La CEDA sigue su curso judicial

La CEDA era una ampllia coalición (PP de Rajoy, PP de Galicia, PP de Valencia, PP de Madrid, el resto de PP, CiU, PNV, Foro Asturias, PAR, UPN, CEOE, Conferencia Episcopal Española, FAES, BBVA, Bankia, Arzobispado de Madrid, UNESA, etc…) para lograr liquidez y sobreseimientos. Los resultados de los juicios son los esperados. El PP se presentó a las elecciones con cerca de 300 cargos públicos imputados, no lo superan ni los italianos, y ganó las elecciones. La CEDA se puso en marcha en los juzgados. La condena a Garzón busca, además de la anulación de las pruebas, dar un escarmiento al resto de jueces con la vista puesta en la nueva forma de elección del CGPJ. Después vendrán otros sobreseimientos, Bárcenas o Prenafeta, ese señor tan honorable al que Garzón, según La Vanguardia, humilló tanto.

Alguien debería tener un poco de mirada larga para pensar en cuatro cosas.

La primera es en las consecuencias jurídicas de la sentencia. Una de las pocas cosas que sé del derecho es que las sentencias del Supremo crear jurisprudencia. ¿Cómo va a afectar a otros casos en los que también ha habido escuchas?, ¿cómo afectará al futuro trabajo de jueces y policía (además de saber que ya no van e investigar más al PP)?

La segunda es que estamos haciendo el ridículo a nivel internacional. En una semana hemos lanzado al mundo estas dos informaciones: el juez que investiga crímenes de una dictadura, sentado en el banquillo por los restos de esa dictadura y el juez que investiga la corrupción del partido en el poder, condenado por los corruptos. El mensaje es que España es un país con una sólida costra de la dictadura y una corrupción muy extendida. Es complicado meter matices jurídicos porque se trata de informaciones que saldrán en la sección de internacional, debajo de la crisis Siria, de la tensión en Irán y de la ola de frío. Y es complicado meter matices por el poder del nombre: es el juez que quiso encarcelar a Pinochet. La cosa empeorará cuando los casos traspasen nuestras fronteras.
La tercera es que tendrá consecuencias sociales. A  largo plazo porque, cuando a la corrupción se le añade impunidad, el resultado no suele ser bueno. La historia es rica en ejemplos. A corto plazo, hay indignación creciente por el Camps, absuelto; Garzón, condenado que se une con el cabrero de la situación socio-económica y, en el peor de los casos, con la desesperación personal. Y sin partido de la oposición ni, casi, sindicatos que canalicen esos sentimientos.
La cuarta es que han acabado con un juez pero no sabemos lo que han creado, ¿un nobel de la paz, una estrella política, el inicio del peronismo español, el nuevo Robespierre? Ni idea. Garzón es radioactivo y le acaban de tirar una bomba atómica.

1 comentario sobre “La CEDA sigue su curso judicial”

  1. El titán dijo:

    Muy humoroso eso de que Garzón es radioactivo.
    En lo demás coincido contigo básicamente.
    Añadiría que es un retrato de la España que tenemos fruto de esa transición tan maravillosa que surcamos a la muerte del Caudillo.

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