Archivo de Agosto de 2015

Horizonte de sucesos

Lunes, 31 de Agosto de 2015

Catalunya será independiente. No este año, ni el que viene. La generación que ha puesto en marcha la cohesión nacional para desactivar la bomba social no será la que dirija la transición. Puede tensar la cuerda, subir la apuesta, aún más y ofrecer alguna imagen simbólica (el presidente de la Generalitat, en prisión, por ejemplo), pero no cree en ella.

Decía La Vanguardia hace un año: “El soberanismo catalán no romperá España y puede que este canalizando pasiones reactivas que, en su ausencia, habrían tomado otras formas y contenidos. […] La situación política en Catalunya enerva los ánimos, tensa los nervios, excita las tertulias, anima las sobremesas, permite soñar en voz alta y evita que se hable de otros asuntos con equivalente pasión e intensidad”.

Catalunya será independiente y todo el mundo lo ha asumido. Todo el mundo habla del cómo y nadie, de por qué. Se discute si la mayoría en las elecciones deberían ser los votos o los escaños, o de los problemas legislativos o diplomáticos. En último termino, amenazas o insultos. La discusión intelectual está ausente. En Gran Bretaña, se acordó el cómo y la discusión se centró en por qué; por qué sí o por qué no.

Las zonas de incomunicación son cada vez más enormes y las de encuentro, limitadas. Estamos ya en un horizonte de sucesos, una hipersuperficie frontera del espacio-tiempo, donde los eventos a un lado de ella no pueden afectar a un observador situado al otro lado; qué poética es la física. Se escriba lo que se escriba, nadie escucha al otro lado. Nadie.

Palabras

Miércoles, 26 de Agosto de 2015

El último libro de Félix Romeo se titula La noche de los enamorados. En él, se narra la historia de Santiago Dulong, bisnieto del primer alcalde republicano de Zaragoza, con el que el escritor compartió celda. Uno, por insumiso; el otro, por matar a su mujer, lo que entonces se conocía como crimen pasional. Romeo, en un libro que hoy aún sería moderno, dice que quiere hablar de las palabras. No es una defensa de la víctima, ni un cuestionamiento de la justicia. Sólo, las palabras.

Santiago Dulong fue detenido por matar a su mujer, María Pilar, alcohólica, prostituta o ex prostituta, y que mantenía relaciones con otros hombres. Esas palabras bastaron para condenarla. La petición inicial de cárcel fue de nueve años; un acuerdo entre el fiscal y el abogado dejó la pena en un año. Según el informe médico, los problemas causados por el abuso de alcohol agravaron el efecto de los golpes. Resumen: no quiso matar a una borracha, puta y adúltera. Las palabras.

Han pasado veintiún años. Hoy, habría otras palabras. Nadie hablaría de crimen pasional, sino de violencia de género y nada acompañaría a víctima. No es un consuelo, ahora que se acaba el verano, pero es conveniente tener un contexto. Es importante tener palabras.

Cash or piss

Martes, 18 de Agosto de 2015

Rosa Belmonte recogía este verano una noticia de esas que lo explican todo. Un taxista de Londres había sido denunciado por una propuesta de cobro; en lugar de dinero, aceptaba pis. Tras llegar al destino, proponía a los viajeros, viajeras, concretamente, que el pago de la carrera se realizase en orina y les facilitaba un recipiente en el que debían depositar el líquido.

En el resumen de Belmonte faltaban datos: cómo era el recipiente, si había que llenarlo o se hacia una proyección de contenido o, sobre todo, cómo se llegaba a esa propuesta; si tras una negociación o era una oferta directa: “cash or piss”. Sí se cuestionaban las condiciones higiénicas del vehículo y se hacía la pregunta clave: cuánta gente había dicho que sí previamente.

Como suele ser habitual en este tipo de noticias, no hay continuidad y desconocemos la suerte del taxista urófilo. Es probable que perdiera su licencia, un documento que precisa una media de tres años de estudio, ya que Londres es una de las ciudadades más jodidas; hay que aprenderse 25.000 calles y los principales lugares (hospitales, teatros, etc.).

No nos pongamos tristes. El tipo tiene una nueva oportunidad en la economía colaborativa, donde no se necesita licencia y puede evitar malentendidos. Trayecto Royal Albert Hall-Wembley: 0,75 centilitros. Trayecto Soho-Forest Gate: 1 litro. Prohibida la ingesta de espárragos. No abusen de los diuréticos. Para viajes más largos, como vacaciones, el taxista puede facilitar recipientes de uso semanal que soporten el recalentamiento en el microondas.

El sistema crea algunas dudas, además de las planteadas antes. Quizá, la menor de todas sea la supervivencia del taxista porque puede hacer de su problema una oportunidad. La economía colaborativa hará que encuentre a otros urófilos con los que pueda intercambiar sus frascos; esa idea sólo necesita un emprendedor. La uronet, domiciliada en Irlanda y Barbados, cobraría pequeñas comisiones (cash) por cada intercambio.

Nos parece algo lejano, pero deberíamos acostumbrarnos a ese modelo en el que el dinero es sustituido por micciones y, aún más, ser previsores: comprar un congelador para comenzar a guardar la orina antes de que el estado comience a pedirnos un impuesto por mear.

Fe (oferta y demanda)

Martes, 4 de Agosto de 2015

Nos toman por gilipollas, oigo. Normalmente, cuando se trata esta cuestión se centra el peso en la oferta, absolviendo a la  demanda. Es algo que enraíza con el teatro del Siglo de Oro: el buen pueblo, bruto, noble y trabajador, engañado por el mal gobernante. Es una tradición que merece ser revisada y, por lo menos, repartir equitativamente las responsabilidades. La oferta política busca un nivel intelectual concreto porque se adapta a la demanda.

En concreto, son interesantes las propuestas que requieren la suspensión de la inteligencia, el razonamiento y la asimilación de información; las propuestas que exigen fe: si usted me vota, pasará todo lo bueno; si no me vota, todo lo malo. Es la táctica con la que el partido del gobierno afrontará las próximas elecciones generales. Su rival pedirá otro acto de fe: hemos cambiado; no os volveremos a engañar.

Porque, además de la suspensión de la inteligencia, ambas formaciones requieren olvidar el pasado. El partido del gobierno (PP) se presentó a las pasadas elecciones con un corpus que incumplió: no habrá ayudas a la banca, no habrá recortes en sanidad o educación o no habrá subida de impuestos. Llevo a cabo unas políticas que no estaban en su programa, algo que ya comenzó el partido de la oposición (PSOE) en mayo de 2010.

Previamente, tendremos otras elecciones similares. Las élites catalas, parte de ellas, piden ese acto de fe: si usted me vota, pasará todo lo bueno. También, la suspensión de la asimilación de informacion y olvidar el pasado. Las élites políticas que sostienen que el cambio benéfico que se producirá si ganan (y consiguen el cambio administrativo) son las mismas que han gobernado durante los últimos 35 años. Su táctica es achacar todos los problemas a un apellido, España, y cambiarlo por otro, Dinamarca u Holanda.

Requiere una importante suspensión de la inteligencia considerar que, por ejemplo, las actuaciones de los responsables de seguridad de la Generalitat, en el caso Ester Quintana, fueron una imposición del gobierno español. ¿Qué cargo del gobierno español obligó a mentir a la conselleria de gobernació?

Requiere una similar suspensión de la inteligencia creer que, por ejemplo, las numerosas tramas del sistema sanitario, como el caso Innova, fueron una imposición del gobierno español. ¿Qué cargo del gobierno español obligó a colocar protesis defectuosas en el hospital de Reus?

Es comprensible que las élites, madrileñas o barcelonesas, busquen pervivir y reproducirse y que, para ello, adapten su oferta política a la demanda social. Cómo sea esa demanda social es lo que depende de la sociedad. Si la sociedad quiere fe, algo fácil de ofrecer viendo la historia, no es problema de nadie más.