Archivo de Junio de 2014

La (improbable) Candidatura de Iniciativa Popular

Lunes, 9 de Junio de 2014

A mediados de los ochenta, varios movimientos políticos y sociales se aglutinaron en la Plataforma Cívica por la Salida de España de la OTAN. El referéndum se perdió, pero algunas de estas organizaciones se integraron en una coalición Plataforma de la Izquierda Unida. El PCE, partido que aportaba la mayor parte de la militancia e infraestructura, hizo una cesión del paso muy generosa, programática, pero también estética, para la creación de Izquierda Unida.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías, dice Borges. La República puede ejercer el fecto algutinador de la OTAN. La pasada semana varios movimientos políticos y sociales firmaron un manifiesto a favor de un referéndum sobre la forma de estado. Firmaron el pacto Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya Verds, Chunta Aragonesista, Equo, Compromís, Confederación de Los Verdes, Alternativa Socialista e Izquierda Anticapitalista, partido que ejerció de plataforma para Podemos. No estuvo el grupo dirigente de este partido.

Sería el momento de un Frente Amplio, una Candidatura de Iniciativa Popular, para ocupar espacios de poder el próximo año. Pero es improbable. Lo previsible sigue siendo que no pase nada. Nada de verdad.

Pesas y medidas

Viernes, 6 de Junio de 2014

Regeneración y ejemplaridad son dos palabras pentasílabas que llenan la boca como una cucharada de merengue y se deshacen de la misma manera. Ambos conceptos necesitan un sistema de pesas y medidas; es decir, leyes dimisiones, devoluciones de dinero, años de cárcel.

En el caso de la Jefatura del Estado, se mide en los años de cárcel que recibirá Urdangarín. No hay otra salida. No bastan los discursos. Las palabras se tienen que concretar. Si sucede, será una metáfora de la ruptura y se podra decir “¿veis?, las cosas han cambiado”. Si no sucede, será una metáfora de la continuidad, ¿veis?, todo sigue igual.

FeliPPe

Jueves, 5 de Junio de 2014

Nadie ha mirado la agenda. No solo el momento, que une la abdicación del Rey con las elecciones europeas y condicionará, se quiera o no, futuras decisiones con futuros resultados electorales. También, la puesta en escena.

La primera foto conjunta fue en El Escorial, con militares y curas, en un acto de la Orden de San Hermenegildo. Blanco y negro coloreado. Su primer discurso es junto a la Presidenta de Navarra, una de las responsables del hundimiento de las cajas, a la que no se hace ninguna referencia. Sí, a que su hija recibirá los títulos del heredero; es decir, mirada de élite.

Si la coronación es el 18 de junio, su primer acto puede ser el 19, el Corpus Christi, una celebración de mantilla y peineta, cuyo acto más importante es en Toledo. Imaginemos la foto.

Ayer, Antoni Puigverd alertaba en La Vanguardia del peligro de que el PP se apropie de la monarquía, igual que hizo con la Constitución: FeliPPe. En los 90, el Gobierno de Aznar convirtió el texto, hasta entonces lugar de encuentro, en un arma que formaba un bloque político, los constitucionalistas, en el que había gente que quedaba fuera. Lo que no está en la Constituión es imposible, se decía, no existe. El proceso catalán hay que entenderlo dentro de esa dinámica.
Lógicamente, las instituciones constitucionales, monarquía incluida, comenzaron a perder apoyo, un proceso en el que la crisis solo ha sido catalizador. El que piense que esto se soluciona con dos puntos de PIB no ha entendido nada.

El PP lo intentará, pero es probable que no sea necesario porque nadie ha mirado la agenda. Si no hay un cambio, si no hay menos peinetas, uniformes y frurfrú de sotanas, si no hay una cierta ruptura con las viejas élites, el nuevo rey no tardará en quedar incluido dentro de la vieja política. Y caerá con ella.

El sobreseimiento

Martes, 3 de Junio de 2014

Decíamos ayer:

Pero hay una tercera forma, que es la que se va a usar: el sobreseimiento. Ni desarrollarlo, ni eliminarlo, sino todo lo contrario. La monarquía pedirá a todas las instituciones que fuercen la legalidad, por dentro o por fuera, y que la sucesión se desarrolle sin trabas y cuanto antes. Es un mal inicio para ese nuevo tiempo.

Hoy leo:

“La entrada en vigor de la presente ley orgánica, determinará, en consecuencia, que la abdicación despliegue sus efectos y que se produzca la sucesión en la Corona de España de forma automática, siguiendo el orden previsto en la Constitución”. Esto implica que el Príncipe de Asturias será proclamado rey como Felipe VI, pero la ley no incluye ni siquiera su nombre porque se remite a la Constitución que determina claramente el orden sucesorio. La norma es así extremadamente sencilla y breve lo que evita polémicas y facilitará que tenga el máximo apoyo parlamentario.

El sobreseimiento, insisto, es un mal inicio para este nuevo tiempo porque tanta prisa provocará que muchas cosas se dejen en el aire, no solo de la ceremonia. No afrontar los problemas no significa que dejen de existir.

Y es llamativo la facilidad con la que este Gobierno, estas élites, renuncia a dar la batalla de las ideas en todos los aspectos. Unidad, consenso, estabilidad, hasta se ha hablado de paz. Todo para no votar, para premiar la fidelidad por encima de todo. Pura historia de España.

El Partido del Orden

Lunes, 2 de Junio de 2014

Esta mañana he escrito un texto veloz sobre la abdicación en el que recogía el vacío legal que existe sobre la Corona y la explicación que recibí hace años: no hay ley orgánica porque nadie sabe qué hacer con la preferencia del varón sobre la mujer. Me han dicho algunas cosas y consuela saber que uno no está solo. Joan Baldoví, diputado de Compromís, habla de ese vacío legal, aunque con terminos mucho más técnicos y precisos. [Yo no sé casi de nada; solo leo y escribo].

Según contempla la propuesta de Compromís, “el artículo 57 de la Constitución establece taxativamente el carácter hereditario de la Corona, y así dispone que en su apartado primero que “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S.M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica.” Como vemos, nada se dice respecto a la posibilidad de abdicación en favor de dicha u otra persona ni en cuanto a la posibilidad de donación previa al fallecimiento, siendo la herencia el único mecanismo previsto por la Carta Magna cuyo origen únicamente puede venir mortis causa”.

En opinión de Baldoví, “la reciente noticia hecha pública el 2 de junio de 2014 de abdicación del rey en favor de su hijo, supone situarse en un supuesto de hecho carente de regulación al que el Parlamento ha de dar respuesta inmediata. La abdicación del rey y el vacío legal existente abren la posibilidad de la construcción de un estado en el que la ciudadanía pueda decidir libremente su representación política e institucional, una opción cuya regulación ha de nacer de este Parlamento”.

Aquí queda eso. Este señor tiene toda la pinta de tener ganas de tocar las narices y quizá pueda bajar la pelota al pasto para que el resto de fuerzas que quieren una reforma en profundidad (Polo del cambio) dejen por un momento el programa de máximos, un referéndum, y se fijen en los procedimientos de esa legislación ahormada. Quizá, señalando sus inconsistencias, vulneraciones o defectos pueda restarse legitimidad al proceso y, por tanto a la institución.

Pero Compromís necesita 49 diputados más para presentar un recurso de incostitucionalidad contra esa ley orgánica. Si se uniera todo el no bipartidismo, saldría. IU, Amaiur, ERC, BNG y Geroa Bai seguro que están de acuerdo. Faltan CiU, PNV y UPD, CC y FAC. Basta con los tres primeros. Pero, a pesar de todo, CiU y PNV siguen perteneciendo al Partido del Orden y esto puede explicar la cortesía de Rosa Díez con la institución. No se dará ese paso, pero seguiremos leyendo, escribiendo y molestando.

El abrazo del oso

Lunes, 2 de Junio de 2014

La ley orgánica sobre la Corona se va aprobar siguiendo la doctrina del shock. Conmocionados por la abdicación, se anuncia un texto breve que se aprobará mañana y se convalidará enseguida para que el Príncipe de Asturias pueda ser coronado cuanto antes.

Nadie, ningún partido ni institución, pondrá problemas porque asumirán la necesidad de tener sentido de estado. O exigirán un programa de máximos, la República. Es probable que nadie se fije en el abrazo del oso que la monarquía está dando a todas las instituciones.

Los textos son bastante claros. Una ley orgánica sobre la Corona tiene dos opciones; mejor dicho, tres.

La primera es desarrollar el Título II de la Constitución, con lo que tendría el camino habitual de otras leyes orgánicas similares. El problema es que esa ley tendría que recoger todo el texto, incluida la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión. Un inciso que se incluyó para un caso concreto y que no se sostiene para la generalidad, pero que la ley tendrá que asumir.

La otra opción es eliminarlo, con lo que la ley orgánica contradeciría la Constitución y habría que reformarla. El camino es complicado porque se trata de uno de los capítulos recogidos en el artículos 168: aprobación por las Cortes, aprobación por unas nuevas Cortes y referéndum. Con ese proceso complicado, se pretendía proteger la forma de gobierno de cambios producto de una coyuntura. Si alguien quiere una República, la tiene que votar tres veces y expresamente; no vale con unas municipales.

Pero hay una tercera forma, que es la que se va a usar: el sobreseimiento. Ni desarrollarlo, ni eliminarlo, sino todo lo contrario. La monarquía pedirá a todas las instituciones que fuercen la legalidad, por dentro o por fuera, y que la sucesión se desarrolle sin trabas y cuanto antes. Es un mal inicio para ese nuevo tiempo.

Antoni Puigverd sostiene en La Vanguardia que las élites necesitan sobriedad, transparencia, limpieza y cesión del paso. No vale con esto último. No vale con el cambio por el cambio. Las instituciones o procedimientos necesitan recuperar legitimidad y eso no se puede hacer forzándose a sí mismas en beneficio de una puesta en escena.

Pablo, el matarreyes

Lunes, 2 de Junio de 2014

Imaginemos. Tras las imágenes de la comparecencia del Rey y algunas reacciones políticas, vamos a Brasil. El telediario nos dice que Del Bosque interrumpió el entrenamiento para que los jugadores pudiesen ver el momento histórico. Vemos aplausos. Hay declaraciones del seleccionador, Iker, Iniesta o Xavi; hablan de gran labor, democracia o estabilidad. Sergio Ramos se emociona y habla del padre de todos. Es simple, claro, pero tampoco pensemos que la mente social es mucho más compleja.

Necesitamos la narración. Unimos las escenas, los hechos, con ese hilo de causa y consecuencia. Preferimos pensar que todo tiene un sentido a aceptar que no hay un destino, sino supervivencias. Dentro de ese relato, es importante cuándo suceden las cosas. Dentro de dos semanas, a punto de comenzar el Mundial, la abdicación puede tener un marco emotivo resumido en las palabras de los jugadores.

Hoy es una derrota; poco importa cómo quiera presentarse. Hace ocho días que se celebraron las elecciones europeas y el gran triunfador fue un nuevo partido con un mensaje claro: el cambio. Queremos echar a la casta ha repetido durante toda la semana el líder de ese partido y, en una semana, ya ha conseguido que se vayan dos dos, Rubalcaba y el Rey, el de más arriba. Situar hoy la abdicación es confirmar que se puede derribar lo de arriba porque el de más arriba ha caído. Pablo, el matarreyes.

El que ha pensado que hoy era un buen día para anunciar esto está dando a las elecciones europeas una importancia desmesurada y, quizá, ha colocado un órdago en las elecciones municipales y autonómicas del próximo año. Los paralelismos con el 31 son toscos, pero evidentes. El que ha pensado que hoy era un buen día para anunciar esto no ha apostado por la estabilidad, sino que está dando la razón a quienes quieren un cambio. Y les dice que es posible. Gracias.

No hay que tener prisa en traer la República; lo harán los cortesanos.