El contexto del abismo

Siempre es bueno entender cómo se desató la tormenta.

España protagonizó este viernes la gran historia del día, y puede que una de las grandes historias del año, en la Cumbre de la Austeridad de Bruselas: se enfrentó abiertamente a las reglas de la Unión, como nunca lo había hecho en más de 25 años, y tras dos días de indisimulado silencio, de perfil bajo, el presidente Mariano Rajoy anunció ante la prensa lo que no quiso decirles a los 26 jefes de Estados y de Gobierno presentes en la reunión: que el déficit de 2012 será del 5,8% y violará así, de largo, lo pactado con Bruselas. Ese órdago tiene un presente y un futuro inciertos: provocó una sacudida en los intereses que paga España por su deuda (lo que anticipa problemas en los mercados) y, sobre todo, un choque de trenes en la UE (más problemas, esta vez con las instituciones, que tienen la última palabra). (El País, 3 de marzo)

Mariano Rajoy también incurrió ayer en la táctica de tierra quemada, y dejó Bruselas sembrada de enemigos. Diversas fuentes comunitarias aseguraban ayer que sus socios de la UE se enteraron con estupor de que Rajoy anunció, en una rueda de prensa al término de la cumbre europea de este jueves y viernes, que los presupuestos españoles contemplaban cerrar 2012 con un déficit público equivalente al 5,8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), en lugar del 4,4 por ciento que prometió el Gobierno Zapatero bajo las exigencias del resto del Viejo Continente. Para más inri, el presidente español alardeó de no haber comunicado la cifra a sus socios durante la cumbre por ser una decisión soberana.

Esa misma mañana, acababa sin embargo de firmar un pacto que, como el grueso de las negociaciones desde que se desencadenara la crisis de la zona euro, supone una cesión de soberanía en materia presupuestaria. En los pasillos comunitarios se aseguraba que el desplante de Rajoy era un desprecio y una provocación innecesarios. Que con un poco más de mano izquierda, en mayo o en junio hubiera logrado la bendición de sus socios porque mantenía la parte más importante del compromiso: cerrar 2013 con un déficit del 3 por ciento.

Ahora bien, como advirtió públicamente el conservador belga Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, el Gobierno Rajoy corre el riesgo de subestimar la mala imagen internacional de su precipitación, y de que los beneficios para el crecimiento económico y el empleo de retrasar la contención del déficit se diluyan por una subida de los tipos de interés que los mercados demanden a la deuda pública española.  (El Economista, 3 de marzo)

Hoy leemos:

Rajoy reclama a Europa un mensaje más firme en defensa del euro y de la deuda soberana

Soberana. Esa era la palabra.

Rajoy ha afirmado que en la cumbre no se ha debatido de manera oficial una flexibilización del déficit para España en 2012, fijado en el 4,4% y ha asegurado que no se lo ha comunicado ni a la Comisión Europea ni al resto de Estados miembro porque forma parte del ámbito «soberano» de España. (ABC, 2 de marzo)

Soberano. Esa España (soberana) de charanga y pandereta, cerrada y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y alma quieta.

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