111 personas

Entendí el desastre de Valencia hace tres años. Trabajaba en un acto deportivo en Alicante y le comenté al realizador en broma: puedes tomar un plano del palco para informativos porque el 90% están imputados en algo.

Pero la revelación llegó al día siguiente leyendo el Información. El titular decía: todos los implicados en la trama Brugal, uno a uno. 111 personas (44 imputados y 67 investigados). No se me ha escapado ningún número. Más gente que en Juego de tronos. Ni en la Italia de los peores tiempos. El reportaje reunía las pequeñas piezas que salían y daba una visión de conjunto. Y solo el caso Brugal. En la Comundad se superponían más tramas; más arriba, estaba la Gürtel o el que pillaba de los fondos de cooperación; en Castellón, Fabra.

Un año después hubo elecciones y nadie, o prácticamente nadie, perdió el puesto. Kant no era valenciano.

La ciudadanía fue incapaz de ver que la corrupción es dañina para la economía y acaba con el tejido productivo. Las empresas eficientes no son recompensadas porque todo funciona por comisión, los recursos para la corrupción se detraen de otras partidas y ese movimiento de dinero artificial crea burbujas. La corrupción pide el concurso de otros actores, como las cajas, para emprender nuevos proyectos de los que hurtar recursos y repartir comisiones. La gente suele confiar en el efecto migajas: si hay dinero por arriba, algo caerá.

Las dos cajas, el motor-colchón-desfribilador de una economía basada en pymes ya no están. Valencia se agarra al turismo, pero la mayor parte de la comunidad es de interior. Ahora, llegan las lágrimas, pero el reportaje estaba al acceso de todo el mundo. Solo había que leerlo o quererlo leer.

PD: Hoy, Expansión tiene un pequeño faldón: casi 150 imputados financieros.

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