Archivo de enero de 2009

El gran carajal

jueves, 8 de enero de 2009

Lluí­s Amiguet entrevista a Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, en la Contra de La Vanguardia:

JW: Hace 200 años que la publicidad y los contenidos en los medios de comunicación de masas viven unos de los otros…

LlA: Y que dure…

¡Es que ya no dura! Y esa es la noticia: publicidad y contenidos se están separando. Ese divorcio histórico mediático se está acelerando y ya compromete la supervivencia de los grandes periódicos estadounidenses.

Por aquí­ tampoco vamos sobrados.

Es una tendencia universal: la publicidad acompañó a los medios de masas desde su nacimiento. Consulte hemerotecas y verá que los grandes periódicos centenarios tení­an publicidad ya en su primer número…

En su primera portada de 1881 La Vanguardia anunciaba curas para el herpes.

… Y lo que sucede ahora es que internet permite al usuario elegir cuándo quiere publicidad y cuándo sólo quiere contenidos. Por eso se separan: los separa el lector que ya no busca piso en los clasificados impresos, sino en la red. Yo ya no veo anuncios en la tele…

Algunos son mejores que el contenido.

… Pero a veces quiero ver anuncios. Si usted quiere comprarse una nevera, su decisión ya no depende del anuncio de su periódico, revista o tele. Se mete usted en internet cuando quiere comprarla y allí­ se informa.

¿En qué aprecia usted ese cambio?

No lo aprecio sólo yo: el fenómeno ya sustenta éxitos millonarios como la Craiglist,de productos usados, y otras webs de éxito sólo de publicidad: ¿no se ha informado usted en la red alguna vez sobre un producto?

Alguna vez, pero sigo viendo anuncios.

No pronostico el fin de la publicidad, sólo constato su transformación radical y con ella la de los medios. Vamos a ver cada vez más modelos hí­bridos: el periodismo tradicional no desaparecerá, pero convivirá con nuevas formas de comunidad y de opinión que hoy ya superan al columnista de papel.

Lo que me ha hecho recordar a Enric González:

Creo que en 2009 empezará a entrar en crisis el actual modelo televisivo, y que alguna de las grandes cadenas privadas registrará importantes cambios en el accionariado. Las audiencias tienden a atomizarse, los jóvenes ven menos televisión que los mayores (prefieren otra pantalla) y la recesión va a notarse bastante en la facturación publicitaria.

Creo que en 2009 crecerá muchí­simo la información por Internet. Hasta ahora, las cabeceras tradicionales, como la de este periódico, han dominado el sector. La marca pesa. No me convence, sin embargo, el sistema de coto cerrado (con alguna escapatoria hacia medios aliados) que utilizan las grandes marcas en sus medios digitales. La fricción entre los intereses de las empresas, que defienden lógicamente sus derechos mercantiles, y los intereses del público, que quiere tenerlo todo al instante y a ser posible gratis, se agudizará.

Y una información de dí­as anteriores:

Raúl López, que fue hasta 2002 presidente de Sony BMG, mayor discográfica en España, reconoce que la industria musical “estuvo lenta” en ver que el mercado digital era, gustase o no, el futuro de la música. “Uno de los primeros errores ha sido convertir al usuario en un criminal al que habí­a que perseguir. Se le consideraba nuestro enemigo por bajar música”, explica. “Pero no es así­. El usuario es nuestro aliado. ¿Cómo es posible que la gente joven gaste un euro en echar a alguien [por medio de un mensaje de móvil] de la casa de Gran Hermano y no se le haya inculcado que gaste dinero en bajar música? Hasta ahora no se le ofrecí­a una oferta variada y completa al usuario, pero eso está cambiando y será la clave para salvar a la industria musical”.

¿Dónde vamos? El maestro Juliana lo dijo hace más de un año en la tertulia: al gran carajal. Bienvenido sea.

La banda de los ex presidentes

miércoles, 7 de enero de 2009

La banda de los expresidentes de Le llaman Bodhi (1991)

expresis

La banda de los ex presidentes, hoy

expresis

Y un párrafo del artí­culo de Ramoneda publicado el pasado domingo:

Nadie es culpable. Pasan los meses, la crisis económica va cubriendo etapas. Y nadie se siente responsable de lo que ha ocurrido. Y menos que nadie los banqueros, financieros y empresarios que la provocaron. Hasta hoy, sólo uno de los protagonistas, el estafador Madoff, está bajo arresto domiciliario. Y sólo uno de los presuntos reguladores, el ex presidente de la reserva federal Alan Greenspan, ha insinuado una cierta autocrí­tica. Los demás, todos miran a otra parte. En el colmo del cinismo ha llegado a decirse que la culpa era de los ciudadanos que se habí­an hipotecado por encima de sus posibilidades. Que también tienen su responsabilidad, sin duda, pero en cualquier caso serí­an el último eslabón, el menos exigible, de la larga cadena.

“Moriremos ahogados en un diluvio de inocencia”, decí­a Gí¼nther Anders, después de Hiroshima. Cuando los responsables ni conocen ni reconocen los efectos de sus actos todo es posible: si no saben lo que hacen pueden hacer las peores cosas. í‰sta es la triste lección que un sector de las élites del primer mundo ha dado en estos años delirantes. Y si nadie reconoce los errores es por una razón muy simple: banqueros y polí­ticos, especialmente en Estados Unidos, han aunado esfuerzos en la construcción de este sistema sin responsables. Del mismo modo que se atacaba a Irak sin querer ni siquiera pensar los efectos del ataque, cantando victoria mucho antes de tiempo, se montaban delirantes pirámides y productos financieros sin querer pensar que llegarí­a el dí­a en que no podrí­an responder de todo ello. Ha sido la era de la inocencia.

Todos son inocentes. Son la clase exenta.

El artí­culo, sin embargo, deriva hacia una confianza en Obama que, en el último párrafo, se convierte en ultimátum a la Tierra: 

En este contexto, Obama representa la última oportunidad de una polí­tica que garantice la supervivencia de las sociedades democráticas. Si esta oportunidad fracasa, los Estados serán cada vez más Estados corporativos, marcados por el oscurantismo y la desinformación; la democracia evolucionará hacia el totalitarismo de la indiferencia, en que nadie es responsable de nada y el miedo reduce cualquier idea de espacio público; y, de vez en cuando, la polí­tica generará brotes de populismo como expresión de su impotencia.

Klaatu, barada, nikto, vamos.

Obama, más bien, es el triunfo del marketing polí­tico, del oscurantismo y la desinformación; ¿qué coño sabemos de él -se preguntaba Millás en octubre- qué coño sabemos sobre lo que va a hacer? Poca cosa, como de casi todos. Esa desinformación, como se vio en las elecciones de noviembre, no lleva necesariamente al totalitarismo de la indiferencia, ni es algo necesariamente malo, ni es la última oportunidad, ni el fin del mundo. Obama es lo que el propio Ramoneda explica un poco antes.

Con la inteligencia y el cinismo que le caracterizan, Kissinger lo ha explicado de forma ní­tida: “Todo sistema económico -y esto es especialmente cierto en la economí­a de mercado- engendra ganadores y perdedores. Si las distancias entre estas dos categorí­as se hacen demasiado profundas, los perdedores se organizan polí­ticamente e intentan refundar el sistema existente -dentro de cada paí­s y entre ellos-. í‰ste constituirá el tema principal del año próximo”. Y el primer obstáculo vendrá de una realidad nueva: el sistema económico es mundial pero el sistema polí­tico sigue fundado en las naciones y los Estados.

Obama no es la refundación del sistema, sino su reconstrucción, y no por parte de los perdedores en general, sino por parte de los que eran ganadores y la crisis (dentro de las élites occidentales, no hay ganadores en esta crisis) ha convertido en perdedores. Todo lo anterior tampoco es necesariamente malo. Aunque nunca hayamos estado entre los ganadores y estemos en contra del sistema, vivimos dentro de él; si no existe, no puede cambiarse.

PD: Otra banda de ex presidentes:

Roban banco con caretas de Kirchner, Menem y Alfonsí­n

Los tres ladrones sorprendieron a los repositores del cajero automático y se alzaron con un botí­n de 150 mil pesos. La sucursal ya habí­a sido asaltada por otra banda, pero de ex policí­as.

La historia completa, aquí­.

Control de esfí­nteres

miércoles, 7 de enero de 2009

Mi hijo mayor está en la edad en que lo repite todo. Especialmente, las palabrotas, claro. Cada vez que mi mujer trae una nueva estanterí­a para montar el niño aprende de su padre un nuevo complemento para el “me cago en” y el dí­a del Barí§a-Madrid salió con una lección completa de declinaciones de “joder”. No me preocupa que mi hijo aprenda palabrotas porque ya tiene un perfecto control de esfí­nteres y sabe, más o menos, donde puede soltarlas y donde, no. El control también le permite ir teniendo claro, también más o menos, que hay algunas palabrotas que hacen gracia en determinadas ocasiones pero que hay otras que no se pueden decir nunca. Mi problema como padre es que veo que los poderes públicos no tienen clara esta cuestión. 

La semana pasada, el alcalde de Getafe, PSOE, llamó “tontos de los cojones” a los votantes de la derecha. Todo el PP puso el grito en el cielo, incluso el presidente de la Diputación de Castellón, PP, que semanas antes habí­a llamado “hijo de puta” al portavoz del PSOE. Esa misma semana, un diputado de un partido nacionalista pidió, metafóricamente, la desaparición fí­sica del Jefe del Estado y, para responderle, un senador popular pidió, también metafóricamente, la desaparición fí­sica de los polí­ticos nacionalistas. Todos los anteriores carecen del control de esfí­nteres de mi hijo mayor y, como mi hija pequeña de mes y medio, suelen ser capaces de simultanear la ingesta con la deposición. Aunque tiene sólo 50 dí­as, ya no se enfada cuando la cojo después de la primera teta porque sabe que la voy a cambiar y que, después de limpiarla, la devolveré a su madre para seguir mamando. 

Creo que el problema está ahí­, en que no hay ningún incentivo para promocionar el control de esfí­nteres entre los polí­ticos. Todos ellos tienen claro que su bloque polí­tico y periodí­stico los protegerá y, después de limpiarlos su deposición, los devolverá para que sigan mamando. Perdón por la demagogia y feliz navidad. (Publicado el 30 de diciembre de 2008)

¿Y si no hubiera lucha religiosa?

lunes, 5 de enero de 2009

Y otro dato que cuesta encontrar.

Mafias en Israel

(…) La otra mafia es la rusa. La desintegración del comunismo facilitó la emigración de judí­os de lo que habí­a sido la Unión Soviética a Israel. En la década de los 90, desde allá llegaron a Israel un millón. Junto a los ciudadanos honrados llegaron oligarcas y mafiosos. Según Misha Glenny en su libro McMafia, el crimen sin fronteras (Destino), aquel paí­s “constituí­a un lugar ideal para invertir y blanquear dinero. El sistema bancario de Israel estaba diseñado para alentar la aliyah, la emigración de judí­os de todo el mundo, y para empezar, eso implicaba facilitar la entrada de su dinero. Además, Israel se subió al tren de la liberalización financiera internacional y facilitó de forma considerable la entrada y salida de capitales”.   

Dado que en aquellos años Israel, como muchos otros paí­ses, carecí­a de legislación contra el blanqueo de dinero, el negocio de aquellos mafiosos era legal. Según estimaciones de la policí­a israelí­ recogidas por Glenny, los rusos blanquearon entre 5.000 y 10.000 millones de dólares a través de entidades bancarias israelí­s durante los 15 años posteriores a la caí­da del comunismo. El blanqueo de dinero no ha sido la única actividad de la mafia rusa. La prostitución es otro de sus grandes negocios convirtiendo a Tel Aviv en uno de los dos grandes centros de prostitución de Oriente Medio. El otro es Dubái.

¿Y si no hubiera lucha religiosa? ¿y si todo fuera una guerra por el control de los tráficos (drogas, armas, personas)? Seguro que no pero echo de menos alguien que sepa y que contextualice todas estas cosas que vomito.  

Pequeño diccionario histórico

lunes, 5 de enero de 2009

Dos conceptos importantes:

Gueto: Un gueto (del dialecto veneciano ghetto, fundición de hierro, por la fábrica alojada antiguamente en el barrio posteriormente reservado a los judí­os) es un área separada para la vivienda de un determinado origen étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión. El término se empleó, originalmente, para indicar las juderí­as; el uso se ha extendido hoy a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente.

Pogromo: Un pogromo o pogrom (del ruso погром, pogrom: «devastación») consiste en el linchamiento multitudinario, espontáneo o premeditado, de un grupo particular, étnico, religioso u otro, acompañado de la destrucción o el expolio de sus bienes (casas, tiendas, centros religiosos, etcétera). El término ha sido usado históricamente para denotar actos de violencia indiscriminada, sean espontáneos o premeditados, contra los judí­os.

Son dos conceptos de larga tradición en Rusia. ¿Rusia, qué pinta Rusia? Leo:

Alex Kreindlin, director del congreso Lim-mud, estima que en Israel viven 1,2 millones de rusos y que 100.000 más probaron la experiencia, pero decidieron volver a Rusia o emigrar a otros paí­ses occidentales. Todos ellos llegaron a Israel a partir de 1989, cuando la URSS abrió sus fronteras.

1,2 millones es el 16% de la población y nos falta el resto de la URSS, del Báltico al Caspio.

Y todo lo anterior se me junta con la frase de una amiga, ex corresponsal en Moscú, sobre el secuestro del teatro: “hay que tener en cuenta que, en Rusia, la vida no vale nada”.