Archivo de Junio de 2014

Derribad a Willy

Lunes, 30 de Junio de 2014

Es el título de un falso documental sobre los últimos 10 días del mes de junio. Está basado en todas las falacias tramposas del relato.
Prólogo. Tras el resultado de las elecciones europeas, un grupo de personas vinculadas a IU comienzan una campaña en la red para pedir la dimisión de Meyer y que deje su escaño a Javier Couso, séptimo en la lista. El propio Couso tiene que detener la campaña.

Comenzamos…

Noticia del 20 de junio

Veto de IU a Podemos para la vicepresidencia del GUE

Desde Podemos han acusado a IU de haber vetado la vicepresidencia a la que le habían propuesto en el Grupo de la Izquierda Europea (GUE, por sus siglas en inglés). Según explica Pablo Bustinduy, uno de los responsables de la formación en Bruselas, hubo unas negociaciones para repartirse entre las distintas formaciones las tres vicepresidencias del grupo. La propuesta de consenso era entregar una a la izquierda nórdica, otra a los comunistas encabezados por Chipre y respaldados por IU y otra para los nuevos movimientos que han irrumpido en la Eurocámara en las últimas elecciones.

Las formaciones pertenecientes a este último campo propusieron a Podemos para que ocupara el asiento, al ser la fuerza de nuevo cuño con más escaños. Pero Willy Meyer les vetó con el pretexto de que era “injusto” que se entregara una vicepresidencia a una fuerza española, aseguran desde Podemos. En todo caso, Pablo Iglesias no iba a ser el que ocupara el cargo de vicepresidente.

Cuatro días después, 24 de junio, aparece una información en la que se afirma que Willy Meyer participó en un fondo de pensiones domiciado en Luxemburgo y que utilizaba la fórmula de Sicav. Es una información que el centro de pensamiento Open Europe desveló en 2009 y que el Daily Telegraph recuperó este mes de abril, durante la campaña de las europeas.

El 25 de junio Willy Meyer presenta su dimisión por coherencia con el discurso de IU sobre la tributación del capital.
Otra Noticia del 25 de junio:

Pablo Iglesias, candidato de la Izquierda Unitaria a la presidencia de la Eurocámara

La Izquierda Unitaria Europea (GUE) ha designado este miércoles a Pablo Iglesias, líder de Podemos en la Eurocámara, candidato a la presidencia del Parlamento Europeo para la próxima legislatura. Iglesias disputará el cargo el próximo martes al candidato de socialdemócratas y populares, Martin Schulz. Los dos partidos con mayor representación en la Eurocámara pactaron el martes que el socialista alemán ocuparía la presidencia del Parlamento durante dos años y medio y que sería relevado por un representante conservador en la segunda mitad de mandato.

Podemos, la gran sorpresa electoral en las últimas elecciones europeas en España, ha destacado que la candidatura de Iglesias representa “el impulso soberano de Europa del sur contra el austericidio de la troika” y reconoce su rápida irrupción en la escena política “española y europea”. El partido, que cuenta con cinco eurodiputados en Estrasburgo, destaca la juventud de Iglesias —casi 25 años más joven que Schulz— y asegura que la Izquierda Unitaria buscará apoyos entre el resto de fuerzas parlamentarias.

A pesar de que hay otros políticos españoles implicados, la información decae.

El domingo 29 de junio, eldiario.es presenta un especial sobre la izquierda en el que se lee:

meyer

“Ha caído”, como si fuera Batista o Somoza. Y enfrentado a las mareas o los gamonales, como si fuera de Faes.

Epílogo. Tengo un mal sabor. Toda la historia tiene un fuerte retrogusto a Emilio Romero. A pesar de que se anuncia un tiempo nuevo, sabe a viejo, a muy viejo.

Últimas tardes con Cánovas y Sagasta

Lunes, 30 de Junio de 2014

Decía hace un año: “Lo previsible es que no pase nada, salvo una pequeña regeneración, más estética que estructural. La política española vivirá un recambio generacional que disipará los rostros del malestar y quitará algo de caspa. […] Ese recambio se combinará con benevolencia judicial para no prolongar el relato y la ciudadanía, acostumbrada a la pasividad política, dejará hacer. Borrón y cuenta nueva”.

El recambio generacional está en marcha en el sistema de la II Restauración. El “nuevo tiempo” de la proclamación del nuevo Rey es, en lenguaje poético, “borrón y cuenta nueva”. Cuando está al lado de F6, Rajoy, Sagasta, tiene cara de Arias Navarro y, si pudiera, el nuevo Rey le diría lo del “desastre sin paliativos”. Soraya, y sus sorayos, piden paso. Rubalcaba, Cánovas, se ha ido y el PSOE se ha entregado a unas primarias de las que saldrá alguien que no hizo la reválida. El cambio generacional, Zapatero Reloaded, para evitar la necesidad de cambio estructural.

Queda la benevolencia judicial. Ya no lo tengo tan claro. La II Restauración aún cree que puede hacerse mediante un sistema de equilibrios de balanza romana; es decir, Gürtel a cambio de los Eres y Bárcenas a cambio de UGT. Sería un error porque la sociedad está ya muy alejada, forzada o a propia voluntad, de ese espacio común y ven la balanza como algo ajeno.

La estabilidad tampoco se asume como un bien mayor porque es un concepto cada vez más privatizado. Hace años, había un cierto consenso en la defensa de las instituciones como bien mayor, pero es algo que ha decaído. La ciudadanía, empujada a la precariedad o a la miseria, no se siente concernida al no sentirse amparada. Y, además, el propio sistema se ve afectado por su propio mensaje. No se pueden escupir los beneficios de la inestabilidad (el emprendimiento, la movilidad, la reinvención) sin que le caiga un poco en la cara.

El mayor activo de la gente que desea un cambio estructural es la grieta que abren los propios miembros del sistema en su búsqueda de la impunidad de otros miembros. Son una enfermedad autoinmune. Los esfuerzos de la Agencia Tributaria, la Fiscalía, el Presidente o un Padre de la Constitución, un portador del Anillo, para salvar a la Infanta hacen más por el cambio de modelo de estado que cien manifestaciones.

Recambio generacional y benevolencia judicial. Borrón y cuenta nueva. Todo estético. “El debate ahora es el de proyecto político, luego las caras. Si lo hacemos al revés es un maquillaje”, dice Alberto Garzón.
Estamos cambiando a los jugadores; no, el terreno de juego, dice Renzi. Pues se trata de lo contrario, el proyecto. No basta con cambiar a los jugadores, las caras. No basta con una renovación generacional y que surjan un nuevo Felipe o un nuevo Cebrián. Se trata de cambiar el terreno de juego y que no puedan surgir nuevos cebrianes porque la estructura de los medios haya cambiado.

Igual que hace cuarenta años se agotaron las camisas blancas para sustutuir a las azules, asistimos al acaparamiento de crecepelos y cremas rejuvenecedoras. Hace cuarenta años, todo el mundo había militado en el PCE, LCR, ORT o similares y nadie había asistido nunca a la Plaza de Oriente; hoy, todo el mundo estuvo en Sol, o quería estar o lo vio venir o qué sé yo. Todo el mundo quiere un flotador para no ser arrastrado.

Guanyem. Contra la hegemonia

Viernes, 27 de Junio de 2014

Hace tres años, en Barcelona se hablaba de la imagen de Artur Mas llegando en helicóptero al Parlament. El edificio estaba rodeado por un grupo de manifestantes que increparon a la mayoría de diputados. Felip Puig, el capità collons, pedía más dureza, y la hubo, pero hubo otra gente, escasa, que buscó otro camino. No se podía enfrentarse directamente al malestar, ni ver conspiraciones. Revertirlo era imposible por la situación de (casi) quiebra; la única opción era encauzarlo. Construir una hegemonía cultural en la que ese malestar se atenuara por la aparición de un proyecto o, por lo menos, cambiara de objetivo.

Alguna de esa gente inteligente se fijó, por ejemplo, en Portugal, donde la conciencia colectiva de país atenuaba la dureza de los recortes y, aparentemente, sofocaba cualquier estallido social. Había que importar ese concepto de dignidad nacional para que el proyecto común se impusiera al malestar social, para que ese objetivo se ofreciera al grupo, cada vez más numeroso, de gente sin nada que perder y, en fin, para que la sensación de grupo se impusiera a la de saqueo de unos por otros. El concepto de lucha de clases, renacido por la evidencia de la miseria, debía quedar deslumbrado por el nuevo amanecer de la construcción nacional. Todo en positivo.

Tres años después, es evidente que esa construcción ideológica triunfó. El eje identitario es el más importante en los procesos electorales, provocando ganadores (ERC o Ciudadanos) y perdedores (CiU y PSC). Triunfo, incluso, superando la previsión de sus promotores que, desde entonces, tratan de reencauzar esa hegemonía cultural en una tercera vía que conserve esa cohesión social sin la existencia del proyecto concreto, la independencia. Quieren volver a colocar el barco hacía Ítaca y alejarlo de la costa, de las realidades.

Ayer se presentó en Barcelona una nueva iniciativa, Guanyem. Se trata de un proyecto de la nueva política, un grupo dirigente muy movilizado y reconocible, una estructura pequeña y activa, y una base difusa y heterogénea. Es una coalición de cabreados, cierto, pero también una convergencia de ilusiones. Es interesante que esta iniciativa nace rompendo esa hegemonía cultural. No habla de soberanía colectiva, sino individual. Quiere recuperar la soberanía ciudadana (auditoría de la deuda, servicios públicos, derechos, etc.) y no participa en el eje identitario.

El nueve de noviembre, fecha de la consulta, es el puerto. Cuando el barco no llegue o naufrague o el desembarco no tenga el amanecer de fondo esperado, algo se romperá. Esa hegemonia cultural que lleva tres años dominando la política catalana comenzará a resquebrajarse porque, en esos tres años, la desigualdad entre los barrios de Barcelona no ha dejado de crecer. Alguna gente, veremos cuánta, descubrirá que Godó, Agbar o La Caixa no pertenecen a su colectivo; mejor dicho, que ellos no pertenecen al suyo. Ni lo harán nunca.

Los chicos del maíz II

Jueves, 26 de Junio de 2014

De todas formas, había muchas ganas de cargarse a Willy Meyer.

Hace casi cuatro años escribí:

Hay una generación, nacida en los años 50, que llegó muy pronto al poder. Con 20-30 años, a finales de los 70, ocupaban puestos de responsabilidad gracias a las circunstancias históricas (cambio de régimen) y, claro, a su demagogia: eliminaban a todo mayor de 30 años poniéndole la etiqueta de franquista. Fueron los chicos del maíz. Esta generación siguió y siguió y siguió, y, tras un breve intento de renovación, vuelve. Estéticamente (el marco mental), el cambio de gobierno es la victoria de la generación de la transición, la ‘vieja guardia’, los chicos del maíz que mataron a sus mayores llamándolos franquistas y ahora matan a sus jóvenes llamándolos inexpertos, bisoños o posmodernos. El problema es que la gente se muere; incluso, los raelianos o los que han visto todos los programas de Manuel Torreiglesias. Dentro de unos años, esa generación morirá por causas naturales y ascenderá otra que no se ha sabido ganar su puesto desplazando a la anterior. Será la hora del populismo. Estén atentos para apuntarse al carro porque necesitarán gente.

Bueno, pues está pasando. Tenemos ya en cartel la segunda parte de Los chicos del maíz. Los jóvenes matan a los mayores llamándoles casta.

Cinco días

Jueves, 26 de Junio de 2014

Noticia del 20 de junio:

Veto de IU a Podemos para la vicepresidencia del GUE

Desde Podemos han acusado a IU de haber vetado la vicepresidencia a la que le habían propuesto en el Grupo de la Izquierda Europea (GUE, por sus siglas en inglés). Según explica Pablo Bustinduy, uno de los responsables de la formación en Bruselas, hubo unas negociaciones para repartirse entre las distintas formaciones las tres vicepresidencias del grupo. La propuesta de consenso era entregar una a la izquierda nórdica, otra a los comunistas encabezados por Chipre y respaldados por IU y otra para los nuevos movimientos que han irrumpido en la Eurocámara en las últimas elecciones.

Las formaciones pertenecientes a este último campo propusieron a Podemos para que ocupara el asiento, al ser la fuerza de nuevo cuño con más escaños. Pero Willy Meyer les vetó con el pretexto de que era “injusto” que se entregara una vicepresidencia a una fuerza española, aseguran desde Podemos. En todo caso, Pablo Iglesias no iba a ser el que ocupara el cargo de vicepresidente.

Noticia del 25 de junio:

Pablo Iglesias, candidato de la Izquierda Unitaria a la presidencia de la Eurocámara

La Izquierda Unitaria Europea (GUE) ha designado este miércoles a Pablo Iglesias, líder de Podemos en la Eurocámara, candidato a la presidencia del Parlamento Europeo para la próxima legislatura. Iglesias disputará el cargo el próximo martes al candidato de socialdemócratas y populares, Martin Schulz. Los dos partidos con mayor representación en la Eurocámara pactaron el martes que el socialista alemán ocuparía la presidencia del Parlamento durante dos años y medio y que sería relevado por un representante conservador en la segunda mitad de mandato.

Podemos, la gran sorpresa electoral en las últimas elecciones europeas en España, ha destacado que la candidatura de Iglesias representa “el impulso soberano de Europa del sur contra el austericidio de la troika” y reconoce su rápida irrupción en la escena política “española y europea”. El partido, que cuenta con cinco eurodiputados en Estrasburgo, destaca la juventud de Iglesias —casi 25 años más joven que Schulz— y asegura que la Izquierda Unitaria buscará apoyos entre el resto de fuerzas parlamentarias.

En esos cinco días, ha desaparecido Willy Meyer.

El montaje es tramposo, pero es que lo ha hecho Mulder. Ambos estamos esperando a Scully para ver si nos lo aclara.

Encerrados con un solo juguete

Jueves, 19 de Junio de 2014

En el centro del escenario estaban la corona, el cetro, el toisón, el fajín, la Constitución y, junto a ella, la estabilidad. También, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, vestida de Karina, y todos los ministros, todos; los presidentes del Congreso y el Senado, los presidentes del Tribunal Constitucional y el Supremo, el Fiscal General del Estado, el Consejo de Estado, todos los presidentes autonómicos, todos, en serio, y hablando entre ellos además. Y, en un rincón discreto, la estabilidad.

No faltó el jefe del Estado Mayor del ejército, los jefes de los tres cuerpos del ejército, el nuncio del Vaticano, el presidente de la Conferencia Episcopal, los presidentes de las Reales Academias, los sindicatos, la patronal y, en medio de ambos, la estabilidad. Incluso, los expresidentes y los ponentes vivos de la Constitución, y la estabilidad que parieron.

Y, en segunda fila, la bajada de la prima de riesgo, la mejora de la productividad, la marca España, la subida del turismo, el regreso de la inversión, la prometida bajada de impuestos, los brotes verdes, el estamos saliendo y la estabilidad. La estabilidad junto a la estabilidad y al lado de la estabilidad. Cuarenta años después, el libro que mejor describe el panorama político español vuelve a ser Encerrados con un solo juguete de Juan Marsé.

Y las 120.000 banderas o las 6.000 flores de Ana Botella o las 50.000 fotografías de la patronal madrileña, presidida por Arturo Fernández, el de Bankia, no el de chatina. Los reyes suelen caer más por los abrazos de los cortesanos zalameros que por los empujones de los sediciosos republicanos.

No había necesidad de convertir todas las portadas de los diarios en el vestido de Monica Lewinsky. No había necesidad de controlar tanto al personal para evitar banderas tricolores porque se vio más cemento que en la final de la Europa League. El excesivo servilismo infantiliza a las instituciones al despojarlas de la responsabilidad y los límites que, como cualquiera que haya visto alguna vez Supernanny, son la base de la madurez. En su discuso, el nuevo Rey se mostró bastante más humilde, más inteligente, que lo que le estos días le han sugerido sus cortesanos.

En el discurso real hubo mucha más perspicacia, finezza política, que en las tertulias. Habló de convivencia, el acuerdo, de los valores de la Transición, pero de varias cosas más. Al mencionar los derechos y libertades recogidos en las leyes, no habló de defenderlos, sino agrandarlos, algo que te puede costar una identificación en cualquier otro lugar de España. Dedicó varios párrafos a pedir una “conducta íntegra, honesta y transparente para lograr autoridad moral”. Desde la tribuna, escuchaba Miquel Roca, el abogado de su hermana Cristina. En un párrafo que podría haber sido escrito en la redacción de La Vanguardia dijo: “Las lenguas constituyen el acceso al conocimiento de los pueblos”.

La historia del mundo es la de la estabilidad. Cuando solo la tienen unos pocos y deben encerrarse con ella y necesitan defenderla con uñas y dientes, con 7.000 policías por ejemplo, suele suceder que los que tienen inestabilidad comienzan a tener ganas de que todo el mundo la comparta. El desafío que existe es defender la estabilidad de la propia estabilidad.

La gente no se ha salido de la Constitución; la han echado

Miércoles, 11 de Junio de 2014

Sucedió en tres tandas.

La primera, a mediados de los noventa. El gobierno del PP echó mano del concepto de Patriotismo Constitucional, acuñado por Dolf Sternberger y difundido por Jürgen Habermas, para pelear terreno ideológico a los nacionalismos. El patriotismo constitucional no se remite a una historia o a un origen étnico común, sino que se define por la adhesión a unos valores comunes de carácter democrático plasmados en un texto constitucional. En Alemania tenía sentido porque se contrapuso al III Reich, pero en España, ay.

Los movimientos nacionalistas catalán y vasco tuvieron un origen étnico, sobre todo, el segundo. Pero, a finales del XX, sobre todo el primero, estaban muy alejados de esa concepción. “Catalán es quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo”, dijo Jordi Pujol a principios de los ochenta y la construcción de la autonomía tuvo un carácter fuertemente integrador, culminado en la presidencia de José Montilla. No tengo claro que un inmigrante pudiera aspirar aún a la presidencia del gobierno español. El nacionalismo vasco no ha llegado a perder su aroma decimonónico, pero la integración llegó por otra vía, el sacrificio, un camino abierto en 1975. Lo he leído en varios libros: Txiki y Otaegi, unidos, simbolizaron la ruptura del abertzalismo con el carácter étnico del nacionalismo sabiniano.

Sin ver esta evolución, el gobierno de Aznar se lanzó a promover el patriotismo constitucional y, como siempre, se pasó de frenada. La Constitución dejó de ser un punto de encuentro, algo flexible donde todo el mundo se podía sentir agusto porque era origen de libertades. Pasó a ser un territorio delimitado y origen de silencios. El gobierno Aznar creó el llamado bloque constitucional, que precisaba de adhesiones inquebrantables a los proyectos políticos personales, como el de Mayor Oreja, y lo llevó a las elecciones. Conmigo o contra mí. Gente fuera.

La segunda tanda de exclusión se produjo en la tramitación del Estatuto de Catalunya. La historia es conocida. El proceso que pronto se enmerdó. El tono emotivo fue subiendo al tiempo que bajaba el nivel intelectual. El PP vio en esa cuestión un buen enganche electoral para recuperar terreno y, por ejemplo, afirmó que ETA estaba detrás de la confección del estatuto, es decir, que ETA dirigía al legislativo autonómico. No fue lo peor que se dijo, pero sigue siendo una frase representativa. La tramitación en las Cortes y el resultado del recurso ante el TC terminaron de crear un turbio ambiente de agravios. Fuera de la Constitución no hay nada. De nuevo, delimitación de territorios. Gente fuera.

La última, en verano de 2011. La reforma del artículo 135, hecha en un fin de semana, situó el pago de la deuda externa por delante de los servicios publicos. A pesar de la crisis, la Constitución era el origen de lo más parecido a estado del bienestar que había tenido España; España se constituye en un estado social, dice. La palabra dejó de tener el escaso significado que había tenido y, si se deja a la gente fuera, es normal que la gente se sienta fuera. Y se vaya.

La gente no se ha salido de la Constitución, la han echado. La Constitución, por la gestión por los partidos políticos, se ha ido haciendo pequeña y ha dejado a la gente fuera.

PD: Conviene pensarlo porque casi todo el mundo está de acuerdo en que habrá que reformarla. Y ya no puede ser punto de de encuentro ni de consensos porque, si cedes, te recordarán que has cedido y te negarán la evolución.

China, capital Bruselas

Miércoles, 11 de Junio de 2014

La gente creyó que votaba al presidente de la Comisión Europea, pero no. Hay que decidirlo en una mesa camilla. Recupero un texto de hace dos años sobre el nacimiento de la Unión Soviética de Europa.

El sistema político que está naciendo transforma la principal institución de participación política abierta, el sufragio, en un mecanismo periódico de legitimación. Para garantizar el carácter cerrado, se crea un segundo nivel burocrático y de elección indirecta, que es donde recae el poder decisorio. Es el sistema que suelen emplear las dictaduras. Puede llamarse democracia orgánica, como el franquismo, o democracia popular, como en los países socialistas. Ayer, por ejemplo, se publicaba el proyecto de creación de un superministerio de finanzas con capacidad para controlar los presupuestos estatales. Es decir, del Soviet Supremo de la Unión Soviética Europea saldría un buró económico para limitar la soberanía y que ésta se adecúe al proyecto político global.

El carácter cerrado nutre y se alimenta de otras dos características autoritarias. La primera es la división social rígida y jerarquizada, donde el acceso a la élite no se consigue por los mecanismos de ascenso social característicos del mercado, sino por el uso de las redes de conocimiento personal. Como el principal valor es la fidelidad, incluso se recuperan los vínculos familiares. Este nuevo sistema elimina impuestos de sucesiones y becas, mecanismos de ascenso social establecidos por la democracia occidental. También se produce, como en cualquier sistema autoritario (China, por ejemplo), una igualación de los puestos públicos y privados, por los que se mueven los miembros de la élite. Alguien pasa de directivo de un banco a ministro y, de ahí, a directivo de una aseguradora. Todo es la misma estructura.La otra característica autoritaria es la ausencia de alternativa. En la democracia occidental, todo proyecto político-económico-social tenía una alternativa y el consenso nacia de esa confrontación. Ahora, el consenso es previo y los partidos políticos se alternan, sólo, en la gestión de los usos sociales y la seguridad pública.

Los dos primeros párrafos del texto, perdón por la inmodestia, también merecen la pena:

Sostenía Gramsci que el sistema político deviene del cultural y el económico. El colapso del comercio y su sustitución por grandes núcleos agrarios autárquicos fue previo a la Edad Media, lo mismo que, del sistema económico basado en el mercado abierto, nació lo que hemos llamado democracia occidental. Este sistema político está siendo sustituido por algo que todavía no tiene nombre pero que, mirando el sistema económico del que procede, podemos deducir que será algo cerrado, ¿neofeudalismo?, ¿despotismo corporativo? Por tomar un modelo existente, se parece bastante al modelo chino: autoritarismo burocrático y alta productividad basada en la explotación.

La crisis de 2008, tal y como nos dijeron, refundó el sistema económico, pero no en la dirección anunciada, sino en la prevista: consolidó el sistema neo (neoliberal / neoconservador). Hasta el momento, el capitalismo se basaba aún en la economía de mercado (propiedad privada o la libertad de iniciativa, empresa y comercio), donde los mejores triunfaban y se hacían ricos (aumentaban su propiedad en bienes o inversiones). El sistema que esta crisis está consolidando se basa en la eliminación del mercado. La economía del capital, basada en la transacción de cifras, ha sustituido a la economía de mercado, basada en la inversión, producción y comercialización de bienes y servicios.

El nuevo sistema elimina el mercado porque la competencia no es útil para su objetivo: el aumento de las transacciones. El mercado, al ser real, divide entre ganadores y perdedores y reajusta periódicamente los actores y las cifras. El nuevo sistema antimercado busca huir de estos reajustes obviando la competencia a través de la presión política que le permite salvar las malas gestiones con flujos de capitales públicos que no discriminan entre ganadores y perdedores y, sobre todo, crear sistemas económicos cerrados donde se garantice la rentabilidad sin inversión.

Y el final: Para cambiar el sistema político, no basta con enfrentar una alternativa electoral, sino tratar de cambiar el sistema económico y, sobre todo, la hegemonía cultural.

Descargarse libertad II (compartir)

Martes, 10 de Junio de 2014

Decíamos ayer:

Al principio, la gente se bajaba canciones; después, discos, películas o libros. Ahora, la gente se está bajando casas para pasar el verano, poniendo de los nervios a los hoteleros, o plazas para viajar, poniendo nerviosos a los autobuseros. La gente comienza a bajarse otras cosas, como calzoncillos o tomates, y El Corte Inglés o Mercadona protestarán.

Hoy leo:

Fomento advierte de multas de hasta 6.000 euros por compartir coche sin licencia

Que se une a las tasas a la autoproducción energética, las limitaciones al crowfunding y la legislación sobre intercambio de casas o cesión de apartamentos turísticos. La gente quiere descargarse cosas. No es prescindir de los intermediarios, sino cambiar viejos, analógicos, por nuevos, digitales (operadoras, suministradores de redes, proveedores de servicios de internet, creadores de aplicaciones, etc.).

Hay ganadores y perdedores y, claro, nadie quiere perder. Uber es una de esas empresas para compartir coche.
Leo en el blog de Norberto Gallego

En 2011, Benchmark Capital invirtió 11 millones de dólares, que le dieron derecho al 18% de Uber, fundada un año antes por Travis Kalanick. Si hoy pudiera enajenar sus acciones de serie A –no puede, claro-  valdrían 3.000 millones, 280 veces su aportación inicial. En 2013, Menlo Ventures lideró una ronda de 37,5 millones que elevó la valoración teórica a 300 millones. Poco después, otro empujoncito de 258 millones invertidos por Google Ventures la elevó a 3.500 millones. Hay pastel para todos: el pasado mayo otra ronda dirigida por Fidelity Investments recaudó 1.200 millones. Aritméticamente, 17.000 millones de dólares. Sobre el papel, insisto.

El papel. Es cierto que, como dice Gallego, la clave está

en la ingente liquidez que manejan los fondos de capital riesgo […]. Durante el primer trimestre de este año, según cálculos de Dow Jones, en Estados Unidos se han invertido 10.700 millones de dólares en rondas de financiación de startups que, sin lugar a dudas, sueñan con un futuro como el de Uber, o con una salida a bolsa espectacular, o con ser protagonistas de un acontecimiento sensacional como la compre de WhatsApp por Facebook.

Porque esa ingente liquidez podría ir a otras empresas. Gallego compara.

Para medir la escalada, considérese que Hertz, que explota una vasta flota mundial de vehículos de alquiler, tiene una capitalización bursátil de 12.400 millones de dólares, y su rival Avis supera por poco los 6.000 millones.

Uber, 17.000, poco más que Hertz y Avis. Aquí hay una nueva burbuja, pero lo importante es el cambio. Como dice Pedro Vallín, “es irrelevante la suerte que corra Uber, como lo fue la de Napster o la de Wikileaks. Ellos se fueron derrotados, pero quienes perdieron de verdad fueron otros, la RIAA y el Pentágono/la CIA. El futuro no negocia, sólo se cobra sus cadáveres”.

Por eso, el gobierno quiere regular los coches compartidos, las casas compartidas o la financiación colectiva; todo lo compartido, todo lo colectivo. Para que la gente no se descarge cosas que, como la música hace diez años, son de unos pocos. Cosas como la democracia, cuyo proceso de producción y distribución está acotado y dirigido, como la música hace diez años. Regular internet es algo que se lleva oyendo desde hace tres años cuando la gente se juntó en plazas y dijo que cómo coño podía descargarse libertad.

No nos podemos permitir que no pase nada

Lunes, 9 de Junio de 2014

Hace un año, el caso Bárcenas estaba en pleno apogeo. Ingreso en prisión, publicación de los papeles con la presencia del Presidente del Gobierno y revelación de los mensajes entre ambos, Rajoy y Bárcenas. En ese momento, la situación parecía insostenible. Incluso El País publicó algún artículo donde se establecía el agotamiento del actual sistema y la necesidad de un cambio profundo de la estructura.

A pesar de la tensión, lo más probable era que no pasara nada porque “los actores que podían povocarlo, partidos mayoritarios, sindicatos, ni el Jefe del Estado, ni el Poder Judicial, ni los medios o el ejército, no tenían ningún interés en mover nada. Nada, más allá de una pequeña regeneración, más estética que estructural, en forma de recambio generacional que disipará los rostros del malestar y quitará algo de caspa”.

Un año después, la renovación generacional se va concretando. Felipe VI, Susana Díaz y Soraya Sáenz ocupan u ocuparán el escenario. Si Rajoy no ha entendido que tiene que ceder el paso, se lo recordarán. Los casos de corrupción, Urdangarín, Eres y Bárcenas, han bajado su intensidad. De momento, no ha habido benevolencia judicial, pero sí, indiferencia mediática. Borrón y cuenta nueva.

Sí ha habido un cambio. Decía hace un año que “las personas que desean el cambio aún no son un actor, con lo que no puede pelear nada. Mucho menos, provocar o decantar un proceso. En Grecia, por ejemplo, sí”. El partido Podemos ha concretado ese deseo de cambio y, en poco tiempo, ha obligado a decantarse a otras fuerzas situadas en la frontera, como IU. De momento, no es más que la concreción del malestar, el país no ha virado a la izquierda, sino a la miseria; queda dotar de contenido al cabreo para provocar una evolución de la sociedad.

Los procesos nunca son explosivos, aunque lo parezcan porque nos fijamos en los hitos, y siempre funcionan por decantamiento: las ratas abandonan el barco y todo el mundo se va uniendo al carro ganador. Pero hay que provocar eso. Podemos lo ha hecho. Su irrupción impidió un proceso basado en que el crecimiento de IU condicionara la evolución del PSOE, el probable congreso, y forzara una convergencia entre ambos donde el primero aportaría la superestructura y el segundo, la infraestructura. Sigo pensando que, para forzar un cambio del consenso del 89, o del consenso de la transición, es necesario pactar con parte del continuismo y provocar su decantación.

Pero el resultado de las elecciones europeas abrió otro proceso: la construcción de un espacio político con posibilidades de acceder a cuotas de poder autónomas, sin coaliciones inmediatas con la socialdemocracia. Martínez Abarca señalaba cuatro posibilidades. El sistemas electoral perjudica el acuerdo a posteriori y el deseo de cambio es una barrera para la suma de siglas. Muchos sitúan a IU en la vieja política, reconocía el diputado Alberto Garzón.

Queda la constitución de un Polo Democrático: “Un espacio en el que cupieran partidos, mareas, plataformas de lucha, espacios ciudadanos, activistas sociales, ciudadanos no organizados… Tal espacio necesitaría partir de unas pocas líneas políticas que definieran la ruptura democrática (auditoría de la deuda, recuperación de los servicios públicos…)”.

Otra opción serían las Candidaturas de Iniciativa Popular. Es decir, las organizaciones deberían dar un paso atrás en la elaboración del programa, colaborativo, y las listas, elegidas de forma abierta. No solo habría renovación generacional: menos gente del aparato y más gente de músculo. Las organizaciones podrían reconvertirse en plataforma electoral, que es una de las lecciones del 25M, y de la que menos se ha hablado.

Podemos es un fenómeno nuevo, pero su funcionamiento ha tenido muchas similitudes con la política norteamericana. Un colectivo heterogéneo, 15M, mareas o activistas, ejerce de plataforma electoral con una infraestructura difusa (Izquierda Anticapitalista) para un grupo cohesionado con un proyecto político. Mucho trabajo local, mucha comunicación cercana y un liderazgo visible con mensajes directos. No en el programa, pero se parece al Partido Demócrata.

Las posibilidades electorales de las opciones de ese nuevo espacio político son altas. El debate sobre el modelo de estado ha ahondado en las divisiones dentro de la socialdemocracia, intensas tras su apoyo al consenso (neoliberal) del 89, explicitado en mayo de 2010. En las elecciones autonómicas y municipales, ese nuevo espacio podría situarse como principal oposición al PP e, incluso, como fuerza de gobierno, concretando el cambio.

Sin embargo, el nacimiento del Polo Democrático o las Candidaturas de Iniciativa Popular no es algo tan probable. El grupo que dirige Podemos tiene pocos incentivos para converger en ese espacio común donde, a pesar del paso atrás que tendrían que dar las organizaciones, correrían un serio riesgo de disipación. Las encuestas, además, le indican que podría obtener buenos resultados en solitario.

IU tiene estímulos, pero también, resistencias. Una organización, por dinámica que sea, es un organismo vivo que tiende, no solo a la supervivencia, sino a la continuidad. Dar un paso atras (disolverse, nunca, porque la infraestructura es necesaria) obliga a cambiar muchas rutinas y modelos de pensamiento establecidos.

El único motor es el propio cambio, pero ese proyecto precisa la posibilidad de ceder cualquier protagonismo. Es deseable, pero improbable. El factor que lo podría decantar es la tensión entre el grupo dirigente, la infraestructura difusa (Izquierda Anticapitalista) y el grupo heterogéneo, 15M, mareas o activistas, que ejerce de plataforma electoral. Al no haber organización, las personas tienen la imagen y su inclusión puede aportar la fuerza electoral necesaria.

Si no se crea ese nuevo espacio, lo más probable sigue siendo que no pase nada. El lenguaje de Podemos moviliza a mucha gente, muchísima, pero no toda a favor. Salvo que se produzca una grecificación, el nuevo partido tendrá un techo, alto, más que el de IU, pero también servirá de arbotante al bipartidismo, un sostén fuera de los muros.

La socialdemocracia, renovada generacionalmente y con un liderazgo emocional, se presentará como lenitivo del empobrecimiento sin cambiar el modelo socioeconómico. Moverá algún dinero del presupuesto para calmar heridas en servicios públicos y que el cabreo no se extienda, y se desborde.

Es tiempo de liderazgos, colectivos e individuales, pero no, de egoísmos, ni de amanecismos: todos somos contingentes, pero tú eres necesario. El cambio necesita a mucha gente, cuanta más, mejor. No nos podemos permitir que no pase nada. Nos va la vida en ello.