Pocos hechos

Tras un debate en Twitter, el director de El Mundo decidió recortar la foto de portada para que no se viera un cadáver. Es una decisión importante porque despierta dos debates. El primero sobre qué es periodismo y el segundo sobre quién lo hace.

El periodismo informa sobre los hechos que pasan. Si los hechos son desagradables o violentos, pues se informa de hechos desagradables o violentos pero el que los hechos sean desagradables o violentos no implica que haya que informar de una forma desagradable o violenta (el morbo). La imagen aséptica de un cadáver tras un suceso informa de lo que ha sucedido. Acosar a un familiar de ese cadáver no informa de lo que ha sucedido. El que haya debate sobre lo primero y no sobre lo segundo muestra el camino que sigue el periodismo: pocos hechos y muchas emociones.

El periodismo está hecho por periodistas y los periodistas informan, interpretan y, en algunos casos y con formato reconocible, opinan. Los periodistas no son policías ni jueces ni detectives ni médicos ni gobernantes ni curas ni mesias pero tampoco los jueces, detectives, médicos, gobernantes, curas o mesías son periodistas. Un oficio es algo que puede hacer alguien que ha adquirido los conocimientos necesarios no el primero que pasa por allí. A nadie se le ocurre pedir opinión sobre si el acelerador de partículas tiene que estar construido de esta o de esa otra manera. El que haya debate sobre quién hace el periodismo nos muestra otra tendencia: pocos hechos y muchas versiones.

Pocos hechos, en definitiva, que es de lo que se ocupa el periodismo.

Cuando se está en precario conviene establecer prioridades. Y, francamente, las opiniones no son ahora mismo un bien escaso. Lo que está en peligro, lo que debemos defender, es la información. Es decir, los cimientos de la prensa. Los periódicos nacieron para difundir noticias portuarias, comerciales y sociales, no para la batalla ideológica: eso llegó después. Necesitamos saber lo que hace el Gobierno, y eso nunca lo dirá ningún Gobierno; necesitamos disponer de datos fehacientes sobre la banca, las empresas, la justicia, el sistema sanitario, sobre los delincuentes que nunca pagarán su crimen y sobre los otros delincuentes, los que sólo pueden usar la violencia. Necesitamos datos. Necesitamos periodismo.

No se preocupen si un día echan en falta una opinión: tienen de sobra por ahí y, sobre todo, ya tienen ustedes la suya. Preocúpense por lo otro, por lo que nos hace realmente falta. Como decía Manuel Vázquez Montalbán, estamos rodeados. Falta por ver si este asedio acabará como Numancia o como Stalingrado.

Es de Enric González.

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