Nunca pasa nada hasta que pasa

Las cosas, claro, no suceden de un día para otro. No hay una única causa ni ninguna conspiración. Los fenómenos sociales se desarrollan en un ecosistema propicio pero la presencia de ese ecosistema no garantiza el desarrollo del mismo fenómeno social.
Un día, cierran las fábricas y se acaba el trabajo con horario y sueldo regulares. Las prejubilaciones, la prestación del desempleo o los créditos blandos suplen el sueldo pero se acaban. Por lo menos, sigue habiendo ayudas estatales. La gente comienza a comprar menos en las tiendas del barrio y busca los precios baratos.

Un día, aparece un gran centro comercial donde estaba la fábrica. Se ofrece trabajo con horario y sueldo irregular y no para todos. Sobre todo, contratan mujeres porque son más responsables y trabajadoras; esto es, que se quejan menos. De momento, sigue habiendo ayudas estatales para los que no encuentran nada.

Un día, cierra la tienda de muebles; otro, la ferretería; otro, el vídeoclub; otro, los puestos del mercado. No pueden soportar la competencia del centro comercial en precios y horarios. Además, a la gente le gusta ir a pasear por el centro comercial. No llueve ni hace frío y es un sitio seguro. Nadie arregla ni limpia el parque de los niños. Hay poca gente en la ciudad, luego se reduce la policía; ya no hay nadie.

Un día, se estropea la canasta y nadie la arregla; otro, la portería y nadie la arregla. Un día, cierra el club de baloncesto porque cierra la tienda de muebles que lo patrocinaba y se acaban las ayudas municipales al deportes base; otro, el club de fútbol porque cierra la zapateria que lo patrocinaba y se acaban las ayudas municipales al deportes base. Un día, cierran el polideportivo. Otro, la biblioteca. Otro, el centro social. Había poco que hacer; ya no hay nada.

Un día, alguien dice que las prestaciones sociales crean vagos; las llama ayudas o subvenciones y afirma que crean una sociedad conformista donde no se valora el esfuerzo. Otro día, son varios los que lo sostienen. Dos meses después, las ayudas se reducen o se acaban. Había poco; ya no hay nada.

Un día, alguien dice que el problema de la delincuencia juvenil es que no hay valores, que ya no existe la cultura del esfuerzo. Otro día, son varios los que lo sostienen. Se endurecen las leyes para que los que antes sólo eran amonestados o ingresaban en centro de rehabilitación vayan a la cárcel. En el centro comercial, no contratan a nadie con antecedentes. Había poco; ya no hay nada.

Un día, alguien dice que el problema del fracaso escolar es que no hay valores, que ya no existe la cultura del esfuerzo. Se endurecen las condiciones para acceder a las becas. Tiempo después, a causa de la crisis, se eliminan las clases de refuerzo y las subvenciones para actividades extraescolares. Había poco; ya no hay nada.

Y nunca pasa nada. Hasta que pasa. Y, entonces, alguien dice que todo lo que ha pasado es porque no hay valores, que ya no existe la cultura del esfuerzo. Dice que la solución es endurecer las leyes y meter a todo el mundo en la cárcel. Hasta otro día.

PD: Pero no nos pongamos pesimistas. Leo en El País:

Tottenham planta cara a los ‘tories’

Varios ciudadanos salen a la calle en el barrio londinense para protestar por la situación económica y social de Reino Unido

Varios centenares de personas han marchado por las calles del barrio de Tottenham una semana después de que comenzaran los disturbios en Reino Unido. Piden justicia por la muerte de Mark Duggan, el joven negro que murió hace nueve días abatido por la policía, la mecha que prendió la violencia callejera en el país y que ha acabado con más de 1.600 detenidos. Se quejan de la situación económica y social, pero también del sistema político que les representa, del que sienten que no forman parte.

“Dad a nuestros hijos un futuro” o “Culpa a los tories, no a nuestros hijos” son algunos de los lemas que han encabezado la marcha. Al final del recorrido se ha celebrado una asamblea en la que los ciudadanos han podido expresar sus opiniones.

Una de las salidas de la situación actual es menos política, es decir, un sistema autoritario y populista. Otra, es más política, asambleas.

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