Archivo de Enero de 2013

Colorín, colorado, la legislatura se ha acabado

Sábado, 19 de Enero de 2013

Hace años, el sabio Manolo Portela comentó que la crisis iba a provocar, inevitablemente, la victoria del PP. Depende, dije, de la gestión. Días después le envié un gráfico en el que se superponían las crisis económicas españolas y los ciclos electorales. No coincidían. UCD aguantó lo peor de los 70 y el PSOE, lo peor de los 90. Los cambios políticos llegaron por cuestiones políticas, de gestión, relacionadas sobre todo con divisiones internas o pérdidas de base electoral.

En el caso de Zapatero, la debacle llegó cuando aceptó, por pasividad, el traslado de la crisis del centro de Europa a la periferia y perdió su base electoral. Podía haber hecho otras cosas. La historia es un laberiento y solo parece un camino recto cuando se vuelve la mirada. Y solo, a los que leen poco. Ahora, apenas diez días después de que el bloque gobernante, la CEDA, dijera que había signos de mejora porque la prima estaba bajando y se había descartado el rescate (no en este blog), la legislatura ha terminado. Las razones también son políticas, de gestión.

Pedro Vallín lleva años entrevistado periódicamente en La Vanguardia a sociólogos y, en una de las últimas entrevistas, ya con la austeridad, el entrevistado le dijo que el gobierno (PP o PSOE) tendría éxito si los recortes eran percibidos de manera equitativa. Sin decirlo, proponía la vieja puesta en escena castellana. Un gran auto de fe público antes de la cuaresma. Es evidente que no ha sido así.

A la clase dirigente le ha podido el miedo a corto y se ha obsesionado con la impunidad, económica, social y jurídica. Es decir, no verse afectado por la crisis: colocarse en algún puesto, llevarse dinero, comprar cosas, bloquear investigaciones, sobreseer casos, indultos, etc. Mientras tanto: eres, despidos baratos, obstáculos a cualquier subsidio, deshaucios, reducción de becas, subida de tasas, etc. No basta con Díaz Ferrán como torna. La clase dirigente ha fracasado en el proyecto político para el que se pedía el consenso de todos, la devaluación interna, sin pensar que, tras ese proyecto hay otros, como la democracia.

La posible solución es imposible porque pasa por esa puesta en escena, un gran auto de fe público. El cartel tiene que ser amplio: Urdangarín, Rato, Mafo, Carlos Fabra, Ignacio González, Esperanza Aguirre, Duran, algún Pujol, etc. Toda esta gente tiene que ir a la cárcel para embridar la sensación de que el gobierno no existe. Como eso no va a pasar, el campo de posibilidades se abre. Lo normal sería una alternancia, pero es complicada porque la oposición es irrelevante y el presidente tiene como virtud la resilencia. Podría haber un cambio generacional en la derecha y constituirse un gobierno de sorayos, al estilo de los penenes de Suárez. También es momento para los oportunistas y zascandiles; yo también estaba pensando en Garzón.

PD: Y hay una razón práctica para pensar en el fin de la legislatura. Parte del consejo de ministros (Rajoy, Mato o Gallardón) son gente bajo sospecha porque han tenido cargos importantes bajo el partido. Casi todo el consejo de ministros los ha tenido, luego serán beligerantes en la lucha de poder que ha comenzado. Lo urgente, la defensa legal y la lucha interna, se comerá a lo importante, gobernar. Se legislará para dentro. Todo lo que haga Gallardón como ministro de Justicia, del de que depende la Fiscalía, se encuadrará dentro de su situación personal. Como no haber hecho todavía nada. Hace más de 24 horas que se denunciaron varios delitos.

PD2: Ayer El Mundo hablaba de Fraga como iniciador de los sobres; hoy, El País, de Aznar. La diferencia de fechas es Gallardón.

Hace falta política, mucha

Viernes, 18 de Enero de 2013

El problema de España es que carece de política. Es una zona del mundo donde, entre los siglos X y XV, se estableció una élite que no se dedicó a la producción de nada, ni a la inversión en nada, ni al comercio de nada, sino a la toma de rentas, una élite extractiva que, cuando finalizó la Reconquista, pudo seguir con su estructura en las colonias americanas o asiáticas. Lo explica perfectamente Eric Wolf:

La decisiva inclinación castellana hacia una economía pastoral no sólo ahogó el desarrolló industrial de España, sino que redujo la aptitud de otras clases para poner en jaque el dominio de los tomadores de tributos. La guerra y apoderamiento de pueblos y recursos, no el desarrollo comercial e industrial, llegó a ser el modo dominante de reproducción social. Vistas así las cosas, la conquista del Nuevo Mundo no es más que una prolongación de la Reconquista. La afluencia de la plata del Nuevo Mundo a partir del siglo XVI redujo todavía más el desarrollo industrial de España, pues produjo alzas de precios e inflación, lo que hizo que no pudiera competir con los precios industriales de Holanda.

Sin embargo, la plata del Nuevo Mundo acrecentó los ingresos de la Corona. Juntas, las ovejas de España y la plata de las Américas, costearon grandes operaciones militares de España en Europa y el crecimiento de una burocracia real que excedía con mucho las posibilidades de la economía española. Se compensó el déficit en los gastos mediante préstamos de financieros extranjeros, a los que halagaba en extremo prestar sobre futuras importaciones de plata o sobre impuestos que se cobrarían sobre la venta de lana. Fue así como España nunca contó con una política económica coherente. La burocracia imperial se limitó a actuar como conductores de la riqueza hacia los cofres de Italia, el sur de Alemania y los Países Bajos. La expulsión entre 1609 y 1614 de 250.000 musulmanes no conversos que vivían en el sur de España debilitó más la agricultura del país, pues detuvo los pagos por renta a los señores que, a su vez, no pudieron pagar sus deudas e hipotecas. A mediados del siglo XVII hasta las exportaciones españoles de lana empezaron a perder terreno ante la competencia inglesa. Declinó la navegación y, para fines del siglo XVI, los navieros españoles ya no podían competir eficientemente con las nuevas técnicas de los astilleros del norte de Europa. El capital fluyó más y más hacia préstamos privados y bonos del gobierno que ofertaba más intereses que las inversiones directas en empresas productivas. La España de 1600 era ya es mundo en descomposición y de desencanto que Cervantes describe en el Quijote.

El punto de partida no era diferente al de otros países. A fines del siglo XV, había muchos lugares en Europa donde el 2-3% de la población tenía el 97% de la tierra. En el siglo XVIII, menos y, en el XIX, aún menos y, en el XX, casi ninguno. El problema ha sido la ausencia de rupturas. Desde el liberalismo del XVIII hasta la Transición, todos los intentos de regenerar la clase dirigente española y que pasara a ser un grupo productivo que apostara por la producción, la inversión o el comercio, como sucede en otros países, han sido en vano. El modo dominante de reproducción social sigue siendo el apoderamiento de tributos, las transferencias de renta desde el sistema productivo a esa élite a través de concesiones. Antes, las encomiendas; hoy, las privatizaciones.

Hay que añadir otro factor: la ausencia de cultura. Habitualmente, suele asimilarse la historia de España a la del resto de Europa. Es un error. En el siglo XVI, España decididó aislarse de Europa. La excusa fue religiosa, pero el motivo fue socio-económico. De lo que había que defenderse no era del protestantismo, que también, por lo que tenía de elogio del trabajo, sino de la evolución de las ideas en general para que nada cambiase. La extensión de la incultura hacía que los grupos subalternos fueran más fáciles de controlar a través de los recursos clásicos: la cruz y la bandera. Esa docilidad provocaba que apenas hubiera cuestionamiento del orden. Las revoluciones que hicieron avanzar a Europa en el XVIII y en el XIX no cuajaron en España y sí lo hicieron cosas como el prestigio de la ignorancia o el desprecio por lo extranjero.

Ese monolitismo impidió muchas cosas. Además de un sistema productivo o comercial o un sistema de medios de comunicación moderno, también ha impedido la formación de un sistema político. Esa clase dirigente carece de ideología. No es conservadora, ni liberal, ni demócrata-cristiana, ni nada, por mucho que haya leído a autores conservadores, liberales o de la democracia-cristiana. Su único objetivo es la continuación de ese sistema de apoderamiento de tributos. Este hecho, además, ha condicionado las otras opciones porque, al final, en los grupos de oposición, ha predominado el deseo de acabar con la élite frente a cualquier otra cosa; ha prevalecido el choque frente a la idea.

Pero quizá en ese momento es cuando más cabe ser optimista. Vuelve a haber un cuestionamiento de la élite. Los trabajadores están percibiendo que la conservación de la prosperidad económica pasa por implicarse en la política, por tener ideología, por informarse, por implicarse un poco más. Pasa por saber qué cobran los representantes, qué hacen o qué se publica en los boes. Pasa por convertirse en ciudadanos.

Objeto y sujeto

Miércoles, 16 de Enero de 2013

Al final, han retirado el cartel del Carnaval de Reus. Este.

reus

A mí, el cartel me parece casposo y las tetas, muy feas, como todas las tipo bola de petanca. Lo que no tengo claro es el sexismo y más, cuando una de las principales instituciones del país discrimina por género. Pues que pongan una polla, me dicen (ya me he metido en un lío). Perfecto. El lema podría ser “treu-te-la i endavant”, pero me da la sensación de que ese cartel también habría tenido polémica y se habría dicho que se instaba a los varones a usar a la mujer como objeto sexual.

Es complicado salirse de ese marco mental porque la dominación de género ha sido muy extensa en el tiempo, siglos y siglos. Quizá un buen paso sería apreciar la belleza del cuerpo. No del de arriba, claro, sino el de otros y evolucionar hacia ser sujeto sexual, que es de lo que se trata.

U objeto, que hay gente para todo.

Aguirre propone volver al sufragio censitario

Miércoles, 16 de Enero de 2013

Esperanza Aguirre propone que solo las personas con experiencia laboral puedan acceder al sufragio pasivo. Concretamente, ha dicho: «que no pueda ir a un cargo público ni a un escaño ni a un puesto directivo importante alguien que no haya cotizado a la Seguridad Social en otra cosa, que no haya sido autónomo, empresario, que no haya hecho cosa distinta en su vida». Por ejemplo, su conocido Ángel Carromero. liberado popular desde los 23 años. Si lo que propone es que no puedan acceder al sufragio pasivo todos aquellos que no hayan trabajado en la empresa privada, es probable que su grupo político se quede vacío.

En las palabras de Aguirre hay dos cosas importantes. La primera es su desprecio del trabajo público, algo curioso viniendo de una persona que ha estado 30 años viviendo de los impuestos de los demás, y la asunción de que son ámbitos iguales, que deben responder a los mismos criterios. Y no. La administración pública no es una empresa, no busca los mismos objetivos, no se gestiona igual, no tiene nada que ver. Ella lo dice porque la clase dirigente española es extractiva, se limita a tomar rentas de los productores a través de un estado de tipo corporativo, con líneas muy difusas entre la empresa privada y la administración pública. Hay que controlar la política, la economía política, para sacar partido de los negocios.
Esa es la principal razón de la escasa suerte de la democracia en España (y de su triunfo en RU) y la segunda cosa importante.  Ya lo explicó Hayek, que Aguirre presume de haber leído. El deseo de los gobiernos por controlar la economía conduce a sistemas totalitarios porque los productores quieren participar en las decisiones que se toman con las tasas que pagan. La crisis ha puesto más en evidencia todas estas cuestiones, la existencia de élites extractivas, las líneas difusas entre la empresa y la administración o el control de la política económica para garantizar el enriquecimiento y la división social. Y más en la Comunidad de Madrid. Simultáneamente, ha crecido la presión de los productores, que quieren impedir su empobrecimiento.

Lo que propone Aguirre se llama sufragio censitario pasivo y estuvo de moda en el siglo XIX (también activo). Ya tenemos la primera propuesta de reducción de la democracia. Habrá más. Al tiempo.

Ciudades fantasma

Martes, 15 de Enero de 2013

Hace tres años escribí:

Hace un par de semanas, hablaba con mi padre de los grandes bloques de pisos que se quedan a medio hacer o a casi hacer. Pensábamos en Seseña o en Yebes o en algunas promociones de chalets que veo cuando voy a la casa abulense de mi suegra o en el barrio del instituto en Benavente. Me dijo que una de las posibilidades es que ese tipo de ciudades fantasma pase a ser ocupada masivamente por gente que no pueda pagar la hipoteca en las grandes ciudades.

Hoy leo:

Cincuenta familias sin vivienda ocupan toda una urbanización de chalés adosados en Valdemoro

Como dije, yo siempre hago mucho caso a mi padre.

Qué coño ha pasado en Europa para que el liberalismo clásico sea considerado extrema izquierda

Martes, 15 de Enero de 2013

Es interesante que el modelo islandés de afrontar la crisis financiera se haya convertido en el modelo de la izquierda porque se trata de una salida liberal. Se decidió, tras la presión ciudadana, cierto, no mutualizar ni nacionalizar la deuda de los bancos y que sus gestores fueran juzgados. Es decir, se mantuvo la separación entre la empresa privada y la administración pública y se hizo cumplir la ley con independencia del delincuente. Es liberalismo clásico: destrucción creativa y justicia ciega.

Lo que nos tenemos que preguntar es qué coño ha pasado en Europa para que aquello nos parezca tan extraordinario y cómo ha evolucionado el eje político para que el liberalismo clásico sea considerado extrema izquierda.

El timón está suelto

Viernes, 11 de Enero de 2013

Dice Rafael Nadal en La Vanguardia: “Las clases dirigentes han traicionado todos sus compromisos de servicio a la sociedad y han defraudado completamente las expectativas. Los que más estaban obligados a dar ejemplo y a liderar el esfuerzo colectivo son los que más se han inhibido. Cinco años después de la gran alarma no ha habido ningún avance en las reformas anunciadas, ni cambios de comportamiento moral, ni compromisos más sólidos de la política con el servicio público a los ciudadanos. Al contrario, cada semana hay un Rodrigo Rato que ficha por Telefónica o un portavoz de Unió Democràtica que da explicaciones muy descorazonadoras en relación al caso Pallerols”.

Rafael Nadal ha detectado el inicio de una crisis orgánica. Esas son las importantes. Las económicas solo son reestructuraciones del sistemas. Lo importante, lo único importante, son las ideas. Las crisis orgánicas, según Gramsci, se producen por el fracaso de la clase dirigente en alguna empresa política para la cual solicitó el consenso de las masas (guerras, plebiscitos, etc.). La crisis económica provocó la demanda de ese consenso. Usando palabras como esfuerzo, sacrificio o dignidad, la clase dirigente española pidió una devaluación interna a sus ciudadanos y estos la aceptaron.

Sin embargo, por efecto de la crisis, la clase dirigente experimentó una contracción defensiva que le hizo crear zonas de impunidad a las no llegaban esas palabras. Rescates financieros, ayudas a empresas de infraestruras, indemnizaciones de los directivos de las cajas, amnistía fiscal, indultos, discrecionalidad judicial, colocación de militantes o exgestores, etc. Al lado, la pantalla no jerarquiza como el papel, los datos del paros, los eres, la eliminación de becas, la subida de las tasas, la desaparición de la dependencia, los deshaucios, los suicidios, etc.

Se produce lo que Gramsci llama crisis orgánica. La clase dirigente deja de “empujar la sociedad entre hacia delante”, pierde la dirección de las clases subordinadas y éstas se separan de los intelectuales y partidos que las representan. Es lo que llamamos desafección. La clase dirigente ha decidido cambiar la cabina de mandos por el camarote del capitán, donde se están bebiendo las últimas botellas de todo, sanidad, educación, infraestructuras, etc. Han dejado el timón suelto.

Aún no han percibido que, detrás de la empresa política de la salida de la crisis, hay otra llamada democracia parlamentaria, que no es el último capítulo de la historia. Evolucionará, queda saber a dónde y quién lo dirigirá. Puede ser a una sociedad en red o a un sistema unipartidista. No es un proceso rápido, pero es un proceso y su principal característica es que no son reversibles.

Dice Rafael Nadal: “Saldremos de la crisis, pero no sólo habremos perdido protección social, sino que habremos consolidado algunas fracturas irreparables en nuestra sociedad. Habremos creado una sociedad de dos velocidades, con derechos diferentes y perspectivas de futuro radicalmente diferentes en función del origen de los ciudadanos”. Habla de la crisis económica porque, en esas condiciones de fractura social, la crisis orgánica continuará y el conflicto, larvado o explícito, será cada vez mayor.

Transferencias de renta (un francés a la brasileña)

Jueves, 10 de Enero de 2013

Dijo Carmen Gurruchaga:

Por eso no cala el discurso demagógico de Griñán cuando dice que el recorte impuesto a las CC AA le obligará a cerrar hospitales y escuelas. Más le valdría cerrar empresas públicas ruinosas y todas las mamandurrias de las que chupan amigos, familiares y compañeros de partido.

Carmen Gurruchaga ha sido nombrada directora general de Negocios y Relaciones Institucionales de EFE en Brasil. Según ella, su sueldo será de 80.000 euros brutos anuales.

EFE, empresa pública, en estos momentos está inmersa en un ERE, que ha traído una salida con jubilaciones anticipadas para un grupo de trabajadores, así como un ERTE para el resto de la plantilla que significa una rebaja generalizada del sueldo de sus trabajadores de entorno a un 10%, así como una reducción del 50% de sueldo y horario para unos 150 trabajadores y un 25% de rebaja de sueldo y horario para más de 300.

Para que cobren unos, tienen que dejar de cobrar otros.

El tren es tan malo que nos lo van a robar

Miércoles, 9 de Enero de 2013

La lucha está siempre en las palabras. Por ejemplo, rentabilidad. Hoy pueden leer muchos análisis que dicen que los trenes no son rentables. Tenemos más kilómetros de red de alta velocidad que cualquier otro país occidental y nos ha costado demasiado para el uso que hacemos de ella. Son estudios que, hasta hace poco tiempo, estaban en la marginalidad de las publicaciones alternativas de Atodoqueno y no es difícil imaginar por qué han saltado a los medios masivos: para sustentar la decisión ya tomada. Los trenes no son rentables, luego hay que privatizarlos. Es decir, como no es rentable vamos a regalar la infraestructura a alguien bajo el sistema de concesión: nos paga un canon fijo y le aseguramos los beneficios. Si no funciona, se rescata. Dinero que cambia de manos.

Hay que deshacer el truco. El tren no se puede medir en términos de rentabilidad porque tiene un valor intangible: la cohesión social y territorial. Las infraestructuras públicas, el tren, el metro, los autobuses, las autovías, tienen que quedar fuera de ese criterio de rentabilidad, lo mismo que la sanidad, la educación o la dependencia. Nadie pide rentabilidad al ejército, la Casa Real, la Iglesia Católica, receptores netos de partidas presupuestarias. Lo que debe ser rentable son las autopistas privadas o los bancos.

Las infraestructuras deben quedar fuera del criterio de rentabilidad. Sí deben estar bien planificadas, bien hechas y bien gestionadas, que son los problemas iniciales de la red española. Es obvio que el plan inicial de la alta velocidad nació lleno de errores porque fue diseñado por el grupo extractivo liderado. El objetivo no era la eficiencia ni la cohesión social, ni el desarrollo económico, sino la ideología y el pelotazo.

El plan obviaba cualquier conexión entre ciudades ajena a Madrid, como el corredor mediterráneo o el cantábrico, para atar a todas las ciudades a la capital que, gracias a los beneficios fiscales de la administración regional, se consolidaba como un paraíso para multinacionales, inversores y rentistas. También, por cuestión ideológica, se optó, aún se hace, por la vía central, a través de los pirineos aragoneses, para la conexión con Francia.

Tampoco se tuvo en cuenta el transporte de mercancías porque el objetivo era inmediato: crear una fiebre del oro. La estación de Guadalajara no está en la ciudad, sino en un pueblo llamado Yebes, donde se proyectó Ciudad Valdeluz, actualmente un pueblo fantasma. En honor del pelotazo, aún se la llama la estación de la marquesa Aguirre.

El hecho que se hiciera mal nos tiene que hacer pedir responsabilidades a quienes diseñaron el plan o lo llevaron a cabo o no lo detuvieron, pero no nos debe hacer caer en el truco inicial. Las infraestructuras, como los servicios públicos, no tienen que ser rentables porque su aportación es mucho más amplia. Los análisis sobre la red de alta velocidad no tienen en cuenta el hecho de que la crisis de 2007 no pilló a las grandes constructoras en el sector residencial, sino haciendo líneas de tren. Tampoco, los contratos que han ganado esas empresas por la experiencia. El resto del mundo quiere hacer trenes; no deben de ser tan malos.

Pero la derrota es segura. Es probable que el ferrocarril sea uno de los terrenos conflictivos de este año. Como no son rentables, hay que privatizarlos. Es decir, como no es rentable vamos a regalar la infraestructura a alguien bajo el sistema de concesión: nos paga un canon fijo y le aseguramos los beneficios. Si no funciona, se rescata. Dinero que cambia de manos. Tertulianos de a 500 euros el programa nos dirán que los trabajadores de Renfe o Adif son unos privilegiados y sumaremos otra derrota. La batalla está en las palabras y llegamos tarde.

La pichilla de Margin Call

Martes, 8 de Enero de 2013

Explica Nuño Rodrigo en su blog:

En 2010 el comité mundial de banqueros centrales impuso una nueva ronda de exigencias de liquidez y capital a la banca mundial. Basilea III, que así se denominó, intentaba sentar las bases para que, a partir de 2015, el sistema financiero mundial fuese más sólido ante sucesos como la quiebra de Lehman. Pero estas mayores exigencias han sido relajadas anteayer, día de reyes, tanto en plazo como en condiciones.

La banca, según estas normas, debería tener capacidad para afrontar 30 días de estrés financiero. Esto significa que debe tener activos líquidos de alta calidad (es decir, que pueda vender rápidamente) para pagar sus compromisos financieros en este plazo. El regalo de Reyes para la banca es que no tendrá que cumplir íntegramente esta condición hasta 2019, y que en 2015 solo tendrá que tener cubiertos el 60% de los compromisos.

Pero quizá más importante es que se ha ampliado el rango de lo que se consideran activos líquidos de alta calidad para este fondo de contingencias. Ahora se incluye deuda de empresas con menores ratings (hasta BBB-, último escalón antes del bono basura), acciones y determinadas titulizaciones hipotecarias.

¿Qué quiere decir?

Sobre el efecto final de los cambios no se puede decir gran cosa. El ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, responsable del comité de supervisión, considera que de este modo se llegará a unos requisitos globales de solidez bancaria sin que éstos afecten al crédito. Otros comentaristas sugieren que, al permitir computar como liquidez bonos de empresas de bajo rating, la creación de crédito se dirigirá a grandes corporaciones, y no a pymes que no tienen rating. En fin, que ni idea.

Sí hay una cosa clara: habrá más dinero. No del de verdad, sino del de mentira, el que solo sale en los ordenadores, el de la pichilla de Margin Call. Y más dinero de mentira es más jaleo, ahora que estábamos tran tranquilos. La cosa vendrá por los seis millones de parados, por repetir el ridículo con la cifra de déficit o por las elecciones italianas. O no. En fin, que ni idea.