Cuenta atrás

La imagen del día es la sede central de Bankia rodeada de furgonetas de policía y con una larga cola de personas que quieren cerrar sus cuentas. ¿Nadie ha visto Mary Poppins? Es una imagen que completa la escena política del fin de semana: dirigentes del partido en el gobierno señalando que el regulador bancario ha sido engañado… por ellos mismos. Y, como siempre, el habitual silencio gubernamental. Dentro de la lógica española, todo lo anterior puede ser explicado en la clásica tertulia mañanera donde, como siempre sucede en España, el que más chifle capador. Es interesante hacer el ejercicio de pensar qué pensaríamos de, por ejemplo, Chequia, si nos enteramos que han nacionalizado su cuarto banco, que varios miembros del partido del gobierno se quejan de que el regulador bancario ha sido engañado por… ellos mismos, que el presidente del Gobierno guarda silencio y que el lunes la policía tiene que custodiar la central del banco porque hay una larga cola de gente que quiere retirar su dinero (las manifestaciones son aparte).

Actualización de las 14:00. Leo en El País: “El Ministerio de Economía ha comunicado a las cuatro entidades, Liberbank, Ibercaja, Banco Mare Nostrum (BMN), y Unicaja la reunión prevista para esta tarde. El ministerio que dirige Luis de Guindos no ha explicado oficialmente la razón de la suspensión de la cita, que ha sorprendido a los presidentes de las cuatro entidades”. ¿Qué pensaríamos de Chequía si su ministro de Economía suspende una reunión con entidades financieras días después de nacionalizar una y con todos los indicadores disparados? Eso es lo mismo que piensan de nosotros.

Todo lo anterior, junto con que el interés de los bonos ha diez años ha llegado al 6% (¿cómo coño piensan que el gobierno de 2022 lo podrá pagar?) coloca a España en la cuenta atrás de un movimiento político de alcance. Es complicado prever qué sucederá. Krugman apuesta fuerte por un guión apocalíptico para la zona euro que comienza con la salida de Grecia el próximo mes y termina con el fin de la moneda única; en medio, España e Italia sufrirán una fuga de capitales (ya se está produciendo) y vivirán un corralito. Roubini habla de rescate. En cosas abstractas, como la economía y el futuro, siempre es más importante el ruido que el agua que finalmente lleva el río.

Posiblemente, el error de ese guión sea que es econocéntrico y olvida la política (hay que quitar inmediatamente a los estudios sociales, como la economía, la condición de ciencia). ¿Puede dejar el sistema OTAN el flanco mediterráneo descubierto?, ¿cuál es el coste de pagar todas las facturas comparado con la posibilidad de que se convierta en una colonia china? Más que un rescate, inviable, es probable que haya una acción política, una intervención blanda. Más que nada para que en España haya algo parecido a un gobierno.

Hay otra cuentas atrás más importantes: la que llevará a los partidos socialdemócratas a los gobiernos de Berlín y Roma. Que nadie espere una revolución pero los cambios (siempre dentro del modelo actual), modificación en el mandato del BCE, por ejemplo, o regulación financiera, armonización fiscal y políticas de crecimiento, frenarán el suicio de la Unión Europa. Si, como parece, París, Berlín y Roma configuran una alianza por la recuperación industrial y comercial de Europa basada en una nueva estructura económica, la desglobalización, es probable que tengamos el inicio de la recuperación. Veremos.

PD: También, claro, de las hostilidades con China y, quizá, Rusia. Dando por hecha la alianza con EEUU, serán claves la alianzas regionales (Magreb, América Latina, Oriente Próximo, etc…), factor que llena más de sentido una intervención blanda en España; inyecciones de liquidez para bajar la testiculina.

Deje un comentario