Archivo de Julio de 2008

Tulipanes

Domingo, 13 de Julio de 2008

Señores, me voy de vacaciones. Me voy al sitio donde pasó esto. Vean el documental, que es muy divertido, y recuerden el final: la principal lección de la historia es que nadie aprende nada. Besos.

Si quieren más pompitas, aquí­.

Ya verás como viene alguien y lo jode

Domingo, 13 de Julio de 2008

La historia de España puede resumirse en “qué dí­a más bueno, ya verás como viene alguien y lo jode”. Cuando el hartazgo identitario de la pasada legislatura, el baño de realismo de la situación económica, el colapso de la crispación, el cambio del PP y los triunfos deportivos siempre transversales y excepcionalmente festivos hací­an prever que podí­a comenzar a verse una nueva manera de llevar los sí­mbolos sin que sirvieran necesariamente para agredir a otro, vino El Mundo y lo jodió. Era algo esperable porque todo lo anterior (especialmente el colapso de la crispación y el cambio del PP) dejaban al periódico sin motor para afrontar un momento de desaceleración económica. Hací­a falta algo que, siguiendo una de las prácticas de la prensa sensacionalista, le sirviera para hacer una campaña que agitara el paisanaje y dividiera la sociedad creando bandos, con El Mundo dirigiendo uno de ellos. Y, claro, un elemento, que le permitiera seguir teniendo influencia en la agenda polí­tica y bien la soga para atar en corto al nuevo PP, bien la rotonda para apoyarlo. El periodista Ramí­rez es un hombre de principios; concretamente, de sujetos (el ardor de la defensa) porque el predicado (lo que se defiende) puede cambiar sin ningún problema (en los 90, claro, la polí­tica lingí¼í­stica no era ningún problema).

El dí­a después de la victoria antes Italia y del Congreso del PP, se presentaba en Madrid el Manifiesto por una Lengua Común que, desgraciadamente, no tení­a inspiración tolkieniana. Eran argumentos ya repetidos, más apocalí­pticos si cabe, nada demostrados y ya amparados por la legislación actual. Si algo no se cumple, se denuncia. La escasa confianza en la ley y la mucha en los manifiestos también es algo habitual en la historia de España.

Manifiesto.- Nuestra historia está demasiado llena de manifiestos; también, de otros actos providencialistas como declaraciones conjuntas, discursos amenazantes y pronunciamientos, muchos pronunciamientos. Seguro que tiene que ver con el poco éxito que ha tenido la democracia en un paí­s donde siempre ha estado claro que el otro no tiene razón. Pero, en una democracia representativa, las cosas no se hacen con manifiestos (ni de intelectuales ni de actores), sino de otra manera. Si uno quiere ser transversal, monta un lobby y trata de reunirse con periodistas y polí­ticos para que compren su discurso, previamente elaborados por centros de pensamiento. Si estos dos grupos lo aceptanp, el discurso de lobby se incorpora a los argumentos de las columnas y a los programas electorales. Y se somete al escrutinio público, directa o indirectamente. Si hay una contestación muy fuerte y cohesionada, los lazos se rompen pero si la contestación es difusa, aunque sea fuere, sale adelante (ejemplo: el canon). O uno puede no ser transversal. Entonces, se pega a un partido polí­tico concreto y fí­a su éxito al del partido o, mejor aún, funda su propio partido.

PD: La mayorí­a de promotores del manifiesto estuvieron en la fundación de un partido que, en las pasadas elecciones, logró un escaño de 350. Es un gran éxito para un nuevo partido en unas elecciones con un sistema que penaliza a los terceros partidos pero, para quien dice representar a tanta gente (preocupación generalizada en nuestra sociedad, dice Savater), es un claro fracaso. Y, como tantas veces en la historia de España, de la urna al manifiesto.

Lengua.- El manifiesto dice algo tan absurdo como que “las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes”. El mapa linguí­stico del mundo, como el religioso y el administrativo, está hecho coactivamente, ¿cómo si no? No es probable que los incas dijeran al ver a Cortés, “ay va, aprendamos esa lengua para en el futuro poder atizarlos con Carlos Fuentes y Paulina Rubio”. El italiano no se habla en Italia por las buenas; de hecho, tampoco se hizo Italia cantando azzurro. El castellano, además de su preminencia económica y social, necesitó victorias militares y leyes coactivas para imponerse en todo el territorio estatal; de hecho, el estado que conocemos como forma de administración también necesitó victorias militares y leyes coactivas. No es una historia para recrearse, ni mucho menos para sacar conclusiones o venganzas, como hacen los grupos identitarios, pero sí­ hay que conocerla para saber dónde se está y de qué se habla. La evolución de la relaciones ha cambiado el modo de hacer las cosas y las armas han dado paso a la lucha polí­tica y comunicativa. La gente decide su futuro votando. La gente de las autonomí­as con lenguas cooficiales se ha dotado de una legislación que protege a éstas y, claro, los protege a ellos. Es posible que la obligación de conocer una lengua cooficial para acceder a un puesto tenga más que ver con sistemas de eliminación de competencia que con el nacionalismo. Y, como siempre, la educación. A mí­ me gustarí­a que mi hijo estudiara literatura mundial en lugar de española y que supiera más sobre Shakesperare y menos sobre Espronceda pero es el plan que hay y me aguanto. La ley dice lo mismo que el texto, que “debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común”. Diferentes estudios avalan que los estudiantes de esas autonomí­as tienen un dominio del castellano similar a los del resto pero siempre la leyenda urbana es más poderosa que la realidad.

PD: Ay, los disidentes. Luz Casal señaló que no sabí­a donde se habí­a metido y Gamoneda publicó un psicotrópico artí­culo que, más que una explicación, parecí­a la segunda parte de Mr. Tamburine man. Las palabras nunca son inocentes. Uno puede estar a favor de la paz y la libertad pero si le ofrecen firmar un manifiesto con ese encabezamiento el que estén Permach, Goiricelaia y Usabiaga sabe dónde se mete. También puede uno pensar que la vida y la infancia merecen ser cuidadas pero si le le ofrecen firmar algo con ese tí­tulo acompañando a Miró i Ardévol, Arsuaga, Vidal y De Prada debe tener claro cómo se va a usar su firma. Los que pedí­an regeneración democrática en 1994 y paz en 2003 también tení­an la obligación de no ser ajenos a cómo esos papeles, de noble encabezamiento, iban a utilizarse.

Común.- No hay nada más peligroso que las desbordadas pruebas de amor. Uno puede querer mucho a su madre pero reunir a sus hermanos y decir “el que no haga el camino de Santiago este año es que no quiere a mamá” tiene un nombre: hijo de puta. Enric Juliana decí­a hace dí­as que habí­a varias corporaciones disputándose la idea de  España y la propiedad de la bandera: unos se apoyaban en la camiseta de la selección, el equipo de todos, y otros, en en manifiesto del castellano, la lengua común. Lo colectivo. El problema es que cuando alguno se apropia de lo común éste deja de serlo. La escena pública está llena de actores de todo tipo. Un actor institucional es alguien transversal cuya legitimidad no está sometida a escrutinio y que sirve de base al sistema. Es el Rey (deberí­a serlo también el Constitucional) pero también hay actores institucionales cí­vicos, como los colegios profesionales o las asociaciones ciudadanas. Un actor institucional tarda mucho tiempo en conseguir serlo pero puede perder su condición por una mala tarde. Las asociaciones de ví­ctimas del terrorismo necesitaron muchos años para lograr un reconocimiento que han perdido con tres manifestaciones y dos juicios. No se puede ser actor polí­tico e institucional simultáneamente; ni es un flujo de doble sentido. Los actores polí­ticos siempre tienen la tentación de apropiarse de actores instituciones o, mejor aún, de sí­mbolos institucionales, como la lengua, el himno o la bandera, que protestan menos cuando se los usa. Los actores institucionales, en tanto que transversales, permiten al actor polí­tico llegar a más gente y disponer de un cierto escudo. ¿Banca Catalana?, decí­a Jordi Pujol, no más ataques a Catalunya. Nuestros soldados, dice Bush, necesitan que esta partida de gastos sea aprobada. El problema está en que, cuando el actor polí­tico (de un bando) usa el sí­mbolo institucional (de todos) éste deja de serlo. Parece ser que uno de los pocos que ha comprendido esto es el directo de la RAE.

PD: En la tertulia del viernes, se dice que el Manifiesto está muerto. Puede ser pero, en medio, como todas las iniciativas en las que actores polí­ticos han usado actores y sí­mbolos institucionales, queda un tremendo mal rollo y mucha tierra quemada. Hay instituciones, empresas y relaciones profesionales y personales debilitadas. Los intelectuales, que se han mostrado dispuestos a bajar al nivel de los peritos, quedarán como juguetes rotos en cuanto no sean necesarios. Lo único bueno es que, como sostiene Pedro, no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Yo no lo tengo tan claro.

Coda: ¿Necesita un lengua de 500 millones de hablantes defenderse de una lengua de un millón?, ¿necesitaban los nacientes Estados Unidos defenderse de las tribus indias?

Subprime

Viernes, 11 de Julio de 2008

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Por ahí­, se están preguntando si sus principales bancos seguirán vivos dentro de un año. Ay.

Causa y efecto

Viernes, 11 de Julio de 2008

Necesitamos explicarnos las cosas, que todo tenga un orden, que haya una lí­nea con causas, efectos que sean de nuevo causas de nuevos efectos. Da igual que sea mentira si es coherente. Lo más importante es poder echar la culpa a otro, la familia, amigos, las circunstancias o, incluso, el ‘yo’ más joven.

Esta semana pudimos leer:

“Si no hubiera jugado tanto con la “Play”, esto no habrí­a ocurrido”

(..)

“Si no hubiera estado jugando durante tantas horas a la Playstation, nada de esto hubiera ocurrido”. Así­ argumentó ayer Luigi D.G., de 19 años, los motivos que le llevaron a golpear hasta la muerte al hijo de su novia de 11 meses, porque éste tocó un botón del mando de la videoconsola que le hizo perder la partida de un juego de violencia extrema, que llevaba dí­as y noches intentando ganar.

El tipo, claro, se autojustifica y echa la culpa a ‘otro’. Lo preocupante es que, siguiendo una actitud que se está convirtiendo en rutina, la prensa asume la explicación de este tarado. Y se puede leer: Mató a su hijastro porque perdió un juego de la play. (Menos mal que hoy leemos que un psiquiatra dice que no es verdad)

Hace algunos meses, sucedió algo parecido. Un tipo mató a su hija de dos años. La primera versión sostení­a que el tipo habí­a enloquecido cuando la niña lo interrumpió haciendo el amor con su mujer pero cuajó mejor la segunda explicación: el estrés provocado por el trabajo.

La play o el estrés o lo que sea. Hace falta algo, un ‘otro’, una causa entendible que haga aparententemente controlable la situación porque la cuestión es ocultar que la vida es una cosa imprevista llena de cosas buenas y malas, de situaciones placenteras y peligrosas y querer controlarla es absurdo en tanto que imposible.

PD: Los niños no saben esperar, hay que enseñarlos; los niños no saben obedecer, hay que enseñarlos. De hecho, lo normal es que si a un niño se le dice que no toque el botón rojo, dirigirá su atención al botón rojo y no parará hasta lo toque. Y menos mal. Ese impulso de tocar el botón prohibido es una de las razones de que no vivamos aún en cuevas.

¿Oiga?

Jueves, 10 de Julio de 2008

Leemos:

El Senado de EEUU aprueba la nueva Ley de Escuchas Telefónicas

Bush: ‘Ahora es más fácil proteger a los ciudadanos estadounidenses’

La ley se aplicará de forma retroactiva, lo que le evitará multas a 40 empresas

La Unión Americana de Libertades Civiles calificó la ley de ‘inconstitucional’

Y leí­mos:

Berlusconi consigue la aprobación de la polémica ley de escuchas

Estarán limitadas a delitos de terrorismo y mafia

La nueva legislación establece penas de hasta tres años de cárcel para los que se salten estas restricciones

Mira que morirse.

¿Qué quieres, que ponga un kiosko?

Miércoles, 9 de Julio de 2008

El Manifiesto por una Lengua Común, a punto de lograr su objetivo.

lengua

PD: “¿Y si se acaba ésto, qué quieres, que ponga un kiosko?” (de El Lobo, pelí­cula producida por El Mundo)

Periodismo basura II

Miércoles, 9 de Julio de 2008

Ayer, tuvimos una entrega de periodismo basura. Leí­mos:

La Mesa del Turismo denuncia que relegar el castellano daña la imagen del sector

como suele suceder, no hay datos. Sólo, un problema creado con acusaciones sin concretar de cuestiones que ya resuelve la legislación actual. El texto decí­a:

La diversidad lingí¼í­stica autonómica ocasiona problemas en cuestiones como la señalización de carreteras y aeropuertos» y porque «en varias comunidades autónomas no se respeta la cooficialidad de los idiomas, lo que supone una dificultad en los viajes tanto para los turistas nacionales castellanohablantes como para los extranjeros». Problemas a los que se suma, denuncian, «los perjuicios ocasionados por el carácter disperso de la legislación autonómica relacionada con el turismo».

¿Qué carreteras, qué aeropuertos están mal señalizados?, ¿qué comunidades no respetan la cooficialidad?, ¿por qué no se denuncia?, ¿qué perjuicios se han producido?, ¿cuántas reservas se han cancelado anticipadamente?, ¿cuántas quejas se han recibido?, ¿cuánto ha disminuido el turismo en las comunidades que no respetan esa cooficialidad?

La continuación es igual de difusa: 

Félix Arévalo, secretario general de la Mesa del Turismo, ha explicado a este diario que la iniciativa parte de un razonamiento «de sentido común. El comunicado no responde a planteamientos técnico-académicos que no nos corresponden, ni a un papel polí­tico que, por supuesto, tampoco nos atañe. Simplemente, nosotros debemos dar las mayores facilidades posibles a nuestros clientes, lo que es extensible a cualquier empresa privada, y en esa obligación nos topamos con dos cuestiones objetivas que suponen una rémora: las señalizaciones de carreteras, estaciones o aeropuertos. El turista llega con su guí­a y sus mapas y se encuentra con carteles que no se corresponden con su información. Además, lo habitual es que el visitante tenga alguna noción de español, que es una lengua con cientos de millones de hablantes, y no con conocimiento de las otras lenguas peninsulares. Por eso queremos dejar constancia de que el hecho de que en muchas ocasiones no se respete la cooficialidad del castellano, que es lo que está ocurriendo, no beneficia a nuestro sector».

Sigue sin cuantificar los perjuicios y tampoco nos dice qué turistas se han encontrado con qué carteles que no responden a su información. Entiendo que a Félix Arévalo le gustarí­a que todo el mundo hablará inglés, francés, alemán y, además, que tuviera el cuerpo y las ganas de pasarlo bien de los efebos y efebas del llorado Noche de Fiesta de José Luis Moreno. Y, lo más importante, que no cobrara. Pero no es así­. í‰l vive en un mundo real y deberí­a tener más cuidado como secretario general de un actor institucional en sus posicionamientos que, si piensa que no son polí­ticos, es que es un ingenuo y la ciudad no es para él. Si el perjuicio existe, el mercado lo controlará y, si después de que el mercado lo controle la gente que vive en esas comunidades insiste en elegir esas polí­ticas en elecciones, es su problema. Son mayorcitos. í‰l se llevará el kiosko a otro lado y santas pascuas. Pero, antes de llevárselo, deberí­a hablar con Funcas que augura un crecimiento del turismo en España hasta, por lo menos, 2020.

PD: Y, por favor, ¿dónde compran sus folletos los turistas de Arévalo?

Periodismo basura I

Miércoles, 9 de Julio de 2008

¿Qué es el periodismo basura? Es el periodismo donde la información (como contextualización de los acontecimientos y proyección razonada) desaparece para dar paso a campañas particulares, tergiversaciones para lograr objetivos económicos o polí­ticos o vaya usted a saber. Félix Ortega ha desarrollado esta idea en su libro Periodismo sin información pero, contrariamente a lo que él piensa, no es un fenómeno únicamente español. Hace algunos dí­as, el Daily Telegraph recogí­a una información de un diario alemán donde se afirmaba que comenzaba a generalizarse el rechazo a los euros latinos. La información, con un abrumador tufo a leyenda urbana, sostení­a que los alemanes miraban los números de serie de los euros de los cajeros y si tení­an las terminaciones asignadas a los centro de acuñación latinos, entraban en las sucursales y pedí­an el cambio por euros centroeuropeos.

No hay datos. Alguien dice algo que alguien confirma con condicionales. Es un modelo de construcción de la noticia que servidor ha usado cuando trabajaba en prensa deportiva pero no distinguir entre “Cristiano podrí­a firmar por el Madrid la próxima semana” y “el paro podrí­a llegar al 20% a final de año” es ser un irresponsable. De hecho, la pieza se parece demasiado a la leyenda urbana que afirma que una cifra del número de serie de los yogures indica las veces que ha sido reenvasado, entre otras muchas sobre números de serie de productos. La noticia fue recogida en España por un especialista en desechos informativos que la complementó con una delirante referencia histórica a la crisis del papel moneda bajo la presidencia de Jackson.

Una semana después, no hay rastro. Salvo el olor, claro.

El señor gordo II

Lunes, 7 de Julio de 2008

Este es el texto sobre polí­tica más interesante que he leí­do últimamente. Lo escribe Santi Giménez, ex compañero de Sport en su blog de adn. ¿Por qué perdió Aznar (Rajoy) las elecciones de 2004? ”En medio de la tempestad, él sigue actuando igual, como si en vez de estar doblando el Cabo de Hornos, estuviera en un pedalo de Sitges”. ¿Por qué Zapatero estuvo a punto de perder las de 2008? “considera que no debe de rebajarse a explicar a la gente su proyecto, porque para eso ya tiene a expertos en PowerPoint que, por cierto, viven en la misma burbuja de cristal que él”. Por cierto, Laporta perdió la moción. No por tanto como para tener que dejar de ser presidente pero, ay, es prisionero del pasado porque él también puso otra.

Laporta no ha entendido nada 

Desde que el señor gordo de Llavaneres anunció su intención de recoger firmas para promover un voto de censura contra Joan Laporta y su junta, los sucesos se han ido precipitando a favor de los que querí­an enviar a Laporta a su casa.

Primero, como ya explicamos, con dos azafatas y una fotocopiadora consiguieron alcanzar  9.724 firmas, mientras que desde la junta, con el tono tradicional de sobradillo de Esade, aseguraban que o no las conseguirí­an o que si las conseguí­an serí­an falsas. Tras forzar la convocatoria del voto de censura, Giralt y los suyos sobrevivieron al papel de mediador de David Moner, que es como sobrevivir al 11-S en las Torres Gemelas y el domingo, los socios están llamados a las urnas.

Por mi parte, lo único que he sacado en claro es que Laporta y los suyos no han entendido nada de lo que ha pasado y se plantean la cita del domingo con el mismo ánimo con el que acogieron el anuncio que hizo Giralt en su dí­a. Esto es, como una campaña de destrucción personal por parte de unos envidiosos que querrí­an ser tan altos como ellos.

Laporta no se entera de que esta moción de censura se la han puesto por chulo, no por su gestión. La hoja de servicios de Laporta al frente del Barcelona le acredita sobradamente para seguir en el cargo, pero le pierde la manera de ejercerlo. Por eso le han puesto una moción de censura. Pero en medio de la tempestad, él sigue actuando igual, como si en vez de estar doblando el Cabo de Hornos, estuviera en un pedalo de Sitges.

El presidente sigue sin darse por enterado de que es una persona que transmite una imagen arrogante e inestable. Que evita a los medios de comunicación para dar entrevistas sólo a TV3; que descalifica a sus rivales sin desgranar motivos; que un dí­a grita Visca Catalunya Lliure y que al siguiente se va a ver el partido de España y que considera que no debe de rebajarse a explicar a la gente su proyecto, porque para eso ya tiene a expertos en PowerPoint que, por cierto, viven en la misma burbuja de cristal que él.

Por todo eso, creo que esta moción no ha servido de nada, porque Laporta sigue creyéndose el mejor invento de la humanidad, con permiso de los caramelos sugus, y seguirá actuando de la misma manera y ha organizado una cosa seria como el voto de censura como quien organiza una Fiesta Mayor. Todaví­a ve con fabulaciones y conspiraciones en su contra cuando la realidad es que es un tipo que crea repelús en mucha gente por su manera de actuar.

Probablemente, la ojeriza que le están tomando muchas personas es injusta. Tan injusta como la popularidad de la que disfrutó hace dos años cuando parecí­a que no se equivocaba nunca.

Bueno, es cierto que las crónicas del maestro Juliana sobre el congreso del PSOE (Romance de lobos, El giro Ikea y Las pí­ldoras del dr. Negrí­n) son sensacionales pero soy un poco redundante. Está inmenso.

Desenroque

Lunes, 7 de Julio de 2008

Ya dije hace un año que, cuando jugaba al ajedrez con mi padre, me enrocaba mucho. El enroque es una jugada en la que el rey intercambia su posición con una de las dos torres. Tiene que ser una jugada dentro de una estrategia global, no un patadón cuando se está perdiendo terreno, como hací­a yo, que sólo buscaba despistar a mi padre o ganar tiempo. Nunca conseguí­ nada. En mi caso, el enroque tan sólo aplazaba lo inevitable y lo peor era que, varias jugadas después, me arrepentí­a y querí­a desenrocarme. Es lo que le pasa al PP. Rajoy quiere desenrocarse y su problema, como el mí­o, es que esta jugada no existe. Si uno quiere volver a la posición inicial, tiene que descubrir el flanco, arriesgar la torre y el rey y perder una cantidad escandalosa de tiempo e iniciativa que, en polí­tica, son lo mismo. 

Rajoy se enrocó hace años en un apocalipsis constante; podí­a ser territorial, social o económico pero siempre apocalipsis. Lo hizo inducido o acompañado por una serie de compañeros de partido y otros actores secundarios que lo jalearon durante todos esos años. La torre, pieza de amenaza larga y directa, le permitió tener el control de la palabras ‘miedo’ y ’seguridad’ y tuvo la ventaja de que Zapatero tampoco habí­a leí­do manuales de ajedrez, que recomiendan no atacar el enroque sin consolidar el dominio del centro del tablero. Así­ se llegó a las pasadas elecciones que terminaron en casi tablas. El PP mejoró y el PSOE ganó por mucho menos de lo que pensaba. Ahora, para ganar, Rajoy quiere desenrocarse y apuntar al centro pero los que le indujeron o acompañaron no quieren que las piezas se muevan porque tienen muchos números para ser cambiadas. Rajoy está moviendo los peones pero, dentro de poco, tendrá que exponer el rey, él mismo, a unas amenazas que vienen de su propia retaguardia. Quizá el sacrificio sea inevitable porque es complicado que el mismo que decidió una cosa pueda decidir la contraria. La jugada es difí­cil porque no existe.