Excelencia

A Madrid se le escapa España de las manos y hay preocupación. Una de las palabras que más menudean es excelencia. No se puede disgregar la excelencia; ha de estar concentrada para crear sinergias. No se verbaliza pero lo anterior quiere decir Madrid. El año pasado, se celebró la segunda convocatoria del Campus de Excelencia Internacional. Hubo quince seleccionados; nueve internacionales y seis regionales; sólo un proyecto madrileño, CEI Montegancedo I2Tech. Catalunya tiene tres finalistas y Valencia, País Vasco y Andalucía, uno cada una. En otro proyecto seleccionado, hay universidades de Aragón, La Rioja, Navarra y Catalunya. En los regionales, hay más diversidad: Andalucía, Galicia, Catalunya, Murcia, Canarias y Castilla y León. Demasiados nombres. Hay demasiadas órbitas; sensación de descontrol.  

PD: Es posible que los malos resultados de las universidades madrileñas tengan que ver con una guerra. A un lado, Alcalá, Autónoma de Madrid, Carlos III, Complutense, Politécnica de Madrid, Rey Juan Carlos y UNED; al otro, Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, Camilo José Cela, CEU San Pablo, Europea de Madrid, Francisco de Vitoria, Pontificia Comillas y UDIMA. No acaban de arrancar. No son ESADE, La Salle, Deusto  o el Químico de Sarrià. Para ser rentables, tienen que abrir puertas y, si abren puertas, no tendrán nombre. La única solución, que se hundan las públicas. Se está trabajando en ello.     

PD2: Fernando Fernández, rector de la universidad privada, es uno de los tipos que suele tener la palabra excelencia en la boca. Su universidad se anuncia diciendo que no pasa nada si tienes problemas con la selectividad. La coherencia de un liberal madrileño.  

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