Usted está pagando al Opus Dei (y seguirá haciéndolo)

En contra de lo que habitualmente se sostiene, la política sí existe y la política económica, también. La cuestión que provoca el agnosticismo es que no se manifiesta como el grupo clásico de creyentes cree que debería; es decir, creando una sociedad cohesionada con servicios públicos gratuitos y universales financiados a través de impuestos redistributivos. Pero la creación de una sociedad estratificada con servicios privados financiados a través de pagos directos e impuestos discrecionales también es una política económica. El elemento donde más fácilmente se ve la existencia de la política económica es la transferencia de renta. Es decir, de quién se toma el dinero y a quién se entrega.

Vamos a ver un ejemplo claro. Este verano, el Ayuntamiento de Burgos cedió gratis un suelo valorado en 700.000 euros al Opus Dei. Este verano, el Ayuntamiento de Burgos cerró el Plan Especial del Centro Histórico, que suponía una partida anual de 500.000 euros para rehabilitaciones. Sigamos. En la Comunidad de Madrid, los padres de los niños que estudian en colegios privados pueden deducirse hasta 900 euros por hijo en la declaración de la renta. Según la patronal del enseñanza privada ACADE esto supone “un ahorro de 64,7 millones de euros a las familias madrileñas”. Bueno, a las familias madrileñas que llevan sus hijos a esos colegios. Para la mayoría, esa cantidad es dinero que la Comunidad deja de ingresar. ¿Cómo se compensa? El año pasado, la educación pública madrileña acogió a casi 33.000 alumnos más con 1.880 profesores menos, las tasas universitarias han aumentado un 66 por ciento, la matrícula de la Formación Profesional, antes gratuita, ahora es de 250 euros, la matrícula de la Educación Infantil se ha incrementado un 175%, se han retirado la mayoría de becas de estudios, libros, comedor o transporte y, mi tasa preferida, los alumnos afectados por la retirada de becas de comedor que lleven su comida en una tartera en lugar de optar por el ayuno deberán pagar tres euros en concepto de desgaste del material del centro. Como pedía Santiago Segura, Gila ha resucitado. El dinero se toma del grupo mayoritario de renta, clase trabajadora, y se entrega al grupo superior de renta, clase directiva.

Esta semana, hemos descubierto, gracias a una sentencia del TS, que casi todas las administraciones regionales subvencionan a colegios privados de élite propiedad, en su mayoría, de sectas religiosas. El debate se ha centrado en los perjuicios o virtudes de la segregación genital, pero lo importante es la transferencia de renta que se produce. En julio, ¡hace tanto!, se publico una información donde se decía que el 59% de los ingresos de la educación privada (no sólo de sectas religiosas) procede del dinero público y que el sector tuvo beneficios en 2010 por 674 millones, un 13% más en un lustro. La noticia recoje un informe con datos muy generales (concertada y no concertada; universitaria y no universitaria) y no hace la regla de tres necesaria para calcular la transferencia de renta: 5.902 millones de euros. También nos falta saber si se han considerado otros datos. La noticia dice que sólo se destinó al pago de impuestos el 0,5% del gasto corriente y no sabemos si contabiliza las deducciones fiscales que existen, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, ni las frecuentes cesiones de terrenos, por ejemplo, en Burgos. Los 6.000 millones es probable que se queden cortos. ¿De dónde salen? El recorte en Sanidad y Educación aprobado en primavera fue de 10.000 millones. Como en el Ayuntamiento de Burgos y la Comunidad de Madrid, el dinero se toma del grupo mayoritario de renta, clase trabajadora, y se entrega al grupo superior de renta, clase directiva.

¿Cómo se acepta? Primero, porque casi nadie se entera; después, porque la medida se envuelve en palabras como ahorro, familias o libertad de elección, pero, también, porque la mayoría de la gente del grupo mayoritario de renta, clase trabajadora, tiene una percepción distorsionada de sí mismo y cree que pertenece al grupo superior de renta, clase directiva. Son los que el exalcalde de Getafe llamaba, familiarmente, tontos de los cojones. La política existe y la política económica, también. Y, como hemos visto, las clases. Buffet suele decir que él cree en la lucha de clases y que la suya va ganando.

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