Archivo de Junio de 2012

La legislatura terminó el pasado sábado

Miércoles, 13 de Junio de 2012

La mayor amnistía fiscal de la historia de España, la única que funcionó en términos económicos, se llamó Transición. Sin embargo, como todas, fue contraproducente en términos éticos, políticos y sociales. La Transición significó la aceptación de la mayor revolución socioeconómica de la historia de España tras la expulsión de los no católicos en los siglos XVI y XVII: Guerra y Posguerra. En aras de la paz, la Transición consolidó a la clase dirigente formada en el franquismo acostumbrada a la falta de libertad política, de expresión y, sobre todo, de empresa. Es decir, acostumbrada a carecer de visión ideológica más allá de la designación de cargos concretos, a despreciar la comunicación más allá de la censura y la amenaza y, sobre todo, acostumbrada a la ausencia de iniciativa, esfuerzo, investigación o innovación, más allá del enriquecimiento mediante los diversos tipos de ayudas públicas. Es decir, una clase dirigente de poca formación, escasa vista y mucho sectarismo que no tiene ningún objetivo más allá de su propia pervivencia.

Esta es la base de la caída en picado de estos seis meses. No hay ningún plan político porque el gobierno carece de base ideológica. Por eso, se duda tanto en las reuniones internacionales y no hay ningún problema con la intervención de la economía (la legislación sí la tiene, pero su origen está en otros actores como CEOE o Faes). Ante cada situación concreta, el Gobierno no diseña una respuesta política , sino una estrategia de comunicación que no es coherente con su condición de recién elegido con mayoría absoluta, sino que es contradictoria e insegura porque está basada en la consigna, la amenaza y la censura y en la idea, bien por la estupidez, bien por el peso de la tradición, de que España es un ente aislado. Por ejemplo, la circense gestión de la cifra de déficit en marzo, origen del problema, o la jactanciosa comparecencia del Presidente el pasado domingo, que multiplicó el problema.

La legislatura ha terminado porque la democracia no se basa sólo en una serie de consensos sociales elevados institucionalmente a leyes para asegurar la no discrecionalidad, sino en un pacto social previo. El proceso electoral no es la elección, como la del dictador en Roma, una catarsis por la que el colectivo renuncia a su soberanía y se produce una cesión total de la misma durante un período de tiempo. La democracia occidental está basada en el pacto. Existe la cesión de ciertos instrumentos de soberanía a cambio de asumir ciertos compromisos de confianza. No se trata de santificar el programa con el que el grupo gobernante se presenta a las elecciones, sino de que éste tenga que cumplir con un escenario de confianza, un rumbo general. Por poner un ejemplo. Quizá no era necesario que Zapatero firmase la retirada de las tropas de Irak al día siguiente de ser investido; quizá se hubiera entendido el aplazamiento de la medida, incluso, sine die. Pero, declarar la guerra a Irán, habría roto el pacto. El rumbo general con el que el actual grupo gobernante llegó al poder fue la recuperación de la confianza; principalmente, económica. Sólo seis meses después, es obvio que el pacto se ha roto porque este compromiso no sólo no ha llevado a cabo, sino que se camina en la dirección contraria y nadie, salvo algunos barras bravas, pueden sostener que la confianza exterior de este gobierno es recuperable. El impulso moral que todo grupo gobernante necesita para confeccionar y aplicar sus políticas no existe. La legislatura ha terminado y su epitafio lo escribió el propio presidente el domingo: Y ahora que está todo arreglado, me voy al fútbol.

El problema, presentado con sencillez

Martes, 5 de Junio de 2012

Hace una semana:

“No va a haber ningún rescate de la banca española”. Así de rotundo se ha mostrado hoy el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su primera comparecencia en solitario ante los medios desde el pasado otoño.

Hoy:

El Gobierno admite que necesita ayuda europea para sanear la banca

Donde leemos estas palabras de Cristóbal Montoro:

“La cifra que necesita el sector financiero español no es muy alta, la cuestión es el procedimiento de dónde vendrá esa cifra. Por eso lo importante que se abran las instituciones europeas y apuesten por la consecución de esa cifra. Por la facilidad de esa cifra. Las cifras son perfectamente accesibles, no son un drama. Lo que hace falta es que las instituciones europeas se pongan en marcha y busquen esa recapitalización bancaria a través de procedimientos para que haya más Europa, no para ayudar a nadie”.

La cifra, como con la mayoría de datos aportados por el Gobierno, primero será una; después, otra; al día siguiente, otra distinta. Montoro dará una que será desmentida por Guindos, precisada por Álvaro Nadal y corregida en una nota de prensa enviada a las 10 de la noche a EFE (ahora ya también a RTVE, donde será leída por Jenaro Díaz).

Los egocéntricos que queremos ser escritores nos tenemos que dar prisa

Martes, 5 de Junio de 2012

La obra artística, tal y como la conocemos, y el artista, tal y como lo conocemos, son productos culturales del sistema económico capitalista-industrial. Perdón por el marxismo, pero la crisis del nuestro sistema económico también afectará al sistema cultural. No hablo de un sector en concreto, sino de un movimiento de fondo que modificará el concepto de obra y el de autor. El punto de partida es comprobar que un dispositivo tan potente y novedoso como la tableta alberga productos tan antiguos como libros, canciones o películas. O videojuegos, que no son antiguos, pero responden a clásicos esquemas lineales: hay que llegar de aquí a allí haciendo esto para conseguir aquello y ganar.

La tableta y los dispositivos que la sucederán precisarán de obras que estén a la altura de sus potencialidades. No soy capaz de imaginar qué tipos de obras serán, no tengo tanta capacidad, pero sí me atrevo a asegurar que no serán lineales, ni cerradas. Y que no tendrán un único autor. El mundo que viene es la red; la metáfora, apuntada por Punset, es el funcionamiento del cerebro, lo importante son las conexiones. Las obras que vienen, como las catedrales, estarán siempre abiertas, siempre en construcción por cientos de dedos que aportarán un poco más.

Los egocéntricos que queremos ser escritores como Shakespeare, como Stevenson, como Borges o como Richard Ford nos tenemos que dar prisa.

No se votaron los toros, sino la igualdad

Lunes, 4 de Junio de 2012

Todas las sociedades tienen una pulsión por la igualdad. No se trata de los planes delirantes de Pol Pot, sino de instituciones que garantizan el control social mediante la ilusión de la igualdad. En Roma, estaba el ejército, de donde uno podía entrar sin nada y salir con tierras y reconocimiento social, y la ciudadanía, que se adquiría con el nacimiento y se fue ampliando. En la Edad Media, una época muy estratificada, tuvo el juicio de Dios que, como recordaban las danzas de la muerte o las coplas de Jorge Manrique, alcanzaban a reyes, nobles y a los pobres pastores de ganados. La modernidad trajo la muerte de Dios y el establecimiento de la Ley como institución igualadora. Evidentemente, nadie ha sido nunca tan ingenuo como para creerse la ceguera de la justicia, pero la presencia periódica de poderosos en el banquillo, siempre ha servido para enjugar los más habituales amaños. En el naciente capitalismo, las crisis periódicas también actuaban como una actualización de la danza de la muerte. Las noticias de banqueros suicidados siempre han sido un buen estímulo social para aceptar la austeridad. Con la Ley, estaba el ejército; al menos, en la sociedades protestantes. Tanto en las guerras del XIX, como en las de la primera mitad del XX, murieron hombres de toda condición. En el mundo socialista, el ejército ya mencionado (también murió el hijo de Stalin), el partido, como institución de ascenso social, y la discrecionalidad de la represión suplían la ausencia de la Ley.

A partir del 45, a la Ley se le unen todas las instituciones relacionadas con el bienestar. El estado social, democrático y de derecho se consolida como el modelo más igualitario de la historia. Todo el mundo disfruta de unos mínimos y proliferan las instituciones de ascenso social. Evidentemente, nadie ha sido nunca tan ingenuo como para creerse la igualdad de oportunidades y el sueño capitalista, pero la sensación de un progreso constante, más que las periódicas noticias de éxitos concretos, enjugaban la realidad de la existencia de clases sociales. Europa vivió sus años más tranquilos por la notable sensación psicológica de igualdad. Esto es lo que se ha votado en un pueblo de Extremadura. No se votaba entre dedicar parte del presupuesto municipal a empleo o a las fiestas, sino la igualdad. Si uno se detenía a escuchar a la gente que votaba, cosa extraña en este país lugarcomunista, entendía que los votantes había optado por un mecanismo de igualdad. Los empleos van a ser para los mismos y van a durar poco, se decía, mientras que las fiestas atraen a mucha gente y más personas podrán aprovecharlas. Las oportunidades de negocio de los visitantes y la alegría, que algo muy importante, son más igualitarias con los toros que con tres empleos de seis meses.

Lo más preocupante de este momento, el efecto más preocupante de la crisis económica, es la desaparición de las instituciones que difunden la ilusión de la igualdad. Al ejército o la religión, instituciones antiguas, se han unido las modernas, como la Ley o las crisis económicas, y las del estado social, democrático y de derecho, la educación, la sanidad y el resto de mecanismos de ascenso social. La sensación de que existe un grupo dirigente irresponsable, impune e intocable se extiende por el único mecanismo igualador, internet. Ese grupo dirigente pide sacrificios sin aplicárselos y el único ajuste es por abajo. Sería bueno que, como en 1929, algún directivo de caja de ahorros se tirara desde sus oficinas, pero es probable que bastase con la incautación de las indemnizaciones y su posterior procesamiento. Es preocupante porque, históricamente, los procesos de contracción del grupo dirigente y de merma de los mecanismos de igualdad han acabado en una crisis social; es decir, a hostias. Los grupos sociales, como los biológicos se resisten a morir y se abren paso. Esperemos que no sea el caso, pero no depende de nosotros, sino del grupo dirigente.

Pendientes de la resurección de Marcelino

Sábado, 2 de Junio de 2012

En un artículo muy pre23-F publicado ayer en El País, los famosos economistas Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos pedían no volver a los años 50. El plan del Gobierno es justamente ese.

Iglesia es la gran área de gasto no afectada por los recortes; en Cultura, sucede lo mismo con los toros. El plan económico consiste en resucitar el INI, Instituto Nacional de Industria, al que se endosaban las empresas en pérdidas para ser saneadas. Después, una vez puestas a punto con el dinero de todos, volvían a sus antiguos dueños. Suena familiar. Desaparece la ciencia, la investigación y la escuela para el que no pueda pagársela. Poco a poco,también desaparece la sanidad y es probable que vuelvan las igualas. El estraperlo, hoy, se hace a la inversa y se llama copago.

La política exterior se resume en la creación de enemigos: todo el mundo nos odia porque nos tienen envidia. Nos tienen manía los franceses, los italianos, los alemanes, los argentinos, etc… Y Gibraltar, español, primera frase pronunciada por el ministro de Asuntos Exteriores. En esa línea, hoy leemos que se prepara un homenaje a un regimiento del desastre de Annual. ¿A qué viene recordar una guerra colonial, a la que fueron sólo los que no podían pagar la exención y donde España usó armas químicas? Lo más razonable es pensar que se busca un enfado de Marruecos y asi juntar a otro enemigo a la larga lista.

La autoestima del país depende de la Eurocopa, como cuando Zarra o Marcelino. No hay cine más actual que el de Berlanga. Estremece ver hoy Plácido.

Afortunadamente, lo más probable es que ese plan quede interrumpido por la realidad.

PD: ¿Por qué es un artículo pre23-F? Dice: “necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera”. ¿Elegido por quién? Todo el mundo pensaba que Mafo era un técnico intachable y Gallardón, un político competente. Y no. Es una llamada a la providencia y la providencia es una cabrona que suele mandar regalos envenenados.

Tuve una idea para Alex de la Iglesia, pero se la ha quedado Paco León

Viernes, 1 de Junio de 2012

Hace un año escribí una cosa muy larga donde se decía:

Bien, debería decir la industria, así está el patio. Nuestra debilidad es que el producto es fácilmente replicable y poco tangible: se intercambia con facilidad en la red y, una vez intercambiado, ocupa poco. La conclusión lógica sería: no nos lo podemos quedar. Pongamos un ejemplo, en una esquina, Alex de la Iglesia y Balada Triste de Trompeta; en la otra, Pepe Pirata, webmaster de pelisatope.com. Ahora mismo las cosas suceden así. Alex de la Iglesia estrena la película el día X; tres meses después, sale en formatos y, a los nueve, la vemos por la tele de pago y, después, en la de no pago. A la semana de estrenarla, Pepe Pirata ya la tiene y comienzan los intercambios y, cuanta más gente lo haga, más rápido va. El problema de Alex de la Iglesia es que está dentro de un esquema de comercialización preinternet con ventanas de explotación extendidas en el tiempo y el espacio, y no aprovecha su ventaja: tener la película. La industria debería sustituir las ventanas de explotación por una gran puerta. El día X, la película sale al mercado, a TODO el mercado y en TODOS los formatos (del cine a la tele; bueno, por la tele esperamos un mes pero sólo uno). La explotación del producto final dejaría de ser extensiva en tiempo y espacio para ser intensiva y colaborativa. Por ejemplo, poniendo puestos de dvds y merchandishing a la salida de los cines. Todo a otros precios, claro, es absurdo pretender que una persona pague el 1% de sus ingresos por sentarse pasivamente a ver una película.

Hoy leo:

Es más que probable que Paco León marque un hito en el panorama de la industria cinematográfica en España. Por expreso deseo suyo, Carmina o revienta, su debú tras la cámara, se estrenará el próximo día 5 de julio en Internet, sin pasar previamente por las salas de cine, al mismo tiempo que se podrá comprar en formato DVD en los establecimientos comerciales. Todo a precios muy populares.

Le vaya bien o le vaya mal, el camino es por ahí.