Archivo de la categoría "Lecturas de café"

Generación, gusto y género

Martes, 27 de Mayo de 2008

Pedro Vallí­n sigue entrevistando a intelectuales para desbrozar el momento que vivimos. El sábado publicó la entrevista con José Félix Tezanos en la que se habló de inmigración y conflictos territoriales. En medio, la descripción de la sociedad actual: “cuando preguntas a los jóvenes cuáles son las categorí­as que les hacen sentirse identificados con los demás, las primeras son las tres “G”. La edad (es decir, la generación), los gustos y el género. Y la tendencia histórica de estas variables es ascendente, mientras van perdiendo peso la identificación territorial, y las ideologí­as. Cuestiones que parecen importantes como la clase, la ideologí­a o la profesión, aparecen muy abajo en la lista, y la religión, prácticamente al final”. Son las redes sociales. IU deberí­a entenderlo para reelaborar su discurso.

“La edad, el gusto y el género han sustituido a la identidad local y nacional”

Autor de una veintena larga de libros sobre estratificación social y nuevas tendencias de la sociedad, José Félix Tezanos, catedrático de Sociologí­a, director del mensual Temas para el Debate y editor de la revista Sistema, mantiene una mirada ceñuda sobre la distribución de la riqueza en España aún antes de la llegada de la desaceleración, y, por tanto, se mesa las barbas atento al surgimiento de nuevas desigualdades y focos de conflicto en el interior de sociedades prósperas ahora que pintan bastos. Desde la Fundación Sistema, vinculada al PSOE, dirige, junto a Salustiano del Campo, el proyecto España Siglo XXI, cuyo primer volumen, La sociedad, acaba de ver la luz.

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Godos

Martes, 13 de Mayo de 2008

Juliana descubre el truco. Preciosa la comparación goda y el iceberg. Recordemos: Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mí­o! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

El puñal del godo

Jaime Mayor Oreja, vasco, democristiano y neoespañol, está detrás del fatal torpedo contra Rajoy

Jaime Mayor Oreja podrí­a figurar en la lista de los reyes godos. Por su aspecto fí­sico y por su habilidad en la intriga. Bajo la apariencia de un afable barón medieval hay una personalidad astuta y una mentalidad predispuesta al choque. Mayor es de linaje vasco. Y democristiano de filiación, es decir, hábil, muy hábil, en el ataque por sorpresa.

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Esferas

Domingo, 11 de Mayo de 2008

En el periodismo castizo, los periodistas quieren influir sobre polí­ticos; en el periodismo moderno, los medios quiere moldear la realidad. El maestro Juliana, que ya dio forma al durí­simo aterrizaje catalán (ya no tenemos poder económico, ni polí­tico ni cultural) con la figura del catalí  emprenyat, va un paso más allá. Desde hace semanas, está moldeando un frente mediterráneo al que ahora añade una poderosa figura. El bloque de la izquierda (gubernamental) deberí­a liderar la implantación de la financiación de los 17 sistemas (ya sé que es marxista pero es la palabra que lo resume todo) para evitar que alguien aglutine “la amargura y el cabreo constituidos en identidad polí­tica”. El tiempo no es eterno.

Que viene la Liga Norte, advierte Montilla 

El filósofo alemán Peter Sloterdijk, al que hay que leer despacio, porque es interesante, denso y musical, sostiene que el habitáculo esencial del alma humana es la esfera. Sólo en el interior de una esfera puede realizarse la armoní­a. Sentimientos e ideas - acaso la misma cosa, aunque con distinto nombre y dinámica- tienden a fabricar esferas. ¿Complicado? No, no es una rebuscada abstracción. Un adolescente pegado al teléfono móvil es un ser esférico.

En el tercer volumen de su trilogí­a sobre tan interesante materia, Sloterdijk roza el sublime delirio cuando define la época actual como la era de la espuma: una infinita aglomeración de microesferas, de ví­nculo liviano y extraordinaria disposición al cambio de forma. Una metáfora que nos aproxima a la afamada sociedad lí­quida del ensayista polaco Zygmunt Bauman. Agua y espuma. Bauman y Sloterdijk podrí­an abrir una peluquerí­a. (Aclarar, peinar y marcar el caos contemporáneo, he ahí­ una alta misión para filósofos y sociólogos).

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Metáforas cotidianas

Domingo, 6 de Abril de 2008

El maestro Enric Juliana explica en su cuaderno de Madrid qué quiere decir la crisis en España. Al contrario que en el que resto de Europa, la cosa no va a afectar al sistema financiero, salvo alguna caja levantina/levantisca, pero sí­ va a dejar una profunda resaca. Cuesta volver a casa cuando la fiesta está en lo mejor (las fiestas siempre están en lo mejor).

Las puertas de Villacañas

Villacañas es un lugar de La Mancha. De La Mancha toledana, en la ladera de la sierra del Romeral. En este poblachón rodeado de viñedos y campos de cereal, donde los más pobres del lugar vivieron un dí­a bajo tierra, se fabrica más del setenta por ciento de las puertas de madera que se instalan en España. Que se instalaban, conviene precisar, ya que el frenazo en la construcción está teniendo efectos catastróficos en Villacañas, donde ya son más de un millar los trabajadores despedidos o en expediente de regulación de empleo. El pueblo cuenta con 10.700 habitantes y la fabricación de puertas empleaba a cuatro mil personas.

Viví­an bajo tierra en Villacañas, cuando la carestí­a de la vivienda era mucho más áspera y no habí­a hipotecas hasta la eternidad. Entre las familias pobres era costumbre que los novios excavasen con sus propias manos la casa subterránea que les darí­a cobijo; como en la Capadocia turca, como en la tunecina Matmata, como en las cuevas de Jaén y Granada, como en la increí­ble casa de piedra de Alcolea del Pinar (Guadalajara) labrada por el jornalero Lino Bueno durante toda una vida de martillo y cincel. Héroe de la España blanca en tiempos de un imposible bolchevismo castellano, a Lino Bueno el general Primo de Rivera le dio un diploma. Y en Villacañas, las casas subterráneas dieron nombre al barrio de Los Silos, convertido hoy en atracción turí­stica, junto con la casa museo de la Tí­a Sandalia, que fue la santera del pueblo.

En este lugar de La Mancha, allá en los años sesenta, el carpintero Abilio Cuesta fue el pionero del negocio de las puertas: puertas prefabricadas con tablero recio y molduras macizas. Poco a poco, los talleres de carpinterí­a fueron creciendo y los últimos diez años han sido un auténtico festival de la puerta príªt-í -porter.Tanta era la faena, que algunas empresas nacieron por la ambición desbordante de los de abajo: un grupo de trabajadores interceptaba la cartera de pedidos y creaba su propio taller. Habí­a para todos. Villacañas se fue llenando de sucursales bancarias, bemeúves y chalecitos de nueva planta. Y el abandono de los estudios aumentó de manera fulminante. Los chicos dejaban el instituto para ganar un buen jornal en la carpinterí­a. El emporio de la puerta de tablero recio y moldura maciza se convertí­a así­ en un precioso ejemplo de la turbo España del euro fuerte, el crédito barato y el ladrillo milagroso; de la España que se salí­a y todaví­a se sale, especialmente los fines de semana.

Ahora, de golpe, sin previo aviso, la fiesta parece que toca a su fin. Los pedidos han bajado espectacularmente por el parón en la construcción y porque los promotores, agobiados por los costes, prefieren las puertas lisas, más baratas. Dice la teorí­a del caos que el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desencadenar una tormenta en Nueva York; en el caso que nos ocupa, unas hipotecas mal pagadas en Harlem - las famosas subprime han sido contratadas mayoritariamente por la población negra de Estados Unidos- han envuelto Villacañas, arriesgado lugar de La Mancha, en una discreta nube de tristeza. En la plaza mayor (plaza de España, reza la lápida) está casi todo lo que debiera estar: el Ayuntamiento, el bar, la oficina de empleo público, la oficina de la Comunidad de Castilla-La Mancha, la sucursal bancaria, la fuente y una moderna agencia inmobiliaria. De la fuente no mana agua y de la agencia sólo queda un cartel. Se alquila.

De Villacañas hablan en Madrid como ejemplo de la que está cayendo, aunque hay otros pueblos de la provincia de Toledo, Illescas y Esquivias, ambos de la comarca de La Sagra, que se hallan en situación muy parecida. Esto es lo que hay. España entera está diciendo adiós a una época.

Pedro Solbes, optimista, sostiene que lo peor de la crisis financiera internacional puede que ya haya pasado - dice gente de su entorno-. Rodrigo Rato, más sombrí­o, cree que podemos estar ante la peor turbulencia económica mundial desde los años treinta.

En otros paí­ses, es el escenario en el que aparecen partidos de extrema derecha: paro, desclasamiento, inmigración, malestar. ¿Seremos diferentes?, ¿el sistema polí­tico-social sabrá asumir el mal rollo como hasta ahora? 

Asesinato en Maitines III

Martes, 11 de Marzo de 2008

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mí­o! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrí­as; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oí­rlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.

La trama, Jorge Luis Borges

El halcón y la oveja

Lunes, 25 de Febrero de 2008

El Paí­s del domingo ofrecí­a este artí­culo imprescindible del cada vez más imprescindible Enric González. En el último párrafo: “Cuando se disipe el jolgorio quedará lo de siempre: miseria y memoria, pobreza, violencia, sueños”.

El halcón y la oveja

La historia es cruel. No conviene enamorarse de ella. Los nacionalismos, sus principales devotos, deberí­an saberlo a estas alturas. Cuando la historia te envuelve en uno de sus bucles estás perdido: si eres ví­ctima, serás verdugo; si eres verdugo, serás ví­ctima. La gracia consiste en que sólo se puede ser eso. O ví­ctima, o verdugo.

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Somos una exageración

Jueves, 22 de Noviembre de 2007

Ví­ctor Amela entrevista en la Contra de La Vanguardia al filósofo Peter Sloterdijk, ya citado por el maestro Juliana en uno de sus mejores cuadernos. Inmenso.

“Como animales, hemos fracasado”

Tengo 60 años. Nací­ y vivo en Karlsruhe (Alemania). Soy filósofo. Soy rector de la Universidad de Creación de Karlsruhe. Tengo una hija de 14 años. ¿Polí­tica? Migramos de la cueva a la ciudad, y seguimos migrando. ¿Dios? Está celoso de nosotros porque no le hacemos caso

¿Qué preferirí­a hacer ahora en vez de esta entrevista?

Lo que ahora quiero hacer es lo que estoy haciendo.

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Argumosa

Lunes, 12 de Noviembre de 2007

También se fue Germán de Argumosa, fundador de la Zona Cero de la Rosa. Fuerza y honor.

Cebrián

Lunes, 29 de Octubre de 2007

Entren aquí­ y disfruten.

Todos los ahorcados mueren (entre) empalmados

Jueves, 20 de Septiembre de 2007

“En un Burgos salmantino de tedio y plateresco, en una Salamanca burgalesa de plata frí­a, Francisco Franco Bahamonde, dictador de mesa camilla, merienda chocolate con soconusco y firma sentencias de muerte”

Es el inicio de la novela La leyenda del César visionario de Francisco Umbral. Es una novela cojonuda que desmiente todas esas bobadas sobre Umbral y la novela que se dijeron hace un mes, cuando Umbral se volvió fútbol y todo el mundo se vio en la obligación de hablar, opinar o escribir sobre él, olvidando su ignorancia o desinterés. Una periodista de La Gaceta de los Negocios indicó que esta novela, situada en una ciudad castellana con la guerra aún humeando, reflejaba perfectamente el tardofranquismo. Ay, Burgos, la merienda con chocolate y las sentencias de muerte devolvieron a la periodista a su infancia, cuéntame musa, por ejemplo, Puig i Antich o el proceso de Burgos.  

Umbral se ahorcó literariamente hace años lanzándose desde su columna. Cuando se marchen los ladrones de cadáveres, habrá que acercarse para recoger la mandrágora.

PD: Lo mejor, en un diario que aún no existe.

Las oraciones de los hombres justos se elevan al cielo como columnas que sostienen el firmamento para aplastar la justa ira divina. Según la doctrina de la comunión de los santos, la salvación es hasta cierto punto una empresa colectiva, nadie se salva solo: los padres del yermo rezan por todos nosotros. Los estilitas decidieron hacer realidad esta metáfora en su propio cuerpo. Se subí­an a una columna, en mitad del desierto, y allí­ viví­an rezando y alimentándose de alfalfa y yerba. Dicen que sus deyecciones, casi lí­quidas, a causa de la dieta, caí­an enroscándose por la columna, igual que resbala la cera por un cirio. Umbral, el columnista, hizo realidad en su vida el temblor de la literatura: el fue sólo literatura, sujetó la bóveda celeste con un armazón de palabras, se convirtió en un anacoreta, el hombre-pluma que soñaba Flaubert, con su ametralladora Olivetti, el que escribe por la salvación de todos los demás, los pecadores que caemos en la tentación de un adjetivo mal puesto o un gerundio donde no corresponde.

Francisco Umbral solí­a decir que hay dos clases de escritores: aquellos que escriben cuando se les ha ocurrido una idea y los que escriben para que se les ocurra una idea. í‰l era de los segundos: escribí­a para pensar, pero también escribí­a para lograr una identidad, una vida, un sentido. Fue, por encima de todo, escritura: una esbelta columna de violencia y belleza verbal.
Sus deyecciones, como las de los padres del yermo, aumentaron a medida que se iba consumiendo la vela, adheridas a la columna, enrolladas hacia abajo: la chulerí­a, el machismo, las marquesas, la rebatiña por premios y honores, las mezquinas venganzas y las genuflexiones vergonzantes ante el poder.
La llama encendida, sin embargo, ha ardido en oración literaria por todos los que recordamos haber crecido leyendo a Umbral con devoción y aprendiendo la fuerza de la escritura desatada, sin más asunto que la propia literatura.

Tení­a una incapacidad metabólica para la novela, pero sus mejores columnas cumplí­an la norma de Francí­s Ponge: “El escritor no debe dar al lector una idea, sino una cosa”. Eran construcciones léxicas, como catedrales o vasos campaniformes.

Su columna se ha convertido ya en una estela funeraria, una lápida de piedra en la que no serí­a justo ni elegante hacer pintadas con un spray.

Rafael Reig, en un número cero de Público, recogido por Escolar.net.

Por favor, entren en el blog de Rafael Reig. Creo que acabo de enamorarme.