dejando sin recursos a mucha gente y no todo el mundo acepta cristiana o bovinamente no poder comer con regularidad.

La desesperación, como antes la indignación, ha vuelto a ser encauzada de forma constructiva, dentro de un movimiento, en lugar de dejar que crezca al albur. Situar las acciones dentro de un marco siempre crea un rito e impide los estallidos incontrolados que, vistas las cifras, son más que previsibles. La gente de orden debería darse cuenta de que el empujón que recibió la cajera del supermercado ayer es probable, exagerando un poco, que haya salvado la vida a algún compañero. De momento, no ha sido así, aunque la reacción desmesurada de la gente de orden está provocando el parto del movimiento. Veremos.

PD:Si yo fuera el asesor del comunicación del Gobierno estaría desesperado. Lo más razonable, desde la perspectiva gubernamental, era dejar morir el tema, no engordarlo con reacciones de sheriff de Wichita. Mañana, el tema estará en la prensa internacional y no habrá debate sobre si es robo o expropiación o si algún cargo de la Junta debe dimitir. Saldrá la imagen, lorquiana, de un grupo de jornaleros tomando comida de un supermercado.

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