El barbero charnego

Nadie ha escrito nada sobre la noticia que fue Montilla. Un inmigrante, en la máxima responsabilidad política; un inmigrante, elegido con los escaños de los más nacionalistas.  Nadie ha escrito nada (excepto el test de Nuremberg de Sala hace cuatro años) hasta lo que se intuye en estas líneas del texto escrito sobre Mas por Pilar Rahola en La Vanguardia (si los tres actores creen que ese texto debió publicarse es la primera palada de la tumba del nuevo President):

A las 10.30 Artur Mas i Gavarró puede hablar con Juan Pedro Fernández Fernández, nacido en el Caniles de la sierra granadina. “¿No habíamos quedado a las 11.30?”, pregunta el barbero, que lo conoce desde que tenía unos 15 años y que le afeita la barba con espuma y le corta el pelo cada domingo de elecciones. […]

Pero el barbero no siente vértigo, sino un franco orgullo que remata con una frase para la historia: “Corto los pelitos de la nariz porque ya tenemos al president en marcha”. Y entonces hará uso de su potestad de psicólogo y le dará consejos mientras le estira la nariz y le acerca la navaja. “Si alguns poguessin tenir ara aquesta navalla a la mà, amb les ganes que em tenen…”, llega a decir Artur antes de recibir un sonoro “cállate”. Y será entonces cuando su barbero esculpirá un consejo para el president: “Que siga con el pensamiento que tiene, que es un pensamiento sano. Y a ver cómo se encuentra las arcas, que sin harina no se puede hacer pan”. 

Supongo que leo lo que leo por haber leído a Gramsci. Leo: ese es sitio de los charnegos, barberos, tenderos, taxistas, gente buena, noble, que dice refranes y que no habla la lengua pero la entiende. Y ya.  

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