Dejar de pagar

El pasado verano discutía con un amigo sobre Grecia. Dije que era increíble que la deuda pública del país estuviese ya entre los últimos lugares del mundo y que, o lo cortábamos con la especulación, o iríamos uno detrás de otro (no soy un visionario; no era una idea original). Mi amigo sostenía que era lógico que la prima de riesgo estuviese dispara porque eran indicadores que no tenían que ver con la economía, sino con la confianza en que el estado pagara sus deudas. Cuando pregunté ¿y es menos creíble Grecia, que está dentro de la UE y la zona Euro que Gabón o Filipinas o el problema es que Gabon o Filipinas pueden dejar de pagar si son acosados (devaluando su moneda o inventándose otra, por ejemplo) mientras que Grecia no lo va hacer? Entramos en una discusión en la que yo concluí que de una crisis de deuda sólo se sale dejando de pagar y, de esta en concreto, dejando de pagar (no reconocer la deuda con tipos hinchados en mercados secundarios y dejar caer a las entidades financieras sin balances saneados) y regulando el sistema financiero (dividiendo banca de negocio y banca inversión y suprimiendo cierto tipo de prácticas). Mi amigo dijo que dejar de pagar sería la ruina, el corralito.

Han pasado los meses y ayer la especulación afectó de lleno a Francia, Bélgica y Austria. ¿Qué sucedió en Austria entre el lunes y el miércoles para que su prima de riesgo se disparase? Especulación. Hace una semana (5/11) leímos en Expansión esta información de Roberto Casado:

RBS apuesta 375 millones contra la deuda española

The Royal Bank of Scotland (RBS) desveló ayer una significativa posición “a corto” en deuda pública española, al haber colocado 1.231 millones de libras (1.415 millones de euros) en instrumentos que se beneficiarán de una caída de precios de los bonos emitidos por el Gobierno.

Si se descuenta esa posición con los títulos de deuda española “a largo” que posee RBS, la posición neta de la entidad es neta y asciende a 326 millones de libras (375 millones de euros). Estas inversiones estaban incluidas en la cartera de tesorería del banco al final de septiembre.

RBS ha construido esa posición en 2011, ya que al final del pasado ejercicio tenía una cartera neta positiva de 12 millones de libras en títulos de deuda pública española.

Es decir, no depende de nada. Al RBS (uno de los bancos rescatados en 2008) le da igual lo que pase el 20-N (algo que la CEDA y la prensa de la CEDA entenderán el 21 y tratarán de hacerlo entender a sus lectores) Es especulación. Ayer leíamos, también en Expansión:

¿Por qué se disparó ayer la prima de riesgo española?

Los creadores de mercado que trabajan con el Tesoro Público, un total de 22 entidades financieras, están obligados a garantizar la liquidez en el mercado secundario, pero esta tarea se hace cada vez más complicada, porque se encuentran con muchas órdenes de venta que no pueden satisfacer. Es decir, muchos inversores quieren vender, en este entorno de incertidumbre, y pocos comprar, a excepción del Banco Central Europeo (BCE), que comenzó a intervenir en los mercados a comienzos de agosto. Cualquier operación que se realiza en este momento tiende a provocar fuertes vaivenes en las rentabilidades de la deuda, debido a la poca liquidez que existe.

¿Qué efecto tiene esa falta de liquidez en el mercado?

Según explica Javier Ferrer, responsable de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación, “se está generando una volatilidad muy elevada con operaciones de un importe muy reducido”. Al caer el volumen de negocio, la rentabilidad del bono puede subir o bajar más de 4 puntos básicos con órdenes de sólo 5 ó 10 millones. “Ahora se está negociando diez veces menos en deuda a medio y largo plazo que antes de agosto”, añade Ferrer. De hecho, ayer en las plataformas electrónicas de deuda pública (Senaf y MTS) se cruzaron operaciones sobre el bono a diez años por valor de 60 millones, cuando lo normal suele ser una cifra superior a los 300 millones. Los expertos consultados coinciden en que si se estuviera registrando esa volatilidad en los mercados de renta variable, más de un supervisor se hubiera planteado cerrarlos.

Entre 2007 y 2008, el sistema financieron perdió mucho dinero y, desde entonces, lo trata de recuperar gracias al sistema público y al sistema productivo. La solución, a corto plazo, sigue siendo la misma: dejar de pagar (no reconocer la deuda con tipos hinchados en mercados secundarios y dejar caer a las entidades financieras sin balances saneados) pero sólo puede ser una respuesta global consensuada desde la política.
PD: Hay algo tan inquietante como la prima de riesgo: lo poco que valen las empresas europeas. Es posible que Bankia o el Santander o el BBVA tengan que vender sus participaciones en empresas españolas, ¿y si nos quedamos sin Telefónica?

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