Archivo de Febrero de 2009

La mala Rosa

Viernes, 27 de Febrero de 2009

Hay un refrán sobre dar pan a perro ajeno y otros sobre alimentar serpientes y otro, que no viene al caso (o sí­), que viene a decir se tapaba marijuela y se dejaba el culo fuera. La Razón, a dos dí­as de dos elecciones autonómicas, nos advierte sobre la mandrágora crecida a sus pies, la UPD de Rosa Dí­ez. En una página nos advierte que son quemacuras, laicos, abortistas y, sí­ coño, rojillos. El collejón viene en el destacado.

diez 

Por si no lo han leí­do bien:

batasuna

Ahora nos enteramos de la ‘evolución’ de Dí­ez, proceso catalizado siempre por la pérdida de puestos relevantes. Las elecciones gallegas van a ir de un pelo. Y puede que el pelo se quede en esta gatera. Son cosas de perros, serpientes y marijuelas; por cerrar la entrada.

Garzón es radioactivo

Viernes, 27 de Febrero de 2009

Garzón no es de aquí­ ni de allí­; Garzón es radioactivo:

La radioctividad es una propiedad de los isótopos que son “inestables”. Es decir que se mantienen en un estado excitado en sus capas electrónicas o nucleares, con lo que para alcanzar su estado fundamental deben perder energí­a. Lo hacen en emisiones electromagnéticas o en emisiones de partí­culas con una determinada energí­a cinética. Esto se produce variando la energí­a de sus electrones (emitiendo rayos X), sus nucleones (rayo gamma) o variando el isótopo (al emitir desde el núcleo electrones, positrones, neutrones, protones o partí­culas más pesadas), y en varios pasos sucesivos, con lo que un isótopo pesado puede terminar convirtiéndose en uno mucho más ligero, como el Uranio que con el transcurrir de los siglos acaba convirtiéndose en plomo.

La radioctividad se usa para la obtención de energí­a, usada en medicina (radioterapia y radiodiagnóstico) y en aplicaciones industriales (medidas de espesores y densidades entre otras).

Hay poco más que decir, salvo que no se deben hacer experimentos con materiales radioactivos en casa y que es absurdo creerse capaz de dominarlos. Y que, para que produzca energí­a utilizable, el material radioactivo necesita tratarse necesita una central; es decir, las pocas veces que el trabajo de Garzón ha servido para algo útil, en Latinoamérica por ejemplo, su desmedida e inestable energí­a ha sido encauzada por jueces locales.

Si yo fuera del PP, no querrí­a que el caso saliera del juzgado de Garzón.

PD: Hoy leemos:

Rajoy: “Garzón es socialista”.

Ayer, nos recuerda Nacho Escolar, leí­amos: 

“Garzón es motivo de orgullo de la ciudadaní­a […], tan honrado y pertinaz como el legendario John Sirica (juez principal del Watergate)”.

“Prí­ncipe de la Magistratura (…) diestra arma justiciera, que dibuja en la pizarra de la historia uno de los más memorables guiones torcidos de Dios”.

Pedro J. Ramí­rez, “El Mundo en mis manos” (autobiografí­a, 1991)”.

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“No hay nadie que se crea que un juez de la Audiencia Nacional actúe al dictado del Gobierno (…) Estas protestas, además de graves, son gratuitas”.

Jaime Mayor Oreja, 23 de noviembre de 1999.

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“No es admisible que se hable de politización de la justicia y de instrumentalización polí­tica de la justicia, serí­a muy correcto que el PSOE dejara de hacer responsable a los demás de sus problemas” (…) El PSOE pone “en grave peligro y deterioro las instituciones españolas básicas”.

Rodrigo Rato, 20 de noviembre de 1999.

Y añado.

El Mundo se sube el faldón (o se lo baja)

Jueves, 26 de Febrero de 2009

En la prensa deportiva, la cosa suele hacerse de la siguiente manera. Un agente quiere mejorar el contrato (presente o futuro) de un pupilo suyo y lanza el rumor de que hay varios equipos interesados en él. Los medios, yo trabajé en prensa deportiva muchos años, recogen el rumor sin comprobarlo porque es un titular que siempre es interesante: Manchester y Milan, tras Fulano; Fulano, en la agenda del Liverpool. ¿Es periodismo basura? Puede decirse pero serí­a como decir que los diálogos de una pelí­cula porno no están bien construidos. En la prensa esotérica, de la que soy gran aficionado, también hay rutinas para hacer más interesantes las informaciones como mezclar datos inconexos para crear la duda o finalizar soltando preguntas con el mismo fin. La tarde en la que fue avistado el ovni, el coronel no fue a cenar; ¿sólo casualidad? ¿Es periodismo basura? Puede, también, pero serí­a como decir que hay pelí­culas porno en las que hay saltos de eje. Sí­, también soy aficionado al porno. El periodismo basura es cuando esas rutinas pasan a la prensa a la que se presupone un nivel. Por ejemplo, hoy titula El Mundo:

Narcí­s Serra y la cúpula de Caixa Catalunya ganaron un 40% más mientras batí­an el récord de morosidad

Que es como la cena del coronel el dí­a en que fue avistado el ovni. ¿Se han llevado el dinero?, ¿han descapitalizado la empresa?, ¿hay ilegalidades o irregularidades en esos créditos?

Pero El Mundo nos ofrece otro ejemplo de periodismo basura aún mayor:

Leemos en un faldón de portada el siguiente texto de Marí­a Peral:

mendez 

A pesar de los entrecomillados, no se cita a nadie. Sin embargo, la situación de la noticia, faldón en portada, nos hace suponer que dentro encontraremos más. Pues, no.

mendez

Es otro faldón que viene a decir lo mismo; no hay nada más. Se trata de una información con la misma base de “Manchester y Milan, tras Fulano; Fulano, en la agenda del Liverpool”, aunque su objetivo no es subir el precio de nada, sino ser leí­do en los resúmenes de prensa que se hagan, servir de base a los tertulianos del bloque de la derecha y, en fin, dar la sensación de que hay una conspiración contra el PP.

El texto es el siguiente:

La forma en la que Garzón está utilizando el secreto sumarial en el proceso sobre la presunta corrupción del PP y el «goteo» de cargos populares cuya implicación sugiere el juez, amagando continuamente pero sin terminar de elevar el caso a los órganos judiciales que pudieran ser competentes, está causando un «fuerte malestar» en la Fiscalí­a Anticorrupción. Fuentes de esta institución no ocultan su irritación por las «formas arbitrarias» del juez en el manejo del secreto sumarial y la utilización que pretende hacer de la Fiscalí­a para que se pronuncie «precipitadamente» sobre los aforados justo en la recta final de las elecciones vascas y gallegas.

Entre los fiscales no está gustando en absoluto esa especie de «secreto sumarial de quita y pon» del que se está valiendo el juez Baltasar Garzón para extender la sospecha sobre indeterminados cargos del PP, un secreto sumarial que, al mismo tiempo, impide que el Ministerio Público pueda explicar el fundamento de la posición que está manteniendo en el proceso. Dicho de otra forma, Anticorrupción no puede difundir el contenido de los informes que le pide el juez porque la Fiscalí­a está sometida al secreto sumarial, pero el juez lo levanta cada vez que le parece para «asomar la patita», primero con aforados ante los tribunales superiores de Madrid y Valencia, y ahora con aforados ante el Supremo.

«No nos parece correcta la forma de llevar el caso», afirman fuentes fiscales, que aseguran que en Anticorrupción existe un «fuerte malestar» por la «forma arbitraria» de manejar el secreto de las actuaciones por parte de Garzón.

El instructor ha pedido en varias ocasiones al Ministerio Público un pronunciamiento sobre la eventual responsabilidad penal de personas aforadas a los efectos de inhibirse. La primera vez fue el 12 de febrero, justo un dí­a antes del comienzo de la campaña electoral en Galicia y Paí­s Vasco. La última, ayer, cuando dio a la Fiscalí­a 48 horas para informar sobre «un nuevo caso de aforamiento» que justificarí­a la elevación de una exposición razonada al Tribunal Supremo.

«¿Hay que hacer esto a punto de las elecciones?», protestan las fuentes consultadas, que afirman no sentirse vinculadas «por un plazo que la ley no establece». «Si el juez va a hacer la exposición, que la haga de una vez. Pero que no transfiera a la Fiscalí­a la responsabilidad de pronunciarse precipitadamente, justo 24 horas antes del dí­a de reflexión electoral y sin tiempo para haber estudiado debidamente las cosas», sostienen.

«No entendemos que el instructor nos dé un plazo perentorio que la ley no prevé y que nos obligue a pronunciarnos sin la suficiente reflexión sobre cuestiones tan relevantes como la existencia de indicios penales contra personas aforadas», añaden. Anticorrupción no quiere «opinar apresuradamente» con el riesgo de que después la Fiscalí­a del Tribunal que, en su caso, resulte competente «vea que las cosas son de otra manera y quedemos desautorizados».

Obsérvese que se pasa de Fuentes de esta institución [Fiscalí­a Anticorrupción] a la metonimia completa “Anticorrupción no quiere” y, en el titular, la metonimia es superlativa:

‘Fuerte malestar’ en la Fiscalí­a por las ‘formas arbitrarias’ de Garzón [portada]

Malestar de los fiscales con la forma de llevar el caso [interior]

¿Toda la Fiscalí­a Anticorrupción?, ¿todos los fiscales de España? Lo importantes es crear la noticia, no la información. Un bajada de faldones; o subida.

PD: En el mismo periódico, encontramos este prodigio cuántico:

lass

El pie de foto dice: Benayoun remata de cabeza ante la oposición de Lass.

Lass es el señor negro que se eleva sobre el tipo que se flexiona para dejar pasar el balón y, por lo que vemos de su camiseta, es Riera. Benayoun es el señor que salta solo y que, un segundo después, comenzará a correr porque ha marcado un gol. ¿Oposición? Seguro que la fí­sica cuántica nos lo explica.

El Mundo crea escuela

Jueves, 26 de Febrero de 2009

Hace semanas, El Mundo abrí­a con la noticia de la cacerí­a de Barmejo-Garzón. Para darle más verosimilitud, juntaba dos fotos de ambos cazando. Hoy, Público sigue esa escuela y, para ilustar la noticia:

El ‘número dos’ del Poder Judicial fue a ver a Camps el dí­a que atacó a Garzón

Tira de una foto de archivo.

camps

Punset nos podrí­a explicar cómo una imagen, aunque sea de archivo, sostiene al texto y ya nos vale como prueba. Es una de las bases de la propaganda.

PD: Yo creo que es la noticia más grave de las últimas semanas. Pero creo que solo lo creo yo.

Otra recusación

Jueves, 26 de Febrero de 2009

Leemos en El Paí­s.

Dos agentes con licencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) y tres futbolistas han sido detenidos en el curso de una operación policial en la que han sido arrestadas 11 personas y ha sido decomisado un alijo de 600 kilos de cocaí­na en Madrid, según fuentes policiales. […]

La investigación ha estado tutelada desde el inicio por el juez Baltasar Garzón y la Fiscalí­a Antidroga. El supuesto lí­der de este grupo, Zoran Matijevic, de origen serbio, pero de nacionalidad francesa, fue manager del Niza y en la actualidad ejerce como agente de la FIFA, dedicado a la contratación de futbolistas. Según las fuentes informantes, aprovechaba sus continuos viajes a Suramérica para hacer contactos y supuestamente coordinar operaciones de transporte de cocaí­na a Europa.

Matijevic se apoyaba para estas gestiones en personas también relacionadas con el mundo del fútbol, como su presunto hombre de confianza Pedrag Stankovic, ex jugador del Hércules, del Badajoz y del Estrella Roja de Belgrado.

Que suponemos que recusarán inmediatamente a Garzón porque todo el mundo sabe que es del Barí§a.

Cambiar el concepto

Miércoles, 25 de Febrero de 2009

La explicación de la crisis de los medios aparece hoy en el último párrafo de una noticia situada en la sección de TV de La Razón.

“Lo que queremos es cambiar el concepto de la comunicación y que el medio deje de ser el centro. El mundo de los medios está cambiando y todo tiene que empezar a girar en torno al consumidor”

Lo dice Artur Sales, fundador de Adagreed, una página web que ofrece puntos canjeables por productos y servicios con sólo ver unos anuncios y puntuarlos. Hay que dar algunos datos (edad, sexo, lugar de residencia y estado civil), se recibe la publicidad que más se ajuste a su perfil y, después de tragarse los anuncios, se reciben premios como saldo para el móvil o descargas legales.

Seguramente que no sea esta la manera adecuada y se necesite afinar más. Pero el problema para los medios está en el cambio de concepto: el medio ya no es el centro, es decir, el intermediario, es decir, el que cobra.

¿Es tan normal que Alemania esté llena de alemanes?

Miércoles, 18 de Febrero de 2009

Punset ha explicado muchas veces los mecanismos por los que ‘recolocamos’ el pensamiento. Usamos la historia (personal y colectiva) no para explicar el presente, sino para justificarlo, destacando unas cosas y minimizando otras para establecer una lí­nea que nos lleve al hoy y lo haga entendible y, si tenemos un poco de cara, inevitable. También buscamos la permanencia y tendemos a considerar que lo que hoy es durará siempre, desde las actuales composiciones familiares que nos rodean (cómo se van a separar mis padres) a las actuales confesiones religiosas (cómo va a desaparecer el catolicismo o el islamismo). La vida de cada uno y la colectiva que compartimos todos nos deberí­a hacer asumir que el presente pudo ser otro muy distinto y que no se sabe cuándo acabará lo que hay hoy ni a dónde nos llevará pero, claro, tal cosa, significa prescindir de las certezas, lo que conlleva una carga de estrés que, también Punset, explica cómo dificulta el desarrollo de la mente y el del cuerpo en los niños y, en los adultos, reduce el tiempo y la calidad de la vida, sobre todo, de la vida sexual.

Así­, por ejemplo, damos por hecho que es normal que existan los paí­ses que hoy existen y que éstos tengan poblaciones homogéneas. Es decir, consideramos normal que existan Alemania, Polonia, Grecia o Turquí­a, que estén llenas (sólo) de alemanes, polacos, griegos y que no haya alemanes, polacos, griegos o turcos repartidos por otros paí­ses. Y no es así­. El estado-nación, la unión del concepto estado, ente administrativo que recauda impuestos, ofrece servicios y está sometido a diferentes controles internos y externos con el concepto de población homogéna que comparte ciertas caracterí­sticas étnicas y culturales (religión o lengua) y que posee una cierta identidad colectiva, sobre todo, respecto a otros. Hasta el XVIII-XIX, la historia de Europa, y no digamos la del mundo, se basaba bien en concepto de dominios feudales, bien en el de Imperio que solí­a ser una jerarquí­a de dominios feudales. En el sistema feudal o imperial, un grupo (reducido y más bien homogéneo) de señores dominaba a y un grupo (amplio y más bien heterogéneo) de vasallos. Los segundos diferí­an en su condición y riqueza (que no siempre iban juntos) y, también, en su grupo cultural, religioso o étnico. Los pactos del poder religioso con el poder polí­tico-militar comenzaron (con las guerras de religión y las persecuciones) la homogeneización culminada con la extensión en el siglo XX del estado-nación. Es decir, que existan Alemania, Polonia, Grecia o Turquí­a, que estén llenas (sólo) de alemanes, polacos, griegos y que no haya alemanes, polacos, griegos o turcos repartidos por otros paí­ses es algo que ha costado millones de muertos, pero muchos, a lo largo de varios siglos.

Hace algunos meses leí­ La Guerra del mundo del historiador Niall Ferguson, donde se recorre la violencia colectiva del siglo XX, guerras, genocidios, persecuciones, migraciones, violaciones, bombardeos, pogromos, hambrunas y demás. En su crí­tica de El Cultural, Juan Avilés dijo que “resulta incompleta la discusión sobre los factores que condujeron a tales atrocidades”. Es una apreciación correcta pero esa’discusión incompleta’ es la que hace interesante al libro. Ferguson prioriza el odio religioso-étnico por encima de factores económicos, sociales o culturales; para ser más exactos, analiza esos factores económicos, sociales o culturales desde el punto de vista del odio religioso-étnico explicando desde la composición religiosa de las clases sociales a la extensión de teorí­as raciales y su reflejo en la legislación. Por ejemplo, desde finales del XIX, los gobiernos de Europa Central promulgaron leyes anti-judí­as que iban desde la prohibición de acceder al ejército, una de las principales instituciones socializadoras, a la discriminación en el acceso al funcionariado, otra institución socializadora y de ascenso social. Ferguson va saltando por situaciones de violencia poco conocidas situadas fuera de las guerras mundiales que nos hacen más entendibles los estallidos del 14 y, sobre todo, el del 39. También, las anteriores y posteriores. En Turquí­a, además del genocidio armenio,  los pogromos contra los cristianos obligaron a un éxodo masivo al continente. En Alemania, además del genocidio nazi, el avance del ejército soviético por el este provocó un éxodo masivo de personas de etnia-lengua-cultura germánica instaladas fuera de Alemania hacia sus fronteras. La creación de todos los estados-nación tiene que ver con la violencia (explí­cita o no) homogeneizadora pero es posible que el caso más claro sea el estado de Israel.

El éxodo masivo (de personas de religión judí­a pero de diferentes etnia-lengua-cultura) hacia Palestina (en las condiciones que se produjo) sólo se puede comprender por el impacto del holocausto. La persecución habí­a unido (la evolución se ve en algunos ejemplos del libro de Ferguson) en el hecho religioso a personas de diferentes etnia-lengua-cultura que, antes de la guerra, más que judí­as, se sentí­an alemanas, polacas, italianas, francesas o griegas. El componente de resistencia (aquéllo-no-nos-va-pasar-más) del recuerdo de holocausto, revivido en el fantasma del antisemitismo, produce un estado permanente de combate que ha permitido a Israel sobrevivir en un entorno manifiestamente hostil pero también una hipersensibilidad a las provocaciones y una hiperactividad bélica incomprensibles para occidente. La priorización del hecho religioso como cohesionador y la importancia de la tierra (clave en un sitio en el que no hay fronteras reconocidas) produce actuaciones habituales en el XIX pero insólitas en la segunda parte del siglo XX como las destrucciones de ciudades y pueblos árabes y su sustitución por nuevas edificaciones y la colonización de territorios.

Los paí­ses que hoy conocemos se hicieron así­, con actos de violencia explí­cita o implí­cita, dando como resultado una estabilidad fronteriza sólo perturbada en las últimas décadas por las consecuencias de la caí­da del muro. Las fronteras podrí­an haber quedado sido de otra manera; Laponia o Valonia podrí­an ser independientes; Chequia podrí­a no existir porque Bohemia podrí­a ser independiente o formar parte de Alemania, lo mismo que Austria. Pero las cosas han acabado así­. En cambio, en Oriente Medio, aún estamos en el XIX. Hay una franja de tierra que era Palestina, es Israel y puede seguir siendo Israel o volver a ser Palestina u otra cosa que no nos imaginamos. Israel es el único estado del mundo que no puede perder un conflicto porque significarí­a su desaparición fí­sica y los palestinos tampoco pueden irse porque serí­a perder y también significarí­a su desaparición. Los pueblos también desaparecen. Es una guerra del siglo XIX, o de la primera parte del XX, en el XXI. Es una guerra de nacimiento de estado-nación o, mejor, dicho, estado-religión. Por éso no la entendemos. Ni la entenderemos hasta que se acabe y este tipo de guerras acaban cuando uno gana.

Excepciones

Lunes, 16 de Febrero de 2009

Leemos:

El ministro italiano para la Simplificación Legislativa, Roberto Calderoli, apuesta por la castración quirúrgica de los violadores de menores de edad, según afirma en una entrevista que publica el diario turinés “La Stampa”.

“Quizá sin llegar a la pena de muerte, pero a veces me planteo que quizá la castración quí­mica sea insuficiente”, añade Calderoli, miembro de la Liga Norte.

“Cuando la ví­ctima de la violencia es una niña de 14 años, creo que la castración quí­mica es poco. Cuando uno llega a violar a un niño, quizá no queda otra cosa que la castración quirúrgica. Ante ciertos casos no consigo pensar en la rehabilitación. La sociedad debe defenderse”, asegura.

Salvo que sean sacerdotes, claro, no somos comunistas. Le faltó añadir.
PD: Ojo, ministro italiano para la Simplificación Legislativa. Es una anticipación posmoderna; leyes simples para catarsis televisivas.

¿Qué problema hay con la memoria? Tres viviendas en Barcelona y la casa de Badalona

Domingo, 15 de Febrero de 2009

Publica El Paí­s un reportaje de Tereixa Constela que arranca así­:

Margarita Xirgu era un icono del teatro, un meteorito que horadó el casticismo de las tablas con su apuesta por la vanguardia europea. Para media España, un sí­mbolo del compromiso de una generación de artistas de entreguerras. Para la otra media, una roja con un pasado que expiar. El expediente de la actriz es uno de los 36.018 resueltos hasta noviembre de 1941 por los 18 tribunales regionales de responsabilidades polí­ticas, creados para castigar a los perdedores de la Guerra Civil por su ideologí­a, a golpe de multas e incautaciones.

[…]

Por tales “hechos graves”, el Tribunal Regional de Responsabilidades Polí­ticas de Barcelona le confiscó todos sus bienes en 1941, la inhabilitó para ocupar cargos “de toda clase” a perpetuidad y la condenó al destierro, también perpetuo. Entre las propiedades incautadas se incluí­an tres viviendas en Barcelona y la casa de Badalona, donde Azaña se habí­a alojado tras su retención en el puerto barcelonés en 1934, y por la que también habí­an pasado Federico Garcí­a Lorca y Jacinto Benavente.

La redacción inicial de la Ley de Memoria Histórica querí­a anular, o abrir la puerta a la anulación, de las resoluciones dictadas por los tribunales de excepción creados por el franquismo. El objetivo era limpiar la memoria de los vencidos, quitar la inhabilitación, el destierro o la palabra “traición” pero ¿y las tres viviendas en Barcelona y la casa de Badalona? Las cuatro fueron devueltas a Xirgu pero ¿qué pasó con el resto? En la clase propietaria creada tras la guerra están los pilares del olvido.

Ejercicio de estilo con trampilla

Jueves, 12 de Febrero de 2009

Pongamos que esta es una entrevista a José Blanco.

¿Escuchó usted ayer las razones de Mariano Rajoy? ¿Nos las podrí­a comentar; señor Blanco?

-Escuché al presidente del PP. Lo de las razones… ya es una ironí­a por su parte, ¿no?

-¿Qué le parecieron las explicaciones que dio a los periodistas el señor Rajoy?

-Bueno, mire; pongamos las cosas en su punto. En el PP, en este momento, existe, todos los ciudadanos lo pueden comprobar claramente, una situación de grave descomposición polí­tica, la cual ha tenido un punto muy álgido en el escándalo de las adjudicaciones. Pongamos las cosas en su punto y, antes de hablar de cualquier otra circunstancia, yo quiero establecer que la responsabilidad máxima en esa situacion corresponde al presidente del PP, Mariano Rajoy. í‰l es el responsable de la situación.

-¿Cree usted en la conspiración a la que se refirió ayer el señor Rajoy?

-Yo no creo en ella. Yo lo que creo es que, en todo caso, de haber algo, hay un pulso al PP. Es decir, hay un chantaje… hay un chantaje al PP. Puede haber, incluso, un chantaje al presidente del PP. Entonces, lo que tiene que explicar el presidente del PP es por qué: por qué puede ser chantajeado, si es que intenta ser chantajeado por alguien, o por qué puede existir un pulso al PP. Los pulsos al Estado, tal y como están planteados, yo no creo en ellos. Más bien creo que existe un pulso del propio señor Rajoy, del propio presidente del PP, a sectores de su partido. […] Pero no nos desentendamos no distraigamos las cosas: la responsabilidad surge por unos hechos objetivos, de una corrupción generalizada durante diez años, […]. Y con eso, decir que existe una conjura general o que se entera por los periódicos es entrar de lleno en el terreno de la pura y simple desvergí¼enza polí­tica.

O pongamos que es una entrevista a Ruth Porta:

¿Escuchó usted ayer las razones de Esperanza Aguirre? ¿Nos las podrí­a comentar; señora Porta?

-Escuché a la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Lo de las razones… ya es una ironí­a por su parte, ¿no?

-¿Qué le parecieron las explicaciones que dio a los periodistas la señora Aguirre?

-Bueno, mire; pongamos las cosas en su punto. En Madrid, en este momento, existe, todos los ciudadanos lo pueden comprobar claramente, una situación de grave descomposición polí­tica, la cual ha tenido un punto muy álgido en el escándalo de las escuchas […]. Pongamos las cosas en su punto y, antes de hablar de cualquier otra circunstancia, yo quiero establecer que la responsabilidad máxima en esa situacion corresponde a la Presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. Ella es la responsable de la situación.

-¿Cree usted en la conspiración a la que se refirió la señora Aguirre?

-Yo no creo en ella. Yo lo que creo es que, en todo caso, de haber algo, hay un pulso al Gobierno de la Comunidad. Es decir, hay un chantaje… hay un chantaje al Gobierno de la Comunidad. Puede haber, incluso, un chantaje a la presidenta del Gobierno de la Comunidad. Entonces, lo que tiene que explicar la presidenta del Gobierno de la Comunidad es por qué: por qué puede ser chantajeada, si es que intenta ser chantajeada por alguien, o por qué puede existir un pulso al Gobierno de la Comunidad. Los pulsos al Estado, tal y como están planteados, yo no creo en ellos. Más bien creo que existe un pulso de la propia señora Aguirre, de la propio presidenta del Gobierno de la Comunidad, a la sociedad madrileña. Quiero recordar que la señora Aguirre empezó su tarea de gobierno con aquella famosa frase: «El que me eche un pulso, lo pierde». […] Pero no nos desentendamos no distraigamos las cosas: la responsabilidad surge por unos hechos objetivos, de unas escuchas generalizadas durante años, […]. Y con eso, decir que existe una conjura general o que se entera por los periódicos es entrar de lleno en el terreno de la pura y simple desvergí¼enza polí­tica.

En realidad, es una entrevista de Iñaki Gabilondo a José Marí­a Aznar el 21 de junio de 1995.

¿Escuchó usted ayer las razones de Felipe González? ¿Nos las podrí­a comentar; señor Aznar?

-Escuché al presidente del Gobierno. Lo de las razones… ya es una ironí­a por su parte, ¿no?

-¿Qué le parecieron las explicaciones que dio a los periodistas el señor González?

-Bueno, mire; pongamos las cosas en su punto. En España, en este momento, existe, todos los ciudadanos lo pueden comprobar claramente, una situación de grave descomposición polí­tica, la cual ha tenido un punto muy álgido en el escándalo de las escuchas del Cesid. Pongamos las cosas en su punto y, antes de hablar de cualquier otra circunstancia, yo quiero establecer que la responsabilidad máxima en esa situacion corresponde al presidente del Gobierno, Felipe González. í‰l es el responsable de la situación.

-¿Cree usted en la conspiración a la que se refirió ayer el señor González?

-Yo no creo en ella. Yo lo que creo es que, en todo caso, de haber algo, hay un pulso al Gobierno. Es decir, hay un chantaje… hay un chantaje al Gobierno. Puede haber, incluso, un chantaje al presidente del Gobierno. Entonces, lo que tiene que explicar el presidente del Gobierno es por qué: por qué puede ser chantajeado, si es que intenta ser chantajeado por alguien, o por qué puede existir un pulso al Gobierno. Los pulsos al Estado, tal y como están planteados, yo no creo en ellos. Más bien creo que existe un pulso del propio señor González, del propio presidente del Gobierno, a la sociedad española. Quiero recordar que el seiior González empezó su tarea de gobierno con aquella famosa frase: «El que me eche un pulso, lo pierde». Y eso acabó casi perdiendo al Tribunal Constitucional de Espana. Vamos a ver ahora qué es lo que perdemos en esta nueva batalla. Pero no nos desentendamos no distraigamos las cosas: la responsabilidad surge por unos hechos objetivos, de unas escuchas generalizadas durante diez años, que incluyen al propio Rey de España. Y con eso, decir que existe una conjura general o que se entera por los periódicos es llenar de lleno en el terreno de la pura y simple desvergí¼enza polí­tica.

Queda claro: decir que existe una conjura general o que se entera por los periódicos es entrar de lleno en el terreno de la pura y simple desvergí¼enza polí­tica.