La muerte de Bubulina

La escena ya aparecía en Zorba el griego. Sin esperar a su muerte, las mujeres del pueblo entran en la casa de Bubulina, la soñadora, y van llevándose sus pertenencias. Su amante, Alexis Zorbas, no hace nada; ni las detiene, ni llora junto al lecho. La crítica dice es un ejemplo de la falta de apego que, según el budismo, conduce a la felicidad, pero la lectura es demasiado sutil y, es cierto, parece un cojonazos.

En Grecia, de la que ya nada se habla, se repite la escena de la muerte de Bubulina. Hace un mes, Expansión decía que el nuevo gobierno griego, asesorado por un grupo de trabajo de la Comisión Europea, iba a privatizar bienes y servicios (puertos, tren, gas, agua, etc…) e iba a cambiar la legislación para facilitar la entrada de inversores. Es la versión actualizada de la apertura de murallas para el saqueo que hacían las ciudades que se rendían. También habrá violaciones y muertos, aunque el proceso será más lento y aséptico. La información termina con un caramelo marca Eurovegas: “si todo sale como está previsto, se espera que el proceso de privatizaciones contribuya en un 2-3 % anual al PIB de Grecia en los próximos diez años y se creen 150.000 nuevos puestos de trabajo”.

Lo probable, como siempre que ha habido procesos similares, es que todo se vaya a tomar por el culo (salvo un pequeño grupo que se hará rico). Grecia se hundirá aún más y, además, sus transferencias de renta no servirán para enjugar los problemas de activos tóxicos de la banca centroeuropea. El sacrificio de la periferia será inútil, salvo para los oportunistas.

PD: España está en un proceso similar, pero con una diferencia: el botín es mayor. Las empresas del Ibex que puedan se irán y, las que no, serán subastadas como el pescado en las lonjas valencianas.

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