Archivo de Noviembre de 2014

Solidificarse

Miércoles, 26 de Noviembre de 2014

El verano pasado, Antonio Manfredi publicó un texto muy interesante titulado Notas de un curioso en la Escuela de verano de Podemos donde había un párrafo que provocó cierto revuelo: “La política de comunicación de Podemos se basa en el diseño de la selección de temas como única manera de atraer a 10 millones de personas y conseguir una mayoría que permita a Podemos gobernar. Por lo tanto, hay que articular el discurso sobre dos o tres temas como máximo, que, siempre puestos encima de la mesa, atraerá a esa gran mayoría y se ganarán unas elecciones. Y aquí vino uno de los momentos que más me llamaron la atención. Porque para Carolina el tema del aborto no es un tema que construya potencia política de transformación y, por lo tanto, para ellos no es prioritario. Punto”.

No hace falta explicar por qué el párrafo provocó cierto revuelo en el colectivo feminista. También lo hizo en el mundo de la política tradicional porque se trataba de un tema candente. El Gobierno dudaba sobre si reformar su proyecto de ley, cosa que acabó haciendo y con estruendo, y llamaba la atención esa nueva estrategia de no opinar sobre casi todo. La idea era construir una hegemonia política para aglutinar a sectores muy diversos con esos dos o tres temas y el antagonismo pueblo-casta. En el mismo texto de Manfredi se decía que, ante las preguntas de los -aún no- militantes la respuesta era “Podemos no opina de muchas cosas hasta la asamblea de otoño”.

Tras el verano, llegó el otoño y tuvo lugar la asamblea. El movimiento se solidificó, adquiriendo una contundente forma piramidal. Por lo tanto, se vio sometido a dos factores ineludibles: la ley de la gravedad y el principio de Arquímedes.

La primera dice que uno ya no puede flotar sobre las cuestiones, ni disolverse ante los ataques. Como cuerpo sólido, ocupa un lugar (la entrevista en El Objetivo) y puede ser embestido (los ataques a su cúpula). El principio de Arquímedes dice que, al solidificarse, un cuerpo político desplaza masa social fuera del fluido electoral. Por ejemplo, aplaudir al Papa. Puede ser un acierto político, pero es algo sólido y, por tanto, desplazará masa social fuera del fluido electoral. Por ejemplo, los toros. Si un día se solidifica la postura del partido respecto al maltrato animal, sea cual sea, se desplazará masa social fuera del fluido electoral.

Y hay un tercer factor ineludible: el teorema Bart Simpson. Todo lo sólido puede romperse.

PD: Leo en El País (29/11): Podemos y el principio de Arquímedes.

El silencio con el que se hace la historia de España

Domingo, 23 de Noviembre de 2014

Leo:

Telecinco ha decidido cancelar una entrevista con Pablo Iglesias –anunciada desde la pasada semana– porque, siempre según la cadena, este exigió que se le hiciera una única pregunta “pactada” previamente. Asimismo, pidió no acudir al plató del programa Un Tiempo Nuevo en contra de lo que se había pactado hace semanas y hacer la entrevista desde la sede de su partido.

Una disculpa razonada habría bastado. Preferimos confeccionar primero el programa, por ejemplo. Es inquietante que la mayoría de las personas que forman el Consejo de coordinación de ese partido, formadas e inteligentes, haya pensado que es una buena idea proponer ese formato porque recuerda muchas cosas (¿La nueva política es sustituir a un caraplasma por otro caraplasma?, ¿la nueva política es sustituir las preguntas pactadas del ABC por las de publico.es?). Pero es razonable que lo hayan pensado por el modelo nominal de designación en el que ese órgano basa su existencia. La nueva política, como la vieja, es rodearse de afines.

Lo jodido es el silencio.

Medios, o personas, muy críticos con ese formato, pregunta pactada y fuera de plató, permanencen en silencio. De nuevo, se aceptan o perdonan determinadas cosas, como ese formato o aquel modelo, porque las hacen “los nuestros”. El nuevo periodismo se parece al viejo. No hay un criterio, ni una ética, ni nada que no se someta a la discrecionalidad de la relación o la conveniencia.

Tan solo, silencio.

El silencio con el que se hace la historia de España.

España ha tenido, tiene y tendrá exactamente la historia que se merece.

Por esos silencios.

PD: Quizá lo anterior no es cierto porque todo es una conspiración.

Semiótica sureña

Domingo, 16 de Noviembre de 2014

Es muy complicado encontrar una buena defición de pornografía.

La RAE define pornografía como “carácter obsceno de obras literarias y artísticas”. Curiosamente, el complemento nos indicaría que un vídeo casero, hagamos lo que hagamos, no es pornográfico, ya que no hay esa voluntad creativa. Pero sigamos. La RAE define obsceno como “impúdico, torpe, ofensivo al pudor” y pudor como “honestidad, modestía, recato”. Siguiendo el razonamiento, pornográficas son todas las obras artísticas o literarias que ofenden la honestidad, la modestia y el recato. La lista sería interminable.

Culturalmente, entendemos por pornografía una obra que contiene sexo explícito. Podemos llegar a un consenso sobre lo que es sexo, pero será más complicado acordar qué es explícito. Hay quien ve excesivo un desnudo y quien considera normal un trío. Nine songs, Fóllame o Romance X, donde se ven felaciones, penetraciones y eyaculaciones, se estrenaron en salas comerciales.

Es posible que la mejor defición de pornografía esté en las palabras de un juez sureño al prohibir la distribución en su condado de la revista Hustler: “Maldita sea, sé lo que es esa mierda cuando la tengo delante”. Sé lo que es por lo que me produce, pero soy incapaz de delimitarlo y, menos, con palabras. No es algo tan extraño.

Por ejemplo, El País acude a la semiótica sureña y sostiene que el populismo arraiga en Europa. El artículo, situado en el bloque sobre Podemos, no aporta ninguna explicación del concepto que, dato interesante, no tiene definición en el diccionario de la RAE. El País, como el juez sureño, sabe lo que es esa maldita mierda cuando la ven.

El artículo habla de “movimientos a contracorriente”, “grupos que explotan ese malestar” y “diferentes opciones eurófobas, populistas y antiinmigración”. ¿Podemos es una opción eurófoba o solo es crítica con el modelo actual de la UE?, ¿Podemos es una opción antiinmigración? Es probable que, siguiendo a la RAE, podamos calificar de pornográfico este artículo.

La respuesta se la da el propio artículo, en palabras de Takis Pappas, investigador de la Universidad de Salónica: “Esa categoría es como una gran cesta en la que metemos todo aquello que no nos gusta. Grupos como Aurora Dorada en Grecia o Jobbik en Hungría no son populistas, sino antidemocráticos”.

España no es el único país donde la ruptura del pacto social ha provocado cambios en el sistema político. En palabras del periodista Andy Robinson hay un discurso de “todo ha de saltar por los aires” que, para él, abarca desde los procesos de secesión de ciertos territorios a “Podemos en España o Syriza en Grecia, pasando (y salvando las enormes distancias) por la derecha populista en Francia y Escandinavia”. O el movimiento Cinco Estrellas en Italia, podría añadirse.

En toda Europa, la ira busca opciones políticas, pero querer unirlas en un conjunto más allá de este dato es una trampa. No hay más puntos en común. España, pese a que El País no quiera verlo, lo ha hecho de la mejor de las formas posibles. Podemos usa estrategias del populismo académico, como la sustitución del eje izquierda-derecha por el élite-cuidadanía, muy útil en sociedades poco socializadas políticamente y que han atravesado un proceso de empobrecimiento.

Es un populismo constructivo, llevado a cabo por gente preparada y dialogante, que tiene un proyecto más allá de echar la culpa a alguien y que no legitima ningún tipo de acción violenta. Es probable, y esa podría ser una crítica, que la amplitud de mensaje y el uso de la emoción, otras dos características, dejen un hueco enorme si no son capaces de responder a la expectativa y que otro grupo ocupe ese espacio.

Si El País quiere buscar populismo, puede hacerlo en todos los mensajes sobre la destrucción del sistema tributario con el mensaje “más dinero para las familias”; si El País quiere encontrar antipolítica o antidemocracia puede encontrarla en la construcción de la Unión Europea que sustrae a los cuidadanos su capacidad de decisión sobre política económica y social

El miedo de la gente de orden es comprensible porque nadie quiere dejar de tener importancia. Es probable que Juan Luis Cebrián, cuya gestión al frente de la editora de El País es pornográfica (ofensiva a la honestidad, la modestia y el recato) sude al leer la lista del Consejo Ciudadano de Podemos (26 años, 29 años, 23 años…) y, como ese juez sureño, cree saber lo que es por lo que le produce.

PD: Si tiene una hora, hoy que no hay fútbol, debería ver esto.

La gente de orden sigue teniendo una suerte increíble

Domingo, 16 de Noviembre de 2014

(Publicado en Vanity Fair el 3 de noviembre de 2014)

El disfraz más terrorífico este Halloween ha sido el de encuesta. Ayer, Metroscopia para El País situaba a Podemos como primera fuerza no solo en intención directa de voto, sino en proyección electoral por el desplome del PP. Mañana se espera que el CIS ofrezca datos similares. Se puede llamar seísmo, pero se parece más a un viagrazo combinado con un gatillazo ajeno.

Podemos no es un extraterrestre que haya aterrizado este fin de semana en el sistema político español, sino la coagulación de varios fenómenos de largo recorrido. Por ejemplo, la ruptura del pacto social que se produjo en mayo de 2010 con los primeros recortes; el 15M, que se inició un año después, o los diversos movimientos sociales (PAH, Mareas, Marchas y demás).

Se pensaba que todo era un problema de orden público y que podía solucionarse con endurecimiento de las leyes. Era una cuestión política que solo requería de las condiciones precisas de condensación, un fenómeno que depende de la presión y la temperatura. Y ambas subían, independientemente de la presencia en la calle. Bastaba leer los informes de Cáritas u Oxfam, u otros estudios sobre desafección. “¿Dónde está el 15M?” se preguntaban muchas corbatas que hoy no encuentran cuello al que anudarse. Costaba explicar que estaba, aunque no se viera.

Un grupo de gente con formación ideológica, experiencia política y dominio de los medios –viejos y nuevos– diseñó el alambique donde todo eso que estaba en el ambiente se condensó tras destilarse. La sorpresa se produjo en mayo, en las elecciones europeas. Después, el proyecto no ha dejado de crecer y este otoño se ha disparado por la corrupción o la gestión de la crisis del ébola. No es un enfado pasajero que vaya a despejarse con datos macroeconómicos, aunque también es posible que no haya tanta gente con ganas de cambio y que el sistema electoral provincial distorsione las cifras.

Pese al miedo que provoca, la gente de orden no sabe la suerte que tiene de que sea Podemos quien encabece las encuestas. España no es el único país donde la ruptura del pacto social ha provocado cambios en el sistema político. En palabras del periodista Andy Robinson hay un discurso de “todo ha de saltar por los aires” que, para él, abarca desde los procesos de secesión de ciertos territorios a “Podemos en España o Syriza en Grecia, pasando (y salvando las enormes distancias) por la derecha populista en Francia y Escandinavia”. O el movimiento Cinco Estrellas en Italia, podría añadirse.

La política tradicional, tras ceder su soberanía a instituciones casi fantasmales como la Troika, pierde legitimidad ante los ciudadanos que sufren precariedad o empobrecimiento. Las poblaciones han tenido que pagar la burbuja financiera y, en algunos casos, si se resistían, se forzaba la democracia con amenazas o gobiernos técnicos no elegidos, como Grecia (Lukás Papadimos) o Italia (Mario Monti).

El Estado cobra más y ofrece menos. Podría decirse que la lógica del mercado, sobre la que se basa nuestro consenso ideológico, obliga a los ciudadanos a buscar alternativas. Los miembros de los partidos tradicionales son percibidos como una “casta” privilegiada y corrupta, y la nueva política se dirige a los ciudadanos honestos y decentes.

No son conceptos que se usen solo en España. El Frente Nacional galo se dirige a la Francia de los olvidados y pide derribar el sistema UMPS, nuestro PPSOE. En otra encuesta reciente, la mayoría de franceses ve a Marine Le Pen como la personalidad más relevante de la derecha y la oposición al gobierno socialista de Hollande.

En el barco del Frente Nacional van, con matices, el UIKP británico, el Partido de la Libertad holandés o austriaco, Ley y Justicia polaco, los Auténticos Finlandeses o los casos extremos de Amanecer Dorado en Grecia o el JMM (Movimiento para una Hungria Mejor) que desfilan con camisas de colores como en los años 30. Casi todos, en alza. Frente a la intervención de las instituciones hostiles extranjeras, se ve la recuperación de la soberanía nacional, con un fuerte componente étnico, como una solución.

En otros países, en cambio, la recuperación de la soberanía tiene un componente cívico y la regeneración es positiva. Ahí está la suerte que la gente de orden que hoy se lleva las manos a la cabeza ha tenido con Podemos. Es un populismo, sí, pero constructivo, llevado a cabo por gente preparada y dialogante, que tiene un proyecto más allá de echar la culpa a alguien y que no legitima ningún tipo de acción violenta. Pablo Iglesias no sueña con cortarle la cabeza a la Reina, sino con dar una rueda de prensa con ella.

El cabreo, como antes la desesperación por los desahucios o la indignación, ha vuelto a ser encauzado de forma constructiva. Situar las acciones dentro de un marco siempre crea un rito, ofrece una esperanza e impide los estallidos incontrolados que, vistas las cifras, podrían darse. También, aunque nos parezca imposible, la aparición de un grupo menos razonable que opte por buscar culpables en lugar de soluciones. La gente de orden debería darse cuenta de que estas encuestas es de lo mejor que nos podía pasar, aunque les vayan a mover un poco la silla.

Votándose encima

Domingo, 16 de Noviembre de 2014

(Publicado en Vanity Fair el 29 de octubre de 2014)

El pasado fin de semana el Presidente del Gobierno se refirió a los casos de corrupción como “algunas pocas cosas”. Dos días después Rajoy cambiaba de tono y, bajando la cabeza como los niños malos, hacía un acto de contrición en el Senado: “Pido perdón en nombre del PP a todos los españoles”. Entre ambas escenas, una encuesta electoral.

Como Godzilla en las calles de Nueva York, el sondeo electoral del CIS recorrió el miércoles las moquetas españolas destrozando todos los jarrones chinos que encontraba a su paso. Los datos se harán públicos el próximo lunes, pero el titular está claro: Podemos es la primera fuerza en intención directa de voto. En julio, ya era la segunda, superando al PSOE (11,9% frente al 10’6%), pero los datos cambiaron tras pasar por la cocina: el 11,9% de Podemos se convirtió en un 15,3%, mientras que el PSOE pasó de 10’6% a 20,2%.

¡Todo es Photoshop! ¡Conspiración en la cocina! Calma. Todo el que crea que hay una trama en marcha debe plantearse si hay tanta inteligencia por ahí como para que los planes salgan correctamente. La cocina de las encuestas no son un montón de tipos que no pueden doblar el dedo meñique como los invasores de David Vicent, sino sociólogos que tratan de desvelar qué hará esa gente que dice que no sabe qué hará o que no hará nada, los indecisos.

MyWorld, la empresa de Belén Barreiro, exdirectora del CIS, tuvo que desechar una encuesta el pasado mes de junio porque el resultado ofreció un dato inquietante: un 10% de la gente recordaba haber votado a Podemos en las elecciones de 2011, cuando aún no existía. O los hombres de negro se están metiendo en la cabeza del personal o hay mucha gente que se está votando encima.

La cocina de las encuestas cruza los datos de intención directa con los de recuerdo de voto, simpatía o fidelidad para destapar el voto oculto, la gente a la que le da vergüenza decir a qué partido votará. No es difícil intuir que cada día son más. La cocina también echa mano de otras encuestas sobre cuestiones como la percepción de la situación económica o los hábitos. Por último, mezcla todo esto con algo de intuición, como quien echa sal a una paella.

La encuesta del CIS se realizó en plena efervescencia del caso de las tarjetas negras de Caja Madrid, que despertó tanto la indignación como nuestro lado Sálvame más cotilla, y la gestión de la crisis del ébola, en la que parecía que nadie estaba al mando y se optó por culpabilizar a la enfermera. El cabreo era máximo y puede ser matizable si los datos sobre la percepción de la mejora de la economía son buenos. Ya vivimos dos estados de excepción con el rescate y los papeles de Bárcenas, en los que parecía que el abismo estaba a la vuelta de la esquina.

Pero pensar que España es Pompeya a punto de ser arrasada por el volcán es tan absurdo como creer que todo es un efecto pasajero del enfado que provocan los casos de corrupción. Desde el año 2010, los dos principales partidos han optado por una política basada en los recortes que ha llevado a que el índice de desigualdad se dispare. Los informes de Cáritas u Oxfam llevan años revelando que el pacto social se ha roto y el dato de intención directa de voto a Podemos solo es una coagulación de esa ruptura. Si se miran otras encuestas, el país no ha girado políticamente; no se ha hecho más de izquierdas, sino más precaria, decepcionada y cabreada.

En los últimos años, hay una fuerte tendencia de cambio y se ha abandonado el europeísmo, la confianza en la economía de mercado o la admiración por las grandes empresas. Y todo eso al margen de la ideología previa. También, entre una generación, hay un profundo sentimiento de decepción porque el futuro laboral no se adapará a su formación. Los que estos días oyen un crujido es que no estaban escuchando.

Historia de España (reloaded)

Martes, 11 de Noviembre de 2014

Los proyectos políticos más pujantes en España son “vótame y todo cambiará”. Personalismo providencialista. Para contrarrestar lo malo, el castigo, en forma de invasor o mal gobernante, se precisa lo bueno, una persona providencial. El pueblo, antes de dios, es honesto, decente, noble y sabio, y su sufrimiento es injusto. No ha sido escuchado. San Agustín o Francisco de Vitoria. Una persona lo rehabilitará. No hay proyecto más allá del cambio. Solo, fe. La excusa es que la definición del proyecto podría impedir el cambio. El objetivo del cambio lo permite todo. Enfrente, no hay más que el no-cambio, “vótame y nada cambiará”. En el choque, todos los actores buscan la victoria personal. Es imposible presentar un proyecto porque ninguno alcanzará la amplitud del horizonte que ofrece la fe. Pura historia de España.

PD: Los únicos proyectos que se están diseñando tienen nivel local. Pueden ser un punto de apoyo dentro de cinco años.

Hegemonía

Lunes, 10 de Noviembre de 2014

El quince de junio de 2011, Artur Mas tenía que acceder en un helicóptero al Parlament. El edificio estaba rodeado por un grupo de manifestantes que increparon a la mayoría de diputados. Hubo muchas voces que pidieron más dureza, pero hubo otra gente, escasa, que buscó otro camino. No se podía enfrentarse directamente al malestar, ni ver conspiraciones. Revertirlo era imposible por la situación de (casi) quiebra; la única opción era encauzarlo. […] Alguna de esa gente inteligente se fijó, por ejemplo, en Portugal, donde la conciencia colectiva de país atenuaba la dureza de los recortes y, aparentemente, sofocaba cualquier estallido social.

Había que importar para Catalunya ese concepto de dignidad nacional para que el proyecto común se impusiera al malestar social, para que ese objetivo se ofreciera al grupo, cada vez más numeroso, de gente sin nada que perder y, en fin, para que la sensación de grupo se impusiera a la de saqueo de unos por otros. El concepto de lucha de clases, renacido por la evidencia de la miseria, debía quedar deslumbrado por el nuevo amanecer de la construcción nacional.

Según Gramsci, el poder de las clases dominantes sobre todas las clases sometidas en el modo de producción capitalista, no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado, pues si así lo fuera dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría oponerle una fuerza armada equivalente o superior que trabajara para el proletariado); dicho poder está dado fundamentalmente por la “hegemonía” cultural que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación.

A través de estos medios, las clases dominantes “educan” a los dominados para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Por ejemplo, en nombre de la “nación” o de la “patria”, las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas. Se conforma así un “bloque hegemónico” que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.

Veamos un ejemplo:

Mas

No es una manipulación, como sostiene la prensa de Madrid. Es un proceso de hegemonía. Se diferencian, entre otras cosas, en que el segundo concepto requiere de intelectuales. Las circunstancias objetivas estaban ya hace cuatro años: “No está claro qué va a pasar [en Catalunya], pero intuyo que todos esos procesos (ensimismamiento, preplejidad, frustración, anticatalanismo) harán más amplias las zonas de incomunicación y más limitadas las de encuentro”. Bastaba, que no es poco, la labor intelectual, política, simbólica y organizativa.

Catalunya ha iniciado su transición. Conviene asumirlo al modo pragmático inglés. El presidente del Gobierno se pregunta quién manda allí, asumiendo que él ya no tiene capacidad de hacerlo. El presidente del Govern dice que el enemigo es el estado español, al que él mismo pertenece. Incomunicación.

El acto del 9N fue un éxito estético y emotivo, las dos bases de la política actual. Pero sus promotores no buscaban lo que han conseguido y su presuntuosidad puede rozar la soberbia. La posibilidad de encauzar esta emotividad hacia otro camino, una tercera vía, es ya imposible porque el tiempo de la política no se adapta al ritmo de las emociones. Será necesario situar pronto una nueva fecha, un nuevo horizonte, un nuevo desafío que tendrá que ser cada vez mayor. La corriente tiene más profundidad de la que querían sus promotores y, por esa razón, la gestión queda ya fuera de sus posibilidades.

Transiciones

Domingo, 9 de Noviembre de 2014

A mediados de los años 70, comenzaron tres transiciones en la Europa mediterránea. Estas fueron sus imágenes fundacionales:

carrero

Las tres imágenes dan para un ensayo que necesita a alguien más culto y, sobre todo, con más constancia que yo. Aquí tenemos más fotos.

via

V

centro

Profesocracia

Jueves, 6 de Noviembre de 2014

Si eres profesor de universidad, tienes entre veinticinco y cuarenta años, y no te has metido en jaleos, enhorabuena. Este es tu momento. Si además tienes facilidad de palabra y buena presencia, incluso puedes llegar lejos, aunque es posible que tengas que participar alguna tertulia televisiva.

Más que un apocalipsis, habrá un cambio generacional, ese tantas veces hurtado, y los partidos no lo tendrán fácil para echar mano de su cantera. Ha echado raíces la visión extendida de la política como un grupo apartado, ajeno a la ciudadanía y lleno de privilegios. Susana Díaz suele recordar el oficio manual de su padre para negar su pertenencia a un círculo cerrado, pero no es suficiente. Cuesta aceptar ese paso del instituto al partido; el no bajarse del coche oficial.

La política española prefiere a los funcionarios porque, como explica Politikon en La urna rota, se minimiza el riesgo de entrar en política al tener un sitio al que volver si las cosas van mal. Era algo que ya decía la madre de Almodóvar: sácate la plaza, que con eso del cine nunca se sabe. También hay algo de rastro histórico. Además de por tener un sueldo vitalicio, ser funcionario siempre ha tenido prestigio en la España católica porque garantizaba la limpieza de sangre. No hace dos siglos del último ejecutado por la Inquisición.

Canteras clásicas, como los abogados del estado, tienen una pátina elitista que ahora es contraproducente. Es la hora de los profesores de universidad, tipos que son capaces de captar la atención de la generación que mejores relatos de ficción ha disfrutado.

Es la profesión más valorada en los estudios de opinión por detrás de la de médico. Ambas comparten prestigio con colectivos, militares o policías, cuyo paso a la política fue costumbre hasta la segunda mitad del siglo XX y aún lo es en Latinoamérica. Las últimas personalidades que han aparecido en la política española, Pedro Sáchez, Oriol Junqueras, Alberto Garzón y todo el grupo dirigente de Podemos procede de la universidad.

Las perspectivas electorales dibujan un panorama bastante más claro de lo que parece. Su único problema es que no encajan en el dibujo de los últimos cuarenta años. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las encuestas tienen que adaptarse a las realidad de las elecciones: circunscripciones provinciales y ley D’Hont. Eso quiere decir que los resultados se distorsionan a favor de las dos primeras fuerzas políticas.

Los que hablan del fin del bipartidismo deberían considerar que la ley electoral española se hizo para consolidar un sistema bipartidista y todos los porcentajes absolutos que aparecen en las encuestas tienen que distribuirse en 51 provincias y pasar por la cocina de D’Hont. Hay tres partidos empatados; el que quede tercero se descolgará.

En 1977, la UCD logró un 34,4% de voto que se transformó en 166 diputados, el 47,43% del Congreso: 14 puntos más. En la sede del PP, indicaba El Confidencial hace semanas, hay varios informes que recuerdan este dato y hacen proyecciones. Con menos del 40% podría lograrse mayoría absoluta, pero llegar a esa cifra será complicado y pactar con los nacionalistas, imposible. CiU está gestando con ERC algo parecido a la Liga Norte italiana y el PNV, silencioso en los últimos años, no quiere que cualquier movimiento en falso le haga ser engullido por Bildu.

La segunda fuerza también sale beneficiada y, a partir de la tercera fuerza, a palmar. En esas elecciones del 77, por seguir con el mismo ejemplo, el Partido Comunista y Alianza Popular, izquierda y derecha, perdieron cuatro puntos de representación. La ley electoral española se hizo para consolidar dos fuerzas centristas, UCD/PP y PSOE, pero en las próximas elecciones puede matar a una de ellas. Si el PSOE o el PP pasan a ser la tercera fuerza, el tortazo en diputados sería aún mayor del que anuncian las encuestas.

Las encuestas dibujan dos bloques: Consenso de la Transición (PP + PSOE + UPyD) y Proceso Constituyente (Podemos + IU + Otros). Los primeros, aún en cabeza, llegarán al acuerdo por sentido de estado y, quizá, forzados por algún shock económico. Pero, salvo que ansíen sus respectivos harakiris, habrá que consensuar nombres nuevos. Es la ocasión de los profesores.

El primero, el presidente del Gobierno. Hay que tener en cuenta que la Constitución no dice que tenga que ser la persona que esté en primer lugar de la lista de la capital del estado. Para ser alcalde, sí hay que encabezar la papeleta, pero el presidente de Gobierno puede ni siquiera ser diputado. Es algo en lo que nadie había pensado, salvo los que organizaron la Operación Palace, la de Salvados y la otra.

La Constitución prevé que el Rey, una vez constituida la cámara, hable con los representantes de las diferentes fuerzas y proponga un candidato al presidente del Congreso. Normalmente, esto siempre ha sido un trámite más estético que práctico, como la entrega del premio Planeta, pero es probable que no sea así el año que viene y haya que buscar a alguien nuevo con prestigio y solvencia, tarea nada fácil, ya que el primer punto excluye a Jordi Hurtado. Después, el presidente tendrá que nombrar ministros, en los que también se buscará renovación e independencia.

Pero la gran oportunidad para los profesores está en el otro bloque, gane o no. De la entrevista con Jordi Évole en Salvados, se deduce que el grupo dirigente de Podemos, compuesto por profesores de universidad, está buscando gente solvente y con prestigio para construir el partido en toda España, elaborar proyectos concretos para hacer oposición o diseñar leyes para gobernar. La encontrarán en el descentralizado sistema universitario español.

“Los que ahora vienen acampan dentro del sistema, son figuras conocidas de la televisión, están preparando candidaturas con gente contrastada sin recurrir a ese personal de aluvión, arrastrado por la expectativa favorable”, decía Miguel Ángel Aguilar. El nuevo diseño de Podemos ofrece una mayor discrecionalidad al grupo dirigente para elegir a sus equipos, el central y los autonómicos, evitando la entrada de asambleomaniacos. El leninismo bético no es una estructura novedosa; sus inspiradores son el PSOE de Felipe y Guerra y la Peña verdiblanca Lo que diga Don Manuel.

No es probable que se produzca un cambio descomunal en los próximos meses. Pensar que la historia pasa ante los ojos de uno como si fuera una película es pretencioso, pero también lo es creer que todo puede seguir igual. La renovación, sobre todo generacional, a la que tanto se ha resistido la política española, está al caer y va a hacer falta gente.

PD: Pero la renovación generacional solo funcionará si hay una mejora económica. Aunque los medios no lo reflejen, hay un 1/3 de españoles en la precariedad, más o menos elevada, y otro 1/3 en la miseria, más o menos elevada. Si todo sigue igual, habrá otro catalizador del cabreo. Tendremos Torrente 6.