Archivo de Diciembre de 2014

Riesgo moral y acción política

Miércoles, 31 de Diciembre de 2014

grecias

El gráfico habla de riesgo moral, olvidando los 1,6 billones de euros movilizados entre 2008 y 2010 o los 50.000 millones para las economías del Este de marzo de 2009. Fue una decisión política en la que no hubo moral, sino pragmatismo. 2009 fue el año en que Centroeuropa (Carolingia, los Imperios Centrales el Reich) optó por sacrificar a la Periferia, más controlable, para salvar al Este, más problemático.

Ya se ha contado aquí muchas veces (http://www.jorgedioni.com/blog/?p=1857). 2015 puede ser el año en que la Periferia se da cuenta de lo que ha pasado. Y, sobre todo, que no era inevitable.

La minitransición

Martes, 30 de Diciembre de 2014

Durante este año, se ha hablado mucho de Gramsci; concretamente, de la primacía que daba a la batalla de las ideas a través de su concepto de hegemonia cultural. No es la primera vez que esto sucede. Sin citarlo, fue la base del movmiento neoliberal que, en lugar de enfrentarse directamente al modelo ’sociedad del bienestar’, decidió crear otro consenso y dar la batalla en el terreno intelectual. Así, colonizó instituciones, universidades y, solo al final, partidos. A todos.

Así debería plantearse cualquier cambio. Cualquier transformación de calado no se producirá por una renovación de cargos políticos, sino por el cambio del lenguaje: nuevas palabras, nuevo pensamiento, redefinir las cosas que se pueden hacer. No se está dando la batalla de las ideas, sino usando algunas ideas para algunas batallas que, cada vez más, son peleas individuales. Se desaprovechará una ocasión, descrita como única e inmejorable. Lo segundo es discutible; lo primero es ridículo. Claro que habrá otras oportunidades para el cambio, no vamos en un Delorean en el que podamos volver a la edad de los convenios colectivos; solo es la única oportunidad para algunos proyectos personales.

Esa visión de la ocasión única parte de un análisis demasiado voluntarista de la situación. Otro concepto gramsciano que ha estado presente es el de crisis orgánica que es, aparentemente, donde estamos. La llamada Cultura de la Transición agoniza. Conviene no sobrarse. Este proceso tiene más de relevo generacional y de reacción a la ruptura del pacto social que de una crisis orgánica. Pensar que uno forma parte de un proceso histórico es estimulante, pero suele ser falso porque estos son más amplios en tiempo y espacio. Uno se parece a Fabrice del Dongo, vagando por el campo de batalla, sin saber que está en Waterloo.

Una crisis orgánica es algo más serio y sucede cuando la clase dominante ha perdido ese consenso hegemónico intelectual y, entonces, ya no tiene ese papel dirigente; solo le queda la fuerza. Gramsci habla de una fase histórica compleja, de larga duración y de carácter mundial. Es un proceso que tiene muchas manifestaciones y en el cual las causas y los efectos se complican y se superponen. Tiene que ver con todo y no puede ser reducida a sus aspectos particulares: crisis financiera, crisis de autoridad, crisis comercial, crisis productiva, etc.

Para evitar errores, contrapone el concepto de crisis orgánica al concepto de crisis coyuntural. Una crisis coyuntural “no es de amplia dimensión histórica […] y se presenta como ocasional, inmediata, casi accidental” (Cuadernos, 1759) y está determinada por factores “variables y en desarrollo”. (Cuadernos, 1077). Una crisis de carácter orgánico, en cambio, “afecta a los grandes agrupamientos más allá de las personas inmediatamente responsables y más allá del personal dirigente”.

La crisis que hay en España no es orgánica, sino coyuntural. La clase dominante, comenzando por la Jefatura del Estado, no ha perdido el consenso y ninguno de proyectos con posibilidades de ganar las elecciones plantea una transformación, más allá de acabar con el plan de estabilización de 2011, recuperar ciertas cuestiones del pacto social, limitar la acción (corrupción) de las élites extractivas y un cambio generacional. No es poco, pero se parece más a una segunda transición que a un proceso constituyente.

Para entenderlo, deberíamos seguir leyendo a Gramsci y tener presente el concepto de transformismo. Se trata de la absorción gradual, pero continua de los elementos activos surgidos. Incluso, de aquellos adversarios que parecían enemigos irreconciliables. Se trata de un ensanchamiento de la base social de ese consenso hegemónico y es una necesidad cíclica de la clase dominante. Habrá cesiones, algunas, quizá, muchas, salvo su propia existencia, que era lo que se cuestionaba.

Es decir, en lugar de enfrentarse políticamente a la iniciativa transformadora (revolucionaria sería pasarse), esta es absorbida por las palabras, el pensamiento, hasta que queda reducida a una opción, más o menos alternativa, más o menos renovadora, pero dentro del consenso. Por citar un ejemplo fuera de la política, el punk y, en general, todos los que buscan servirse del sistema.

Hay un transformismo simple, cuando los intelectuales de los movimientos de oposición, se integran individualmente y un transformismo secundario, cuando se trata de grupos enteros “que se pasan al campo político moderado, sea integrándose en los partidos tradicionales, sea constituyendo nuevos partidos políticos”. Por citar un ejemplo dentro de la política, casi todos los partidos españoles durante la Transición.

En Grecia, hay un escenario más cercano a la crisis orgánica, pero la alternativa tampoco es transformadora, sino reformista. Más reformista de lo que se piensa, aunque con un sesgo ideológico claro, y, después, también tendrá que ser pragmática. Syriza, si logra ganar las elecciones, formar gobierno y evitar el golpe de estado, que no será nada fácil, no buscará una revolución, sino acabar con su terrible plan de estabilización. Y en esa tarea puede acabar con la estrategia centroeuropea de hundir a la Periferia para salvar al Este. Pero Grecia no es un modelo. De verdad, no conviene envidiar a un país que ha sido devastado.

Lo que hay en marcha en España es una minitransición, 40 años después. Conviene entenderlo, asumir los conceptos de crisis coyuntural y transformismo, para no dramatizar la situación y crear falsas expectativas que abran el camino a otras opciones. Hay frases como “los inmigrantes tienen la culpa de todo” que están esperando alguien que las ocupe.

Ojalá, la desarticulación de la cúpula de Unesa y el impulso a un nuevo modelo energérico; ojalá, el impago de la deuda ilegítima, en su mayoría, en manos de bancos españoles. No será esta la ocasión, pero la tarea no es escasa. Recordemos: acabar con el plan de estabilización de 2011, recuperar ciertas cuestiones del pacto social, limitar (no acabar) la acción (corrupción) de las élites extractivas y un cambio generacional.

Una minitransición y ya ha comenzado.

PD: Sí, hay una crisis orgánica. Se llama internet.

Esa es la crisis que pone en cuestión el consenso hegemónico, tiene alcance mundial y será de larga duración. De momento, solo vemos algunas de sus manifestaciones particulares. No solo en la industria cultural. Quizá, la actual precaridad debe tanto a la resolución neoliberal de la crisis financiera de 2007 como al nuevo modelo laboral que apuntó Jeremy Rifkin en El fin del trabjo. Mezclar con el sistema político y económico industrial, ese modelo laboral naciente no produce productividad y distribución, sino precariedad y desempleo.

Esa es la crisis orgánica. Cuando la clase dominante ya no hace avanzar a la sociedad como un todo. Será un proceso largo y duro. Esa revolución es el campo de batalla en el que vagamos, como Del Dongo, sin saber que estamos en Waterloo. El mundo que apunta Jeremy Rifkin en, por ejemplo, La sociedad del coste marginal cero, y en el resto de sus libros, solo puede darse tras un enorme cambio global. Lamentablemente, no es probable que el cambio sea tan tranquilo como él anuncia.

Fabricando carroña

Martes, 30 de Diciembre de 2014

Expansión publicó ayer: La banca de inversión prevé un ‘boom’ de operaciones en España.

Es normal que un diario como Expansión lo celebre porque su publico lector es probable que saque rentabilidad de esas operaciones. Lo absurdo es que esa noticia provoque alegrías fuera de la industria financiera porque ese boom es en busca de carroña. Y, si no existe, se fabrica.

El dos de noviembre, El País publicó esta información de Ramón Muñoz:

El fondo de capital riesgo Carlyle Group ha recuperado el 52% de los fondos que invirtió en Telecable apenas un año después de comprar la operadora de cable, merced al reparto de un dividendo extraordinario de 178 millones de euros, aprobado por el consejo de la cablera en enero de 2013, cuando ya estaba bajo control del fondo, según figura en las cuentas anuales de la operadora asturiana remitidas al Registro Mercantil. […]

Para pagar el dividendo, Telecable pidió un crédito sindicado de en torno a los 200 millones de euros. Como consecuencia de ello, el nivel de endeudamiento con entidades de crédito se multiplicó casi por diez, pasando de 23 millones al cierre de 2012 a 220 millones de euros en 2013, de los que 208 millones son a largo plazo. Los gastos financieros por el pago de intereses pasaron de 4,7 a 17,6 millones de euros. El patrimonio neto ha disminuido un 67%, de 320 en 2012 a 105 millones en 2013.

Hoy, leemos está información en Cinco Días:

Telecable ha aprobado una reducción de capital, de hasta el 25,86% del total de las acciones, “cuya finalidad es la devolución del valor de las aportaciones a los accionistas”. […]
“La finalidad de la reducción es la devolución del valor de las aportaciones a los accionistas mediante la adquisición por la propia sociedad de determinadas acciones de la empresa para proceder posteriormente a su amortización”, precisó Telecable. “Es una forma de retribuir a los accionistas”, explican fuentes del mercado, que indican que como contrapartida habrá una reducción de los recursos propios de la firma.

Más retribución a los accionistas, 50 días después de cobrar un dividendo de 178 M¤.
En lenguaje económico, a esto se le llama vaciar. En lenguaje poético, chulear. Compro una empresa aprovechando una situación coyuntural, la endeudo y cobro dividendos, la vendo cuando ya esté zombie.

Tecno, croma y erecciones

Miércoles, 17 de Diciembre de 2014

Alexander Pistoletov se define en su página de Facebook como músico, pero es probable que esa mermada definición, que no hace honor a su trascendencia, se deba a la política de FB con el contenido explícito. En otras páginas, como esta, donde lo descubrí, Alexander Pistoletov es definido como actor porno, pero esa definición también se queda corta. No solo porque no pase de ser un exibicionista que mueva sus dubitativas erecciones a ritmo de tecno tras un croma con barcos, delfines o peleas de Mortal Kombat, sino porque es una metáfora viva que explica bien la situación económica actual.

Los vídeos de Alexander Pistoletov nos ayudan a entender noticias como la de hoy en Expansión:

Los dividendos marcan récord en 2014, hasta 42.200 millones

La Bolsa española despedirá el año como la más rentable por dividendo en Europa, con un rendimiento superior al 5%. Las compañías han distribuido más dividendos que nunca de enero a noviembre, un total de 42.200 millones de euros, que son un 81% superior a los de 2013. Esta cantidad nunca vista se debe a los dos dividendos históricos y extraordinarios repartidos por Endesa, que abonó en octubre 7,795 euros y 6 euros, respectivamente, a cada accionista, tras la venta de sus activos en Latinoamérica a su matriz Enel, y que supusieron un desembolso de 14.606 millones. Sin tener en cuenta estos pagos, la retribución de la Bolsa ascendería hasta los 27.470 millones, un 18% más que el año anterior y la cifra más elevada desde 2011. “En total, más de 93 cotizadas han repartido dividendos en 2014 y, en el último decenio, han remunerado con 265.000 millones de euros a sus inversores”, dijo ayer Antonio Zoido, presidente de BME, en el tradicional almuerzo navideño en la Bolsa de Madrid.

Las empresas del Ibex tributan a un tipo efectivo del 6% y, para muchas de ellas, es demasiado y casi la totalidad elude impuestos en paraísos fiscales. El tipo nominal es del 30% y esos 24 puntos se logran a través de deducciones o compensaciones establecidas desde los poderes públicos. Es demagógico, incluso populista, pensar en qué recortes se podrían haber evitado con esos impuestos. El golpe a la sanidad y a la educación fue de 10.000 millones de euros, una cuarta parte del dividendo repartido este año. Ojo, hablamos de dividendo, la parte del capital que se reparte entre los accionistas. El beneficio es mayor y, por lo tanto, más demagógico y populista.

El sistema productivo está sometido, como todo lo demás, a la industria financiera que no produce nada. No se parece a las llamadas de teléfono de Gordon Gekko, ni a las fiestas de Jordan Belfort, sino a Alexander Pistoletov exhibiendo su erección delante de un croma con barcos junto a mujeres de mirada muerta. Solo así, se entienden las palabras de Ángel Cano, consejero delegado del BBVA: “Es imposible sobrevivir con los actuales niveles de rentabilidad. El inversor no te lo va a aceptar”. Sí, han leído bien. Tecno, cromas y erecciones. Es lo que hay.

PD: Y así habría que entender la bajada del precio del petróleo. Si el sistema productivo fuera importante podría ser una buena noticia, pero como la base es la industria financiera es imposible hacer previsiones. Quizá la próxima semana descubramos un agujero por inversiones en futuros de fraking que, a su vez, provocará una convulsión mundial. Ni idea.

Un Maidán en Atenas

Viernes, 12 de Diciembre de 2014

En la antigua Grecia, no existía el concepto de pecado. Lo más parecido era la Hybris, que puede traducirse como desmesura. No se trata del abuso de los placeres, ni un impulso irracional y desequilibrado, sino que se acerca más a nuestra soberbia. La Hybris era la transgresión a los límites impuestos por los dioses, creerse más listo que ellos. A la Hybris, los dioses respondían con la Némesis, un castigo eterno como la piedra de Sísifo o la privación de Tántalo.

El transcurso de estos últimos años se parece más a ese binominio griego que a la estructura cristiana pecado-penitencia. La Hybris no ha sido el abuso de los placeres, ni un impulso irracional y desequilibrado; no ha sido ese vivir por encima de las posibilidades que tanto se repite. La Hybris ha sido no leer. Nos hemos creído más listos que los demás. La Hybris ha sido la soberbia de pensar que las cosas que habían sucedido en otras partes del mundo no podían pasar en Europa. No éramos como el Sudeste Asiático o Latinoamérica, zonas descritas en La doctrina del Shock de Naomi Klein hace ya siete años. No éramos como el mundo de los años 30 donde cada país primó traspasar la crisis a solucionarla.

Es desesperante leer y escuchar cómo gente teóricamente informada se sorprenden cuando las cosas suceden y veneran a aquellos que realizaron pronósticos. No se trata de escudriñar el vuelo de las aves. La mayoría de las cosas salen en los medios de comunicación tradicionales; basta con leer y pensar que los europeos, los españoles, no somos más listos que los demás. Este texto copia y pega otros de marzo de 2009 (La caída del Imperio Austro-Húngaro), marzo de 2012 (La UE estaba al borde del abismo y España dio un paso al frente), junio de 2012 (El suicidio de Europa: sacrificar la Periferia para salvar el Este) y, sobre todo, Política, de abril de 2013.

2007 es el origen del todo y merece la pena detenerse una vez más, aunque la historia es conocida. La crisis, iniciada en EEUU hace siete años que está arrasando, de momento, el Sur de Europa se debe a decisiones políticas concretas en momentos concretos. No ha sido un proceso inevitable, ni tampoco algo preparado. Personas concretas en días concretos tomaron decisiones concretas por motivos concretos que modificaron el alcance y la geografía de la crisis hasta llegar al punto en el que estamos.

Los primeros reportajes sobre la crisis subprime estadounidense llegaron durante el verano de 2007 y se referían a las entidades especializadas en la concesión de hipotecas. El tsunami tardó un año en formarse pasó de ser solo hipotecario a afectar a todo el sistema financiero anglosajón a través de los productos derivados.

Es interesante es señalar que no fue producto del liberalismo, ni del capitalismo, ni de la globalización, sino de una evolución de estos tres conceptos hacia otro modelo que está por definir: el estado corporativo. El sistema productivo regional en el que se basaba en capitalismo ha sido sustituido por una industria financiera globalizada que subordina a la estructura estatal limitada a sus fronteras. Esa industria financiera, que emplea el sistema de cártel, se basa en la especulación directa, llamada creación de valor, y no es enemiga del estado, como el liberalismo, porque necesita de sus recursos para mutualizar sus pérdidas periódicas.

Eso fue lo que sucedió en 2008. La industria financiera había comercializado, entre otros productos, titulizaciones hipotecarias. Cuando esas decenas de miles de estadounidenses dejaron de pagar, comenzó el efecto dominó; de las entidades que habían concedido las hipotecas a las que las habían comercializado a través de productos financieros. Fue la segunda vida de la crisis, la de los activos tóxicos. Afectó primero a EEUU; casi inmediatamente, a Reino Unido; siguió por los sistemas financieros globalizados (Irlanda o Islandia) y, por último, a los países ahorradores europeos (Benelux, Alemania, Austria y la zona nórdica).

En todos esos países, o sistemas regionales, los gobiernos, decidieron mutualizar las pérdidas del sistema financiero a causa de las terribles consecuencias de no hacerlo anunciadas por el propio sistema financiero (directamente, o a través de organismos, instituciones, consultorías o universidades). Además, entre el dinero desaparecido, había depósitos o pensiones y nadie quería un problema social que se pudiera solucionar poniendo dinero sobre la mesa. Para que la ciudadania lo aceptara, se aplicó la doctrica del shock, el peligro del abismo, y se anunciaron reformas para evitar que volviera a pasar: refundación del capitalismo, recuperación de los controles y fin de los paraísos fiscales. No se hizo nada.

En Europa, la profundidad del agujero provocó la movilización de mecanismos de rescate que llegaron a alcanzar 1′6 billones de euros. En ocasiones, acuaron los gobierno; en otras, el BCE solo o en combinación con la Reserva federal o el Banco de Inglaterra. Se decía que era eso o el caos. Lo interesante es que todo ese dinero se puso en la mesa sin intervención, ni mecanismos de control, ni quitas a los depositantes. Se llamo acción combinada, fondo de solidaridad o escudo del euro.

En otoño de 2008, ya tal lejos, cuando los bancos holandeses estaban en quiebra y España, según consenso generalizado, tenía el mejor sistema financiero de Europa, no había troika, ni memorandos. Entonces, se decía que era un problema común y que debía solucionarse solidariamente.

Los países mediterráneos podían haber pedido la intervención del derrochador Benelux, un grupo de países con un sistema financiero desmesurado. También, haber forzado una quita para los ahorradores, relevado presidentes o modificado la constitución. No se hizo porque no hubo voluntad política de hacerlo. Era algo que no le encajaba a nadie; decisiones que pertenecían al grupo de cosas que no se pueden hacer.

La mutualización provocó que los problemas del sector privado pasasen al público y, por ejemplo, la deuda alemana pasó del 64,9% del PIB en 2007 al 83,2% del PIB en 2010. Nadie dentro del Eurogrupo planteó entonces intervenciones o poner límites a las cifras.

Merece la pena detenerse en Alemania, un país con más de 2.000 entidades financieras. Además de los grandes bancos, hay 400 cajas de ahorros, 7 bancos estatales de los länder (Landesbanken), 1.200 de los llamados bancos populares (Volksbanken) y cooperativas (Genossenschaftsbanken). Las 2.000 entidades, captadoras de depósitos y fondos de pensiones, invirtieron en todo tipo de productos; desde cédulas hipotecarias estadounidenses, españolas o húngaras; activos tóxicos anglosajones, bálticos o islandeses o deuda pública de toda Europa.

Ha habido muchas bankias alemanas. Hypo Real Estate fue rescatado con más de 100.000 millones de euros y en 2009 fue nacionalizado en un 90%; el Industriebank (IKB), con 10.000 millones de euros; el Dresdner Bank, segunda entidad del país, quebró y fue absorbido por el Commerzbank, que a su vez recibió un rescate de 100.000 millones. Según un informe del supervisor financiero alemán, filtrado en 2009, los activos tóxicos del país en 2009 eran de 800.000 millones.

Las 2.000 entidades financiaron fiestas por todo el mundo; de California a Letonia; de Islandia a Canarias. California e Islandia optaron por sistemas, directos o indirectos, de impago (quiebras, reestructuraciones, quitas etc.). Quedaban el Sur y el Este.

El dos de marzo de 2009, nueve países del Este de Europa (Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania) solicitaron mercanismos de ayuda a la UE en una cumbre de urgencia convocada por el presidente checo, Topolanek. Todos estos países habían tenido su propia burbuja financiera (e inmobiliaria) financiada con dinero centroeuropeo, Austria, Alemania y Benelux, y estaban optando por otro método de impago: la devaluación de la moneda. Entre el uno de enero de 2009 y el 20 de marzo, el Florint húngaro cedió un 8,74; el Zloty polaco, un 6,78. Si alguien tenía algo en florines, como deduda pública o cédulas hipotecarias, en esos tres meses tenía casi un 10% menos.

La UE se negó inicialmente a la petición, pero cedió en menos de un mes por el riesgo de castillo de naipes. Los bancos belgas, ya muy tocados, tenían una exposición crediticia en Europa central y del Este, así­ como en Turquí­a, de una tercera parte de su PIB. Austria, 216.000 millones, poco menos de su PIB. El 21 de marzo, se decidió la movilización de 50.000 millones para las economías del Este. De nuevo, sin intervención, ni mecanismos de control. Los países del Sur podrían haber vetado esta partida o haber exigido algo a cambio a los países ahorradores. No sucedió así.

Merece la pena detenerse en los gráficos de El País y ABC, publicados ambos en marzo de 2009:

El País

ABC

Y compararlos con este de esta semana
mapa deuda

Entre ambos gráficos, se tomó el acuerdo político de sacrificar la Periferia para salvar el Este. El transcurso de los acontecimientos en estos cinco años no ha sido inevitable. Personas concretas en días concretos tomaron decisiones concretas por motivos concretos, su propio interés, y siguiendo un modelo concreto: el consenso del 89, el consenso de Washington.

Esas decisiones modificaron el alcance y la geografía de la crisis hasta llegar al punto en el que estamos. El Sur de Europa tenía problemas, muchos, pero no eran peores que los de otras zonas del mundo. Su única debilidad fue política. Por expresarlo con más precisión, la fortaleza de los demás fue política.

En verano de 2009, se pusieron en marcha las pruebas de esfuerzo de la banca europea, de las que Alemania excluyó a la práctica totalidad de sus entidades. Solo permitió el examen de sus grandes bancos. Nadie dijo nada. Ni siquiera cuando, ese año, se filtró un informe del supervisor alemán que situaba en 800.000 millones de euros los activos tóxicos dentro del sistema financiero. Activos tóxicos quiere decir que no sabes lo que tiene, pero es muy probable que no tengas nada.

En España, se hablaba del estallido de la burbuja del ladrillo y de los problemas que comenzaban a tener las cajas, con muchos activos inmobiliarios sobrevalorados. Se hablaba de España, mucho en Reino Unido, donde las empresas españolas habían invertido mucho, aunque la situación era mucho menos peligrosa que en Europa Central. El gobierno español decidió reestructurar el sistema financiero uniendo esas entidades en nuevos bancos, más débiles, a los que sometió a exposición.

Y llegamos a otoño de 2009. El nuevo gobierno griego informó de la manipulación de sus cuentas. Goldman Sachs había asesorado a Grecia para ocultar su deuda. La cantidad solicitada era pequeña comparada con las que se habían movido, pero la UE no repitió el esquema de la ayuda al Este, ni el de la banca de países ahorradores porque se ofrecía a ese grupo la posibilidad de transformar una crisis de activos tóxicos en una de deuda pública. Eso fue lo que sucedió.

Los gobiernos de los países ahorradores, Alemania, Austria, Finlandia y el Benelux, con la ayuda de Francia, optaron por “joder al vecino” del Sur. Se dilató la ayuda, se exageró el problema, los bancos de los países ahorradores apostaron contra Grecia y el resto de países del Sur para hinchar los intereses y el presidente de Goldman Sachs Europa, responsable de la manipulación de las cuentas, fue nombrado presidente del BCE. Alemania, Austria, Finlandia y el Benelux, con la ayuda de Francia, comenzaron un plan que podía poner en riesgo al euro (aún está) para salvarse ellos mismos. Lo extraño fue que el resto aceptara su suicidio con tanta sumisión.

La situación de Grecia se dejó pudrir políticamente para que afectara al resto de la periferia mediterránea, Portugal, Italia y España. Todos esos países tenían problemas, pero eran bastante menores que los del Norte (activos tóxicos y hundimiento del Este); bastaba con poner el foco sobre ellos. De todas las zonas donde los países ahorradores habían financiado fiestas, el sistema financiero anglo-sajón, los sistemas financieros globalizados y el Este habían optado por sistemas de impago. El único que podía responder era el Sur de Europa.

Tras meses y meses de discusiones, cumbres, reuniones, planes de ajuste y llamadas de auxilio en los que solo se hablaba de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), el 25 de marzo de 2010 Francia y Alemania acordaron un plan para rescatar las finanzas griegas. Seis meses en ayudar a un país de la zona euro; la ayuda al Este había tardado 19 días. El plan griego tenía mucho menos dinero, la participación de otros actores, como el FMI, intervención política, mecanismos del control y condiciones que condenaban a Grecia al desastre. Que Alemania invadiese Grecia, que el Norte ahorrador interviniese en el Sur perezoso y derrochador sí era algo admisible. Era algo que sí se podía hacer.

Los países mediterráneos, débiles políticamente, no resistieron y el plan funcionó. Mientras el Sur se freía en medio de tensiones de deuda, Alemania (el país y su sistema financiero) se financiaba a costes, incluso, negativos y tenía cifras récord de empleo (una situación que podría ser una futura burbuja). La sumisión mediterránea permitía a Alemania establecer normas para garantizar el hundimiento económico de la Periferia, como las políticas de austeridad.

Por ejemplo, el 23 de octubre de 2011, la UE admitía que los activos tóxicos, los que los países del Norte habían adquirido (recordemos, 800.000 millones de euros en el sistema financiero alemán, según su supervisor), pudieran valorarse al 100% en la contabilidad, mientras que se recortaba el valor de la deuda soberana periférica, que era la base de la banca de esos países.

Grecia (240.000 M¤), Irlanda (85.000 millones) y Portugal (78.000 M¤) sufrieron rescates con condiciones que, tal y como se pretendía, hundieron sus respectivas economías. En algunos casos, como el griego, hasta la devastación. Recordemos que, en 2008, se movilizaron mecanismos de rescate por valor de 1′6 billones de euros. Sin condiciones.

España tuvo su propio modelo. Teóricamente, el incendio era limitado y el dinero exterior (1000.000 M¤) debía destinarse al sistema financiero. Sin embargo, hubo un rescate en B. Los bancos españoles, además de la mutualización de pérdidas a través del banco malo y la financiación exterior, tomaron el dinero del BCE para la compra de deuda española, en máximos por la especulación financiera, operación que contrajo el crédito al sector productivo y consumidor. Desde noviembre de 2011 a septiembre de 2013, los bancos dispararon un 81% la compra de bonos nacionales; de 165.000 millones de euros a casi 300.000 millones de euros (135.000 M¤). Y otro factor: desde su llegada al Gobierno, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social ha mermado en 24.651 M¤. La suma es de 260.000 M¤, superior a la de Grecia. Un rescate en diferido en forma de simulación, por usar terminología gubernamental.

En España, la contracción del crédito debido a la compra de deuda pública y a la desaparición de la red descentralizada de cajas, músculo de un país basado en la pequeña empresa (en 2008, teníamos 49 bancos y 45 cajas de ahorros en España; hoy, hay tres (Santander, BBVA y Caixabank) con un 70% de cuota de mercado), junto con las primeras decisiones del nuevo gobierno (subidas de impuestos, recortes y devaluación salarial a través de la reforma laboral), aseguraron que la crisis económica evolucionara a depresión.

La depresión económica es el punto en el que, en mayor o menor medida, está toda la economía de la Unión Europea y sus consecuencias sociales están descritas en el libro de Klein o en cualquiera de las intervenciones del FMI: recortes, privatizaciones, desregulación, devaluación social, desigualdad, paro, precariedad y miseria. Si la crisis es historia, solo lo es en cifras. Un tercio de la población resiste; otro tercio ha caído en la precariedad con la amenaza de la miseria, que es donde está el otro tercio. No se puede lanza un mensaje optimista sin enfurecer a esos 2/3 de la población.

En todos los países de la Unión Europea, en mayor o menor medida, la crisis social se está transformando en política. El Estado cobra más y ofrece menos. Podría decirse que la lógica del mercado, sobre la que se basa nuestro consenso ideológico, obliga a los ciudadanos a buscar alternativas. El sistema bipartidista europeo, que ha cedido soberanía a instituciones fantasmales como la Troika o los mercados, se revela como inútil.

La ruptura del pacto social establecido tras la II Guerra Mundial provoca, en palabras del periodista Andy Robinson, la extensión del discurso de “todo ha de saltar por los aires” que, para él, abarca desde los procesos de secesión de ciertos territorios, como Escocia o Catalunya, a Podemos en España o Syriza en Grecia, pasando (y salvando las enormes distancias) por la derecha populista en Francia y Escandinavia o el movimiento Cinco Estrellas en Italia, podría añadirse.

No son movimientos similares. Hay partidos de izquierda, como Syriza, y de derechas, como el Frente Nacional, ambos basados en la tradición política de sus respectivos países. Otros, son partidos fascistas, como Amanecer Dorado en Grecia o el JMM (Movimiento para una Hungria Mejor), que desfilan con camisas de colores como el los años 30. Otros, son conservadores más o menos xenófobos, como el UKIP británico, el Partido de la Libertad holandés o austriaco o los Auténticos Finlandeses. Otros, usan estrategias populistas en un espectro ideológico amplio o difuso, como Podemos o Cinco Estrellas.

Los cambios políticos funcionan a menor velocidad que los económicos porque, salvo crisis o incluso en ellas, las sociedades son conservadoras. Como cualquier ser vivo, buscan permanecer en su estado hasta que ya no le queda más remedio que la evolución. Las estructuras políticas y los sistemas electorales, en Francia, por ejemplo, han servido de barrera a ese cambio político, pero el calendario es inevitable. Si la depresión económica sigue, los ciudadanos se revelarán contra la desigualdad.

En 2015, habrá elecciones en España y Grecia. En el primero, habrá una fragmentación del parlamento, menos de la esperada por el sistema electoral, que dificultará la formación de mayorías y es probable que veamos una gran coalición que sostenga un gobierno con un fuerte componente técnico. El presidente de Gobierno puede ni siquiera ser diputado. Es algo en lo que no se había pensado desde el 23-F.

En Grecia, es probable que haya juego sucio contra Syriza en forma de nuevas amenazas de nuevos abismos que, si no amedrentan a un país devastado, se complementarán con compras de votos o pucherazos. Si no se logra evitar su victoria, tendremos un nuevo foco de tensión. No es difícil imaginar un golpe de estado siguiendo el modelo ucraniano. ¿Por qué debemos descartar un acción así en la Europa del siglo XXI?

La presión exterior colapsa la economía del país, la ultraderecha (Amanecer Dorado) toma las calles y los medios de comunicación lo presentan como la lógica reacción ciudadana ante el desmadre político de los radicales, Hybris y Némesis. El ejército interviene para colocar a un gobierno técnico que, pronto, recibe financiación exterior y las calles, gracias a la policía, el ejército y Amanecer Dorado, se vacían.

Sobre la violencia, silencio. Por qué deberíamos pensar que, en esta ocasión, los medios europeos sí denunciarán a tiempo las desapariciones. Por qué deberíamos pensar que, en esta ocasión, los medios europeos primarán la democraia sobre la estabilidad o los intereses concretos de las corporaciones.

Y todo serán decisiones políticas. Personas concretas en días concretos tomarán decisiones concretas por motivos concretos siguiendo un modelo concreto: el consenso del 89, el consenso de Washington. Ese consenso provocará que se considere que ese golpe de estado sea un mal menor, un bien necesario en función de la estabilidad. Ese consenso es que el hay que cambiar. Sin política, no hay nada. Sin ideología, no hay nada. Las elecciones pueden cambiar rostros, pero el cambio importante es el que define las cosas que se pueden hacer.

La gestión pública de los servicios, la reforma del sistema impositivo, la desglobalización de los relaciones económicas o el nuevo modelo energético precisan de un nuevo consenso que los defina no solo como posibles, sino como necesarios. Es inútil hablar de una reestructuración de la deuda o de una nacionalización de la energía si no hay una base ideológica que las respalde. La evolución política está abierta y puede acabar en una sociedad mejor o en una peor. La aparición de formas blandas de autoritarismo político es la evolución lógica del sistema económico corporativo.

Todo se cambiará mediante la política y, previamente, mediante la acción intelectual. No ha habido nada inevitable, ni ha sido una conspiración. No se trata de grupos coordinados que tienen un plan establecido, sino personas que van tomando decisiones. El objetivo no puede ser solo sustituirlas para tomar otras, sino establecer un nuevo marco y, sin política, sin acción intelectual, no se logrará nunca.

Barcelona, desde Pitis

Jueves, 11 de Diciembre de 2014

Leo en Expansión:

La Generalitat y La Caixa salen al rescate de BCN World tras el plantón de Bañuelos

La Generalitat sale al rescate de BCN World, el complejo de juego y ocio que quiere construirse junto al parque Port Aventura, en Vila-seca y Salou (Tarragona). Tras la nueva espantada del empresario Enrique Bañuelos, promotor inicial del proyecto a través del grupo Veremonte, será el Gobierno catalán el que lidere ahora la iniciativa y se haga con la propiedad de parte de los terrenos que pertenecen a Criteria, el hólding inversor de la Fundación Bancaria La Caixa.

Y recuerdo este texto del 7 de septiembre de 2012:

Uno de los personajes más representativos de la España empachada de la primera década del siglo es Ramón el vanidoso. Se trata de un personaje entrevistado por el programa Callejeros en la estación de Pitis que, con un gran desparpajo, anunciaba sus intenciones durante el permiso de su condena. En lugar de decir que iba a ver a su familia o buscar trabajo afirmaba: “¿qué hago cuando estoy de permiso? drogarme todo lo que pueda y ahora quiero echar un polvo porque llevo cinco años sin meterla”. Eso es lo que les pasa a varios gobiernos autonómicos, el síndrome de abstinencia. Llevan mucho tiempo sin meterse y necesitan algo ya.

Eurovegas y Barcelona World. Llevamos meses, años, diciendo que hemos aprendido del ladrillo, que nunca más otra burbuja inmobiliaria, que hay que apostar por otros sectores…. No sabemos qué hacer con las ciudades desiertas, con las urbanizaciones a medio hacer, con los auditorios y centros de cultura contemporánea que no se pueden abrir, con los secarrales hiperdepreciados, con los créditos fallidos a promotoras quebradas que han acabado con las cajas de ahorros, tejido socioeconómico y cultural cuya terrible muerte tardará en ser apreciada, que han convulsionado la imagen pública de la economía, excusa para aplicar una demencial serie de recortes ideológicos que nos condenan al atraso, y que acabarán en algo llamado banco malo, que se acabará de comer nuestro futuro (y no es una metáfora: educación, infraestructuras y pensiones).

Eurovegas y Barcelona World. Como Ramón el vanidoso, los gobiernos acuden a sus camellos de siempre en sus esquinas de siempre. En la zona donde está proyectado Eurovegas, hace años se planificó uno de los grandes pelotazos madrileños, el ensanche Norte. Decenas de miles de viviendas que nunca se hicieron y acabaron en los juzgados con nombres conocidos en el crematorio madrileño: Arnáiz, Alonso, Bravo, Vázquez, etc… Y también, Metrovacesa o Realia, grandes nombres del empacho. En esa zona, no todo va a ser para Eurovegas. Una parte del terreno irá al proyecto de casinos, hoteles, centros de convenciones y auditorios (estará por ver que se haga), pero otra será residencial y ya tenemos pelotazo. Y, un poco más abajo, en El Álamo, otro aeropuerto. Dinero circulando, sobres, transferencias… “drogarme todo lo que pueda y ahora quiero echar un polvo porque llevo cinco años sin meterla”.

Barcelona World da aún más pena. Después de ser rechazado por Eurovegas, de simular apostar por la economía del conocimiento y la biotécnología en una visita al MIT y de criticar durante años el turismo de bajo coste, la Generalitat se saca del sombrero un Marina d’Or más hortera que el original liderado por La Caixa y Enrique Bañuelos, uno de los principales protagonistas del empacho. La Vanguardia publica hoy un confuso y pornográfico lavado de cara del empresario de quien se dice: “entra y sale de los negocios con velocidad” y “si está en un negocio se mete a fondo”. No hay mención al descalabro de Astroc, ni a los problemas de sus negocios brasileños. Dice la información que está previsto que entre en funcionamiento en 2016. No se lo creen ni ellos.

Hoy, leemos en La Vanguardia:

En declaraciones a la prensa tras el anuncio de Veremonte de que ha decidido no ejercer su derecho de opción de compra de los terrenos, [Mas-Colell] ha explicado que esta solución para seguir adelante con el proyecto tiene “coste cero” para la Generalitat y servirá para que se lleve a cabo de forma más coordinada y efectiva.

Coste cero y “de forma más coordinada y efectiva”. No se lo cree ni él.

Bankia

Viernes, 5 de Diciembre de 2014

Dos cosas sobre Bankia de hace dos años y medio.

Rato y Mafo estarían en la cárcel
El gen mediterráneo de la deuda, el que nos diferencia de los países protestantes, se resume en que, en Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, Rato y Mafo estarían ahora mismo en la cárcel. Desde su salida a Bolsa, el pasado mes de junio, la entidad ha perdido casi el 70% de su valor para los pequeños inversores, muchos de ellos empleados o clientes. Su cotización es menor que los 3.000 millones de euros que esas personas pusieron, una cifra a la que habría que añadir un saldo de 4.000 millones de euros en participaciones preferentes. El dato importante es el primero que se ha dado: el pasado mes de junio. ¿Qué hecho imprevisto se ha producido para provocar una bajada del 70% del valor? Ninguno. Es decir, los datos que han provocado el problema se conocían, por la presidencia de la entidad y el regulador, y, con el dinero de los inversores, tan sólo se ganó tiempo en busca de una solución imposible. En Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, estarían en la cárcel acusados de estafa. La iniciativa habría sido del fiscal pertinente, pero seguro que ya habría asociaciones de afectados y abogados contactando con las asociaciones de afectados en busca de un cuantioso pleito civil. Aquí, espero equivocarme, no esperen noticias similares.

PD: Dos meses después de la aprobación de la reforma laboral que permite el despido libre y (casi) gratuito, Rato se ha ido con dos años de sueldo. Tras hundir el banco. Un gran ejemplo de excelencia, esfuerzo y austeridad. (17 de mayo de 2012)

Por ese agujero del váter de fondo insondable
Ayer domingo, la prensa madrileña de la CEDA llevaba a portada España, España, España, aprovechando dos temas inventados: la protoguerra con Gibraltar y la pitada copera. El agujero de Bankia debe de ser mayor de lo esperado, pense, porque cuando alguien saca una bandera es que busca una cartera. Hoy, se confirma. El problema, como siempre, no es tanto que la cifra sea una u otra, sino decir cada día una diferente pensando que mañana nadie se acordara de lo de hoy. El problema, como siempre, es tratar el tema buscando evitar las responsabilidades políticas pensando que todo se reduce a sacar más puntos a la oposición. El problema, como siempre, es pensar que controlar la información es dar la paliza todas las mañanas a los jefes de nacional pensando que no hay más medios que los medios que puede oír el presidente. Rajoy y su gobierno tienen poca responsabilidad en la cantidad de purines, pero sí han encendido el mechero y son responsables del estallido que ahora nos cubre a todos.

Por ese agujero del váter de fondo insondable llamado antiguas cajas de ahorro se irá el país entero. Se irán los médicos, las enfermeras, las diálisis, los tratamientos oncológicos, las hospitalizaciones, los análisis, los profesores, las clases de refuerzo, las actividades extraescolares, las becas de comedor, las becas en general, las universidades públicas, los grupos de investigación, el cine español, la cultura, en general, las infraestructuras, como el corredor mediterráneo, etc… En general, el país entero, salvo la Iglesia, los toros y, claro, los responsables, protegidos por una tupida red de políticos, periodistas y jueces. Y la solución, en el caso de la hubiera, pasa por dar los datos ciertos, dejar caer a los bancos y demás empresas (sobre todo, medios de comunicación), que no sean rentables y encausar a los responsables. Hay unas 100 personas que tendrían que ir a la cárcel para que comencemos a ser un país fiable. Pero, claro, esto no va a pasar. Hace seis meses ganó las elecciones un partido con más de 300 cargos públicos imputados en diversos casos de corrupción. ¿Alguien esperaba otra cosa? Sorprende la velocidad, pero la estupidez ajena siempre da sorpresas. (28 de mayo de 2012)