El cambio de ciclo político (la humanización del PP)

Desde hace meses, el maestro Juliana trabaja por el cambio de ciclo político. Ni hace propaganda ni se ha convertido en un castizo tertuliano, sino que crea discurso con larga vista (acaso el único que lo hace). Uno de sus puntos de apoyo es la humanización del PP ante los lectores de La Vanguardia a través de encuentros en los que PP aparece junto a palabras bonitas como federalismo (desliguemos sentimientos de competencias; podemos entendernos sin los folloneros o los amateurs).

Primero, se reunió con Carlos Aragonés, jefe de gabinete de Aznar, que nos dijo que el ejecutivo de Aznar “no mintió a sabiendas” en el 11-M, sino que “se dejó llevar por su convicción”. Después, el diputado Lassalle, presentado como austracista en un bar de Chueca, barrio gay de Madrid, lanzó otra aseveración sonrojante: “nunca decidió tal cosa [ese intento del PP de levantar España contra los catalanes a propósito del Estatut]. Nunca”. Tanto uno como otro se nos presentaron como tipos cultos y alejados de la crudeza mesetaria; tipos con los que se puede pactar. Aragonés nos dijo que “quizá el federalismo sea la solución” y Lassalle, que hay que huir del casticismo.

Ayer, comparece Lorenzo Bernaldo de Quirós, un consultor descrito como sobrio pero con grietas irónicas y displicentes; anglosajón con puro matinal y todo. La entrevista permite al maestro volver a juntar PP y federalismo en el Cuaderno y, al entrevistado, la segunda fila de la política le permite no tener pellas pendientes como el 11M o el boicot y, entre alguna cita apocalíptica tan caras a los consultores (tu vida va cambiar, que dicen los astrólogos de la TDT), lanza reflexiones muy interesantes como el cierre de competencias y que cada autonomía se apañe como pueda. Es hermoso ver a alguien confiar en la responsabilidad en vez de en la prótesis legislativa.

En los comentarios de los lectores, había mucho exaltado pero menudeaban los ‘ojalá todos los del PP fueran así’, como en los Cuadernos de Aragonés y Lassalle. Gota a gota; sin objetivos conseguidos porque no hay un destino concreto, sino un ambiente.

PD: El cambio de ciclo político dejará varias conclusiones inquietantes. La primera es la fortaleza de la corrupción. Los dos partidos claves en el nuevo ciclo (PP y CiU) usarán los resultados electorales como prueba de limpieza y pactarán el cierre de sus respectivos casos. También dará legitimidad al bloqueo institucional de los tribunales y a su uso como tercera cámara durante estos ocho años. Y algo más preocupante para Catalunya. El nuevo ciclo político PP-CiU consolidará lo anticatalán como materia central de la política española; la gasolina que toda oposición necesita para carburar. Después, te lo perdonan todo. Hace meses, Juliana se quejaba del respeto que había por Andalucía. La autonomía se cargó varias carreras políticas; un partido entero, según la mitología política madrileña. En la meseta, hay que enseñar las cabezas cortadas.

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