Archivo de Mayo de 2011

Zapatero ha muerto sin conjura ni puñal

Lunes, 30 de Mayo de 2011

Cuando llegó, parecía algo nuevo. Era un proyecto político basado en conceptos líquidos, como el republicanismo cívico o la visibilidad de las minorías a través de la ampliación de derechos sociales, y alguno un poco más sólido, como la extensión del estado del bienestar sin cuestionar la estructura económico-financiera. En cambio, su muerte es vieja como la unión de las palabras fracaso y España. La muerte de Zapatero es un triple fracaso: político, social y generacional.

El último es el más obvio. En las próximas elecciones generales, se enfrentarán dos candidatos que pertencen a la generación de la transición. No estrictamente, claro, pero sí, vicariamente. Llevan 20 años ocupando cargos públicos; en ambos casos tras conseguir su plaza de funcionario: profesor titular de universidad y registrador de la propiedad. Los dos candidatos estarán arropados por un entorno (social, económico, judicial, mediático y cultural) de la misma generación que consolidará la falta de relevo y los consensos de la transición, como la amnesia histórica. La situación crea un problema demográfico que, como todos los problemas demográficos, tendrá un estallido silencioso pero muy expansivo.

El fracaso generacional se concreta en el fracaso social y éste, en el político. Y viceversa. Zapatero heredó una estructura de régimen. Tras el breve experimento democrático de UCD, más por las circunstancias que por las intenciones, Aznar había consolidado un modelo iniciado por González basado en el liderazgo vertical, la dependencia de los poderes y el clientelismo.  Ejemplos de ese modelo es el control de los medios públicos y la tutela de los privados, el establecimiento de un criterio de designación y promoción basado en la fidelidad o el uso de todas las instituciones con fines electorales (un ejemplo de hoy y otro). O las primarias. Zapatero renunció a ese modelo. Su oposición, no. Para presidir el CGPJ, el Gobierno nombró a Carlos Dívar, buen juez pero muy alejado ideológicamente del PSOE; el PP designó para la vicepresidencia a De la Rosa, consejero de Justicia de Camps.
El objetivo, seguramente ingenuo, estaba en la idea del republicanismo cívico que está más cerca de conceptos como la meritocracia como medio de promoción, la independencia de los poderes, la fortaleza de la sociedad civil (instituciones o medios) y en todo lo que cabe dentro de democracia (debate, respeto o participación). La mitad de su derrota y casi todo su fracaso se deben a la nula capacidad ofensiva de ese proyecto; el resto, su respuesta a la crisis. Rubalcaba tampoco renunciará a ese modelo de régimen y lo muestra el aborto de las primarias, más por desconfianza en el concepto que por temor al resultado.

Zapatero ha muerto; ni siquiera ha sido necesaria una conjura que lo esperase al pie de la estatua, como a César. Lo ha hecho en cuanto se ha parado y con su propia espada, como la brigada suicida de La vida de Brian. El fracaso de Zapatero es propio pero tiene consecuencias generales. Es probable que nos esperen años de miedo y encabronamiento (viene el español encabronado; ojo, el català emprenyat ha devenido en català populista) pero habrá que estar preparados para el próximo experimento democrático.

La red de nubes / La nube de redes

Jueves, 26 de Mayo de 2011

Y ocurrió que éso se descargó en medio de la calle, en medio de la realidad, en medio del sistema (operativo, claro) e instaló su red de nubes, su nube de redes. No estaba claro lo que era éso: si era un virus, un troyano, un juego, un programa o un sistema operativo; si era el pasado o el futuro. No cabía en ninguno de los cajones en los que los restos de la sociedad sólida coloca la realidad tras trocearla. Había causas pero no había porqués. No había organizaciones, objetivos, mensajes o líderes. Tampoco se ajustaba a ninguna de las olas que usaba la sociedad líquida para amalgamarse y mojar los pies de la sociedad sólida. No había licuefacción. No había iconos, eslogans, imágenes o canciones, algo para poner en una camiseta. Sólo una red de nubes, una nube de redes.

Nadie entendió que lo importante no era lo que significara o lo que proyectara, sino que había sucedido y había sucedido así. La red rodea a los intermediarios y establece conexiones directas; la red sitúa a todos los elementos en el mismo plano y los hace necesarios pero no imprescindibles. La nube es el territorio; las cosas ya no necesitan estar presentes para existir. La agenticidad no sirve; no hay un mensaje, una institución o un líder que hundir. La taxonomía, tampoco porque puede atraparse el agua y el polvo pero el aire siempre se escapa. Ni siquiera la coacción.

Tras dos semanas, éso volvió a subirse a su ftp y borró las cookies de la calle.

Próximamente, en una dimensión paralela:

red

Hoy es un día más importante que ayer

Lunes, 23 de Mayo de 2011

La CEDA (CiU, PNV, CC, PAR, PA, UPN, FAC y todos los PP que son el PP) avanza con paso firme (nadie lo dirá pero un gran acierto del PP es dejar de ser un partido nacional y saber ponerse el traje regional en cada comunidad). Los medios que la apoyan (El Mundo, ABC, La Vanguardia, El Correo, Cope u Onda Cero) comenzarán a pedir ya elecciones anticipadas. No íbamos a ser un país diferente. A la ola conservadora (que nos llega tarde porque está a punto de remitir en Alemania y Francia), se une el castigo al dirigente que estaba allí cuando estalló la crisis. También, claro, siempre tiene castigo cargarse a tu base social (sí, hay gente a la que le da igual la corrupción o la gestión de lo público, televisiones incluidas, pero no a todo el mundo). El PSOE perderá el Gobierno y la única duda es cuándo y cómo.

Pero hoy es un día más importante que ayer. Hoy es la frontera entre un recuerdo y una idea, entre el “yo estuve allí” y “nadie lo imaginaba”. Es el día en el que las diversas comisiones tienen que comenzar a establecerse como elemento permanente que cuestione y proponga para dar elementos que entren dentro del debate político. Actores transversales (un centro de estudios jurídicos, un medio de comunicación, una editorial, una red de asesorías para asociaciones cívicas, una red de centrales de compra sin intermediarios, una red de difusión cultural; incluso, una red de asoaciaciones laborales) que arropen ese otro pensamiento que, para crecer, lo primero que necesita es dejar de ser otro. Hay que dejar de estar para comenzar a ser.

El experimento ha funcionado

Domingo, 22 de Mayo de 2011

Leo en El País:

El PP acaba con 32 años de hegemonía socialista en Badalona, informa Fermín Robles. Con el 80% de los votos escrutados, el Partido Popular es la fuerza más votada en Badalona y suma 11 representantes, cuatro más que en 2007.

Y también:

La xenófoba Plataforma per Catalunya penetra en el área de Barcelona. El partido de Josep Anglada se consolida en sus feudos y obtiene representación en Hospitalet, Mataró y Cornellà. Nos lo cuentan Jesús García y Joan Foguet.

Como en otras cosas, Catalunya también ha sido la puerta de entrada del viento que llega de Europa. Todo el mundo tiene algo de responsabilidad; sobre todo, los que pensaban que nunca llegaría a pasar.

 

Leo y escribo, pienso y actúo (ni me indigno ni reacciono)

Jueves, 19 de Mayo de 2011

Desconfío de la indignación. Supongo que es porque llevo muchos años trabajando en cosas relacionadas con el deporte y es un sector donde hay mucha indignado. Hay gente que lleva la mala hostia de su casa y se pasa el partido (de fútbol o de baloncesto) gritando, discutiendo con todo el mundoo tocando un bombo; muchos de ellos, están de espaldas al juego. Desconfío aún más de la indgnación en el espacio público político. Es un sentimiento radioactivo que contamina todo lo que toca y que, en la mayoría de los casos, sale por la espita más grande, el populismo. También desconfío de la reacción. Supongo que es porque mi padre era de CNT y recuerdo una pegatina: reaccionar es reaccionario, acciona. Los movimientos de defensa de algo (el estado del bienestar, por ejemplo) suelen fracasar.  Si no contraatacan, los sitiados acaban siendo tomados, aceptando paulatinamente todos las peticiones de los sitiadores, asumiendo sus propuestas o creándose un mundo paralelo. Las posiciones defensivas son tentadoras pero hay que optar por el ataque; siempre hay que elaborar propuestas, decir sí. Si estamos rodeados, entre Numancia y Stalingrado, optemos por Stalingrado.

PD: Para que pase algo, tiene que pasar algo; los sentimientos tienen que concretarse. Sería muy obvio pedir el voto para IU pero, si en los parlamentos autonómicos hay presencia de partidos minoritarios (los que sean), se habrá establecido un campo base.

Pocos hechos

Viernes, 13 de Mayo de 2011

Tras un debate en Twitter, el director de El Mundo decidió recortar la foto de portada para que no se viera un cadáver. Es una decisión importante porque despierta dos debates. El primero sobre qué es periodismo y el segundo sobre quién lo hace.

El periodismo informa sobre los hechos que pasan. Si los hechos son desagradables o violentos, pues se informa de hechos desagradables o violentos pero el que los hechos sean desagradables o violentos no implica que haya que informar de una forma desagradable o violenta (el morbo). La imagen aséptica de un cadáver tras un suceso informa de lo que ha sucedido. Acosar a un familiar de ese cadáver no informa de lo que ha sucedido. El que haya debate sobre lo primero y no sobre lo segundo muestra el camino que sigue el periodismo: pocos hechos y muchas emociones.

El periodismo está hecho por periodistas y los periodistas informan, interpretan y, en algunos casos y con formato reconocible, opinan. Los periodistas no son policías ni jueces ni detectives ni médicos ni gobernantes ni curas ni mesias pero tampoco los jueces, detectives, médicos, gobernantes, curas o mesías son periodistas. Un oficio es algo que puede hacer alguien que ha adquirido los conocimientos necesarios no el primero que pasa por allí. A nadie se le ocurre pedir opinión sobre si el acelerador de partículas tiene que estar construido de esta o de esa otra manera. El que haya debate sobre quién hace el periodismo nos muestra otra tendencia: pocos hechos y muchas versiones.

Pocos hechos, en definitiva, que es de lo que se ocupa el periodismo.

Cuando se está en precario conviene establecer prioridades. Y, francamente, las opiniones no son ahora mismo un bien escaso. Lo que está en peligro, lo que debemos defender, es la información. Es decir, los cimientos de la prensa. Los periódicos nacieron para difundir noticias portuarias, comerciales y sociales, no para la batalla ideológica: eso llegó después. Necesitamos saber lo que hace el Gobierno, y eso nunca lo dirá ningún Gobierno; necesitamos disponer de datos fehacientes sobre la banca, las empresas, la justicia, el sistema sanitario, sobre los delincuentes que nunca pagarán su crimen y sobre los otros delincuentes, los que sólo pueden usar la violencia. Necesitamos datos. Necesitamos periodismo.

No se preocupen si un día echan en falta una opinión: tienen de sobra por ahí y, sobre todo, ya tienen ustedes la suya. Preocúpense por lo otro, por lo que nos hace realmente falta. Como decía Manuel Vázquez Montalbán, estamos rodeados. Falta por ver si este asedio acabará como Numancia o como Stalingrado.

Es de Enric González.

Capital y mercado explicado bien

Viernes, 13 de Mayo de 2011

Capital y mercado es un libro que no publicaré nunca donde se habla de cómo la crisis de 2008 creó un sistema cerrado basado en el capital que terminó con la economía de mercado y debilitó la economía occidental al impulsar formas de populismo totalitario. En La Vanguardia, Robert Skidelsky lo explica muy bien:

¿Democracia o finanzas?
Operar en corto” es una táctica muy conocida entre los entendidos financieros. Significa apostar contra un activo con dinero prestado con la expectativa de generar una ganancia cuando su valor decaiga.

Un especulador puede “operar en corto” con un gobierno tomando prestada su deuda a su precio actual, con la esperanza de venderla más tarde a un precio menor y embolsarse la diferencia. Por ejemplo: el 1 de enero del 2010, pienso que el juego pronto terminará para los griegos. Le pido prestados por seis meses a Goldman Sachs, a valor nominal, 10 millones de euros del bono del Gobierno griego con vencimiento en el 2016, que está operando a 0,91 céntimos de euro. Por esto, tengo que pagarle a Goldman Sachs el rendimiento que recibiría del bono – aproximadamente un 5% anual a ese precio, o sea, alrededor del 2,5% o 250.000 euros-durante el periodo de seis meses.

Inmediatamente vendo ese bono en el mercado, a 0,91 céntimos de euro, de modo que obtengo 9,1 millones de euros (0,91 céntimos de euro por 10 millones de euros a valor nominal). Afortunadamente, mi visión pesimista se cristaliza en mayo, cuando la magnitud plena de los problemas fiscales del país se vuelve evidente. El 30 de junio, cuando debo devolverle a Goldman Sachs los 10 millones de euros en bonos griegos con vencimiento en el 2016 a valor nominal, el bono está operando a apenas 0,72 céntimos de euro aproximadamente. De modo que entro en el mercado, compro 10 millones de euros a valor nominal a 0,72 céntimos de euro, o 7,2 millones de euros, y le devuelvo los certificados de bonos a Goldman Sachs según nuestro acuerdo.

Mi ganancia por aplicar correctamente esta visión bajista es, por lo tanto, de 1,65 millones de euros – los 9,1 millones de euros que obtuve vendiendo los bonos cuando los pedí prestados el 1 de enero, menos los 7,2 millones de euros que tuve que pagar para comprarlos el 30 de junio, menos los 250.000 euros en intereses que tuve que pagarle a Goldman Sachs por el préstamo a seis meses. Voilà,una operación “en corto” exitosa.

Por supuesto, un único vendedor en corto no puede “fabricar” el precio de un activo (a menos que sea George Soros, cuya famosa apuesta contra la libra británica en 1992 lo convirtió en un hombre multimillonario y obligó a Gran Bretaña a salir del mecanismo de tipo de cambio europeo). Pero si un grupo de especuladores deciden (correcta o incorrectamente) que la deuda de un gobierno está sobrevaluada, pueden forzar la caída de su precio, forzando así el alza de su rendimiento (la tasa de interés que el gobierno debe pagar).

Si el ataque persiste, los especuladores pueden obligar a un gobierno a entrar en cesación de pago de su deuda, a menos que encuentre la manera de financiar su empréstito por menos dinero. El fondo de rescate creado el año pasado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo para permitir que Grecia y otros países con problemas, como Irlanda y Portugal, hace exactamente eso, pero con la condición de que los países implementen programas de austeridad para eliminar sus déficits en un periodo corto.

“Eliminar el déficit” significa, en términos simples, eliminar muchos empleos, tanto en el sector público como en el privado, cuya existencia depende del déficit. Los costos económicos y humanos de una reducción del déficit en una economía débil son atroces, y los objetivos tampoco se cumplirán porque los recortes del gasto erosionarán el ingreso del gobierno conforme caiga la demanda agregada.

Así las cosas, ¿cuál es el papel de los políticos electos frente a un ataque especulativo? ¿Simplemente aceptar la voluntad del mercado y aplicar la dolorosa medicina a su pueblo? Esto sería una conclusión razonable si los mercados financieros siempre, o al menos habitualmente, valuaran los activos correctamente.

Pero no lo hacen. El colapso financiero de 2007-2009 fue el resultado de una mala valoración masiva de los activos por parte de los bancos privados y las agencias de calificación. ¿Por qué, entonces, deberíamos creer que los mercados han estado valuando correctamente el riesgo de la deuda griega, irlandesa o portuguesa?

La verdad es que estos precios se “fabricaron” mediante un comportamiento en manada. John Maynard Keynes señaló la razón hace muchos años: “la precariedad extrema de la base del conocimiento sobre la cual deben hacerse nuestras estimaciones de posibles rendimientos”. Cuando uno no sabe qué hacer, hace lo que hace la persona de al lado.

Esto no quiere decir negar que algunos gobiernos hayan estado viviendo más allá de sus posibilidades, y que operar en corto con su deuda es la manera en que los mercados financieros los obligan a hacerse cargo. Pero, al final, son sus votantes, no los mercados, los que obligan a los gobiernos a asumir responsabilidades. Cuando estos dos patrones de responsabilidad divergen, debe prevalecer el patrón popular si la democracia ha de sobrevivir.

La tensión entre democracia y finanzas está en la raíz del creciente descontento de hoy en Europa. La ira popular ante los recortes de presupuesto impuestos a instancias de los especuladores y banqueros ha derrocado a líderes en Irlanda y Portugal. Por supuesto, hay otros blancos: los inmigrantes musulmanes, las minorías étnicas, los bonos de los banqueros, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo. Los partidos nacionalistas están ganando terreno. En Finlandia, el partido antieuropeo Verdaderos Finlandeses surgió hace unas semanas de la nada hasta llegar a las orillas del poder.

Hasta ahora, nada de esto ha sacudido a la democracia, pero cuando es mucha la gente enojada por varias cosas al mismo tiempo, estamos frente a la cocción de un caldo político tóxico. El nacionalismo es la expresión clásica de la democracia fallida.

Para los políticos, lo importante no es evitar tomar decisiones duras, sino hacerlo por propia voluntad y a su propio ritmo. Cuando un gobierno electo es atacado por los mercados de bonos, es esencial que la clase política se mantenga unida.

Es natural que los políticos de la oposición quieran explotar las dificultades de un gobierno para ganar poder. Pero una crisis fiscal requiere de un autodominio político. Los partidos de la oposición deberían abstenerse de apostar políticamente contra su gobierno en un momento en que los mercados ya lo están haciendo financieramente.

En términos ideales, debería haber un acuerdo de todos los partidos por tiempo limitado sobre un plan de acción, que representaría el límite de lo que es políticamente posible. Desafortunadamente, la desunión política frente a la presión financiera siempre termina siendo mucho más nociva para la democracia y la economía que el patriotismo instintivo.

El contrato de integración ya existe

Jueves, 5 de Mayo de 2011

El estado moderno ya establece un contrato de integración. Se llama legislación. La pertenencia a una sociedad civil se mide por el cumplimiento de la ley, especialmente, las que se refieren al pago de impuestos. Se cumple y se paga, luego se recibe. Esto era reaccionario porque la izquierda defendía que uno debía recibir por su condición de ser humano y no sólo por su aportación dineraria o el mero cumplimiento de la ley. El acoso al estado ha convertido este punto de partida reaccionario en progresista ya que la derecha sostiene que no basta con cumplir la ley o pagar impuestos, sino que hay que firmar un fantasmal contrato de integración basado en las costumbres cuyo contenido nadie es capaz de exponer y que, ojo, no tiene vinculación legal alguna.

La derecha lo hace por dos razones. La primera es electoral. Este argumento pertenece a la política macho-alfa. Se trata de acciones vistosas y nada efectivas que sólo buscan espacio en los medios, movilizar grupos no afines pero que comulgan con esa idea y, cosa no difícil, arrinconar el nuevo progresismo, desmovilizando a parte de su electorado. Es, por ejemplo, la polémica sobre la cadena perpetua. No se va a hacer porque requiere un cambio constitucional muy complicado pero le sirve al bloque de la derecha para acusar al Gobierno de falta de severidad frente al delito. El lector sagaz dirá, al delito se le combate con inversión y no con golpes en el pecho. Bien visto, pero los golpes en el pecho sirven para disimular los recortes en inversión/privatización que suele hacer el bloque de la derecha.

La segunda razón es de fondo. El contrato de integración es un cuestionamiento del estado moderno. Su implantación quiere decir que la legislación es prescindible y los impuestos, intrascendentes. Quiere decir que la pertenecencia a la sociedad, ya no civil, queda establecida por atributos de manada, sumisión a la autoridad, asunción de las costumbres, ocultación de la diferencia, retirada del espacio público. Quiere decir que el pago de impuestos ya no garantiza la prestación de servicios. Y es algo que afectará a todos los ciudadanos.