El 18 de Brumario de los partidos analógicos

En el 18 de Brumario, además de la famosa idea de que todo se repite dos veces, Marx explica las razones de la desaparición de los partidos liberales tras las revoluciones en torno a 1848. En lugar de buscar la convergencia con las nacientes organizaciones obreras contra el enemigo común, los restos del Antiguo Régimen, los partidos burgueses escogieron la alianza con esos bloques conservadores, muchas veces representados por opciones autoritarias. Ahí desapareció el liberalismo, si es que alguna vez existió. Los partidos liberales duraron hasta el inicio del siglo XX.

Es probable que estemos ante un proceso similiar. En los 80, Keynes perdió la batalla que había ganado en los 40 frente a los antiestado y, desde entonces, los partidos social-demócratas no disponen de alternativas socioeconómicas (aunque sea potenciales) al marco de la revolución neo (neoconservadora/neoliberal). Simplemente, se han limitado a ofrecer una versión más enrollada (formas). La convergencia entre la teórica social-democracia (Clinton, Blair, Jospin, Schröeder o Zapatero, el más enrollado de todos) y el sistema neo se intensificó hasta el punto que tomaron la cabeza de la destrucción de lo público, el estado y la sociedad. Las siete llaves al sepulcro de Keynes las echaron Clinton y Blair.

Como era esperable, la social-democracia fue perdiendo apoyos electorales. Si uno destruye su base electoral (conciencia de clase) y los productos que uno ofrece en la campaña (servicios sociales y ascenso social), lo normal es que se quede con restos. Lo previsible es que la social-democracia se integre, con el tiempo, en el bloque conservador para formar una nueva opción (en Grecia, se ha formado un gobierno analógico: derecha, social-demócratas y (ex)eurocomunistas). Enfrente, habrá algo que no sé qué ideología tendrá, pero tendrá forma de red. Y volverá el equilibrio a la Fuerza.

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