Con servicios mínimos no se hubiera conseguido la jornada de ocho horas

Una huelga es una huelga. El incumplimiento de los servicios mínimos es ilegal, lo mismo que la imposición de unos servicios mínimos abusivos pero cuando esto último sucede y los tribunales dan la razón a los sindicatos ya es tarde y la huelga se ha perdido en medio, entre otras cosas, de guerras de cifras que desunen a los trabajadores. Los trabajadores sólo tenemos una ventaja, somos más, pero es algo que sólo se ve cuando estamos unidos y, por eso, la patronal quiere acabar con los convenios y los sindicatos. Ojalá todos los sectores, comenzando por el periodismo, tuviéramos esa unidad. Una huelga es una huelga. Con docilidad, seguiríamos trabajando catorce horas siete días a la semana. Bueno, volveremos a hacerlo, es el capitalismo asiático que viene.

PD: Es posible que esta huelga sea un tren de enganche para la moribunda Aguirre y que quiera ser Margaret Thatcher frente a los mineros.

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