Archivo de Diciembre de 2013

Un catorce de noviembre de 2003

Jueves, 12 de Diciembre de 2013

Es probable que buena parte de los análisis que se publicarán mañana sobre el anuncio de la consulta catalana partan de la idea de que todo estaba, y está, planeado. El Govern había previsto el día del anuncio, la inauguración del simposio, y tiene claro su distribución de actuaciones: intentar legalizar la consulta en el Parlamento y, tras el rechazo, convocatoria electoral plebiscitaria. El Gobierno también había dispuesto su reacción y sabe lo que tiene que hacer tanto en las Cortes, como en los tribunales, sobre todo, en el Constitucional.

Pero es probable que no. Los libros de historia, cuando son escritos por sus protagonistas y descienden a la crónica, suelen desvelar una gran participación del azar. En su libro sobre el Congreso de Viena, Harold Nicolson explica cómo las personalidades del persuasivo francés Talleyrand, el taciturno inglés Castlereagh y el altivo español Labrador fueron decisivas en el papel de sus respectivos países y que la vida social, saber bailar o ser gracioso, fue casi tan importante como las reuniones de trabajo. Pero es más atractivo pensar que Metternich lo tenía todo pensado.

En 2003, explica Miguel Ors, apenas un 3 % de catalanes estaban interesados en una reforma de su estatuto. Sin embargo, Pasqual Maragall hizo de esta cuestión un eje de su campaña para ganar espacio al nacionalismo donde CiU presentaba a Mas por primera vez. Quizá, de fondo, las palabras de Companys en el 34: “Ara ja no direu que no sóc prou catalanista”. El eje ideológico estaba cubierto por la ola anti PP, nacida de los errores de la altivez (Yak, Prestige o Irak).

Zapatero, ya en precampaña, prometió un catorce de noviembre de 2003 “apoyar el estatuto que salga del Parlament”, previendo que el PSC tendría una mayoría suficiente para liderar el proceso. No era una fecha cualquiera. El día anterior, los servicios jurídicos del Estado habían presentado ante el Tribunal Constitucional un recurso contra la propuesta Propuesta de Estatuto Político para Euskadi, conocida como Plan Ibarretxe. El nuevo estatuto catalán se tenía que situar en medio de la ruptura de Ibarretxe y el inmovilismo de Aznar.

Pero no sucedió como se esperaba. El PSC logró un 31 %, siete puntos menos que cuatro años antes, y empatando con CiU, que también bajó siete puntos, una derrota dulce. ERC e ICV subieron su representación, doblaron y triplicaron, respectivamente. Era un escenario imprevisto porque, a Maragal, los sondeos le daban una horquilla del 34 % al 37 %. La ola anti PP sí se notó un año después, en las Generales, donde el PSC ganó a CiU: 39 % a 21 %.

La historia es conocida. Maragall no fue capaz de liderar el proceso que pronto se enmerdó. El tono emotivo fue subiendo al tiempo que bajaba el nivel intelectual. El PP vio en esa cuestión un buen enganche electoral para recuperar terreno y, por ejemplo, afirmó que ETA estaba detrás de la confección del estatuto, es decir, que ETA dirigía al legislativo autonómico. No fue lo peor que se dijo, pero sigue siendo una frase representativa. La tramitación en las Cortes y el resultado del recurso ante el TC terminaron de crear un turbio ambiente de agravios. Nada tuvo consecuencias y, por ejemplo, La Vanguardia legitimó esa estrategia realizando un ejercicio de humanización del PP (El nuevo ciclo político PP-CiU consolidará lo anticatalán como materia central de la política española, 13 de septiembre de 2010).

El PSOE y el PSC se desgastaron y la CEDA (PP y CiU) logró recuperar el poder. Pero la crisis se hizo visible y, más aún, en Catalunya. CiU, y La Vanguardia, lanzaron un órdago, con objetivos diversos: desde lograr una mayor cohesión para ocultar el problema social, la vía portuguesa, a presionar al gobierno para lograr un mejor trato fiscal, empresarial o en inversiones. El objetivo no era modificar el marco constitucional; esa solo era la tramoya. El primer hito tenía que ser una gran movilización la Diada de 2012. Se logró. El segundo, una gran mayoría de CiU en las elecciones. No se logró. CiU precisó del apoyo de ERC y se comprometió a realizar una consulta soberanista a finales de 2014.

Desde entonces, los vaivenes han sido muchos. A veces, se recalentaba; a veces, se enfriaba. La Vanguardia se bajó del tren (del que ahora habla como si fuera algo extraño) y propuso la tercera vía. Pero el Govern, acorralado por la prisa de ERC y, sobre todo, por el silencio de Madrid, ha dado un inesperado paso adelante anunciando la pregunta y la fecha, un punto sólido (CiU es un partido de viaje, de Ítaca, un destino es una contradicción interna). De fondo, las mismas palabras: “Ara ja no direu que no sóc prou catalanista“.

El ambiente se volverá a crispar. Hace un año, Enric Juliana anunciaba Generales para 2014 al calor de esa crispación: “Antes de que los catalanes sean llamados a votar en un referéndum que el Tribunal Constitucional tardará menos de dos días en declarar ilegal, los ciudadanos de toda España podrían ser llamados a las urnas por el Partido Alfa, con un discurso de reafirmación nacional por encima de los avatares de la crisis. Frente al soberanismo catalán, soberanismo español, con el apoyo tácito del orden realmente existente en Europa; para ser más precisos, en la Europa continental, que no inglesa. Este es el escenario al que remite José María Aznar….” Puede ser, pero cuesta ver a Rajoy tomar una decisión.

Pero es complicado saber por dónde va a ir la cosa. Han pasado diez años desde esa campaña de Maragall y el relato se ha construido a base de corto plazo, normalmente, intereses electorales. Desde la promesa de Zapatero a la decisión de Mas, pasando por todas las trapacerías del PP. Nada estaba planeado y todos los análisis deberían partir de ahí. Y comenzar a cambiarlo. Sería un buen momento para bajar el tono emotivo y subir el nivel intelectual, pero sería una gran sorpresa. El imperio de la banalidad y la estupidez, comenzando por las portadas madrileñas, es de las pocas cosas que son previsibles.

PD: La desgracia de los hombres de genio es que tienden a subestimar y, por tanto, a desoír, la influencia que la gente de menor inteligencia es capaz de ejercer sobre sus compañeros. El castigo del cínico, que cree que los seres humanos solo son movidos por motivos de codicia o temor, está en que, por su mismo cinismo, levanta pasiones de humillación y resentimiento que, al final, resultan más poderosas que cualquier cálculo lógico. El hombre de un rectilínea energía cerebral, el hombre de ambición indesviable, olvida frecuentemente que la gloria también está sujeta a la ley de los rendimientos decrecientes, y que aquellos que se aprovechan más de sus éxitos vienen a perder con el tiempo su sentido de aventura, su deseo de engrandecimiento personal, y solo desean disfrutar en reposo de lo adquirido. Y la persona que se ha acostumbrado a tener una visión de la vida puramente mecanicista o matemática, no puede comprender que aquello que impacientemente rechaza como ideologías, son realmente ideas; y que lo que él descarta como sentimiento es la expresión de algo sentido profunda y poderosamente. Así, llega un momento en que las razonables esperanzas vienen a ser demasiado razonables para ser verdaderas. (El Congreso de Viena, de Harold Nicolson)

Lo indefendible

Miércoles, 11 de Diciembre de 2013

Leo en El País la noticia de que el piloto Jorge Lorenzo ha mostrado su segunda residencia en un vídeo. El chalet de 1.200 metros cuadrados es un ejercicio de ostentación, desde los vehículos del garaje a las cuatro chicas que se reparten por la piscina o el jacuzzi. La noticia dice que el personal ha protestado, el vídeo se ha retirado y el portavoz del piloto ha señalado: “No podemos pedir disculpas, es indefendible”.

Pues no es indefendible, sino que es muy defendible. Todo se lo paga él, gracias a los 14 millones de euros que ingresa de varios contratos. Discutir si una persona merece ese dinero o si el que ganase esa cantidad debería ser un científico en lugar de un deportista o dónde paga impuestos o si es oportuno mostrar esa casa son otros debates. Es su casa y la ha pagado él (y lo dice un comunista). Que sea un hortera y no tenga muchas luces es su problema.

Lo que no es defendible es otra noticia de El País.

Hacienda echa cuentas y desgrana que, por otra parte, Iñaki Urdangarin pagó personalmente cerca de 1,9 millones de euros de las obras, de los que 1,3 millones fueron para la constructora, otros 102.000 euros para cristales, 189.000 para las instalaciones y más de 240.000 para una firma de diseño.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin gastaron de su bolsillo, en parte con cargo a Aizoon y con distintas tarjetas, 58.000 euros en billetes de avión y de tren, entre 2006 y 2011. En restaurantes se dejaron 13.816 euros, entre 2004 y 2010. En hoteles abonaron 10.271 euros en cuatro años, mientras que los gastos en joyas, libros y música computaron un total de 8.312 euros entre 2004 y 2011.

Eso no es defendible porque no lo han pagado ellos, sino entre todos. Pero se defiende mucho. Lo hace la fiscalía, la mayoría del sistema judicial, un padre de la Constitución y la mayoría de la prensa (lo defenderá mucho La Vanguardia de Màrius Carol, excronista de la Casa Real).

En este Martes de Carnaval en el que vivimos, es indefendible que un trabajador se gaste el dinero que gana y muy defendible que una élite viva de lo robado.

Hayek, di algo coño

Martes, 10 de Diciembre de 2013

Publica eldiario.es

El Corredor Mediterráneo será la primera red de tren privatizada

Donde se lee:

El modelo por el que el Gobierno entregará un ‘titulo habilitante’ a una o varias empresas para que puedan realizar servicios ferroviarios de pasajeros en competencia con Renfe es una variante de la fórmula concesional de la franquicia utilizada desde hace 15 años en el Reino Unido. Mediante un concurso público –o en caso de que sólo se presente un candidato, por medio de una fórmula de acreditación–, Fomento agrupará un paquete de “líneas y servicios de movilidad en la zona”. Los servicios integrarán rutas regionales (normalmente deficitarias) junto a trayectos de larga distancia (presuntamente rentables). La compensación de los ingresos de ambos servicios debe facilitar al operador la consecución de una explotación rentable.

Sí, Hayek, has leído bien: “La compensación de los ingresos de ambos servicios debe facilitar al operador la consecución de una explotación rentable”. Se aseguran los beneficios. El fin del mercado. Y no hemos sido los comunistas, sino los tuyos. ¿Cómo que debe? No solo hay un asalto a los servicios públicos, sino que la concesión debe asegurar los beneficios. Esto no tiene nada que ver con el neoliberalismo, ni con el liberalismo, ni con el capitalismo, sino con el estado corporativo de larga tradición en España. Antes, se llamaban encomiendas.

Para completar un típico paisaje español, faltan los sobres. ¿Quiénes pujan?

Se han mencionado algunas firmas de constructoras (Acciona, OHL, Ferrovial y Comsa) y operadoras de transporte de pasajeros por carretera en autobús (Alsa y Arriva-DB), así como algunas otras como la patrimonial de la familia Lara (Hemisferio).

Ya los tenemos. Hasta Lara está por ahí.

Así funciona una élite extractiva

Martes, 10 de Diciembre de 2013

Publica hoy Cinco Días:

Siderúrgica Sevillana paraliza parte de su producción por los costes energéticos

Desde el pasado día 4, Siderúrgica Sevillana ha reducido su producción durante más de 20 horas al no poder soportar el incremento de los precios de la energía, que se han duplicado respecto a diciembre del año pasado y marcan máximos en una década. Mientras el precio medio de la electricidad de diciembre de 2012 en horas valle (periodo tarifario 6) fue de 31,09 euros/MWh, en lo que va de este mes ha llegado a alcanzar los 81,58 euros/MWh. El peso de la energía respecto al total de costes del sector del acero ha pasado en este año del 21% al 36%.

[…]
Además, el comportamiento del mercado español difiere del de otros países europeos, donde el precio medio en las horas valle en que producen la industria intensiva en consumo eléctrico, es de unos 44 euros/MWh. En algunos países, como Alemania, incluso inferior: 32 euros/MWh. Por otra parte, los precios de los mercados de futuro auguran también una subida aún mayor hasta el próximo 22 de diciembre: 88,76 euros/MWh de media diaria. Con este precio, para la compañía sevillana el coste de la energía representaría casi la mitad del total de costes de transformación industrial.

No hace falta decir mucho más.

Trampas al solitario

Viernes, 6 de Diciembre de 2013

Hace meses, Isabel San Sebastián defendiendo la constitución señaló: “yo la fui a votar con dieciocho años recién cumplidos”. Me sonaba raro porque, en el franquismo, la mayoría de edad estaba en los 21. Busqué, poco, y tuitee esta noticia del 26 de octubre de 1978:

Los españoles entre 18 y 21 años no podrán votar en el referéndum

Los dos millones de españoles comprendidos entre los dieciocho y los veintiún años no podrán votar en el referéndum sobre la Constitución, ya que para poder hacerlo sería necesaria una previa consulta popular que modificara la todavía vigente ley de referéndum nacional, que por ser fundamental -según la terminología franquista-, sólo puede derogarse por este procedimiento. Los intentos de algunos grupos parlamentarios, especialmente del comunista, para promover una reforma legal que permita el voto a los dieciocho años, han sido estimados por fuentes gubernamentales solventes no suficientemente rentables políticamente. Según estas fuentes, desde un punto de vista legal no sería ortodoxo modificar la mayoría de edad electoral en una norma de inferior rango a la del referéndum nacional de 22 de octubre de 1945, en cuyo artículo segundo se dice taxativamente que «el referéndum se llevará a cabo entre todos los hombres y mujeres de la Nacion mayores de veintiún años». La referencia expresa en una ley fundamental a esta edad impide que resultara eficaz una modificación de la mayoría de edad en el Código Civil o en el decreto ley de 20 de marzo de 1977 sobre normas electorales.

Pensé, mal, que era definitiva. Estamos hablando de cuarenta días antes del referéndum. Pues me equivoqué. Esta noticia es del 31 de octubre.

Los mayores de dieciocho años podrán votar en el referéndum

El próximo Consejo de Ministros aprobará un real decreto por el que se establece la mayoría de edad, a efectos electorales, a los dieciocho años, a fin de que los jóvenes comprendidos entre dicha edad y los veintiún años -1.300.000, aproximadamente- puedan participar en el referéndum constitucional.Todos los partidos políticos y organizaciones juveniles habían solicitado repetidamente al Gobierno que se modificara el censo electoral, y aducían que la propia Constitución que se somete a referéndum establece la mayoría de edad a los dieciocho años. Fuentes cercanas al Ministerio del Interior admitieron que era deseo del Gobierno acceder a esta petición. La Administración realizó una consulta a la Junta Electoral Central sobre la fórmula a adoptar, ya que existían numerosos problemas técnicos.

Uno de estos problemas estriba en la composición de las mesas electorales. La incorporación de una nueva masa de votantes debería repercutir a la composición de dichas mesas, pero la cercanía de la fecha del referéndum imposibilita la modificación del aparato electoral. Parece muy probable que el decreto ley que se someta al Consejo de Ministros incluya una disposición transitoria en la que se afirme que la modificación de la mayoría de edad a efectos electorales no repercutirá en la composición de las mesas ni en los restantes aspectos del aparato electoral del referéndum.

El real decreto ley vendrá a modificar la ley de 22 de octubre de 1945 sobre la celebración de referéndum y dos artículos del Código Civil, en los que se establece que la mayoría de edad a todos los efectos se alcanza a los veintiún años. Dado que la ley del referéndum tiene la categoría de ley fundamental, sólo podría ser modificada en un referéndum nacional, pero se ha adoptado el criterio de la Junta Central, según el cual, el texto fundamental alude a la mayoría de edad y se refiere a los veintiún años sólo en cuanto el Código Civil lo establece así. La mera modificación del Código Civil resultaría suficiente en este sentido.

Fuentes del Ministerio del Interior señalaron a EL PAIS que el departamento cuenta ya con el censo de jóvenes de dieciocho a veintiún años, incluidos los que cumplen cualquiera de estas dos edades en el próximo mes.

Como Isabel San Sebastian, que tenía 19 años. Joder, un cambio en las reglas de una consulta tan importante solo cuarenta días antes. No es un buen procedimiento, independientemente de la bondad del objetivo perseguido.

El referéndum de Escocia está previsto para el 26 de marzo de 2016. ¿Qué pensaría Isabel San Sebastián si, a mediados de enero de 2016, Alex Salmond, como Suárez, cambia las reglas y mete un 10% más de censo?

Llibertat, Amnistia y Chiquitan chiquititan tan tan que tun pan pan que tun pan que tepe tepe pan pan pan que tun pan que pin

Jueves, 5 de Diciembre de 2013

Hace un par de días, Bono respondió a una pregunta sobre la organización territorial del estado diciendo que él quiere mucho a Catalunya y que, cuando era joven, cantaba canciones de Lluís Llach y Raimon, y gritaba “Llibertat, Amnistia, Estatut de Autonomia”. No entiendo bien la conclusión que debe sacarse de este dato personal. A los 20 años, uno escucha cosas por probar, porque están de moda, porque le gustan a los amigos o para follar. De joven, yo cantaba cosas como Pump up the jam o Pump up the volume u otros temas con Pump up, que nunca he vuelto a oír y, si accedo a un cargo público, no se me ocurriría basar mi acción política en esas canciones.

Si le gustaba la música que se hacía por allí, ¿por qué no escucha ahora a Manel o a Antònia Font?, que son mejores. O debemos entender que nunca le gustaron de verdad. ¿Debemos entender que gritaba “Llibertat, Amnistia, Estatut de Autonomia” como podía haber coreado “Chiquitan chiquititan tan tan que tun pan pan que tun pan que tepe tepe pan pan pan que tun pan que pin”? Es decir, que nunca se fijó en las canciones, en las palabras, en lo que querían decir, en sus consecuencias, y, años después, le sorprende que otros sí lo hicieran. La culpa no es del mundo por haber cambiado.

Gente de orden

Jueves, 5 de Diciembre de 2013

Leo en Cinco Días:

El Príncipe de Asturias visitó ayer la sede de Telefónica en Barcelona, edificio que alberga un centro de I+D y la academia Wayra. En los actos, estuvo acompañado por el presidente de Telefónica, César Alierta; el presidente de I+D, Carlos Domingo; el director de Wayra, Gonzalo Martín-Villa, y el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo-Sotelo.

Qué hermoso, Alierta, Martín-Villa, Calvo-Sotelo. Todo gente de orden que, seguro, ha llegado ahí gracias al esfuerzo y la excelencia.

Alfonso Guerra no entendió bien

Miércoles, 4 de Diciembre de 2013

Dice Alfonso Guerra: “Los nacionalistas dijeron en 1978 que tenían suficiente. Fuimos ingenuos”. En la entrevista de El País sostiene:

“Igualmente, el artículo 2 fue una de las cosas más discutidas. Y la verdad es que los nacionalismos estaban muy de acuerdo. En aquel debate el nacionalismo de CiU y PNV se pronunció contra la autodeterminación. Claro, es tremendo que al cabo del tiempo digan que siempre han defendido eso, ahora que defienden la independencia. No es verdad: sus representantes dijeron que la Constitución era ya su autodeterminación. Y ahora están en otra tesis. No son leales a lo que defendieron en 1978″.

El PNV votó contra una enmienda concreta de Letamendia (EE) sobre el derecho a la autodeterminación, pero el resto del discurso de Guerra no es cierto y puede consultarse. [Es un reportaje interesante en el que se da un dato que hoy tiene una lectura interesante: el sillón de Roca en la ponencia constitucional fue cedido por el PSOE]

Tras conocerse el primer borrador, varias personalidades del PNV se reunieron en un convento de Amorebieta y de ahí salieron cosas como “un pacto foral con la Corona”, figura rescatada del XIX y recuperada por Ibarretxe. Se decía: “Se renueva el Pacto foral con la Corona, manteniendo el Rey en dichos territorios los títulos y facultades que tradicionalmente hubieran venido ostentando sus antecesores”. La negociación con el “Gobierno de la Corona” la llevaría a cabo el Consejo General Vasco y se recordaba que en 1837 la Diputación liberal de Vizcaya había dejado claro que “no reside en las Cortes y en poder alguno del Estado la facultad de destruir ni modificar las instituciones fundamentales de este país sin el asentimiento de su Junta General legítimamente convocada”. Tomá. No es lo que dice Guerra que el PNV defendía.

Los grupos mayoritarios, UCD y PSOE, consideraron fuera de lugar, y de tiempo, todo lo anterior y comenzo una negociación enturbiada por la presencia de Arzalluz, diputado en Madrid, que aceptaba cosas que después no eran refrendadas en Bilbao, de donde volvía con propuestas que él mismo sabía que eran inaceptables. Un día, el acuerdo estaba ultimado; al día siguiente, roto. Al final, el grupo del PNV se ausentó de la votación en pleno del texto constitucional.

El 31 de octubre, el Euskadi Buru Batzar recomendó la abstención en el referéndum. Garaikoetxea, presidente del PNV, dijo: “el texto actual no recoge el sentido con el que el PNV entiende que podría configurarse un modelo de Estado sobre la base del reconocimiento de los derechos del pueblo vasco, que no se reflejan satisfactoriamente, a nuestro modo de ver, en esta Constitución. También anunció lo que Guerra considera una deslealtad posterior: “[El PNV] luchará por extraer de la nueva legalidad que consagre esta Constitución todas las facultades de autogobierno que permita, aunque las mismas tengan que ser consideradas como un anticipo a cuenta de lo que nosotros consideramos nuestro derecho”.

Quizá fue Guerra el que no entendió bien.

Irlanda también echó a (algunos) irlandeses

Lunes, 2 de Diciembre de 2013

El otro siempre molesta, sea el que sea. Una de las caracteriscas de las construcciones nacionales europeas es la búsqueda de la homogeneidad. Todas, o casi, se crearon buscando, de forma más o menos violenta, la unificación: una raza, una cultura, una religión, una lengua, etc. Cuanto menos disperso, mejor. Los planes de educación, desde hace siglos no promueven el estudio de la mejor literatura, sino de la propia o, más concretamente, de la que la clase dirigente codifica como propia. Para conseguir un relato coherente se practica la herrería histórica; forzar los hechos para se adapten, como sea, a la homogeneidad

En España, por ejemplo, la edad de oro de los siglos X, XI y XII está en el olvido más absoluto porque sus protagonistas, musulmanes, dejaron de ser españoles. Su legado cultural saltó la parte cristiana de la península y se expandió por Francia y, sobre todo, las ciudades italianas, dando lugar a algo llamado Renacimiento, que también se olvidó de sus raíces musulmanas y buscó un salto temporal. De la Roma imperial a la Venecia ducal sin pasar por Constantinopla, Bagdag o Córdoba. Ese fue el camino que hicieron, entre otros, Platón o Aristóteles.

Hace algunos años, Catalunya fue invitada a la feria del libro de Frankfurt y la organización decidió llevar solo a autores de lengua catalana. Fue una decisión poco inteligente porque siempre lo es despreciar cultura, pero las crítica fueron muy injustas. No hicieron nada que no hubieran hecho otros. Nada de la mejor literatura, sino la nacional. Es algo que lleva haciendo España muchos años: Espronceda o Cadalso en lugar de Bryron o Schiller.

Uno de los países que siempre salía en las discusiones era Irlanda. Se decía, y aún se mantiene, que Eire no renunció a sus autores anglófonos como Swift, Wilde, Shaw, Yeats, Joyce o Beckett. Es algo que no es del todo cierto, aunque también habría que añadir que no solo fueron olvidados por ser protestantes o escribir en inglés, sino por raros: homosexuales, izquierdistas, pornógrafos, disolutos o librepensadores.

Lo explica bien Juan Pablo Fusi en Identidades proscritas. Fusi comienza recordando que el nacionalismo irlandés era un movimiento transversal. La Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos inspiraron varios movimientos en el siglo XVIII, como los Irlandeses Unidos o la Milicia de Voluntarios, promovidas por protestantes anglófonos, como Wolfe Tone, Thomas Rusell, James Tandy o Lord Fiztgerald. Era un grupo con gran presencia porque el principal centro de pensamiento de la isla era el Trinity College, protestante y anglófono. Hyde, el primer presidente de la República, estudió allí.

Llegó el siglo XIX y la organización de los países pasó de tener inspiración ilustrada a un carácter emotivo, las banderas por encima de las constituciones. Las nuevas organizaciones, como la Joven Irlanda o la Hermandad Feniana, ya tenían un marcado contenido católico y gaélico, con recuperación de los mitos y la escultura histórica. El centro educativo también cambio. Los Hermanos Cristianos, con la ayuda de Paul Cullen, ultramontano Arzobispo de Dublín, se hicieron con el control de las escuelas irlandesas. Eamon de Valera, el dominador de la política irlandesa de los 30 a los 60, estudió allí.

De Valera no tenía como referente la constitución de Estados Unidos, sino la construcción de un país católico, gaélico, tradicional, agrario y autárquico. Un perfil parecido a Sabino Arana o a Francisco Franco. En 1893 se creó la Liga Gaélica para desanglizar Iranda. En 1922, tras la idependencia, el gaélico pasó a ser la lengua oficial y los certificados de dominio pasaron a ser obligatorios para el profesorado. Pero ese no fue el principal problema para la cultura. En 1926, se creó un comité para la literatura permiciosa y, dos años después, la ley de censura, que duró hasta 1967.

Vamos con los nombres. Oscar Wilde se fue a Londres a los 25 años (1879) y no volvió a vivir en Irlanda. Dublín erigió una estatua en su honor en 1997, 97 años después de su muerte. Para hacernos una idea, el divorcio se reconoció en 1995. Shaw, socialista, también se instaló en Londres a los 20 años. Desde 1901, Yeats vivió entre Londres y París y Joyce, el gran narrador de Dublín, se marchó en 1902, su última visita fue en 1912 y murió en 1941.

No se libraron ni los de apellidos fetén. Varias obras de O’Connor, director del Teatro de la Abadía, fueron prohibidas y se marchó a EEUU, el mismo camino que O’Faoláin, que también sufrió la censura. O’Casey, socialista, se marchó a Londres y, en 1926, un grupo de nacionalistas interrumpió su obra El arado y las estrellas en la Abadía.

El más claro fue Samuel Beckett. Su primera obra destacada, More Pricks Than Kicks, fue incluida en el índice de libros prohibidos, del que sería un habitual. El ambiente reaccionario de la República se crispó en el juicio Sinclair contra Gogarty, en el que tuvo que declarar y acabó siendo acusado de blasfemia y sufriendo un ataque callejero. Tras marcharse a Francia en los años 30 dijo: prefiero vivir en una Europa en guerra antes que en una Irlanda en paz.