Jacko vive

O más o menos. Y El Mundo nos lo explicará un dí­a de estos. Nos contará, pongamos por caso, que el informe del defunción se firmó horas después del último parte médico (¿qué pasó en esas horas?, ¿qué pruebas se manipularon?) o, yo qué sé, que la autopsia se hizo en una sala diferente al del resto de fallecidos de ese hospital (¿por qué?, ¿qué habí­a que ocultar?, ¿qué pruebas se manipularon?, ¿llevaba ácido bórico en los bolsillos?). Y quién sabe si Fernando Múgica o Abadillo no conseguirán que algún testigo protegido llamado Albacete o Alcantarilla o Springfield, que estamos en EEUU, diga que lo vio salir del hospital en un skoda fabia o en un Pontiac, que estamos en EEUU. Quedará claro que ha fingido su muerte para huir de los acreedores y que vive en una base secreta en Honduras con Elvis y Jesús Gil. Aunque esto último lo ocultará El Mundo porque incluso Pedro Jota recibe presiones de ellos, ¿quiénes son ellos? No me hagan hablar, agggggg.

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