Archivo de Junio de 2015

Se busca MILV (Mature I’d Like to Vote)

Jueves, 25 de Junio de 2015

La encuesta de El Periódico da un empate al Partit del President y a una Catalunya en Comú, aún no organizada y sin candidato. Un proceso de confluencia de partidos y movimientos sociales, un Olivo, dirigido por una figura veterana y relevante, un Pepe Múgica, ganaría cualquier elección en España, salvo en Andalucía y País Vasco, quizá los dos territorios más conservadores.

Imaginemos al frente de Catalunya en Comú a un MILV (Mature I’d Like to Vote) como Joan Subirats, un tipo capaz de desarbolar moralmente a la derecha como hizo Carmena con Aguirre, una persona capaz de diluir el voto del miedo y desactivar la resignación social que está detrás del proceso de cohesión nacional.

Lo veremos en Catalunya. En las generales, la explicación está en el artículo de Cxt sobre cómo se hicieron las listas de Ahora Madrid.

Podemos apostaba por unas primarias de corte mayoritario con listas abiertas, como las que emplea en sus procesos internos. Así, se aseguraría los puestos de cabecera, relegando a los demás al papel de mero acompañamiento o relleno. Es decir, si se hacían a su manera, Podemos se haría con el control del proceso negociador, decidiendo quién entraba en la unidad popular y en qué posición.

A Podemos le interesaba este modelo para descabalgar a dos sectores que le resultaban molestos: IU-Madrid, encabezado por el ganador de las primarias de la coalición, Mauricio Valiente; y los municipalistas, cuya cabeza visible es Pablo Carmona, corriente asamblearia de Ganemos Madrid (equivalente a unas CUP madrileñas) que sintoniza demasiado bien con los críticos de Vistalegre.

En Ganemos Madrid tenían otra idea. Querían unas primarias que repartieran los puestos entre las familias en proporción a su número de votos. Defendieron la adopción del recuento Dowdall, un sistema de voto ponderado y personalizado que reparte posiciones de manera similar a una fórmula D’Hondt.

El 28 de enero Podemos aceptó el recuento Dowdall. Pero a finales de febrero intentó revertir el acuerdo, proponiendo de nuevo un sistema mayoritario. Este gesto sentó fatal en Ganemos. Se amagó con la ruptura. La crisis saltó a la prensa. Finalmente, Podemos dio su brazo a torcer y reculó. Al día siguiente (casualidad o no) Carmena dijo sí a la propuesta de postulación a la alcaldía.

El resultado de la pugna tuvo efectos de calado. A Podemos le incomodaba el sistema proporcional. Le quitaba peso político. Daba alas a sus críticos, que tenían ante sí una oportunidad honorable de conseguir buenos resultados. Podemos tenía que reaccionar. Y reaccionó. Adaptándose. Presentó a las primarias una lista encabezada por Carmena pero acompañada de numerosos independientes, gente de Equo, destacados líderes de Ganemos y unos pocos militantes de Podemos. Era la salida más lógica: si quería ganar las primarias en un contexto tan competitivo, necesitaba que su lista fuese aglutinante. Y ganaron, salvando a Carmena. Pero pagaron un precio: apenas 5 de los 20 puestos de concejal de Ahora Madrid serán para sus militantes. El resto, o son independientes o son de Ganemos.

Cinco de 20; el primero, el número cinco. Eso es lo que no quiere el grupo dirigente de Podemos que suceda en un proceso de unidad popular abierto. No hay más. No hay problemas de ideología, ni de programa, ni bla, bla, bla. Es su juguete y, como los niños en los parques, antes lo rompo.

Mundo Haneke

Lunes, 22 de Junio de 2015

Leo este artículo de Elvira Lindo en El País:

Me di un golpazo en la cabeza al subir mi mochila al maletero. Todos los pasajeros me miraron y yo traté de superar la inexplicable vergüenza que provoca darse un coscorrón. De pronto, escuché una risa a mis espaldas. No lo podía creer: un jovenzuelo se reía de mi torpeza. Le miré fijamente a ver si reaccionaba, pero no. Me salió esa macarra que llevo dentro y que sólo hace acto de presencia cuando algo me enerva, le puse la mano en el hombro y le dije, “¿tú eres tonto, chaval?”. Se quedó desconcertado y ahí se acabó el episodio. Cuando tomé asiento reflexioné sobre mi reacción y concluí que he llegado a esa edad en que las mujeres nos volvemos valientes y con la autoridad que da la experiencia somos capaces de ponerle la mano en el hombro a un cretino y soltarle, ¿tú eres tonto, chaval?

[…] Porque uno es tonto a veces, en el sentido de no advertir que mofarse del dolor ajeno es un síntoma de inmadurez, y el hacerse adulto consiste en reconocer, no sin algo de vergüenza, esos momentos en los que se fue rematadamente tonto.

Que a alguien se le caiga una maleta hace reír; que a alguien se le caiga una maleta y esta se abra, hace reír más; que a alguien se le caíga una maleta y esta se abra dejando ver diverso material BDSM, aún más, sobre todo, si la propietaria de la maleta es una monja. Esa es la historia del humor. Es el regador regado. Ya no es que no nos podamos escojonar con Pulp Fiction, es que no nos podemos reír con Chaplin.

Sí, Chaplin, ese desalmado que hacía chistes con el hambre, ¿no recuerdan La quimera del oro? O con el abandono infantil en El Chico. O con la seguridad en el trabajo en Tiempos Modernos. Toda su vida mofándose del dolor ajeno. Qué villanía. Por no hablar de otros desalmados como Buster Keaton, que hizo bromas de la guerra, que tanto dolor ha traído al mundo. O los hermanos Marx, ¿qué tropelía no se les habría ocurrido con una mujer a la que se cae la maleta?

Dice Pascal Bruckner en La tentación de la inocencia: somos inconsolables por no estar oprimidos y, a falta de enemigos reales, se crean imaginarios… Exagerar las mínimas angustias permite desplegar sobre todo una oscura voluntad de poder… Pertenderse perseguido, se convierte en una sutil manera de perseguir a los demás… En el sacrificio del asceta hay una secreta voluntad de esclavizar, un deseo de distinguirse para subyugar mejor al prójimo situándose por encima de él.

Por si no lo han leído bien la idea inicial es una maleta que golpea a una persona. Y después, pasamos a hablar del dolor ajeno. Mofarse del dolor ajeno es una maleta que golpea a una persona. Haneke, Von Trier, Dardenne, ese Occidente que necesita sentirse culpable porque lo quiere todo; también, eso. Es la banalización absoluta de todo.

Spotijobs

Jueves, 18 de Junio de 2015

Leo:

Amazon está desarrollando una aplicación móvil en Estados Unidos, que se ha bautizado como On My Way, para que los particulares puedan repartir pedidos a los clientes de Amazon a cambio de una comisión.

La idea de Amazon es seleccionar en ciertos núcleos urbanos de Estados Unidos una serie de locales –a los que pagaría por almacenar sus paquetes–, de forma que fuera relativamente sencillo para los repartidores recoger pedidos en estos establecimientos y entregarlos en su destino.

Al confiar en particulares, Amazon debería articular un sistema para asegurar las entregas e indemnizar a sus clientes por posibles pérdidas, daños o extravíos de paquetes.

Esta iniciativa sería una vía más económica que el uso de los servicios tradicionales de empresas de logística, o incluso que nuevas fórmulas que ya ha experimentado Amazon como el reparto en bicicleta, los coches de Uber o, en un futuro, los drones.

De prosperar el reparto por los particulares, se vería afectado el sector de mensajería instantánea, cuyos ingresos anuales en Estados Unidos suman 96.000 millones de dólares con un empleo total de 710.000 personas, y en el que las dos principales compañías –FedEx y UPS—tienen una cuota de mercado conjunta del 62%.

Tú te apuntas a Amazon. Subastas tu fuerza de trabajo a la baja, compitiendo con otros trabajadores, y te contratan para ese encargo. Nada más. Sin contrato, ni salario, ni cotizaciones sociales. Nada. De organizar alguna organización de defensa de los intereses colectivos, ni hablamos, porque nadie es consciente de pertenecer a un grupo.

Es la versión digital de la entrada del puerto donde se colocaban los estibadores; si te contrataban para descargar un barco, había comida en casa.

Es la versión laboral de Spotify. Pon aquí tu obra y te daré algunas migajas. Todos autónomos; todos emprendedores; si no eres millonario es porque no quiere, porque no te esfuerzas.

El cliente, encantado por la pequeña bajada de precios. tampoco es consciente de pertenecer a un grupo. La bajada de ingresos de otras personas le acabará afectando porque estamos en una sociedad de consumo basada en que grandes grupos sociales tengan excendentes de renta para gastar. Si no hay excentes y volvemos a un consumo de subsistencia, todos los sectores, salvo los cautivos, perderán mano de obra. Además, tarde o temprano ese cliente también tendrá un spotijob.

Jeremy Rifkin ya ha explicado varias veces las posibles consecuencias laborales y sociales de la tecnología. Para él, son a corto plazo, porque a largo habrá una sociedad basada en el procomún, falansterios en red. Byung-Chul Han, recordaba ayer Juliana, cree que la cultura digital es el más poderoso mecanismo de dominación que ha generado el capitalismo. Si el consenso ideológico no cambia, lo será.

Casa de Cardos. La manzana de Fabiola

Martes, 16 de Junio de 2015

Fabiola

En 2009, la reina (madre) Fabiola de Bélgica recibió varias amenazas de muerte. En una de ellas, le decían que acabarían con su vida el día de la fiesta nacional usando una ballesta. La anciana dejó su retiro andaluz y se presentó en Bruselas exhibiendo una manzana. Venga, Guillermo Tell de los cojones, venga. No se puede molar más.

La anécdota me la contó un amigo hace semanas. Otro fue el que me sugirió hace semanas que hiciera un artículo explicando el fenómeno pop de Manuela Carmena. En el texto, indicaba que una de las razones del éxito viral era la inclusión en su lista de dos agitadores culturales con los que, a poco que uno sea inquieto, es (o era) inevitable encontrarse en la red: Guillermo Zapata y Pablo Soto.

Uno ha caído; el otro está tocado. El equipo de Ahora Madrid no ha tenido los reflejos de la reina Fabiola para defender a uno de los suyos, un tipo importante, uno de los que iba a ser clave en impulsar un cambio cultural. No sólo en su ámbito, sino en todos; como aficionado a la ópera, quería verlo en el patronato del Real. No podrá ser.

Nadie intentó dar una mínima explicación. La izquierda, conservadora y puritana desde los 80, optó por no hacer política y asumió los clásicos valores de ese espectro: ejemplaridad moral pública y privada. Se podría haber dicho que acusarlo de antisemita era como acusar a Chaplin de nazi por El gran dictador. Se podría haber dicho que los concejales tienen que dar explicaciones sobre su gestión y no, sobre su vida previa y privada.

Se podría haber puesto en marcha un revocatorio, lo que habría movido un poco el foco, además de presentar ese instrumento democrático. Y habría dado tiempo. Pero, no. Todo deprisa. Primera batalla perdida y, además, como recordaba Isaac Rosa, en terreno propio. Y en un contexto extraño. Demasiados silencios. Se transmitió soledad al electorado.

Lograda su dimisión, la tensión pasa a otra persona. ¿Qué esperaban? Varias de las empresas más conocidas del país, todas las constructoras, viven de los ayuntamientos y remunicipalizar los servicios quiere decir llevarlas a la quiebra porque todas tienen una deuda descomunal. La práctica totalidad de medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) no son rentables y viven sólo para ejercer de sistema de presión de empresas como esas.

Ayer me preguntaba “si la rendición llega sólo un día después de la investidura, ¿qué pasará cuando se intenten resolver los contratos con las eléctricas o las operadoras de telecomunicaciones?”. Tengo la respuesta: puedo esperar sentado.

Hoy, el colectivo de personas antidesahucios pedía la presencia de alguien del nuevo equipo en un lanzamiento, como ayer hizo Ada Colau. Nadie. Sólo, una carta. ¿No se entiende que venimos de un grave problema de empatía?

El PP no ha perdido por los recortes, sino por su actitud sociópata. Todo el mundo puede entender al padre de La gran familia diciendo a sus hijos que habrá que apretarse el cinturón, pero el PP ha sido el padre de Hansel y Gretel, que abandona a los niños en el bosque y se vuelve a casa. Hoy, alguien tenía que estar en #asunsequeda.

Después, se descarta el banco público, un instrumento fundamental, y se llama al programa electoral “un conjunto de sugerencias”. No habrá recuperación de derechos, sino bonos de comida. Como guinda, se proponen grupos de madres para limpiar los colegios; sí, de madres. De la revolución al ejército de salvación.

Madrid ha entrado en un ‘resacón en el ayuntamiento’, una espiral cuya única salida es que el resto de ciudadades desbrocen el paso.

No tengáis miedo

Lunes, 15 de Junio de 2015

Tengo una idea para petarlo. La empresa se llamaría Señor Lobo y se dedicaría a revisar todas las redes sociales de los candidatos a algún puesto de responsabilidad para limpiar todo lo inconveniente. Like a virgin sería nuestra canción promocional. Y Leticia Sabater la bailaría mientras una voz en off dice: recupera tu himen moral.

El miedo cambio de bando en los años 80. No tengáis miedo, dijo Juan Pablo II, y la derecha cultural y política le hizo caso. El proyecto de eliminación del estado del bienestar requería dejar de estar acomplejado por su creación para tener la desvergüenza de no reconocer los beneficios que había provocado.

Cuando el proyecto se puso en marcha, la izquierda, que siempre había ocupado el progreso, se volvió reaccionaria y conservadora. Durante años, su plan se lilitó a resistir, lo que es lo mismo que ir siendo asimilado. La izquierda se volvió conservadora y puritana, y asumió los clásicos valores de ese espectro: ejemplaridad moral pública y privada.

Desde hace décadas, una persona de izquierdas tiene que explicar y expiar su lujuria o su gula, cuando esos son pecados cristianos. Desde hace décadas, una persona de izquierdas tiene que explicar y expiar tener dinero cuando el que sostenía que hay que entregar las propiedades y ser pobres era Jesús de Nazaret (Marx y Engels prohibían la caridad y, en general, cualquier actuación individual). Desde hace décadas, desde Gordon Gekko, la fiesta está en la derecha y el cilicio, en la izquierda.

No se puede dar ningún paso adelante sin perder el himen moral.

Varias de las empresas más conocidas del país viven de los ayuntamientos y remunicipalizar los servicios quiere decir llevarlas a la quiebra. Eso va a doler más. La práctica totalidad de medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) no son rentables y viven sólo para ejercer de sistema de presión de esas empresas. Si la rendición llega sólo un día después de la investidura, ¿qué pasará cuando se intenten resolver los contratos con las eléctricas o las operadoras de telecomunicaciones?

Ya está bien. Recordad las palabras de Juan Pablo II: no tengáis miedo.

Pánico en las calles de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Santiago, Coruña…

Viernes, 12 de Junio de 2015

Todo está en la canción de los Smiths:

Quemad la discoteca, ahorcad al bendito DJ porque la música que ponen constantemente no me dice nada sobre mi vida.

Y eso hizo la gente tomó la discoteca ayuntamiento, quitó al bendito DJ alcalde porque la música política no les decía nada sobre su vida.

PD: Un texto de hace un año:

Pongamos que Ganemos Springfield gana el ayuntamiento de Springfield. Comienza promoviendo el uso social de la vivienda, un mandato constitucional, y penaliza el uso especulativo de la vivienda. Y, después, resuelve el contrato de recogida de basuras con una filial de ACS, el de recogida de vidrio, el de atención telefónica a mayores, el de parques y jardines, el de los centros deportivos municipales, el de los centros culturales, que también gestiona una filial de ACS, etc.

También remunicipaliza el servicio de aguas y cancela el contraro con la eléctrica para asociarse con una cooperativa energética. Y cancela las cuentas que tiene en los bancos y funda una cooperativa de crédito local. Y se carga las suscripciones de prensa o la publicidad institucional. Y los contratos de telefonía, vechículos, mantenimiento, etc. Y racionaliza los horarios comerciales.

Podríamos seguir, pero creo que queda claro que el problema de que se produzca un cambio de gobierno municipal en 20 o 30 ayuntamientos importantes, comenzando por el de Barcelona, no son los carromeros que se van a quedar sin trabajo, sino los contratos empresariales que se van a perder. Y la previsible evidencia de que esa gestión pública, transparente y horizontal es más barata y permite, incluso, bajar el IBI, quitar parquímetros, eliminar la tasa de basuras, etc.

El Olivo de Poniente

Lunes, 1 de Junio de 2015

No se crean nada de lo que lean (sobre proyectos de unidad popular) en los próximos meses. Tras las elecciones, Pablo Iglesias señaló en una entrevista que quizá su formación tendría que dar un paso atrás en aras de una nueva candidatura de unidad, un Ahora España, un Olivo. Una semana después, el mensaje se matizaba: su formación debe ser el eje de ese nuevo proyecto. Pero, simultáneamente, surgen informes, manejos, operaciones, etc. Insisto: no se crean nada.

Sería extraño que gente tan interesada en la política como los promotores de Podemos no entendieran que tanto la formación como sus figuras más relevantes ya son antielectorales. Pablo Iglesias, como candidato, despertaría un movimiento en contra similar al de Esperanza Aguirre: excesiva exposición mediática con mensajes polarizados. Lo mismo sucede con el resto que ha dado la cara este último año. Su presencia, por miedo o rechazo, puede subir el índice de participación.

Todo el mundo, dentro del espectro de la izquierda, es consciente de que es necesario un Olivo, una candidatura de unidad encabezada por alguien incontestable. Ese es el final. La cuestión es cómo queda el equilibrio de fuerzas por debajo de esa figura de prestigio que, en el caso de Ahora Madrid o Barcelona en comú no ha sido muy favorable a Podemos. En Barcelona, por ejemplo, hay 5 de 11 relacionados con ICV-EUiA.

Por eso, se trata de capitalizar el triunfo, abduciendo las imágenes de Carmena y Colau, y borrando al resto de formaciones (Iniciativa per Catalunya, EUiA, Convocatoria por Madrid, PCE o Equo) en las ‘historias oficiales’, donde sí aparece, ojo al delirio, el Partido X. Recordemos, ICV-EUiA aporta 5 de 11 y cedió presupuesto y espacios electorales. Por eso, también, se ataca a personalidades que puedan ser importantes, como Alberto Garzón. Por eso, en general, se tensa la cuerda.

Pero no hay que creerse nada. Más que Lenin o Trotsky, las referencias son Meñique y La Araña. Todo lo que diga Iglesias debe leerse con el hashtag #viveponiente.

El Partido Demócrata ganó las elecciones

Lunes, 1 de Junio de 2015

En qué se parece El Ala Oeste de la Casa Blanca a los resultados electorales de ayer

(Publicado en GQ)
Ya están aquí. Hasta los años 80, uno podía estar tranquilo en casa. Sobre todo, si no montaba una fiesta, bajaba al sótano o perdía la virginidad. Las cosas malas venían de fuera: caserones abandonados, carreteras secundarias u hoteles fuera de temporada. ‘Poltergeist’ mostró cómo los objetos cotidianos podían convertirse en amenazas. Sillas, mesas, juguetes, la tele y hasta el suelo donde uno pisaba podían ser una amenaza incorpórea contra la que no se podía luchar. No se podía cerrar la puerta porque estaba dentro.

El fenómeno extraño que apareció en la política española hace un año para perturbar la vida de matrimoniada del bipartidismo, Concha y Avelino, PP y PSOE, está dentro, Siguen siendo los primeros, pero, respecto a 2011, ayer perdieron 3,3 millones de votos.  Pero el cambio no viene a raptar a los niños, ni a dejarnos sin papel higiénico en los supermercados.

Lo que ha pasado en la política española tiene más que ver con Estados Unidos, o con Italia, que con Venezuela. Sobre todo, porque en los últimos meses le ha salido otro anfitrión en la fiesta del cambio y puede no ser el último. Más que una revolución, es probable que haya una continuidad en la minitransición que comenzó hace casi un año, con el cambio de Rey. La base será el fin del plan de estabilización y la recuperación del pacto social, incluida la mengua de la corrupción, y un cambio generacional. Estamos ante una nueva movida que acabará, por fin, con la movida.

Manuela Carmena, por ejemplo, no se parece a Kirchner, sino a Obama o, incluso, a Jed Bartlet, el presidente de El Ala Oeste de la Casa Blanca. Alguien con una importante trayectoria que logra una movilización transversal a través de una campaña emotiva. Bartlet por América y Carmena por Madrid. En estos momentos, seguro que hay alguien buscando al Carmena/Bartlet para la Moncloa por el futuro Partido Demócrata, o El Olivo, el gran vencedor de la jornada.

Ninguno de los partidos, ni siquiera los nuevos, tuvo la foto de la sonrisa, el we are the champions de la noche. El PP se estrelló y su derrota le dejará sin buena parte de su poder, lo que quiere decir mucha gente muy cabreada por haber perdido el trabajo. Ayer, Cospedal, Bauzá, Monago, Aguirre, Teófila Martínez, Barberá o León de la Riva, todas las caras tristes eran suyas y la escena recordaba a la derrota de España en Chipre, último partido de la era Clemente.

Sin embargo, el PP sigue siendo el partido más votado; a pesar de todo, se piensa en su dirección. Con un resultado como el de ayer, un 35%, la UCD rozó la mayoría absoluta en las primeras elecciones, cosas del sistema electoral. Ese será el dato que Rajoy usará como el martillo de Thor y la estructura vertical del PP hace que haya que subir la montaña para derribar al líder.

El PSOE quedó arrinconado en los ayuntamientos de ciudades importantes, como Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza, pero recuperó varias capitales andaluzas y aguanta bien en las ciudades medias. Esa resistencia rural le puede dar varias comunidades autónomas a través de pactos. Pedro Sánchez también sacó un escudo frente a Susana Díaz, que quiere verlo fuera: la mejora en datos en comparación con las europeas.

Podemos y Ciudadanos estaban satisfechos y felices, pero no pudieron presentar a nadie haciendo el signo de la victoria. Nadie con sus siglas, por lo menos. Nadie pudo quitarle la foto a Carmena y Colau.

Las grandes triunfadoras de la jornada electoral fueron las candidaturas de unidad popular, una herramienta electoral que se parece mucho a los partidos estadounidenses: una formación instrumental con funcionamiento abierto, un fuerte voluntariado, corrientes variadas, receptiva a los movimientos sociales, candidatos externos elegidos en primarias y campañas más emotivas. Sí, más escorado a la izquierda; en algunos casos, mucho más escorado a la izquierda, pero lo interesante es el mecanismo. Con matices, se parece al Partido Democrático italiano.

El triunfo de esos proyectos municipales en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cádiz, La Coruña, Santiago y Oviedo, entre otras ciudades, es probable que abra un debate sobre la posibilidad de lanzar un proyecto así para las elecciones generales. Ayer, ya se hacía la comparación entre ayuntamiento de Madrid y la comunidad, donde no hubo candidatura unitaria. Las elecciones catalanas de septiembre serán el laboratorio.

El diálogo fue el segundo vencedor de la jornada. Estaba claro que iba a haber pocas mayorías absolutas, pero hubo aún menos. Todas las comunidades autónomas tendrán que pasar por pactos. Algunos, parecen claros. Madrid, Murcia, La Rioja y Castilla y León tendrán un presidente del PP y Castilla-La Mancha, Extremadura, Asturias y Aragón, del PSOE. Eso, si Ciudadanos y Podemos aceptan ser previsibles. Podemos es consciente de que la experiencia indica los perjuicios de la pureza y dejar gobernar al PP, pero la experiencia de Ciudadanos es contraria. El CDS desapareció por convertirse en muleta popular, así que no siempre se tomarán la pastilla azul.

Estos resultados marcan una figura ascendente en el PP, Cristina Cifuentes, que sacó más votos en Madrid capital que Esperanza Aguirre con una campaña en contra de colectivos provida. Más traje chaqueta y menos peineta, parece deducirse. El modelo estadounidense está lejos, pero el inglés, no. El problema es que la figura más parecida a David Cameron, Albert Rivera, está en otro partido y tiene por delante unas elecciones, las catalanas, en las que también será la estrella.

Valencia y Baleares precisan de un acuerdo entre más fuerzas políticas que pondrá a prueba la aversión española al pacto y, en general, a confundir la discrepancia con ingobernabilidad. Cantabria y Canarias tendrán gobiernos regionalistas y, en Navarra, el arco iris tiene un invitado molesto, Bildu, que dificultará la negociación.

El diálogo será fundamental en los ayuntamientos, donde en 20 días se deben constituir los consistorios. Si no hay un candidato alternativo, el 13 de junio se proclamará alcalde al candidato de la lista más votada.

En los ayuntamientos, el desplome del PP es más contundente. En 2011, tuvo el 60% de los municipios de más de 50.000 habitantes. Tras los resultados de ayer, Málaga es la única capital de provincia donde pueden seguir gobernando y necesitarán el apoyo de Ciudadanos. En el resto, aunque en alguna son el partido más votado, pueden  perder la alcaldía a manos de una coalición alternativa. El día de la Marmota se ha acabado.

Boris

Lunes, 1 de Junio de 2015

Todo lo que deberían copiar los políticos españoles a Boris Johnson

(Publicado en GQ)

Agosto de 2012. El alcalde de Londres va a promocionar los Juegos que se están celebrando en su ciudad lanzándose por una tirolina con dos banderas británicas, una en cada mano. Ojo ahí. Por si no era algo bastante arriesgado, el mecanismo se para al llegar casi al final del recorrido. El alcalde, con casco, corbata y, recordemos, una banderita en cada mano, queda suspendido en el aire, una imagen demoledora. Es carne de latenight, de meme, de la versión inglesa de El Mundo Today; en resumen: el fin de cualquier carrera política. Pero el alcalde es Boris Johnson y el chiste lo hace él desde arriba. Risas. Al bajar, él es la estrella; se ríe de todo y las ancianas le hacen fotos con su móvil.

No traten de hacerlo en casa. Ni sin tirolina. Oyón. Ya está. No hay que decir nada más. Como diría el presidente Rajoy, la gente tiene ideas. Y, en campaña electoral, más, porque hay tiempo, medios y dinero para llevarlas a cabo. Todo ello con el objetivo de salir en la tele. Así, llegamos al vídeo de Oyón o a la propuesta de hacer batallas navales en el lago de la madrileña Casa de Campo del candidato del PSOE en Madrid o a la imitación de sus rivales del candidato de ERC por Barcelona. ¿Por qué a Boris le sale bien? El problema no son esos casos concretos, sino su aislamiento. Por mucho que cueste de entender, las ideas se trabajan, no se tienen.

La sobreexposición es un valor electoral. Hacer cosas insólitas, participar en programas de entretenimiento, romper el protocolo, en definitiva, salir en la tele y convertirse en famoso puede tener rendimiento electoral. A la hora de coger la papeleta, funciona el recuerdo de la imagen. Bush o Berlusconi son buenos ejemplos, pero hay más. Podemos usó el rostro de Pablo Iglesias en sus primeras elecciones y Barcelona en Comú lo hará el domingo con la de Ada Colau.

Boris Johnson, alcalde de Londres, es la sobreexposición en persona. Un tipo que se queda colgado sobre una tirolina, posa con animadoras, juega al tenis, hace boxeo, toca la batería, canta en el metro, baila, gesticuliza, imita, mete la pata con comentarios racistas, que después disipa apelando a su origen multicultural, o dice frases que aparentan ser lo primero que se le pasa por la cabeza como que si votas por un conservador, tu coche irá más rápido y tu novia tendrá una talla más de sujetador.

El tipo que dice eso es el que gestiona, y con aparente éxito, un presupuesto de 24.000 millones de euros y dirige una zona urbana cuya economía es un cuarto de la del Reino Unido. Es también un tipo que venció abrumadoramente en una encuesta de YouGov (2012) en la que se elegía al político vivo más respetado. Respetado, ojo, no famoso, ni simpático, ni con el que tomarías una cerveza, ni con el que te irías a ver la nueva de Mad Max. El resto de políticos británicos, Major, Blair o los Miliband, estaban en rojo (el segundo puesto fue para Margaret Thatcher, que ya no puede presentarse). Pero, ¿cómo lo peta?, ¿cómo logra salir triunfador de escenas que, para otros, serían demoledoras?, ¿cómo ser Boris?

El primer secreto es entender lo pop, donde los límites entre la alta y la baja cultura son difusos y pocas cosas permanecen más allá de unos días, con suerte. En la cultura pop, uno no se siente culpable por leer ‘50 sombras de Grey’ o bailar el ‘Gangnam Style’, a los que Boris concedía el título de obras culturales más importantes de 2012 por el cambio social que significaba, por ejemplo, ver a gente leyendo una obra sobre sado en el metro sin ocultar la tapa. No era una ocurrencia, sino un análisis provocativo y más lo primero que lo segundo. Entendía, quizá por su gran experiencia en los medios de comunicación, que la mente está cambiando: rapidez de reflejos, mucho ingenio y escasa memoria.

La cuestión es que no basta con un día, hay que entenderlo y creerlo o, al menos, creérselo. Hay que modelar un personaje y él, con sus mofletes y su pelo rubio alborotado es un icono reconocible estéticamente. Para completarlo, una combinación de lo nuevo y lo viejo, de la élite y lo popular.

Johnson es pura casta o, en Inglaterra, establishment; incluso, es descendiente, por línea extramatrimonial, del rey Jorge II. Tras vivir en Nueva York o Bruselas, estudió en Eton y Oxford, elitismo puro, donde disfrutó del rugby y las fiestas universitarias, y es capaz de hacer un monólogo con un trozo de ‘La Iliada’. Podría haber sido uno de los Monty Python.

Tomarse a broma ‘La Iliada y en serio’, ‘Cincuenta sombra de Grey’. Entender eso es la clave. Pese a su educación, no le importa aparecer en programas como ‘Top Gear’, un masculinista magazine de motor (a pesar de que es un apasionado defensor de la bici) o en una serie de televisión, fotografiarse en cualquier situación embarazosa o defender elementos de la cultura popular, como la citada danza de PSY. No es una concesión elitista, como la que podría hacer otro miembro del Partido Conservador con su biografía, su primo lejano, David Cameron, por ejemplo, con el que confesaba que había hecho el baile coreano. Es una escena que, para el primer ministro británico, sí sería demoledora.

Es algo que ya había hecho con mucho éxito George Bush. Perteneciente a una acomodada familia del Este de Estados Unidos, logró disfrazarse de ranchero tejano y presentarse como más cercano que los ‘estirados’ Gore y Kerry. En Italia, el multimillonario Berlusconi logró que la izquierda italiana se convirtiera en la élite que conspiraba contra el pueblo, representado por él. En la posmodernidad, todo es difuso.

Por supuesto, hay un equipo. Junto a Johnson está Lynton Crosby, cuya página de Wikipedia dice que es conocido como el mago de Oz o el Karl Rove australiano (Karl Rove era la mano del rey de George Bush y autor de sus agresivas campañas políticas). Crosby, que completa su fama oscura con un pasado en la industria tabaquera, trabajó en las dos campañas a la alcaldía de Londres y fue quien recomendó a Johnson evitar los medios políticos para centrarse en los programas de entretenimiento, donde su facilidad de réplica y su sentido del humor tendrían más cabida.

Hemos llegado a otra clave pop: el humor. Es una base de la cultura popular porque, como sostenía Jorge de Burgos en ‘El nombre de la rosa’: la risa acaba con el miedo y, sin miedo, no hay fe. En el pop, hay poca fe y nada intocable, gracias precisamente, a la ironía. Boris Johnson, colgado de la tirolina o con ‘La Iliada’, sabe convertirse en monologuista e, incluso, se ríe de sí mismo apropiándose de los ataques que le dedican, como bufón o simio; tiene fotos haciendo el gorila mejor que Melody.

No basta con un día, una idea o un vídeo. Hay que entender el mundo realmente existente y saber moverse en él, cosa que requiere inteligencia, preparación e ingenio. O rodearse de gente que sí lo entienda y dejarse aconsejar sin miedo. Crear un personaje no es fácil, sobre todo, porque las imposturas siempre fallan. Hay que confiar menos en las campañas, las filtraciones o los ataques y más en el trabajo, el conocimiento, la audacia y el humor. Y de todo ello, falta mucho en la política española.

Molar

Lunes, 1 de Junio de 2015

Por qué Manuela Carmena está molando tanto

(Publicado en GQ)

Si vives en Madrid, es probable que el sábado te acostaras con Esperanza Aguirre y que el domingo te hayas levantado con Manuela Carmena. Es decir, que la última imagen nítida que recuerdas del sábado noche sea la foto de Aguirre en el respaldo del taxi y que por la mañana, al mirar el móvil, te hayas encontrado con un tuit, o decenas de ellos, sobre Manuela Carmena. La candidata alternativa ya está empatada con la lideresa del PP con una campaña mucho más pequeña y basada en las redes. El domingo, #EfectoCarmena fue trendig topic hasta que llegaron los títulos deportivos.

En la lista de Carmena hay gente con la que es inevitable cruzarse en internet. Por ejemplo, Pablo Soto (@pabloMP2P), el creador de varios programas P2P, archienemigo de las discográficas y multidemandado por la SGAE. Y vencedor de todos ellos. También, Jorge García Castaño (@jorgegcastano), exconcejal de IU y tuitstar político o Guillermo Zapata (@casiopeaexpres), realizador de ‘Lo que tú quieras oír’, ese corto del contestador, que seguro que viste porque es la pieza de ficción en español con más descargas de la historia en youtube. Zapata también mantiene una columna llamada ‘Crónicas del Hype’. Hype son cosas que molan.

Quizás ellos le han explicado la importancia de la viralidad, algo que ha conseguido varias veces en campaña respondiendo a su rival, Esperanza Aguirre, una interacción directa poco frecuente en la política española. Es lo que se conoce como un ‘Zas’. También han proliferado sus memes, vestida de Catwoman o abrazando a un oso; la mayoría de ellos han salido de Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid (MLGM), del que forman parte creadores como Aberto Nanclares (Basurama) o Javier Larrauri, pero el domingo se unieron cientos de artistas con el hashtag #madridconmanuela, llenando la red de todo tipo de retratos y diseños. Una señora de 71 años se ha convertido en un icono pop cada vez más reconocible.

Es imposible controlar la viralidad negativa, pero Carmena ha evitado situaciones comprometidas, como las del candidato del PSOE, o con posibilidad de ser ridiculizadas, como ese paseo en bicicleta ‘Gangnam Style’ de Aguirre con Rajoy y Cifuentes.

Seguramente, ahí esté la clave que nos explicará, en unos meses, algún estudio de alguna universidad. No basta con gastar mucho dinero o tener muchos seguidores en las redes, como quien acumulaba cromos en el patio, sino que tienen que ser la gente adecuada, las personas capaces de influir y hacer que algo mole. Y Carmena tiene mucho a su favor para conseguirlo.

Lo más importante es que es nueva y no lo es. Si uno consigue poner de moda algo antiguo, lo peta. Ahí está la barba, el gintonic o los superhéroes. El desafío de la campaña de Aguirre era el mismo: conseguir ser lo viejo y lo nuevo, y hasta hace unos días, lo estaba logrando. Encarnaba la estabilidad frente a la incertidumbre y su estilo desenvuelto contrastaba con la grisura de Ana Botella. Sin embargo, las encuestas que le daban como ganadora hicieron que mucha gente conociera que se presentaba otra candidata.

Carmena no es nueva y sus más de 70 años evitan uno de los factores que limitan a los nuevos partidos: el miedo. Ay, ay, ay, a ver qué van a hacer. No se va a comer a las niñas de los colegios de monjas y se parece más a una reencarnación de Tierno Galván que a un revolucionario bolivariano.

Apareció en la escena pública durante en franquismo, como abogada laboralista y, por una casualidad, se libró de la Matanza de Atocha. Ya como jueza, luchó contra la pequeña corrupción de los juzgados, los pequeños sobornos conocidos como astillas. Después, Premio de Derechos Humanos, vocal del Consejo General del Poder Judicial, relatora de Naciones Unidas y, hace años, dejó su jubilación para montar una empresa que ayudase a la reintegración de exreclusas.

Pero toda esa biografía sólo era conocida por la gente más politizada. Para la mayoría, es nueva; todos esos datos son desconocidos y molan. Se admira que alguien con ese prestigio acumulado entre en un terreno tan enfangado como la política y es una admiración intergeneracional, vale para los que se quedaron en la movida, para los indies y para los hipsters.

Además, cuando la gente está harta de los partidos, Carmena se presenta por uno nuevo (Ahora Madrid), que es un poco Podemos, pero no es para nada Podemos, como ella se encarga de recordar. En su lista, está Rita Maestre, de la dirección del partido de Pablo Iglesias, pero también Marta Higueras, que perteneció al gobierno del socialista Patxi López; Inés Sabanés, del partido ecologista Equo o Mauricio Valiente, ganador de las primarias de IU. También, gente sin actividad política previa, como Nacho Murgui, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos o los 15M Soto y Zapata.

Y hay un elemento más que se ha terminado de configurar este fin de semana: el relato. Siempre ordenamos las cosas para que parezca que tienen un principio, un fin y, sobre todo, una razón de ser. Las encuestas nos ofrecen una escena de combate final. Además, para la gente de izquierdas, o progresista o favorable al cambio, Esperanza Aguirre es el mejor supervillano posible. Su estilo directo y su lucha por la ideología, la han convertido en alguien que concentra todo el cabreo de los que no son suyos, más que Rajoy o, incluso, Aznar. No es Joker o Loki, que pueden parecer simpáticos, sino el mal, como Voldemort o Sauron.

Esta semana, los candidatos al ayuntamiento de Madrid tendrán un ‘Street Fighter’, todos contra todos, 15 debates en tres días. Era una idea del equipo de Aguirre que beneficiaría su esgrima verbal y sus reflejos televisivos, además de sacar la campaña de la calle. Sin embargo, el Aguirre-Carmena del 19 centrará toda la expectación. Sus equipos pelearan en las redes por quién logra imponer su relato: la estabilidad que ha sorteado la crisis frente a la incertidumbre o la posibilidad de una nueva movida que acabe con los años de plomo.