¿Pero es que no hay nadie que lea a Lakoff?

Hace algunos meses, corrió el rumor de que el secretario de organización del PSOE, José Blanco, habí­a regalado a los dirigentes de su partido un ejemplar del famoso libro del famoso Lakoff en el que habla del marco mental en el debate polí­tico y cómo debe la izquierda afrontar la lucha electoral. Parece que, como era pequeño, sirvió para calzar muchas cómodas porque nadie se lo ha leí­do. Lakoff dice que la izquierda siempre piensa que, contra las campañas demagógicas, basta con mostrar los datos. Por ejemplo, leí­amos el sábado:

Aunque durante cinco dí­as Zapatero ha mantenido la tesis de que “por respeto a la institución de la Presidencia del Gobierno, a quienes la ocuparon y a quienes la ocuparán”, no iba a entrar en la polémica, ayer se decidió hacer pública una pequeña muestra de la utilización de los aviones en el Gobierno del PP.

Las fuentes informantes señalan que confiaban en que los populares dejaran de azuzar con este asunto pero, al continuar, se impusieron en el Gobierno y en el PSOE quienes pensaban que, al menos, la opinión pública debí­a saber que era una práctica habitual, que nunca se habí­a cuestionado.

Hasta ahora, La Moncloa se rige en sus viajes aéreos por un acuerdo genérico de Consejo de Ministros de hace más de veinte años. El próximo decreto fijará su utilización por parte del presidente y de los ministros. Fuentes de La Moncloa añadieron que esta iniciativa no se materializará de inmediato, para huir del calor de la polémica. No obstante, en el PSOE se seguirá con la misma lí­nea de campaña. “Nosotros ideologí­a, ellos basura”, señaló la vicecoordinadora de la campaña, Elena Valenciano.

Es decir, que basta con señalar que se ha cumplido “acuerdo genérico de Consejo de Ministros de hace más de veinte años”, que basta con añadir se trataba de “una práctica habitual que nunca se habí­a cuestionado”, que basta con desvelar “una pequeña muestra de la utilización de los aviones en el Gobierno del PP” y que, si acaso, hay que hacer un decreto para regularlo. Y “por respeto a la institución”, madre mí­a.

No, no basta. El Falcon de Zapatero (secuela del Audi de Touriño) es una pelí­cula sensacional; si yo fuera el asesor de Rajoy le dirí­a que no hablara de otra cosa pero creo que ya llego tarde. Evita entrar en debate de ‘esos temas sociales molestos’, como el aborto (o como lo fue la ampliación del matrimonio), en los que Rajoy siempre pide consenso para no tener que pensar sobre ellos; también libra al PP de formular propuestas sobre polí­tica económica, social, europea o polí­tica, en general. Y, lo más importante, ‘disimula’ el caso Gí¼rtel, el Fabra, el Fundescam y todo lo que salga.

El PSOE parece que va a contratacar sacando todos los datos de uso de los aviones militares durante los años del PP pero el exceso de información es la no-información. Si yo fuera el asesor del PSOE, les recomendarí­a hacer un último ví­deo de campaña.

Comenzarí­a con las imágenes nocturas de una base militar y un letrero tipo Expediente X o JAG. Base Quintanilla. 12:33 Hora Zulú. El Presidente del Gobierno se diponer a tomar un Falcon de las fuerzas aéreas para asistir al acto que decidirá la economí­a del paí­s durante los próximos años. Hay en juego miles de millones en contratos y muchos puestos de trabajo. Nada puede fallar en… la boda de Anita. Pasarí­amos a ofrecer la pelí­cula del desfile de los invitados a la boda de Ana Aznar en El Escorial. Un off de Rajoy hablando de ‘austeridad’, nos servirí­a para ilustrar las famosas imágenes de El bigotes o Francisco Correa y su hermosí­sima esposa. También se podrí­a sacar a Berlusconi y a Murdoch. Acabarí­amos con la llegada de Rajoy y la letaní­a: austeridad, austeridad, austeridad. Para acabar el ví­deo, se podrí­an ofrecer esas cifras de uso de aviones militares. 

Los datos, lo explica Lakoff, no se pueden ofrecer a lo vivo, sin un marco, una metáfora. Son como los callos; dan una salsa muy rica pero crudos con incomibles. La campaña electoral gallega demostró lo lejos que se puede llegar sacando de contexto el gasto corriente de una admistración (¿excesivo? sí­ pero corriente y extendido a todas las administraciones) y situándolo dentro de un marco, el despilfarro, la suntuosidad. Cuando se acerquen las elecciones autonómicas, verán muchas informaciones al respecto. Si es que se siguen editando periódicos en Madrid, claro.    

PD: Y me guardarí­a esta foto. Aunque supongo que Pepe Zaragoza ya lo ha hecho:

rajoy

PD2: Este fin de semana, mientras jugaba con mi hijo al fútbol, nos llegó el eco de una fiesta. Sonaba el chikichiki y me inspiró estos versos:

Correa! Correa! Correa! Correa!

El trinkitrinki mola mogollón.

Lo baila to’lpepé de Boadilla a Castellón.

Con el trinkitrinki pagamos la campaña

y, con lo que sobre, nos vamos de cañas

Con el trinkitrinki nos pagamos unos trajes

los de Milano, my brother ya tu sabes.

Aquí­ pilla Cascos y se compra unos cuadros

que lleva en su Jaguar el chico de Ana Mato

También pilla el tesorero y hasta mi abuela.

Y Mariano, con su puro, que de nada se entera

Correa! Correa!

Y el trinkitrinki se baila así­

Uno: el tamayazo [gesto de correr]

Dos: el carlosfabra [con el í­nidice y el corazón se imitan las gafas de sol]

Tres: la esperancita [brazos en jarra zarzueleros]

Cuatro: el pacocamps [gesto de atarse la corbata]

Correa! Correa! Correa! Correa!

Con un poco de tiempo, me sale un Gamoneda.

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