El hombre de la tijera

Si yo fuera el asesor de Rubalcaba, le diría que hablase con Griñán para convencerlo de que se debe incorporar a su proyecto, un grupo (de Javier Solana a Rodríguez Ibarra) lleno de canas, benecol y vieja política, la de cupos, ingenio y caciquismo, la manera española de llamar a la cercanía política. Le diría que convocara un congreso del PSA para mediados de enero en el que saliera elegida María Jesús Montero, actual consejera de sanidad. Su campaña electoral sólo tendría un punto fuerte: los servicios públicos, sobre todo, la sanidad. Con la que estará cayendo en el resto de autonomías, no debería ser difícil colgar a Javier Arenas el sambenito del hombre de la tijera.

Quizá llego tarde. Quizá la entrevista de ayer de Público quiere decir que alguien ya lo ha pensado.

PD: Recuperar a Javier Solana o a Rodríguez Ibarra quiere decir renunciar a renovar electorado. Correcto pero también es recuperar parte del terreno perdido. Todos los de más de 40 los verían con simpatía, como las fotos de Espinete o los fraguel. Rostros de una época en la que todo lo malo ha sido borrado, una época en la que duraban las erecciones y no las resacas.

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