Archivo de Noviembre de 2009

La trazabilidad de la información (y de la culpa)

Lunes, 30 de Noviembre de 2009

Arcadi Espada lleva un blog llamado El Mundo por dentro y por fuera, El Mundo de lao, en el que analiza el periodismo. Hoy dedica una entrada psicodramática al tratamiento del falso maltratador en la que pierde una excelente oportunidad de rescatar una buena iniciativa: la trazabilidad de la información: “El texto de la información y a su lado el blog describiendo el itinerario entre el hecho y la noticia”.

Así­ sabrí­amos cómo El Mundo transformó:

Diego reconoció en una primera declaración que habí­a pegado ocasionalmente a Aitana.

en (una información de El Mundo del sábado que es de pago)

palizas

Para pasar el domingo a la tercera persona (la culpa es muy jodida):

Diego Pastrana Vieco, el joven de 25 años al que se acusó de provocar la muerte a una niña de tres años en Tenerife, ha vivido la peor de sus pesadillas. El pasado martes fue detenido e imputado de un delito de abuso sexual y de lesiones contra la hija de su compañera sentimental.

La niña falleció dos dí­as después en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, tras sufrir varias paradas cardiorrespiratorias, y a Diego se le hundió el suelo bajo los pies. Pocos dudaron de su culpabilidad y se le atribuyeron toda clase de vejaciones hacia la pequeña a la que querí­a y cuidaba.

Porque, claro, son otros los que se han equivocado:

‘Diego, te pido disculpas por el linchamiento; he deseado tu muerte’ 

Los lectores piden perdón al joven de Tenerife

¿Por qué el periódico no publica una información diciendo que se equivocó y explicando por qué lo hizo? Porque, como siempre, no se habla de responsabilidad, sino de culpa.

PD: Arcadi Espada saca hoy un medio online llamado factual. Esperemos que aplique la trazabilidad.

Cuando huela a ceniza en mi habitación

Viernes, 27 de Noviembre de 2009

Punset suele recordar que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. El amor y el odio, a pesar de lo que digan la canciones de Antonio Vega, están en la misma región cerebral y, por eso, tantas discusiones acaban con un polvo. La indiferencia está en otra parte de la cabeza y, de allí­, es complicado volver a donde están el amor y el odio; de follar, ni hablemos. Se parece más a la canción de los Esclarecidos: qué pasará mañana, cuando el café esté amargo, cuando huela a ceniza en mi habitación; qué pasará mañana, cuando no tengas nadie a quien gritar. Sobre la indiferencia advertí­a ayer la prensa catalana. Advertí­a, no amenazaba, aunque en la meseta, ese trozo de pensamiento entre Bilbao y Cádiz, no sepamos diferenciar. Cuando nos dicen “oiga, se le ha caí­do una cosa” nos pide el cuerpo responder “¿y a tu puta madre no se le caí­do nada?”. En Italia, cuando llueve se cagan en el Gobierno; aquí­ linchamos al hombre del tiempo. Quizá con demasiada solemnidad, con conceptos de hace dos siglos (ese que en España es decimonónico y en Catalunya, noucentista) como dignidad o nación, el editorial advertí­a, llamándolo hartazgo, de la posibilidad de la indiferencia.

Catalunya siempre se ha sentido concernida por España, desde el regeneracionismo o el debate constitucional hasta la preocupación de La Vanguardia por el estancamiento del noroeste peninsular. Y, habitualmente, lo ha hecho todo con mucha prudencia. Nunca ha protestado en exceso, ni siquiera cuando ha sido provocada (Pujol, enano habla castellano o Antes alemana que catalana), haciendo de la prudencia un rasgo antropológico. Ni siquiera protestó ayer, cuando el editorial podrí­a preguntarse por qué es un problema que Catalunya tenga sí­mbolos nacionales y no lo es la realidad nacional andaluza. O por qué artí­culos idénticos en el Estatuto valenciano no han sido recurridos. Prudencia y prudencia hasta la indiferencia.

El problema es la estabilidad. Josep Maria Colomer (por ejemplo) explica en más de un libro que no fue el sentido de estado lo que ató en corto el juego táctico y las aventuras durante la transición, sino el miedo. El miedo suavizaba las reuniones porque la mierda huele; el sentido de estado, no. Miedo al enfrentamiento civil, a una nueva dictadura, a las potencias y, sobre todo, a perder el tren otra vez, a la mierda. La actual estabilidad con el ejército en la OTAN, el sistema monetario en el euro, la economí­a funcionando sola, los bancos como motos y la gente descreí­da de ideologí­as permite la aparición de folloneros, gente que saca partido con la bronca. En la transición, la gente que podí­a sacar partido con las situaciones de tensión era escasa, lo que permití­a los acuerdos, las situaciones donde todo el mundo no consigue todo lo que pretende pero sí­ buena parte y, además, en un contexto estable que le permite garantizar su botí­n.

La situación actual, donde los estados han cedido tanta soberaní­a que casi da igual lo que hagan sus gobiernos, es un caldo de cultivo para que desaparezca el miedo y predomine el follón, las aventuras, el corto plazo y la desfachatez. No es algo español; sino generalizado o gobalizado, por usar la palabra que ha hecho fortuna. A El Mundo o al PP (de la pasada legislatura) le vení­a bien el follón catalán para vender diarios y desgastar al Gobierno; el Gobierno confiaba en ir partido a partido, mientras que pululaba una tremenda desfachatez que permití­a usar a un tipo, cualquier tipo, estar a favor de la pluralidad del estado y pedir el enví­o del ejército a Barcelona durante el mismo programa de radio. Ayer, el editorial fue respondido con más follón, más aventuras, más corto plazo y mucha desfatachez. Y un punto de chulerí­a mesetaria comparando í­ndices de participación de textos legales. Cuando haya que votar la reforma de la constitución, veremos que sale.

El editorial no amenazaba ni hablaba de bronca, sino de indiferencia. Es algo que ya hemos oí­do. En un artí­culo magistral, Enric Juliana advertí­a sobre la amargura y el cabreo constituidos en entidad polí­tica. Lo más probable es que no pase nada. Que haya una cierta tensión que se diluya tras las navidades, que todo este follón se olvide (hay tantas cosas trascendentales que se han olvidades: desde la legalización del PCE a la LOAPA y, al fin y al cabo, la sentencia no afecta a la cotidianeidad como los cercaní­as) y que la nueva financiación y algún traspaso ayuden al olvido. Pero pongamos que no. Pongamos que la nueva situación provoca un divorcio entre el PSC y el PSOE, cosa no descartable, y que, para el Congreso, los partidos sin referente estatal, CiU, PSC, ERC e ICV, deciden montar una coalición propia. Este nuevo grupo, llamémosle Entesa, puede conseguir entre 20-30 diputados decisivos para la articulación de mayorí­as, ofreciendo sus votos sin sentirse concertido por España. Ni por los halagos, ni por los insultos. Ni para el proyecto, ni para la gobernabilidad. De eso hablaba el editorial, no del amor o el odio, sino de la indiferencia, de cuando el café esté amargo, de cuando huela a ceniza, de cuando ya no haya nadie a quien gritar.

Detalles í­ntimos

Miércoles, 25 de Noviembre de 2009

Leemos en elmundo.es este texto:

Es la primera vez que lo reconoce, que da detalles y que explica con pelos y señales la noche que pasó con el primer ministro italiano. La prostituta que ha hecho tambalearse a ‘Il Cavaliere’, Patricia D’Addario, cuenta por primera vez que mantuvo relaciones sexuales con Berlusconi.

Me dijo que querí­a tocarme, sentir mi piel. Me abrazó. Me asfixiaba con sus besos”. Así­, en su libro ‘Disfrute, primer ministro’ aporta detalles í­ntimos de la noche que pasó con el mandatario de 73 años en una cama que le regaló su homólogo ruso Vladimir Putin.

D’Addario, de 42 años, no oculta nada de aquella noche. “Nos besamos un número infinito de veces. Besaba hasta mis partes í­ntimas”.

Es interesante porque este diario tuvo hace años un serio conflicto sobre a quién pertenece la intimidad prostituta-cliente a cuenta del encuentro entre su director y la señora Rapú. Parece que todas putas menos la mí­a.

La prensa no se lee porque no se hace para que se lea

Martes, 24 de Noviembre de 2009

Esta es la portada del mundo:

consell

El titular no es verdad y el diario lo sabe porque tiene periodistas muy bien preparados e informados. Este Consell sustituye a otro (el Consultiu). Y ya. Pero la foto es muy poderosa para el kiosko y la tele. Y el titular leí­do en la radio, también. El diario deviene cosa audiovisual para que el periodismo y la polí­tica se masturben. Las explicaciones son un coñazo, lo mismo que leer.

El gran problema del final feliz (corolario)

Lunes, 23 de Noviembre de 2009

Leemos hoy:

Piden al Gobierno ayuda para recuperar los cuerpos de dos buceadores españoles

Familiares de la pareja española desaparecida esta semana en aguas del Mar Rojo tras naufragar la embarcación en la que viajaban solicitaron al Gobierno ayuda para recuperar los cuerpos. En su opinión, “no es imposible llegar hasta” ellos ya que la Armada dispone de medios para descender hasta los 1.200 metros por debajo del nivel del mar.

La familia de la joven valenciana desaparecida junto a su pareja el pasado jueves en aguas del Mar Rojo, tras hundirse el barco en el que se encontraban para realizar submarinismo, pidió este sábado al Gobierno central que “ponga todos los medios necesarios para recuperar los cuerpos”, en cuya búsqueda trabajan las Fuerzas Armadas egipcias.

La hermana de la desaparecida denunció que “fue una negligencia que se hundiera el barco, porque preguntaron si estaba en buen estado y les dijeron que sí­” y reclamó que las autoridades españolas “hagan la investigación pertinente para que esto no se vuelva a repetir”.

La joven señaló que “aunque la situación es complicada por la profundidad a la que creen que se encuentra el barco, no es imposible llegar hasta él” y se mostró “convencida” de que “el presidente del Gobierno, José Luis Rodrí­guez Zapatero, va a poner todos los medios necesarios para que por fin puedan llegar hasta el barco”.

En este sentido, indicó que el buque de salvamento y rescate de la Armada denominado ‘Neptuno’ “tiene un vehí­culo que puede bajar hasta en nivel entre 600 y 1.000 metros de profundidad”, mientras que “otro buque de la Armada tiene medios para bajar hasta los 1.200 metros”, niveles en los que “se supone que puede estar el barco”, dijo.

Todo es un sinsentido absoluto pero esta frase alcanza unos lí­mites que desconocí­a que existieran.

La hermana de la desaparecida denunció que “fue una negligencia que se hundiera el barco, porque preguntaron si estaba en buen estado y les dijeron que sí­” y reclamó que las autoridades españolas “hagan la investigación pertinente para que esto no se vuelva a repetir”.

Si no entiendo mal, esta persona está reclamando a las autoridades españolas que investigen todos los servicios que puedan ser usados por turistas españoles… a lo largo del mundo.

Es decir, unos tipos se van de vacaciones. Como hacemos todos, no acuden al Ministerio de Asuntos Exteriores para informarse sobre los riesgos de su destino y presentar su plan de viaje. Tampoco lo hacen, cuando llegan, ante la embajada española ni ante ningún consulado. Tampoco, seguro, porque nadie lo hemos hecho, contratan seguros de repatriación de cadáveres ni, a la hora de contratar el servicio, se informan ante las autoridades locales o el consulado. Es decir que, como todo el mundo, han hecho lo que les ha dado la gana y, cuando las cosas salen mal, no solicitan ayuda, sino que exigen todos los recursos del estado para subsanar su irresponsabilidad.

Es el problema de que las ví­ctimas se hayan convertido en un actor.

El problema que puede crear este problema es que la sociedad se pregunte por qué tiene que dedicar tanto dinero a subsanar irresponsabilidades ajenas y comience a extenderse un cierto malestar sobre su actitud que acabe concretándose en la desafección de los servicios públicos.

PD: Yo lo estoy; harto de esta gente, digo.

Pudor socialdemócrata

Lunes, 23 de Noviembre de 2009

Leo está información de agencia:

Aterriza en Vigo avión que trae a marineros del ‘Alakrana’ de vuelta a casa

El avión que trae de vuelta a casa a los ocho tripulantes gallegos del atunero ‘Alakrana’ ha aterrizado en el aeropuerto de Peinador a las 11.40 horas de esta mañana procedente de la base de Torrejón. (…) Además de familiares, los ocho marineros del ‘Alakrana’ fueron recibidos en el aeropuerto vigués por el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo.

Escribí­ el viernes:

Llegó el final feliz, aunque con poca escenografí­a. El Gobierno podrí­a aprovechar el momento y viajar con las familias a las islas para hacerse una foto con el reencuentro de paisaje. Lo hemos visto tantas veces (en cada edición de GH u OT, por ejemplo). Pero no. Ni Chacón ni De la Vega poseen esa capacidad posmoderna para la puesta en escena sin complejos ni tampoco disponen de los los asesores de Esperanza Aguirre. Ellas se habrí­an cambiado de calcetines. O quizá es pudor socialdemócrata o protocatólico. Vaya usted a saber.

Parece ser que es pudor socialdemócrata.

El gran problema del final feliz II

Viernes, 20 de Noviembre de 2009

Llegó el final feliz, aunque con poca escenografí­a. El Gobierno podrí­a aprovechar el momento y viajar con las familias a las islas para hacerse una foto con el reencuentro de paisaje. Lo hemos visto tantas veces (en cada edición de GH u OT, por ejemplo). Pero no. Ni Chacón ni De la Vega poseen esa capacidad posmoderna para la puesta en escena sin complejos ni tampoco disponen de los los asesores de Esperanza Aguirre. Ellas se habrí­an cambiado de calcetines. O quizá es pudor socialdemócrata o protocatólico. Vaya usted a saber. El PP, a pesar de que no hay foto, acelera y se pasa de frenada. Cuando los pasos de la procesión barroca vuelvan a las iglesias, alguien deberí­a pensar cómo se nos ha podido olvidar qué coño hacer en un secuestro.
El problema, decí­a, es la irrupción de un nuevo actor: la ví­ctima. Vamos a matizarlo (o a intentarlo).

Pongamos un secuestro de Eta, uno cualquiera de los 80. Por su parte, hay peticiones económicas y peticiones polí­ticas, en diferente medida según la ví­ctima, y puede elegir entre liberar, resistir o asesinar. Las opciones del Gobierno son resistir y buscar la liberación incluso poniendo en peligro la vida del secuestrado, resistir y buscar la liberación sin poner en peligro la vida del secuestrado, resistir y no ceder en nada, resistir y hacer algún gesto suave como facilitar a la familia el pago de las peticiones económicas mediante los servicios de inteligencia, puede hacer pequeñas concesiones forzando la legalidad como acercar presos o buscar interlocuciones pero nunca llegando a considerar las peticiones polí­ticas o puede hacer grandes concesiones como pagar el rescate y admitir la consideración de las peticiones polí­ticas.

Ambos actores (perdón por ponerlos a nivel) están condicionados por sus respectivas bases. El universo Batasuna, en un caso; la sociedad española, en el otro. El primero tiene tres niveles: militantes de Eta, militantes de Batasuna y, por último, simpatizantes y votantes de Batasuna. La base del Gobierno es la sociedad y ésta tiene un montón de divisiones pero, para no liarnos (más) vamos a dividirla en tres: prensa, poderes fácticos y resto de la sociedad (activa).

Ambos actores tienen un objetivo común a todas las estructuras sociales (perdón por el marxismo): la supervivencia. Para toda estructura, esto se logra dando gratificaciones (simbólicas o reales) y pidiendo sacrificios (simbólicos o reales) a la base social, es decir, cohesionando. La principal gratificación (ya sé que es todo más complejo) es la pertenencia al grupo. La banda tiene la ventaja (o desventaja) de que se puede ahorrar la mayorí­a de gratificaciones reales porque la gratificación final será la hostia. El Gobierno, no; tiene que ofrecer servicios públicos, entre los que está (hasta que se privatice del todo) la protección de sus ciudadanos.

La opción de estabilidad para la banda es resistir hasta que se satisfagan todas sus peticiones pero sin asesinar. La opción de estabilidad para el Gobierno es resistir y no ceder en nada. Así­ nos podrí­amos quedar pero ambos actores tienen opciones de, moviendo un poco su ficha, conseguir opciones estables que mejoren su mensaje a la base. La banda puede liberar tras conseguir las peticiones económicas, algo que garantizarí­a su supervivencia, o alguna concesión suave que le proporcione legitimación como una promesa de interlocución o, simplemente, estar en el debate y que se hable de ella como hemos hecho aquí­. El mensaje a la base es que se ha andado un paso más hacia el futuro idí­lico. El Gobierno, que tiene entre sus servicios la protección de los ciudadanos, puede facilitar el pago de las peticiones económicas para permitir la liberación y hacer alguna concesión suave. El mensaje a la base es que se cuida de los ciudadanos pero sin plantearse forzar la legalidad colectiva. En ambos casos, predomina el grupo sobre el individuo. Los casos siempre son individuales pero individualizados. Es decir, se come a la carta, no hay menú, pero cada plato está servido de una manera única.
Los dos actores experimentan tensiones internas y externas para moverse hacia otras opciones. En todo grupo, sigamos simplificando, hay duros que lo arreglan todo en dos patadas y blandos que se ahogan en un vaso de agua. La banda puede estar tentada de cumplir sus amenazas de matar si no se aceptan todas sus peticiones y el Gobierno, de no ceder nada o, incluso, intentar la liberación incluso poniendo en peligro la vida del secuestrado. Habitualmente, este tipo de opciones ponen en peligro la cohesión interna, sobre todo, de la base menos convencida. Por ejemplo, las crisis de Eta han llegado tras demostraciones de fuerza como el atentado de la caferí­a Rolando, Hipercor o, el caso más conocido, Miguel Ángel Blanco. En el caso del Gobierno, las opciones duras como la pena de muerte o la guerra sucia, cohesionan la oposición interna y dan una ví­a de legitimidad a la banda. Las opciones blandas de cesión total suelen deslegitimar al actor, salvo que se ofrezca un premio mayor o acompañe la escenografí­a. Es decir, una banda puede dejar las armas cuando el fin de la violencia es reconocido por su base como un premio mayor que los objetivos polí­ticos pero si el heredero polí­tico de la banda no logra cuotas de poder, su base se disolverá. Y un ejemplo de escenografí­a: Reagan pudo ceder en la crisis de los rehenes que habí­a debilitado a Carter porque tení­a fama de duro y, además, contaba con cuatro años para que se olvidara todo.

También, ambos actores pueden presionar a la base del contrario. Durante años, la táctica de Eta fue presionar a la parte dura de la base gubernamental para provocar una espiral de acción-represión-acción; después, pasó a la idea de que la acumulación de violencia forzarí­a la negociación e, incluso, una postura favorable en dicha negociación. Sin éxito en ambas. Sí­ lo ha tenido en el entrismo practicado en grupos sociales ecologistas, feministas o gastronómicos. También, tras el fracaso de la amenaza de la guerra sucia, lo ha tenido el Gobierno en su estrategia de debilitar la base forzando a los simpatizantes a elegir entre la desvinculación y la militancia con procesos al llamado entorno de Batasuna donde incluso ha recibido quien pasaba por allí­ (como la fundación Zumalabe, cuyo logo pueden ver en este blog). í‰sa es también la idea de la ley de partidos.

Todo el juego anterior se basa en dos actores, cada uno con su base, pero dos. Esta situación ha cambiado.

Tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, (los familiares de) las ví­ctimas (del terrorismo de eta), organizadas para la gestión de ayuda estatal y, en ocasiones (lazo azul), como actor civil, se convirtieron en sujeto polí­tico gracias a la legitimación del periodismo y la polí­tica que quizá confundió desagravio con exhaltación. No era algo nuevo en el panorma polí­tico. Lenin (y antes, San Pablo) conocí­a el valor de la emotividad para la propaganda y las organizaciones de lo que Hobsbawn llama la era de las catástrofes, años 30 y 40, abusaron de la figura del mártir. En el caso español, el proceso de la instalación de la emotividad de las ví­ctimas en la parte central del discurso contó con la ayuda del gusto posmoderno por la historia humana frente a la información contextualizada, del ejemplo americano trasladado, no en los medios, sino en la ficción audiovisual y, por último, del escaso pudor por parte del bloque de la derecha, polí­tico y periodí­stico, en el uso de cualquier arma en el debate polí­tico. Por ejemplo, en las elecciones autonómicas vascas de 2001.

Poco después, el bloque de la derecha sintió que este arma se le volví­a en contra en el proceso que precedió a su derrota electoral de 2004. No pensó (sigue sin hacerlo y, desde entonces busca desastres análogos ) que la derrota habí­a venido por la gestión del desastre, sino por el desastre en sí­ que, habitualmente, era explicado por algún afectado en lugar de por algún conocedor del tema. Instalada como actor polí­tico, consecuentemente, la ví­ctima reclamó su derecho a hacer polí­tica, a participar en el debate sobre las decisiones, como otros actores (la prensa, las organizaciones sociales). No hará falta describir cómo los familiares de asesinados no sólo piden reformas legislativas, sino que exigen participar en ellas. Tampoco cómo el bien común (el fin del terrorismo) se condicionaba a la emoción de un colectivo no elegido y no responsable.

Esta situación crea una distorsión en la polí­tica porque la legitimidad de la historia humana gana el pulso a la frí­a legitimidad legal. La discrecionalidad emotiva se impone a la racionalidad legal. Planteada de nuevo la situación del secuestro, la distorsión se concreta en la presencia de un nuevo actor, la ví­ctima, con su relato emotivo a cuestas, ineludible para la prensa y la polí­tica porque la han incorporado a sus rutinas (vamos a cometer la ingenuidad de que creer que nadie quiere usar su relato emotivo para desgastar al Gobierno). La ví­ctima se ha desgajado de la base social del actor Gobierno con sus propios intereses: la liberación a toda costa. Al actor ví­ctima, lógicamente, no le importa la seguridad colectiva, ni la legitimidad institucional, que son los valores supremos para el actor Gobierno porque en ellos se basa su supervivencia. No le importa porque no le tienen que importar; son particulares sometidos, además, a una gran presión. El problema es el proceso que les ha convertido en actor polí­tico que no será fácil deshacer. Es más, no se puede; todo proceso evoluciona siempre.
Una vez que hemos conseguido el final feliz a ver si arreglamos la historia.

Yo no sé contar lo que pasa en la realidad

Jueves, 19 de Noviembre de 2009

Después de mucho pensar la entrada 1001, decidí­ no escribir nada.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=KTbHbSXD_Kw[/youtube]

PD: Gracias

1.000

Martes, 17 de Noviembre de 2009

Seguro que a la mayorí­a les da igual pero esta es la entrada número 1.000. La mayorí­a son repeticiones de cuatro o cinco ideas o cosicas que leo en la prensa.

Aquí­ estoy celebrándolo con mi hijo y con Gonzalo, mi mejor amigo y lector fiel de esta cosa.
gonzalo

Mamá, me han apuñalado

Martes, 17 de Noviembre de 2009

Ya es mala suerte que el dí­a en que Mariano Rajoy es anunciado por el ABC:

rajoy

La noticia más visitada sea esta:

rajoy

Si es que cuando la cosa se cruza…