Archivo de Noviembre de 2015

Soraya y los lobos

Miércoles, 25 de Noviembre de 2015

Es incomprensible que la dirección de campaña del PP haya decidido que Soraya Sáenz acuda al debate electoral del próximo día siete en Antena 3. Ha tenido que ser un consejo externo porque es una maniobra inteligente.

El próximo día siete en el plató de Antena 3 la puesta en escena será muy clara: el estado y los otros, Soraya Sáenz y tres candidatos, un barullo, un coro con una voz. No habría sido el mismo mensaje con Mariano Rajoy. Quizá, lo viejo y lo nuevo, con el peligro siempre constante de que la suficiencia del presidente le haga meter la pata. El día siete habrá una figura diferente, un tono de voz que destacará; Soraya y los demás, la estabilidad y el vaya usted a saber. El mensaje perfecto para los indecisos que van a poner la tele en Béjar, Barbastro o Aranda de Duero, donde el PP se juega las elecciones.

Soraya Sáenz es el estado, es la comandante de la Brigada Aranzadi. Lleva meses pilotando la respuesta al proceso catalán en la que ha optado por llevar la batalla a su terreno. Artur Mas buscaba un enfrentamiento en campo abierto, un duelo de legitimidades, un choque emocional. Soraya Sáenz optó por una maniobra sin publicidad, una intervención sin puesta en escena. Ayer, Artur Mas afirmaba la existencia de un ataque que, aunque existe, nadie ha visto, y anunciaba la intención de llevar la cuestión a los tribunales, al contencioso-administrativo. Ahí, en ese desfiladero, espera la Brigada Aranzadi.

Queda el electorado, ¿qué electorado? El PP se presentó hace cuatro años con un programa que ha incumplido con sistematicidad; se dirige a un grupo social al que no le importa que el presidente aparezca en un plasma o que haya dos tramas de corrupción generalizadas (Gürtel y Púnica) y varias al detall. El electorado, ¿qué electorado? La política española se dirige a un electorado al que no le importa que Pedro Sánchez, la alternativa, también comparezca en plasma y sin preguntas o que no vaya a ciertos programas o que Rivera e Iglesias, lo nuevo, confeccionen sus listas a dedo, como Aznar o Felipe, saltándose las primarias y que realicen excepciones discrecionales a la regeneración.

La portada del día siguiente está hecha, el reto para semióticos está claro: Soraya y los lobos.

Mireia Vidal i Ortí (Ibsen en Barcelona)

Domingo, 22 de Noviembre de 2015

Desde el pasado viernes, la persona más importante en Catalunya es Mireia Vidal i Ortí (Figueres, 1966).  Tras un breve paso por La Caixa, entró en 1991 en la administración autonómica. El 19 de julio de 2011, siete meses después del retorno de CiU a la Generalitat, fue nombrada titular de la Intervención General de la Generalitat de Catalunya en sustitución de Josep Maria Portabella d’Alós. También, colabora como docente en la Escola d’Administració Pública de Catalunya.

Su misión es certificar las cuentas públicas de la Generalitat pero, desde el pasado viernes, tambien tendrá que elaborar un informe que garantice que cada gasto no contraviene el cuerpo jurídico del estado. Tendrá responsabilidad personal, especificó el consejo de ministros celebrado el 20 de noviebre, fecha importante: cuatro años de las elecciones. [El pasado viernes acabó el mandato de las urnas para el poder legislativo y se abre un período nebuloso hasta el próximo 20 de diciembre; ni siquiera los juristas no se ponen de acuerdo en la capacidad de la diputación permanente].

La respuesta del gobierno a la declaración del 9 de noviembre ha huido de la épica mediterránea y ha optado por otros dos referentes culturales: Kafka y Bergman.

Primero, ha levantado un muro burocrático muy complicado de seguir televisivamente. El pasado viernes se declaró la intervención de Catalunya, pero con otro nombre: “condicionalidad reforzada” en la liberación de los recursos del Fondo de Liquidez Autonómico. El dinero sólo se podrá usar para servicios públicos y, cualquier otro uso, tendrá que tener un permiso previo. Las facturas que abone la Generalitat deberán estar disponibles en el Punto General de Entrada de Facturas (FACE), en lugar de disponer de su propio sistema informático y el Comité Técnico de Cuentas Nacionales vigilará el cumplimiento de las exigencia, lo mismo que la Intervención General, que certificará su destino con responsabilidad individual.

Siglas, siglas, siglas. Brigada Aranzadi. No hay un memorándum, ni hombres de negro, ni cumbre, ni ninguna puesta en escena, pero el escenario es el mismo de Irlanda, Portugal o Grecia. Los poderes autonómicos, ejecutivo y legislativo, ya no tienen capacidad plena en la elaboración del presupuesto.

Se podía haber optado por la humillación, pero no se ha hecho. Tal cosa debería ser noticia, pero no lo es. Todo se mueve, sobre todo, lo que parece detenido. La Vanguardia lleva semanas proponiendo a CDC que abandone el camino independentista y, varios días, indicando que hay un cambio de sentido en la rotonda de París (responsabilidad institucional, seriedad, gravedad, ahora no es el momento, pacto con el PSC e Ítaca, donde toca, lejos, muy lejos).

Una rueda de prensa del ministro de Economía y la imagen de funcionarios del Banco de España aterrizando en Barcelona habría cortado ese desvío. Lo mejor para que algo pase desapercibido es quitarle imagen; diluir el marco mental. Poca gente lee.

Segundo, la renuncia a la épica conlleva la ausencia de choque frontal; no hay duelo de legitimidades y, por una vez, se desmonta el decorado barroco del cuadro costumbrista/romántico y se levanta una habitación austera, escenario del psicodrama; de la superioridad moral colectiva a la decisión ética personal. En las últimas decisiones del consejo de ministros no hay una electrólisis para separar bloques, sino un trabajo de carnicería: se toma el cuerpo institucional y se separa la parte política, la carne, la que se pudre, de la administrativa, el hueso, que se despieza.

El Gobierno no sólo ha advertido a los funcionarios, incluidos los de la Fuerzas de Seguridad, sino que ha creado un sistema de amparo. Los sindicatos y asociaciones de trabajadores de la administración han establecido que cualquier orden tiene que venir por escrito y firmada, y respetando la jerarquía.

Forcadell o Mas pueden recordar a Mazzoni o a Schiller, pero Mireia Vidal i Ortí, titular de la Intervención, como el resto de funcionarios, es un personaje de psicodrama nórdico, Bergman o Ibsen. Todo es una decisión personal, íntima, sin discursos, ni puesta en escena; el personaje, despojado de trascendencia, solo.

PD: El final de Casa de Muñecas y el final de La casa de Bernarda Alba, el portazo y el silencio, irse o quedarse; ahí está la explicación de por qué Europa nunca será nuestro entorno cultural.

90 cámaras y un plano

Jueves, 5 de Noviembre de 2015

Eran casi las once menos veinte del 25 de julio de 1992. Herminio Menéndez entró en el estado olímpico de Montjuïc con la antorcha olímpica y dio el último relevo a Epi, que subió con el fuego hasta una plataforma. Allí, esperaba Antonio Rebollo, atleta paralímpico, que prendió el pebetero con una flecha. De las 90 cámaras que había en el estadio, vimos un plano. 90 cámaras, incluidas una en un helicóptero y otra, instaladas en la visera de la tribuna, y un plano. Aplausos. Un gran éxito. Aplausos. No hay preguntas. Un gran recuerdo. Aplausos.

Ese verano, una televisión local de Barcelona ofreció una grabación desde fuera del estadio en el que se veía lo esperado. El pebetero se había encendido con un sistema ajeno a la flecha. Lo razonable. Hubiera sido una temeridad dejarlo todo en mano de la puntería de una persona. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

La pasada semana se publicó que la fortuna de los Pujol procede de Barcelona 92. Es improbable. Quizá, los Juegos de Barcelona fueron el mismo patio de Monipodio que las tres candidaturas madrileñas y los Pujol pillaron algo, pero nada da para tanto. Las cantidades de las que se habla como fortuna familiar precisan de una labor de décadas y del mismo trato narrativo que el pebetero de Barcelona 92. 90 cámaras y un plano. Aplausos. Un gran éxito. Aplausos. No hay preguntas. Un gran recuerdo. Aplausos.

Esas décadas, al menos parte de ellas, también había medios que ofrecían un plano desde fuera. Informaron de los coches de uno, de los negocios de otra y, en general, de que había un nivel financiero que no podía salir de la puntería de una familia, aunque fuera una muy lista. Nadie quería hacer caso. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

Seguimos en la misma narrativa de Barcelona 92. De las 90 cámaras que siguen a Albert Rivera, los hay que sólo son capaces de ver un plano. De las 90 cámaras que siguen a Pablo Iglesias, los hay que sólo son capaces de ver un plano. No hay nueva política, sino una sustitución generacional que respeta el consenso del franquismo, concretado en la monarquía.

En la próxima legislatura, es probable que haya un plan lenitivo contra la miseria, pero se seguirán perdiendo derechos; las pensiones, por ejemplo. Y, cuando el ciclo vuelva a ser ascendente, regresará la corrupción. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

La ilusión (política), la mala hierba más tenaz de la historia.