La red de nubes / La nube de redes

Y ocurrió que éso se descargó en medio de la calle, en medio de la realidad, en medio del sistema (operativo, claro) e instaló su red de nubes, su nube de redes. No estaba claro lo que era éso: si un virus, un troyano, un juego, un programa u otro sistema operativo; si era el pasado o el futuro. No cabía en ninguno de los cajones en los que los que colocamos la la realidad tras trocearla. Había causas pero no había porqués. No había organizaciones, objetivos, mensajes o líderes. Tampoco se ajustaba a ninguna de las olas que usaba la sociedad líquida para amalgamarse y mojar los pies de la sociedad sólida. No había licuefacción. No había iconos, eslogans, imágenes o canciones, algo para poner en una camiseta. Sólo una red de nubes, una nube de redes.

Nadie entendió que lo importante no era lo que significara o lo que proyectara, sino que había sucedido y había sucedido así. La red rodea a los intermediarios y establece conexiones directas; la red sitúa a todos los elementos en el mismo plano y los hace necesarios pero no, imprescindibles. La nube es el territorio; las cosas ya no necesitan estar presentes para existir. La agenticidad no sirve; no hay un mensaje, una institución o un líder que hundir. La taxonomía, tampoco porque puede atraparse el agua y el polvo pero el aire siempre se escapa.

(Mayo, 2011)

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