Esto no es periodismo

Javier del Pino entrevista a David Simon, guionista de The Wire y ex reportero de sucesos de Baltimore que dice estas cosas tan interesantes:

En realidad, David Simon de lo que quiere hablar es de periodismo. Acaba de ir a Washington para comparecer ante unas sesiones del Comité de Comercio del Senado que analiza el futuro de esta profesión. A un lado está su carrera en el gremio y sus años de reportero en la calle; al otro, la situación actual de la prensa y el periodismo. Cuando él trabajaba en el Baltimore Sun, el periódico tení­a 500 personas en la redacción; dos ediciones en la calle, matutina y vespertina, y hací­a secciones locales para cada barrio de la ciudad. Simon visitó la redacción por última vez hace un par años. “Estaba medio vací­a. Habí­a un montón de mesas que parecí­an no tener dueño, y eso fue antes de la última serie de despidos en el Sun”. Hoy, dos años después, sólo hay 150 personas en la redacción. Los dueños vendieron el periódico a la Times-Mirror Company en 1986 y esa empresa fue absorbida después por el gigante Tribune, que se declaró en bancarrota hace unos meses.

El Sun ha sufrido los mismos males que gran parte de la prensa mundial: reducción del número de lectores, competencia de la prensa gratuita, descenso de los ingresos publicitarios… Cuarenta periodistas han recibido en mayo la notificación de su despido. “No es sólo culpa de la aparición de Internet”, argumenta Simon. “No sé en España, pero en EE UU los dueños de esta industria cometieron el error de asociarse y conglomerarse, y después esta prensa conglomerada se lanzó a la Bolsa para aumentar al máximo sus beneficios. Pero a cambio, Wall Street obligó a las compañí­as editoras a recortar el producto para aumentar el margen, y por recortar no me refiero sólo al número de páginas o a la plantilla, sino que fue también un recorte de sus propias ambiciones periodí­sticas. Les bastaba con que el periódico fuera atractivo o sofisticado, pero no prestaban atención a los contenidos. Yo me fui del Baltimore Sun en la tercera reducción de plantilla, y eso ocurrió en 1995, cuando nadie tení­a Internet en la cabeza”.

Habla del Baltimore Sun con tristeza y un margen de resentimiento. Cree que dentro de unos años el periódico habrá quedado reducido a “un despachito con 10 personas” y se habrá convertido en una edición supuestamente local de uno de los dos o tres grandes periódicos que, según él, podrán sobrevivir a esta crisis del sector.

Igual que hizo ante los senadores, arremete contra una profesión que no cuida al mejor de sus especí­menes: el reportero, que comparte junto al corresponsal la categorí­a periodí­stica de especie en extinción. “Mire: el periodismo es una profesión. Yo mismo no era un buen periodista de investigación los primeros años. Lo único que hací­a era intentar explicar al lector el quién, el qué, el cuándo y el dónde de una noticia, y quizá a veces el cómo. Pero tuve que patearme las calles durante cuatro años para conseguir mis primeras fuentes y, sobre todo, para entender los asuntos a los que me dedicaba y ser así­ capaz de explicar a los lectores el porqué de las noticias. Por qué hay una guerra entre bandas de distribución de droga. Por qué aumenta la violencia en Baltimore y la policí­a no puede hacer nada. Por qué mueren cada vez más policí­as. El porqué es lo que convierte al periodismo en un juego de adultos, y la única manera de explicar el porqué es mediante periodistas absoluta y enteramente comprometidos con la cobertura de un asunto determinado o una institución. Y para tener ese tipo de periodistas en plantilla, los periódicos tienen que pagarles lo suficiente. Por eso no tengo absolutamente ninguna fe en eso que se llama periodismo ciudadano, o lo que hacen la mayorí­a de los bloggers. Lo que hacen ellos es comentar las noticias, y a veces lo hacen de manera original, tanto que a veces lo que escriben puede ser interesante. Pero eso es comentar, y comentar no es hacer periodismo. El periodismo no es un hobby, es una profesión”.

Sus ataques a la blogosfera durante la comparecencia en el Senado le han proporcionado una avalancha de crí­ticas… en la blogosfera. Acusa a los bloggers de dedicarse en la mayorí­a de los casos “a amontonar informaciones que encuentran en otros lugares sin hacer ellos mismos ningún ejercicio de periodismo. Y acuso a los bloggers de escribir mucho sobre corrupciones sin haberse dedicado nunca a conocer por dentro las instituciones que critican”.

Totalmente de acuerdo. Especialmente en el factor empresarial de la crisis del periodismo (no sólo es una crisis de los medios) y en su consideración sobre “eso que se llama periodismo ciudadano”. Este blog, sin ir más lejos, “amontona” textos que encuentro en otros lugares, incluida mi cabeza. Este blog no es periodismo (lo añadiré en la sección sobre JD), aunque esté hecho por un periodista, o ex periodista.

Sólo una objeción. El periodismo no es una profesión porque una profesión requiere unos estudios reglados, una ví­a de entrada, una praxis, una institución que vele por todo lo anterior y que, además, tenga la potestad de expulsar a quien haya incumplido las normas internas. Y tal cosa, desgraciadamente, no se produce en el periodismo. Quizá la poca defensa de nuestro trabajo que hemos hecho los periodistas es una de las causas de la crisis del periodismo y de los medios.

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