Que no se acaba

Pensaba el bloque de la derecha portugués que, con el cambio de gobierno, la situación cambiaría. No ha sido así porque no se trata de una conspiración, sino de una confluencia de interereses entre grupos diversos y desconocidos entre sí. Algunos, los interesados en la parte política a corto plazo, pueden haber desistido pero los ideólogos que promueven un cambio social, no. Los financieros, que buscan crecimientos de capital, tampoco. El precio del dinero no pasa del 1,5%. Hoy, Portugal ha pagado un 15% por el bono a dos años. Es un 13,5% asegurado porque también contrato la prima de riesgo. Juego a rojo y negro con dinero de otro. Siempre gano.

Deje un comentario