La vida cotidiana, las costumbres y las gilipolleces

Los protoestados se dedicaban a cosas como la guerra, la moneda y los caminos, es decir, la seguridad interior y exterior, la economía interior y exterior y las obras públicas que tienen que ver con todo lo anterior. Los dirigentes solían serlo por la gracia de algún dios o eran dioses, cosa que tenía parte buena y mala.

Con la caída del antiguo régimen y la ampliación de la base social y política, los estados pasaron a ocuparse de la recaudación de impuestos y su distribución en forma de servicios públicos y, con la creación del concepto nación, a meter mano en la lengua, la cultura o la educación. Con la globalización y la descentralización, dejaron de controlar casi todo lo anterior y los postestados comenzaron a ocuparse de la vida cotidiana, las costumbres y las gilipolleces.

Por ejemplo:

El pleno del Senado ha aprobado esta mañana la moción de los populares en la que se pide al Gobierno que acometa “las reformas legales y reglamentarias necesarias” para prohibir el uso del burka y del niqab -velos integrales que visten algunas mujeres musulmanas- en espacios públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa.

El pleno del Senado hace una ley específica para menos de un centenar de casos.

PD: ¿No sirven las leyes actuales sobre discriminación? Claro, pero se trata de sacar esta cuestión de ese marco mental y situarlo en el enfrentamiento de culturas. 

PD2: A ver cómo se escribe esa ley no nos vayamos a cargar numerosas tradiciones de nuestra Semana Santa. ¿Y el Carnaval?

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