“La era industrial y sus instituciones se han quedado sin energía”

Don Tapscott dice a Ima Sanchís en la contra de La Vanguardia cosas muy interesantes:

Esto no es sólo una crisis económica, estamos ante un momento de cambio histórico: la era industrial y todas sus instituciones se han quedado sin energía

¿No salva nada?

Periódicos, universidades, corporaciones, gobiernos, educación, sistemas de salud, red de energías…, todo está basado en modelos de la era industrial, y están fallando.

Ha habido otras crisis.

Igual que la imprenta de Gutenberg permitió evolucionar de un modelo agrario a la era industrial con todos sus cambios sociales y de gobierno, internet nos lleva de la era industrial a la digital.

 Y todas nuestras instituciones están todavía en el modelo industrial…

Sí, en las universidades se da la educación industrializada: una clase magistral de uno a muchos; como en los medios de comunicación, la producción y distribución masiva, los servicios de salud y la democracia, una élite de políticos y una masa que los elige. 

Uno de las luchas históricas que actúan como motores del cambio es la que enfrenta a creadores de contenidos con desarrolladores de tecnología. Las religiones, que dominaban el sistema agrario y creaban los contenidos que lo legitimaban, trataron de impedir el cambio y el control se hizo más efectivo. Cuando una institución es fuerte, no necesita la violencia, le basta con las palabras. Hubo lugares, arco Mediterráneo o los países nórdicos, donde ganaron los creadores de contenidos y esos países perdieron el tren. Y se subieron después, con desigual fortuna.  

Estamos en una situación parecida.  Dice Tapscott:

¿Cuál es el nuevo modelo?

Hay cinco principios para construirlo. El primero es la colaboración, modelo opuesto a la jerarquía. Ahora la colaboración se puede dar en una escala astronómica: millones de personas han creado una enciclopedia.

¿Es extrapolable?

Linux, el sistema operativo gratuito, ha sido creado por cientos de miles de colaboradores. La tercera parte de las motocicletas que se fabrican en el mundo son el resultado de cientos de pequeñas compañías que se encuentran para colaborar.

Segundo principio.

Apertura y transparencia.

Eso va en contra de las maneras de hacer de los gobiernos del mundo.

Sí, pero la luz es un buen desinfectante. Todo el mundo está preocupado por Wikileaks, que es sólo la punta del iceberg. Hay muchas cosas feas dentro de los gobiernos y las corporaciones, y cuando salen a la luz evolucionan para mejor. 

Tercero.

Interdependencia, los negocios no pueden triunfar en un mundo que está fallando. Si España no pagara su deuda soberana, el euro en su conjunto se hundiría y llevaría al mundo entero a la depresión.

Cuarto.

Compartir la propiedad intelectual, que ya no es necesaria. The Guardian ha liberado todas sus ediciones pasadas, IBM entregó 400 millones de dólares en software a Linux, que se encarga de desarrollarlo con voluntarios y de paso IBM aprovecha para desarrollar un negocio multimillonario de hardware ligado a este nuevo software. Compartir es crear riqueza.

Cinco.

La integridad. Las instituciones del mundo en el que vivimos no han sido construidas sobre la integridad.

 Ya.

La falta de integridad de los banqueros casi destrozó el modelo capitalista en su totalidad. El resultado de la falta de honradez de los banqueros de Nueva York es un 40% de desempleo juvenil en España.

 El modelo capitalista está basado en la ley del más fuerte y el más listo.

Ese es el capitalismo de la era industrial y no volverá.

Unos llegarán antes y, otros, después. De todos depende.

1 comentario sobre ““La era industrial y sus instituciones se han quedado sin energía””

  1. Constantino dijo:

    Interesante. Sin embargo, donde dice «Linux, el sistema operativo gratuito», debería decir «Linux, el sistema operativo libre». Triste es que la Vanguardia tenga periodistas que, no sólo tienen dificultades con el idioma de Shakespeare, sino que no saben absolutamente nada sobre Linux, que lejos de ser algo minoritario, hace posible el NYSE, entre otros.

    Free as in freedom, not as in free beer, caballeros.

    Dicho esto, la afirmación de que Linux ha sido creado por «cientos de miles de colaboradores» es discutible. Para poner un buen ejemplo no hace falta exagerar.

Deje un comentario