Archivo de Enero de 2008

Cómo conseguir lo que uno quiere sin hacer el ridí­culo

Jueves, 31 de Enero de 2008

Leemos en la prensa (o no; maldita sea no lo encuentro) que la Xunta de Galicia quiere modificar la legislación para que los rótulos de los comercios estén escritos en gallego y castellano. Y, si no, multa.

Ay, ¿qué habrí­a costado diseñar un Plan de Renovación del Sector Minorista?

  • Algo que comenzara con un folleto recordando lo mucho que importa el comercio para la vertebración de la sociedad, dejando caer que otras comunidades, como Madrid o Valencia, asfixian a este sector.
  • Algo que después recordara (lo siguiente vale para un roto, un descosido y un zurzido) la necesidad de la calidad y, aún más, la excelencia para competir en un mundo cada vez más globalizado y donde las nuevas tecnologí­as imponen sus desafí­os.
  • Algo que después presentara una iniciativa para impulsar el comercio minorista a través de ayudas para la renovación de instalaciones, cartelerí­a y letreros (con diseños de algún joven diseñador gallego elegido tras concurso) y penetración de nuevas tecnologí­as (quizá con un software libre en gallego, ¿el Galux?). Movimiento de capital, tan necesario estos dí­as: alguien tiene que dar cursos, alguien tiene que hacer los letreros, alguien tiene que llevarlos, etc…

Y sólo ahí­, en un apartado, indicarí­a que será condición indispensable para recibir las ayudas el que los nuevos letreros estén en ambos idiomas. Ay, ¿qué habrí­a costado?, ¿pensarlo?

PD: El Paí­s está dando dos colecciones polí­ticas importantes: el programa sobre agenda polí­tica Supernanny y el programa de comunicación polí­tica Cuarto Milenio.

Palabras

Jueves, 31 de Enero de 2008

Los manuales de Economí­a (macro) señalan que un paí­s está en recesión cuando el crecimiento de su PIB es negativo en perí­odos de un año o superiores. Como los tiempos se acortan y las ganas de fiesta crecen, la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas de EEUU considera como recesión cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica por dos o más trimestres consecutivos. Una recesión continuada es una depresión o crisis, como la de los 30 o la del petróleo de los 70.

Veamos unos datos de hoy miércoles:

El Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos creció un 2,2% en 2007, lo que supone una desaceleración de siete décimas respecto a 2006 y el menor porcentaje en cinco años. (…) En el cuarto trimestre de 2007, la economí­a de EEUU subió un 0,6%, muy lejos del 4,9% que avanzó en el tercer trimestre y del 1,2% que habí­an pronosticado los analistas para este último tramo del año.

De confirmarse la estimación del Banco de España, la economí­a española habrí­a crecido el 4,1% en el primer trimestre del año, el 4 en el segundo, el 3,8 en el tercero y el 3,5% en el cuarto.

El proceso por el que atraviesa España se llama desaceleración suave, aterrizaje o fin de fiesta.  

El lunes, un tertuliano de Onda Cero, José Antonio Vera, no confunir con el famoso José Antonio Vera, el Vera letrista de los carnavales de Cádiz, profesión ansiada por servidor, llamó a Enric Juliana “terminal mediática al servicio del Gobierno”. Tomá. El pecado de Juliana era negar que en España hubiera una crisis económica. Otra tertuliana, deseosa de que los ciclos económicos se asemejen a los futbolí­sticos o a las fases de la luna, invitó a “preguntar al pescadero”. Después, llamó un panadero del Puerto de Santa Marí­a, del barrio de mi tí­a, quejándose de que un grupo de señoras ya no iban a desayunar a su local después de dejar a los niños. Juliana no se atrevió a preguntar al portuense cuántas de esas señoras han adquirido una casa en los últimos años, cuántas han cambiado de coche y cuánto ha subido él el servicio de desayuno y cuál es su plusvalí­a.

Clases particulares

Miércoles, 30 de Enero de 2008

El maestro Juliana, pingí¼ino entre pájaros bobos, intentaba explicar el lunes por qué las propuestas-cheque. Es compra de voto, decí­a un pájaro bobo, como en el XIX. No, respondí­a Juliana, es el siglo XXI; ha cambiado el juego, han cambiado el terreno, las reglas y los jugadores tienen otros objetivos. Es el abandono de las polí­ticas progresistas globales por propuestas progresivas concretas, el abandono del marxismo-leninismo, donde el partido era la vanguardia de la clase para el objetivo de conseguir un cambio social, por las actuaciones masivo-lenitivas, donde el partido recoge quejas de sectores muy segmentados a los que oferta actuaciones concretas. La publicidad llegó antes. Hoy sale una operadora de móvil nueva; se llama simyo y se publicita diciendo: mí­ móvil como me da la gana. Yo, ahora, aprovecha el momento, no esperes, te lo mereces, como tú, como tú quieras, a tu medida, especialistas en ti. Son frases sacadas de la publicidad, de los mensajes cotidianos.

Claro que hay clases sociales pero nadie se reconoce en ellas. La producción estaba dividida y, por tanto, la sociedad de producción estaba estratificada. Habí­a que elegir entre el ascenso, la planicie, el fracaso o la interperie. El consumo es múltiple, volátil, voluble, discrecional y contingente. No hay que ir arriba ni adelante; se puede ir a los lados. El tipo más rico del mundo lo deja para dedicarse a sus cosas; nace el concepto conciliación en el que se prima el tiempo privado (de consumo) frente al tiempo público (de producción). Claro que hay clases sociales pero nadie se reconoce en ellas. Alguien habla de las clases medias, ¿quiénes son las clases medias? Ni siquiera los mileuristas son un grupo homogéneo. La pareja mileurista con dos niños, una hipoteca y dos préstamos de consumo que no llega a fin de mes pero que compensa las penalidades con mucho amor porque un divorcio serí­a un colapso económico no es como la pareja mileurista que vive en un minipiso alquilado y dedica todo lo que no gasta en vivienda en ropa, complementos, ocio y servicios. Hace décadas, habí­a un camino vital en el que el segundo grupo tení­a al primero como perspectiva de vida y, por lo tanto, podí­an sentirse identificados. Hoy es complicado identificarse con el propio yo de la temporada pasada.

No hay un factor que provoque los cambios sociales porque no hay causas y efectos (fí­sica newtoniana), sino interrelaciones basadas en la mecánica cuántica: hay cosas que pueden estar en dos sitios al mismo tiempo, nada es impenetrable y no podemos conocerlo todo a la vez. Es cierto que Newton va bien para que el agua no se salga del vaso al beber y las dudas están provocando un renacimiento de las convicciones. No quiero saber qué pasó; quiero una versión. El tiempo se acorta; la fama sustituye al prestigio. Ya no hay canon; todo el mundo es creador. Es la sociedad lí­quida, volatil o tuneada; la sociedad del Proyecto Individual Inmediato. Quiero hacer esto ya (aprovecha el momento, no esperes, te lo mereces, como tú, como tú quieras, a tu medida, especialistas en ti). El nivel de ahorro tiene más que ver con el nivel de consumo que con el nivel de los sueldos; nadie hace al ajuar para cuando se case. Y que no pare. Estamos en una sociedad de consumo. Y, si para, paramos todos. Cuando el coche pierde potencia, los gobiernos buscan echar gasolina en forma de cheque. Trasladado al imaginario como un extra, se le da salida de extra: el iPhone, un viaje por Europa, un fin de semana en una casa rural con buen restaurante cerca o la Wii, de una vez por todas, la Wii, joder.

PD: Se cuestiona el exceso de elogios al maestro. Lean la prensa del martes y la de hoy, fí­jense qué temas abrián nacional y entenderán.

PD: Juliana fue llamado terminal mediática del gobierno. Queremos las actas y el ví­deo, ya.

Progresivo

Miércoles, 30 de Enero de 2008

Leemos que:

Rubalcaba defiende el carácter progresivo de los 400 euros porque una misma cantidad beneficia más a quien menos gana

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió hoy el carácter progresivo de la propuesta electoral del PSOE de devolver 400 euros a todos los contribuyentes que paguen IRPF porque esa misma cantidad de dinero beneficia más ‘a una persona que gana 1.000 euros que a otra que gana treinta y tantos mil’. ‘Sí­ es progresivo porque afecta más a la gente que menos tiene que a la que más tiene’, sentenció.

Y también:

De la Vega replica que devolver 400 euros a todos es «hiperprogresivo»

Progresivo, no progresista. No es lo mismo marxismo-leninismo que masivo-lenitivo.

PD: Progresivo, progresivo. En el artí­culo de wikipedia sobre el rock progresivo hay material en bruto; cambien rock por impuesto. Por ejemplo, esta descripción del PSOE posterior al anuncio: el rock progresivo concede una gran importancia a la aportación individual de cada músico, lo que en ocasiones degenera en una profusión embarazosa de solos de guitarra, teclado, baterí­a, etc., en detrimento del sentido unitario de la pieza.

El rock progresivo (en inglés progressive rock, prog-rock) es un subgénero del rock aparecido al final de la década de los sesenta del siglo XX y que floreció durante la primera mitad de la década siguiente. El adjetivo progresivo alude la estructura caracterí­stica de la música progresiva pasando de una sonoridad bucólica (acústica, medievalizante, folk, modal, de tempo lento) a otra urbana (eléctrica, tensa, acelerada, con influencia del blues y del jazz).

Las composiciones progresivas se caracterizan por el uso de movimientos, como en las obras de música clásica, la adición paulatina de nuevos instrumentos que van desarrollando los temas musicales planteados en la pieza y la improvisación, cercana a menudo a los cánones del Jazz. Son caracterí­sticas del género las canciones largas, los álbumes conceptuales, las letras ambiciosas, el virtuosismo de los instrumentistas y un uso prominente del melotrón y otros sintetizadores. Aunque no todos estos rasgos se dan siempre, son habituales en las bandas que dieron forma al género, como King Crimson, Jethro Tull, Genesis, Pink Floyd, Rush, Camel, Emerson, Lake & Palmer, Renaissance y Yes.

Cabe deslindar el rock progresivo del llamado rock sinfónico. Aunque ambos géneros se solapan con frecuencia, el adjetivo sinfónico alude sobre todo a la sonoridad orquestal, integrada en algunas canciones rock y pop (p.ej. She’s Leaving Home, de los Beatles, Nights In White Satin, de The Moody Blues, “Who Wants To Live Forever” de Queen o A Salty Dog de Procol Harum) mediante el uso de secciones de cuerda u orquestas enteras, o evocada (de forma más económica) mediante el melotrón y otros sintetizadores primitivos.

El rock progresivo concede una gran importancia a la aportación individual de cada músico, lo que en ocasiones degenera en una profusión embarazosa de solos de guitarra, teclado, baterí­a, etc., en detrimento del sentido unitario de la pieza. Sin embargo, en las mejores piezas del género el desarrollo coherente de la canción o pieza se impone al exhibicionismo virtuosí­stico. Tanto la mentalidad comunitaria hippie como la insistencia marxista en el valor de lo colectivo pueden haber ayudado a limar los excesos individualistas.

Una de las influencias principales de este tipo de música se encuentra en el música minimalista (como ejemplos valgan Steve Reich, John Adams, y Philip Glass) y el “Gamelan”, la música de Java. En ambos tipos de música predomina un elemento repetitivo e hipnótico, potencialmente inductor del trance. En este sentido, el rock progresivo conecta con las aspiraciones de la psicodelia, pudiendo considerarse muchas composiciones del género como música creada para acompañar el viaje psicodélico o reproducir, sin ayuda quí­mica, su estructura y efectos. Un ejemplo temprano de la aplicación de la técnica minimalista al rock es la composición Sister Ray de The Velvet Underground.

Usualmente se considera a “In the Court of the Crimson King”, el debut de King Crimson, como el primer álbum de rock progresivo, aunque en discos anteriores de bandas como Procol Harum y The Nice aparecen ya rasgos propios de este sub-género.

Monk & Rouse en Oslo

Viernes, 25 de Enero de 2008

El del gorro con aspecto de condón es Thelonius Monk. El del saxo es Charlie Rouse.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=SmhP1RgbrrY[/youtube] 

Tres

Viernes, 25 de Enero de 2008

Hace algunos dí­as más, mi ex compañero de facultad Toni Cruanyes publicaba en Auvi un artí­culo sobre la posibilidad de que Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, articulara un tercer partido en las elecciones de EEUU. Con voluntad de aliño, advertí­a de sus posibilidades por buen gestor ante la desaceleración y por figura transversal ante unos candidatos demasiado radicales. Cruanyes recordaba a Perot (92 y 96) y Nader (2000). El artí­culo, sin embargo, olvidaba otra elección donde la presencia del tercer partido fue decisiva porque dio un vuelco no sólo a la presidencia, sino al sustrato electoral. Desde su fundación, por Andrew Jackson, el Partido Demócrata era el partido del Sur. Era un partido menos vinculado a las élites de la Costa Este y, sobre todo, defendí­a la autonomí­a de los estados frente al poder federal, incluso para decidir sobre la esclavitud. La Guerra, declarada por el republicano Lincoln, selló está vinculación y el Partido Demócrata mantuvo durante un siglo su monopolio del Sur. Todos los cargos eran de este partido. Si alguien querí­a entrar en polí­tica en Alabama o Mississipi, entraba en el Partido Demócrata, ya fuera liberal, conservador o simplemente ambicioso. En Washington, los demócratas del sur eran conocidos como los gorgojos y formaban casi un grupo aparte con el que los republicanos sabí­an que podí­an llegar a acuerdos. En las elecciones presidenciales, el demócrata acostumbraba a conseguir porcentajes búlgaros en estos estados y candidatos como Roosevelt llegaron a superar el 95% en algunos procesos electorales.

El crecimiento de la administración federal por el New Deal y la guerra provocó el primer cisma y Storm Thurmond se presentó en 1948 por el Partido Demócrata por los Derechos de los Estados. Doce años después, Kennedy se enfrentó al republicano Nixon y al demócrata sureño Harry F. Byrd con Thurmond como vicepresidente pero el vuelco se produjo en 1968. El apoyo de Johnson a la extensión de los derechos civiles provocó la formación del Partido Americano Independiente de George Wallace que logró nueve millones de papeletas y los votos electorales de cinco estados. Si suponemos que los demócratas disidentes hubieran votado a los demócratas formales, Nixon no habrí­a sido presidente. Lo más importante es que el mapa electoral cambió y el Partido Demócrata dejó de ser el partido del Sur y pasó a ser el partido de la Costa Oeste, los Grandes Lagos y la Costa Oeste, dejando que el cinturón de la Biblia estrechera el resto del paí­s, incluido el Sur.

Volvamos a Perot y Nader. En 1992, Bill Clinton logró el 43,4% del voto popular y Bush, entonces presidente, se llevó el 37,7%. Aunque la diferencia en papeletas fue sólo de un 6%, el demócrata arrasó (370-168) en votos electorales. El millonario conservador Perot, con el mensaje de la gestión económica que también aprovechó Clinton, consiguió el 19% de electorado popular y, los supuestos votos que quitó a Bush, privaron al Republicano de muchos delegados electorales. Cuatro años después. Clinton, ya presidente, logró un 50%; Dole, 42% y Perot bajó al 8%. En votos electorales, la diferencia volví­ó a ser abrumadora. En las siguientes presidenciales, el topo cambió de acera. Ralph Nader, un histórico activista de las asociaciones de consumidores, se presentó por el Partido Verde con un mensaje izquierdista y sus casi tres millones de votos fueron clave en una elección que se decidió por un puñado de papeletas. Se volvió a presentar en 2004 pero la llamada demócrata al voto últil lo dejó en anécdota. ¿Todos los que votaron a Perot habrí­an votado a Bush?, ¿todos los que votaron a Nader habrí­an votado a Gore? Ni idea pero puede, que es mucho decir en polí­tica.  Lo que es seguro es que el tercer partido da por el saco.

Y volvamos a Bloomberg. ¿Qué posibilidades tiene? De ganar, ninguna; de joder a alguien, todas. De acuerdo que es muy pronto para decir que Guliani o Edwards están muertos, como ha hecho la prensa, cada vez más metida en los tiempos deportivos y que confunde los caucus con una ronda de la Champions. Pero la propia estructura de la polí­tica estadounidense que permite que un un independiente (habitualmente millonario) alcance un cargo polí­tico porque la elección es directa impide que la presidencia sea un objetivo accesible. No basta con conseguir un procentaje, establecer un campamento base y crecer desde ese punto, como pretenden UPD y Ciudadanos, sino que, como el ‘ganador se lo lleva todo’, se necesita una red organizativa para caer y volver a intertarlo muchas veces, cosa accesible, pero también algún tipo de crisis nacional que sitúe algún tema en la agenda al que uno de los dos partido no sepa hacer frente y que le provoque una crisis interna, algo muy complicado por la flexibilidad de la organización partita en EEUU. Una acusación de traición se llevó por delante al Federalista y el Whig, nacido por la oposición a la presidencia de Jackson, no resistió a la polarización de la Guerra de Secesión y se integró en el Republicano.

Bloomberg tiene un problema añadido, e insoluble, que es otro triunfo de la polí­tica. Leo McGarry suele recordar que el presidente Jackson tení­a un gran queso en el vestí­bulo de la Casa Blanca para que los ciudadanos comieran de él mientras esperaban a ser recibidos por sus representantes. McGarry no dice que Jackson tení­a un queso aún mayor dentro de la Casa. El fundador del Partido Demócrata también inventó el spoil system, el sistema de botí­n, por el que el ganador nombra a todos los cargos, reparte prebendas, favores, contratos y, en general, el presupuestos. Si ganan los demócratas o los republicanos, todo el mundo sabe con quién tiene que tratar y, cuando digo todo el mundo, digo los lobbys, y cuando digo los lobbys no digo la IBM o Halliburton, que también, sino los sindicatos, las asociaciones de consumidores o la Asociación por los Derechos Civiles. ¿Una conspirací­ón para que todo siga igual? No, salvo que en el mundo haya seis mil millones de conspiradores y un tirador solitario que es el único que se ha dado cuenta. Es polí­tica y es bueno que tenga alguna resistencia al cambio que separe las ocurrencias de las realidades.

Doctor

Viernes, 25 de Enero de 2008

Estaba claro que alguien iba a titular así­ pero, la verdad, esperaba que no fuera la SER.

¿Craig Venter, el nuevo doctor Frankenstein?

Después del apocalipsis (Soy leyenda, Doce monos, Los niños del Brasil y mi nombre es Joseph Mengele, salgo mucho por la tele), menos mal que, en el último párrafo, hay algo sensato:

Para César Nombela [presidente del CSIC y catedrático de microbiologí­a de la universidad complutense], no se trata de un avance tan extraordinario, sino un nuevo paso en una investigación “en la que se lleva trabajando más de 30 años. Ya se han producido muchos fármacos. Esto es un paso más y ya no son pequeños cambios, sino la creación de grupos completos de genes. Me gustarí­a esperar a nuevas posibilidades más interesantes. Como aplicar estas bacterias a procesos de generación de energí­a, que hasta ahora no se ha hecho, cosas verdaderamente nuevas. Porque realizar sí­ntesis cada vez más complejas es algo ya muy a mano. Yo espero que se pueda crear hidrógeno a partir de bacterias con fines de utilización energética que serí­a algo absolutamente limpio e inagotable”.

Ojo a la última frase. Es la más importante y, claro, el medio la sitúa al final.

La biotecnologí­a es uno de los terrenos donde se va a jugar el siglo XXI. El sabio Portela se pregunta siempre cuánto valen estas patentes. Si lo miran en términos económicos todo tiene más sentido. Aunque sea menos divertido.

PD: Aquí­ tienen a Venter en su laboratorio.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=7RsZTehGv3I[/youtube]

Decoherencia

Jueves, 24 de Enero de 2008

Este ví­deo es fundamental para explicar la evolución de IU desde su fundación.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=JC9A_E5kg7Y[/youtube]

La palabra clave es decoherencia y lo que produce este fenómeno.

¿Qué quiere ser IU?

Restos

Martes, 22 de Enero de 2008

Manuel Vicent describió el domingo la supuesta soledad de la teórica derrota de Gallardón. Como la polí­tica se parece cada vez más al fútbol, siempre habrá nuevas oportunidades de que el villano se convierta en héroe y éste caiga desde lo más alto. Un párrafo precioso:

El padre de Ruiz-Gallardón, Josito para los amigos, fue un abogado inteligente y disparatado que después de dejar admirados a los magistrados del Tribunal Supremo con sus impecables recursos de casación, o de persignarse beatí­ficamente al entrar en el aula de la facultad donde impartí­a Derecho Civil, o de rezar el santo rosario todas las noches en familia, llegaba al garito de madrugada y antes de sentarse a la mesa de póquer metí­a ya el ego en la partida y desde la puerta gritaba alegremente: “¡Cubro restos!”. En el póquer sintético, también llamado chiribito, cada punto tiene dos naipes en la mano, y el crupier va destapando, una a una, hasta cinco cartas sobre el tapete, y ante cada carta abierta el jugador puede tirarse, pasar, postear dinero o jugarse el resto en un envite. Josito era uno de esos que decí­an: “Envido y si sale un ocho desplumo a la mesa”. El cálculo era perfecto, pero no salí­a un ocho, sino una jota o un as, cosa normal que también sucede en la vida, en los negocios, en el amor y en la polí­tica. Un famoso burlanga del Bellas Artes solí­a advertir a Josito para bajarle los humos: “Tienes que saber que de un mazo de naipes puede salir un cocodrilo, un tiburón y hasta un obispo”. Nadie hubiera imaginado entonces que este comentario, con el tiempo, resumirí­a toda la filosofí­a de la derecha española más ruda.

Desafí­o

Martes, 22 de Enero de 2008

Los artí­culos de Enric González son siempre muy interesantes. El del pasado domingo es imprescindible para entender qué está pasando con la Iglesia Católica, un actor más lí­quido de lo que parece y al que no puede ridiculizarse ni despreciarse. En el artí­culo, sobra (y mucho) la alusión al pasado militar del Papa y falta una contextualización más profunda del terreno en el que se desarrolla la guerra. Destacamos: “No es un delirio. Lo que para unos representa un avance, como el derecho al aborto o a la eutanasia, constituye para Ratzinger, y para la gran mayorí­a de los católicos, un abandono de los principios morales en nombre de la utilidad y la comodidad”.

El desafí­o 

“España será, en el terreno cultural, lo que en un sentido militar fue en los años treinta: el escenario de una guerra de ensayo, en la que las fuerzas de los dos grandes bloques probarán sus nuevas armas y pondrán a punto nuevas estrategias”. Estas lí­neas fueron escritas en 2005 por el periodista estadounidense John Allen, uno de los más brillantes vaticanólogos, y pertenecen al libro El ascenso de Benedicto XVI.

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