Periodismo sacapuntas y periodismo UHF

Cuando era pequeño, recuerdo que una de las batallas más feroces por la televisión se desarrollaba los viernes. Yo querí­a ver el 1,2,3 y el resto de mi familia (podí­an ser mis padres o quien me hiciera de canguro), La Clave, que daban en el UHF. Con mis padres, la batalla estaba perdida pero con el resto, no. Con mis tí­os, daba la paliza hasta que accedí­an y con mi tí­a Nina, la táctica era esperar a que se durmiera para cambiar de canal. Ambos espacios ofrecí­an dos formas de analizar la realidad. La Clave era un programa en el que, tras una presentación, se ofrecí­a una pelí­cula muy seria (aunque recuerdo La isla del doctor Moreau que antes habí­a visto en la doble del Coliseum) a la que seguí­a un debate interminable que podí­a acabar a las tres de la mañana. Hoy llamarí­a la atención por tres cosas. Los invitados no estaban divididos en bandos, las intervenciones podí­an superar el cuarto de hora y nadie se interrumpí­a. El 1,2,3, en cambio, proponí­a otro análisis en el ya se anticipaban las investigaciones del sociolingí¼ista Lakoff sobre el marco mental. Unos personajes caricaturizados por su propia coletilla recogí­an la visión ágil y simplista del chascarillo a la que siempre hay que estar muy atento.

Años después, el modelo comunicativo hace imposibles tanto La Clave como el 1,2,3 pero es este último modelo de análisis el que se ha extendido. Sin la agilidad de Bigote Arrocet o Mariano Ozores, los analistas mediáticos transforman cualquier cuestión en un chascarrillo sin contextualizar y, claro, sin informarse. Se habla del paro mediante historias humanas terribles sin tener en cuenta los datos, la información. Se habla de la cumbre de Copenhague como si fuera una reunión de ecologistas soñadores que buscan evitar el dí­a de mañana y se hacen chascarrillos sobre la coletilla del viento sin tener en cuenta que “el negocio de la energí­a limpia, con 630.000 millones de euros en 2007, supera ya al farmacéutico y será el tercer sector industrial en 2020, según un informe de WWF presentado en la cumbre”. ¿Qué consecuencias socio-polí­ticas y, sobre todo, geo-polí­ticas, y, aún más, psico-polí­ticas, tendrá el cambio de modelo energético que tendrá que llegar aunque el miedo lo aplace. ¿Qué pasará cuando los paí­ses del Golfo, como Duba¡ (un toque en plena cumbre), se empobrezcan?, ¿cómo afectará al sistema financiero mundial?, ¿cómo afectará al dólar el fin de los petrodólares?, ¿cómo afectará a la estructuración social el que las casas tengan que ser autosuficientes?, ¿la casa-estado?

PD: Carlos Carnicero, uno de los chascarrilistas más prolí­ficos preguntaba el viernes si alguien conocí­a a una persona a la que el cambio climático le hubiera cambiado la vida. Yo, sí­: Ignacio Sánchez-Galán, presidente de Iberdrola.

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