La dialéctica del hecho

Al principio, el examen era al final, en el apocalipsis; destruido el mundo, se hací­a balance en el juicio final. La ilustración, la novela, hicieron que la mirada fuera vital y personal; el anciano echa la vista atrás para ver sus actos y exculparse, absolverse o condenarse, si se trata de un escritor ruso. La sociedad de producción cambió el examen a anual, como los balances, y la sociedad de consumo lo ha reducido aún más, a su centro, al acto. Existe la ética del hecho, algo concreto nos hace formular una ética universal en lugar del recorrido inverso propuesto por las religiones y aceptado por la ilustración. Y también existe la dialéctica del hecho cuando éste, convertido en único por la ausencia de memoria, exige inmediatos movimientos intelectuales, sociales y culturales. Y polí­ticos, claro. Agitación. Cada dato económico pide una medida; cada suceso, un cambio legislativo y cada declaración, un cese y un nombramiento. Agitación (Jesús Gil, gran precursor del ritmo posmoderno).

Quizá la tarea de los gobernantes no sea liderar promoviendo más agitación sino sosegar.

PD: Cada semana, hay datos económicos y, cada semana, éstos se complementan con proyecciones a futuro porque el presente es insuficiente.

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