Sólo la clase directiva cree en la lucha de clases

Leímos en la web de CCOO el pasado siete de noviembre:

CCOO de Madrid advierte de un nuevo “tarifazo” en el transporte publico

El sindicato espera que lo que no va a aportar el Ayuntamiento de Madrid al Consorcio, lo aporte la Comunidad y no los usuarios del transporte público

De acuerdo con los datos que figuran en el Proyecto de Presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2011, correspondientes al Consorcio Regional de Transportes, CCOO de Madrid advierte de que podría producirse una importante subida de tarifas en el transporte público superior al 10%.

Todo era mentira, se dijo. En enero, Metro de Madrid sacó una campaña diciendo que era el Metro más barato de Europa. Organizaciones, como CCOO, dijeron que era para preparar la subida. Falso, se respondió.

Hoy leemos:

Madrid subirá el transporte para frenar el desequilibrio en el déficit

El Gobierno de Esperanza Aguirre se ha puesto manos a la obra para cubrir el “desplome” en los ingresos propios de 1.000 millones que se ha descubierto en las cuentas de 2011, como adelantó ayer en una entrevista con EXPANSIÓN el consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano. El portavoz del PP en la Asamblea, Íñigo Henríquez de Luna, reconoció ayer que tendrán que impulsar un nuevo ajuste del gasto público para cubrir el desfase en la recaudación. (…)

Los planes de la Comunidad de Madrid para cubrir el déficit público pasarán, en primer lugar, por una reducción de las subvenciones al transporte. De hecho, el consejero de Transportes de la Comunidad ha asegurado que la subvención ahora mismo es del 60% y que se tendrá que reducir en cerca de 10 puntos. ¿Esto qué significa? Según las fuentes consultadas por este periódico, subirá irremediablemente el coste del transporte, algo inevitable si se tiene en cuenta que la región que preside Esperanza Aguirre tiene los precios públicos más baratos de las capitales europeas.

Inevitable. No hay opción.

La estrategia es vieja porque ya la aplicaron Reagan o Thatcher. Se trata de bajar los impuestos a la clase directiva y subirle la ayudas (deducciones fiscales o subvenciones a sus colegios, universidades, hospitales). En los medios, se explica que un señor llamado Laffer dijo que, cuando se bajan los impuestos, mejora la actividad y las nuevas contribuciones no sólo compensan las bajadas, sino que las superan. Tal cosa no se ha dado en ningún lugar del mundo pero sirve para las tertulias. Tiempo después, se hacen cuentas y se descubre el déficit. Para solucionarlo, no se propone recuperar los impuestos a la clase directiva ni mermar sus ayudas, sino recortes en todo lo que tenga que ver con cohesión social (educación, sanidad, gasto social, ayudas directas) señalando que ese modelo es insostenible y que los recortes y las subidas de impuestos a la clase trabajadora son inevitables. El marco mental en EEUU es la madre soltera negra que es rica gracias a las ayudas; aquí, tenemos el marco mental del inmigrante que vive de las ayudas o, a nivel interautonómico, el PER.

Es una cuestión de lucha de clases; el problema es que sólo la clase directiva cree en la lucha de clases.

PD: Y el objetivo final es la educación pública; sobre todo, la universidad, el principal ascensor social:

Madrid también confía en que hay margen para reducir el gasto en el sistema educativo. La máxima que abandera el Gobierno de Aguirre es que hay que cumplir escrupulosamente con lo que dice la Constitución, que advierte que sólo la educación básica debe ser gratuita. Con esta afirmación, según la oposición, se estaría abriendo la puerta a recortar las subvenciones a etapas educativas tan dispares como la educación infantil de 0 a 3 años (que los expertos no consideran básica) y los estudios de posgrado (el consejero de Hacienda cree que no tienen sentido las subvenciones actuales a los máster). De todas formas, gran parte del gasto universitario que impulsan cada año las comunidades dependen de las tasas que fija el Estado, por lo que Montoro tiene, de nuevo, la sartén por el mango. A pesar del déficit, los estudiantes de las universidades públicas siguen pagando una ínfima parte de lo que cuesta su matrícula.

A pesar del déficit, sigue habiendo publicidad institucional. A pesar del déficit, la Iglesia Católica no paga el IBI y sigue recbiendo unos 5.000 millones. A pesar del déficit, las administraciones siguen regalando terrenos públicos a instituciones educativas privadas.

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