Archivo de Octubre de 2014

De la red de nubes a la tortilla recalentada

Martes, 21 de Octubre de 2014

“Solo una red de nubes, una nube de redes. […] La red rodea a los intermediarios y establece conexiones directas; la red sitúa a todos los elementos en el mismo plano y los hace necesarios pero no, imprescindibles. La nube es el territorio; las cosas ya no necesitan estar presentes para existir. La agenticidad no sirve; no hay un mensaje, una institución o un líder que hundir” (Mayo, 2011).

Hace tres años y medio, en las plazas españolas, se concretó en un movimiento político el nuevo paradigma que el cambio tecnológico anunciaba. Fue el primer lugar del mundo. El modelo social-económico-político industrial llegaba a su fin. El cultural había sido el primero, pero el resto de sectores estaban igualmente amenazados: la energía, el periodismo, el comercio, la propiedad, etc.

También, la administración pública y los gobiernos. No solo se ponía en cuestión algún detalle menor sobre la configuración de los gobiernos (listas abiertas o publicación del patrimonio), sino su estructura, como en el resto de sectores: de los esquemas verticales y cerrados a redes horizontales y colaborativas. El objetivo no era ganar una elección, sino conquistar todos los partidos; no era alcanzar un cargo, sino construir un nuevo consenso. No se trataba de jugar de otra manera, sino escribir unas nuevas reglas.

Ese objetivo, lento, pero más amplio, provocó frustración en un amplio sector de la sociedad que quería que ese movimiento se concretara en una opción electoral a la que dar su apoyo sin entender que esa lixiviación contradecía el principal objetivo. No era un cambio de nombres, ni un cambio generacional, sino un nuevo paradigma que iba a afectar a todo.

Esa solidificación también se pedía desde la política industrial porque necesitaba concretar el cambio para atacarlo y, más aún, precisaba de un sedimento para poder medirlo y pesarlo.

La frustración fue aumentando con la gestión de la crisis económica iniciada en 2007 que provocó una fuerte ampliación de la precariedad y la miseria, atendiendo al consenso realmente existente, el de 1989.

2012, 2013. Aumentó la ira, se suplicaba concreción, se deseaba un cambio rápido, se hablaba de provocar un estallido. Limitar el objetivo del movimiento político nacido en 2011 a ser el detonador de un estallido o a ser el catalizador de un cambio rápido era limitarlo de una forma obscena. Además, las peticiones eran falsas. Se deseaba que la realidad fuera un sueño y poder despertar de ella. Tal cosa no es posible.

Pero sucedió. Hace un año, un grupo de personas, con formación teórica, pasado político y experiencia en comunicación, decidió captar esa energía para su proyecto particular, una desfachatez que nadie esperaba. Usaron a un partido existente, Izquierda Anticapitalista, y una cierta base proveniente de ese movimiento político. También, adoptaron parte de sus nuevas rutinas, sobre todo, la parte estética.

Como Podemos, se presentaron como la solidificación electoral de las plazas ante una sociedad inerme ideológicamente para entender la deriva y, por ello, iracunda y necesitada de novedades. Los buenos resultados de las elecciones europeas iniciaron un círculo virtuoso en el que la euforia retroalimentaba las proyecciones electorales, todo jaleado por las ganas de cambio. La gente que recordaba haberlos votado era superior al número de votos; era la proyección del deseo.

Pero el objetivo no era ese. La solidificación del movimiento político de 2011 provocó que todo el mundo lo pudiera ver, pero también una disminución de su energía global. Alguna gente del movimiento político de 2011, temerosa de que ese grupo colonizara todas las plazas, concretó otros movimientos municipales que pueden apuntar cosas interesantes. Si Barcelona logra no asfixiarse entre banderas puede convertirse en espejo político del mundo.

El grupo dirigente de Podemos, amenazado por su propio éxito y cuestionado por la horizontalidad, rutina de 2011, ha forzado el pasado fin de semana la evolución hacia un partido vertical y reconocible, un partido industrial. Las fotos recuerdan a la merienda del clan de la tortilla (González, Guerra, Chavez o Yáñez), disfrutando de la victoria en Suresnes. De la red de nubes (la nube de redes) a una tortilla recalentada. El cambio de reglas se limita a un cambio de juego, a un cambio de nombres, a un cambio generacional.

Hay quien ve en esa transformación la muerte de su esencia, pero el movimiento de 2011 no podía concretarse solo en un partido, así que esa esencia nunca dejó de ser un cadáver bien maquillado. Lo sucedido este fin de semana y su evolución posterior puede ser algo muy positivo para el movimiento de 2011 porque se desliga de ese proyecto político concreto y vuelve a evaporarse buscando su objetivo inicial: el cambio de paradigma.

PD: Escrito en mayo de 2011:

“Y ocurrió que éso se descargó en medio de la calle, en medio de la realidad, en medio del sistema (operativo, claro) e instaló su red de nubes, su nube de redes. No estaba claro lo que era éso: si un virus, un troyano, un juego, un programa u otro sistema operativo; si era el pasado o el futuro. No cabía en ninguno de los cajones en los que los que colocamos la la realidad tras trocearla. Había causas pero no había porqués. No había organizaciones, objetivos, mensajes o líderes. Tampoco se ajustaba a ninguna de las olas que usaba la sociedad líquida para amalgamarse y mojar los pies de la sociedad sólida. No había licuefacción. No había iconos, eslogans, imágenes o canciones, algo para poner en una camiseta. Solo una red de nubes, una nube de redes.

Nadie entendió que lo importante no era lo que significara o lo que proyectara, sino que había sucedido y había sucedido así. La red rodea a los intermediarios y establece conexiones directas; la red sitúa a todos los elementos en el mismo plano y los hace necesarios pero no, imprescindibles. La nube es el territorio; las cosas ya no necesitan estar presentes para existir. La agenticidad no sirve; no hay un mensaje, una institución o un líder que hundir. La taxonomía, tampoco porque puede atraparse el agua y el polvo pero el aire siempre se escapa”.

Mala cosecha

Jueves, 16 de Octubre de 2014

Otra recesión, leo. ¿Qué esperaban?

La sociedad de consumo no se puede centrar en la productividad tal y como la entienden los licenciados en MBA, el ahorro de costes a través de precariedad, despidos y deslocalizaciones, porque no se basa en la producción, sino en el consumo. Su fundamento es que haya grandes grupos de población con excedentes de renta para gastar periódicamente y esos grupos se están reduciendo drásticamente por la ausencia de coacción que lleva a un reparto excesivamente desigual de los recursos. Es algo que, en la práctica totalidad de especies provoca el colapso.

Los excedentes se han logrado tradicionalmente por tres vías. La primera es la actualización de los salarios (y la seguridad laboral, familiar y generacional); la segunda, los impuestos redistributivos (servicios sociales incluidos); la tercera, el crédito (barato, fácil o reversible). Ninguna de las tres funciona bien hoy. Los salarios se devalúan, la precariedad aumenta, lo mismo que la seguridad familiar y generacional (¿tendré pensión?, ¿podrán estudiar mis hijos?). Los impuestos universales y redistributivos están siendo sustituidos por tasas lineales y discrecionales o por la impunidad impositiva para algunos grupos. Por último, el crédito a cualquiera de las fases del sistema productivo (materias primas, industria o consumo) es débil porque la (auto)rentabilidad del sistema financiero es mayor. La reversibilidad del crédito privado estrangula domesticamente y ni siquiera funciona la inflación, el lubricante del consumo.

Hoy en día, el mundo está lleno de corporaciones anti-Ford, es decir, quieren producir cosas que sus trabajadores no puedan comprar. Son corporaciones que quieren producir en Bangladesh, pagar los impuestos en Bermudas y vender en Europa, ¿a quién?

En una sociedad agraria, una mala cosecha provoca una crisis; varias, el colapso. Si no hay consumidores, la sociedad de consumo no funciona.

Órdago y tragaperras

Martes, 14 de Octubre de 2014

El órdago es una jugada del mus en el que se apuesta el juego completo. Si se acepta, el jugador que gane ese lance, que puede ser cualquiera, se lleva el juego sin importar los tantos que haya habido hasta el momento. Si el lector no ha disfrutado del mus, posiblemente tenga en la cabeza una partida de póquer en la que uno de los jugadores empuja todas las fichas al centro de la mesa. Para nada.

Una partida de mus, aunque cada lugar tiene sus reglas, se juega a tres o cinco vacas, dependiendo del tiempo disponible. Cada una de ellas tiene tres o cinco juegos que, a su vez, se componen de 40 tantos (ocho amarracos, cada uno de los cuales vale cinco piedras). Es decir, el órdago no es una jugada definitiva. En una partida corta, tres vacas a tres juegos, hablamos de 1/9 del tanteo total.

He ahí la clave y la gran diferencia del proceso catalán con el vasco de hace años. Ese sí fue un órdago. Ibarretxe, vasco, la tierra del mus, lo lanzó, presentó su cartas, perdió y a seguir jugando, que queda mucha partida. El PNV sigue sentado a la mesa y presencia con un silencio, entre prudente y ominoso, lo que sucede en Barcelona.

El proceso catalán, lugar sin tradición de mus, recuerda más a un casino, pero no la zona del póquer, donde acaban de jugar los anglosajones, sino el cuartito de las tragaperras Allí, un tipo ya cansado agota sus monedas, el dinero de la compra del día siguiente, en una máquina luminosa pensando que, en la siguiente jugada, saldrá el premio.

Cuaderno de Catalunya

Martes, 14 de Octubre de 2014

El problema de las líneas (cuándo se jodió Catalunya)  (19/11/2010)

No está claro qué va a pasar pero intuyo que todos esos procesos (ensimismamiento, preplejidad, frustración, polaco el que no bote) harán más amplias las zonas de incomunicación y más limitadas las de encuentro (un horizonte de sucesos: una hipersuperficie frontera del espacio-tiempo, donde los eventos a un lado de ella no pueden afectar a un observador situado al otro lado; qué poética es la física).

PP y CiU llegan ahora con Pacto Fiscal, una nueva y divertida actuación de los títeres de cachiporra (31/7/2012)

Bienvenidos y acérquense a la nueva y divertida actuación de los títeres de cachiporra. Tras el éxito hace dos años de Estatuto de Autonomía, PP y CiU llegan ahora con Pacto Fiscal, una nueva y divertida comedia de declaraciones, enredos y peleas en broma. En los próximos meses, verán tensiones institucionales, entrevistas apocalípticas y aparatosas puestas en escena con mucho símbolo. Nada en serio; nada irreversible. Escojan uno de los lados y siéntense cerca del escenario para poder gritar muy fuerte y que no se oiga nada. Si se quedan afónicos, pueden usar los aplaudidores que regala la prensa de cachiporra. No se queden en medio, tratando de entender a ambas partes y buscar una solución, porque puede que reciban un garrotazo perdido. Tampoco se vayan muy lejos, buscando una visión de conjunto, porque se decepcionarán. En los bastidores, podrán ver a todos los actores intimando y pactando el desmantelamiento de los servicios públicos, el blindaje de su estatus de clase o la impunidad de sus respectivos casos de corrupción y, señores, el espectáculo debe continuar. No se olviden de entregar su cartera a la salida. Si no lo hacen, el sistema será insostenible

La CEDA saca las banderas (cuidado con las carteras) (27/8/2012)

El tema de las elecciones debería ser el modelo socioeconómico, quién debe pagar impuestos, cómo, cuántos y para qué. Es decir, si debe haber copago sanitario o persecución del fraude fiscal; si se debe subir el IVA o recuperar el impuesto de sucesiones o si deben eliminarse todas las becas de estudios o las ayudas a centros privados.

Pero es probable que no sea así y que la CEDA (PP-PNV-CiU), de acuerdo en el copago, la subida del IVA o las ayudas a los centros privados, centre el debate en la cuestión identitaria […]. Agarren su bandera, agítenla mucho y no se olviden de pasar por caja.

Por culpa de la Meseta (17/9/2012)

Si no hay dinero para hacer mamografías no es porque hayamos eliminado el impuesto de sucesiones, sino por culpa de la Meseta. (…) Si no hay dinero para pagar a las residencias de ancianos no es porque tengamos un fraude fiscal del 23%, uno de los más altos de Europa, sino por culpa de la Meseta. (…) El objetivo del discurso era embridar definitivamente la manifestación hacia la cohesión nacional que, para entendernos, quiere decir que la madre de Cornellà que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper siente como enemiga a la madre de Leganés que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper y, aún más, que la madre de Cornellà se sienta en el mismo barco que los miembros del Orfeó, que tienen sus cuentas en Suiza y nunca han visto un tupper. El objetivo se ha cumplido. Queda conocer la gestión de la frustración y el arrepentimiento, de la mala hostia. No suele ser fácil.

Ya se verá. ¿Ya se verá? (10/10/2012)

España va camino de la nada con paso firme y nada mejor que las banderas para que la gente olvide que, tras la austeridad, metaforizada por un niño con un tupper, siempre llega la pobreza, metaforizada por un niño con un tupper vacío (veremos imágenes muy duras).El primer año de Gobierno de la CEDA madrileña (segundo, de la catalana) ha traído menos renta, más impuestos, peores servicios, copagos generalizados y, sobre todo, mucho miedo y mucha frustración. No poder ofrecer ofrecer a los hijos los recursos para el ascenso social crea impotencia; no poder saber si uno tiene cáncer o no, también; tener que pedir dinero a la familia o volver a casa de los padres, más aún, quedarte en la puta calle, ni te cuento. Aún no sabemos dónde nos hemos metido. Para evitar que el debate se centrara en si había que recuperar el impuesto de sucesiones para pagar a los médicos o en si no sería conveniente dejar de pagar colegios del Opus para no tener que eliminar las becas de comedor y que todos los niños coman una vez al día, la CEDA sacó las banderas y preparó el timo.

Situar la culpabilidad en Madrid y la felicidad, más allá del Arco Iris encauzaba un cabreo bastante extendido. Sin embargo, la cosa no acaba de cuajar y competía con otras noticias (manifestación del 15-S, posibilidad de nuevos copagos médicos, tasas universitarias, etc…). Fue necesario hacer más ruido. La CEDA catalana le dio una nueva vuelta a su papel de agitador y pasó a ser el loco solitario, el que dice que lo va a quemar todo con un bidón lleno de agua, el que se apunta a la cabeza con balas de fogeo (que estoy muy mal, eh). Se habló de estado propio. ¿Con qué calendario?, ¿con qué mecanismos?, ¿qué leyes hay que modificar?, ¿cómo se haría la transición? Nada, sólo felicidad más allá del Arco Irís.

Está claro que, tras las elecciones de otoño (que seguramente ganará), la CEDA va a repartirse lo que quede de lo público, desde la Renfe a los hospitales, y seguirá en su proyecto de precarización social (ya que no se puede devaluar la moneda, se devalúa la sociedad). Pero ¿y la clá?, ¿qué pasa con toda esa gente que se ha creído de verdad que esto iba en serio? ¿hay un plan B?, ¿cómo se va a modular, verbo de moda, la excitación provocada?

La amargura y el cabreo (15/10/2012)

Queda saber cómo se gestionarán las expectativas, las ilusiones, las esperanzas, cómo se vuelve a situar el barco en medio del océano, otra vez camino de Ítaca. No basta el ‘ya se verá’. Hará falta mucho músculo comunicativo para embridar esta situación. Hay situaciones creadas que son irreversibles, muros construidos, puentes derribados, incomunicación, horizontes de sucesos. Y, sobre todo, será difícil reparar el daño intelectual producido.

Vía portuguesa (11/9/2013)

Había que importar para Catalunya ese concepto de dignidad nacional para que el proyecto común se impusiera al malestar social, para que ese objetivo se ofreciera al grupo, cada vez más numeroso, de gente sin nada que perder y, en fin, para que la sensación de grupo se impusiera a la de saqueo de unos por otros. El concepto de lucha de clases, renacido por la evidencia de la miseria, debía quedar deslumbrado por el nuevo amanecer de la construcción nacional. Todo en positivo.

Las razonables esperanzas (30/10/2013)

La CEDA catalana es el partido de Ítaca, reza para que el viaje sea largo. La Caixa (donde son consejeros el Conde de Godó y López Burniol, coautor del editorial sobre el Estatut), con más de 6.000 oficinas en territorio español y creciendo, nunca estará por la independencia; tampoco, Abertis, Gas Natural o Agbar. La Reconquista marcó un modelo económico, las élites extractivas, que comparten Portugal, Castilla y Aragón. No son muy diferentes los empresarios de Barcelona, Madrid o Lisboa.

[…] Es una propuesta que se abandonará dependiendo de las circunstancias. Es probable que la CEDA vuelva a necesitar recalentar la cuestión; por ejemplo, para ganar las próximas elecciones generales: “Un discurso de reafirmación nacional por encima de los avatares de la crisis. Frente al soberanismo catalán, soberanismo español”.

PD: La desgracia de los hombres de genio es que tienden a subestimar y, por tanto, a desoír, la influencia que la gente de menor inteligencia es capaz de ejercer sobre sus compañeros. El castigo del cínico, que cree que los seres humanos solo son movidos por motivos de codicia o temor, está en que, por su mismo cinismo, levanta pasiones de humillación y resentimiento que, al final, resultan más poderosas que cualquier cálculo lógico. El hombre de un rectilínea energía cerebral, el hombre de ambición indesviable, olvida frecuentemente que la gloria también está sujeta a la ley de los rendimientos decrecientes, y que aquellos que se aprovechan más de sus éxitos vienen a perder con el tiempo su sentido de aventura, su deseo de engrandecimiento personal, y solo desean disfrutar en reposo de lo adquirido. Y la persona que se ha acostumbrado a tener una visión de la vida puramente mecanicista o matemática, no puede comprender que aquello que impacientemente rechaza como ideologías, son realmente ideas; y que lo que él descarta como sentimiento es la expresión de algo sentido profunda y poderosamente. Así, llega un momento en que las razonables esperanzas vienen a ser demasiado razonables para ser verdaderas. (El Congreso de Viena, de Harold Nicolson)

Entre Ítaca y el Maelstrom
(16/5/2014)

La táctica de crear una conciencia nacional con un proyecto político emotivo ha logrado disolver los profundos problemas sociales de Catalunya, una de las zonas donde más se ha extendido la miseria y donde más se notará el período de depresión económica que estamos comenzando. La desaparición de las cajas catalanas, motores de las zonas productivas, como el Vallès o el camp de Tarragona, no saldrá gratis. La Caixa puede tirar de La Vanguardia; pero no, de todas las pymes de Sabadell.

“Si no podemos hacer una consulta pactada, tendremos que hacer unas elecciones plebiscitarias”, dijo el jueves Artur Mas. Si él puede hacer algo, ¿para qué quiere pactarlo? Para no hacerlo. Es una táctica mediterránea de la teoría de juegos basada en la permanente incorporación de actores o condiciones para postergar las cosas.

[…] La política catalana, devorada durante años por la metáfora de Ítaca, apunta a un Maelstrom, remolino hipnótico. “No hizo falta más que un día para transformar mis cabellos negros en canas, debilitar mis miembros y destrozar mis nervios”, decía el cuento de Poe.

Sigan mirando las banderas  (14/9/2014)

En las últimas semanas, hemos leído:

  • Fuerte recorte de deuda en el Ibex (Expansión)
  • El Ibex destina un 22% más a sus directivos por los extras. Las grandes cotizadas reducen su plantilla en 43.650 personas en un año (El Economista)
  • La banca española lidera la mejora de ingresos del sector en Europa. Las entidades españolas obtuvieron una mejora de ingresos netos del 7% en 2013. (Expansión)

¿De dónde ha salido el dinero? De todos.

  • La deuda pública supera el billón de euros por primera vez en la historia. El pasivo se disparó al 98,9% del PIB en el segundo trimestre (El Economista)
  • Las autonomías suben 84 impuestos desde que comenzó la legislatura. Las CCAA crean 34 tributos desde 2012 (Expansión)
  • La presión fiscal ligada al IBI se ha disparado un 53% en cinco años (Cinco Días)

Gramsci explica que su poder está dado fundamentalmente por la “hegemonía” cultural que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación. A través de estos medios, las clases dominantes “educan” a los dominados para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Por ejemplo, en nombre de la “nación” o de la “patria”, las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas. Se conforma así un “bloque hegemónico” que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.

El injusto cese de Pablo Abejas

Viernes, 3 de Octubre de 2014

Es comprensible que Pablo Abejas esté cabreado por su cese con director general de Economía de la Comunidad de Madrid. Miembro de la Comisión de Control de Cajamadrid, de la que llegó a ser presidente, gastó una media de 35.200 euros en los siete años en los que disfrutó de su tarjeta opaca. Abejas, que se presenta como “víctima”, sostiene que “era práctica habitual en la caja y en las empresas en general, nada hubo de irregular o ilegal en ello”.

Abejas tiene toda la razón y es injusto que haya sido cesado porque solo ha tenido mala suerte. No tiene nada que ver con un repentino acceso de moralidad. Su problema es que el caso se ha conocido a menos de medio año de unas elecciones y él es un cargo menor de una administración cuyo gobierno no tiene clara la reelección. No entiende, y es razonable, por qué cesa él y no, Ana Mato, Rita Barberá, Sonia Castedo o Mariano Rajoy.

Hace años, poco después de una nueva victoria de Berlusconi, un amigo me explico por qué había ganado. Los italianos no quieren que nadie los controle porque la mayoría, en mayor o menor medida, interpretan la ley como algo flexible. No piden permisos de obras, cobran en B o no dan de alta a los trabajadores. El Partido Democrático no garantiza esa laxitud, quizá, dijo, porque hay muchos excomunistas.

La corrupción no es un castigo divino, ni una maldición. Fabra, Castedo o el tipo de la UGT que tenía dinero “para asar una vaca” no son ultracuerpos, no han venido de otra galaxia. Como ocurría en Italia, es reflejo de la sociedad. Si en Dinamarca o Alemania los políticos dimiten por no pagar una multa de tráfico o copiar una tesis, no es que hayan sido bendecidos por otro dios, sino que su sociedad es diferente.

Todos, quizá ahora ya no, conocemos a gente, familiares o vecinos, que no pide permisos de obras, cobra en B o no da de alta a los trabajadores. A nadie se le ocurre denunciarlos, salvo que tengas una querella personal. La relación está por encima de la ley y es algo histórico. La Contrarreforma estableció la fe por delante de la ciencia, la apariencia pública por encima de la moral personal, el enriquecimiento por encima del trabajo o lo personal (los contactos) por encima de lo general (la ley). La familia Pujol, por ejemplo.

La corrupción es historia de España. Nada es nuevo. Las excusas por abajo son similares a las de arriba: lo hace todo el mundo, es algo que se sabe, no es ilegal o tengo un tío en urbanismo que me ha dado el permiso. La diferencia es que los de arriba tienen acceso a otro tipo de contactos que les permiten archivar casos, anular pruebas o dilatar los casos hasta su prescripción.

Por eso, la corrupción no ha sido una cuestión clave en los procesos electorales y los cambios legales, en transparencia o financiación de los partido, no han tenido ningún efecto. No creo que Miguel Blesa sienta vergüenza o, más aún, no creo que nadie le haya hecho sentir vergüenza. No creo que haya perdido amigos o que alguien le vuelva la espalda en el club de golf.

Hoy, la corrupción es un problema porque el país camina con paso firme a una amplia miseria, precariedad en el mejor de los casos. Pero no avergüenza, cabrea. De ahí vienen los movimientos políticos, en los que la ira tiene un papel clave, más que las alternativas. Es comprensible que Pablo Abejas esté enfadado por su cese porque no se ha ido por moralidad, sino por cosas tan españolas como la envidia o el oportunismo.

Versión española

Jueves, 2 de Octubre de 2014

Tengo la sensación de que nos están poniendo la versión española de esa película británica que vimos en septiembre.

Los decorados son un poco de cartón, han cambiado el montaje y hay cosas que no se entienden bien; no hay desnudos y los cambios en el guión para disimular cualquier referencia sexual o política convierten en cómicos diálogos que eran dramáticos. López Vázquez hace el papel de Cary Grant y Gracita, el de Bette Davis.

Todo parece un poco cutre, un poco mentira; quizá por eso los actores sobreactúan; gritan y se dan golpes en el pecho. Habría valido hace años, cuando no podíamos ver la versión original.

No tendrán que esperar mucho

Miércoles, 1 de Octubre de 2014

Leo mucho, muchísimo, que las decisiones no se toman en las calles, sino en los parlamentos; que no es importante cuánta gente salga a la calle, sino los escaños elegidos. No son capaces de entender que las manifestaciones son síntomas y que la política debe interpretarlos. Desligar los resultados electorales de la sociedad que teóricamente reflejan no parece algo muy inteligente. De todas formas, van a tener suerte. Los que sostienen que no hay que hacer caso a lo que sucede en la sociedad porque lo importante son los resultados electorales y la composición de las instituciones no tendrán que esperar mucho.