La desamortización de la bandera

El curra del barrio de mi mujer dijo el otro día que el martes parecía 18 de julio. No lo dijo con mucha alegría porque es un cura rojo (el barrio de mi mujer en Alcorcón es como el San Genaro de Cuéntame) y quizá por éso nunca le han dejado ser cura párroco. Menos mal que no le ha dado por ir a mi pueblo; le parecería Burgos en el primer año triunfal. Ayer, Enric González hablaba de la pasión patriótica y la selección. El problema de ambos es generacional. Enric González no se ha dado cuenta de que ambos conceptos ya no tienen que estar unidos y el cura del barrio de mi mujer no sabe que la bandera de España (en principio, bandera impuesta tras golpe de estado, guerra, represión y dictadura) ha sido desamortizada. Se trata de un proceso que ha tenido lugar en los últimos años y cuya culminación se produjo, por poner fecha y lugar, en la madrileña plaza de Colón durante junio de 2008; entre el penalty de Cesc y el gol de Torres. El deporte es un sector en el que el cambio generacional es inevitable.

Es posible que tenga que el la evolución tenga que ver con el relato empleado por la corporación que tuvo los derechos de la Eurocopa en el que se primaba más lo positivo (podemos en lugar de a por ellos) pero es posible que sea sólo un contexto. Aunque ahora sea un relato en vía muerta, posiblemente también tenga que ver con todo aquello de la España plural, el nuevo proceso estatutario y la descentralización de inversiones (CMT o corredor mediterráneo) pero quizá ha sido más un contexto del cambio generacional que una causa o un efecto; lo mismo que la ausencia de manifestaciones partidistas en las que se buscaba el amortizamiento de la bandera y monólogos insólitos con el mismo propósito. O quizá también es sólo un contexto. La desamortización es, de momento, un proceso parcial, sólo en acontecimientos deportivos, reversible porque no le gusta a todo el mundo. El cambio generacional ha sido limitado, sobre todo, en los medios de comunicación madrileños. También, en la política y el resto de instituciones, porque la gente que llegó con la transición no tiene ganas de irse.

Por ponerlo gráficamente, antes la bandera la tenían estos señores:

fachas

Y, tras la desamortización, estos jovenzuelos:

hinchas 

En el cuadro de abajo, la bandera pasa de ser algo reaccionario, contra alguien, a ser acción, a favor de. La bandera, que históricamente se ha usado para dar estacazos (que es la representación mental que tienen las generaciones anteriores), se emplea para animar y no revela una posición política ni una sobreexcitación. La pertenencia al grupo ‘España’ deja de ser un concepto negativo (uso agresivo de los símbolos, orgullo desmedido, imposición al disidente) para pasar a ser positivo (cabe todo el mundo y cada uno como quiera).  El estilo de juego basado en el choque, la furia y la épica, habitualmente de la derrrota, se ha sustituido por la combinación, la inteligencia y la alegría. Quizá nos va bien porque ya no buscamos culpables, sino ídolos. Disfrutemos (en lugar de buscar el estacazo) como los jovenzuelos de la foto y como mi hija Aitana que, cuando ve la bandera, levanta los brazos y dice gol.

Estos señores desamortizaron la suya en 1986. Cuidado, que emociona.

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PD: Con lo que sí tiene que ver la proliferación de banderas y camisetas es con la ausencia de derechos de propiedad intelectual que permite la venta de elementos a bajo coste. La camiseta de las selecciones, las oficiales, no llevan los escudos de los países, sino de sus asociaciones vinculadas a la FIFA. Los símbolos oficiales, la bandera, el escudo, el rojo o el nombre España no están registrados.

PD2: Y mandemos un abrazo a Manolo.

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